[R-P] (Opinión) Proteccionismo, Ind.Cinematográfica y Revolución Nacional

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Sab Jul 24 21:25:14 MDT 2004


La lectura del artículo del Sr Sebastián Valenzuela me
hizo pensar, luego calentar, y finalmente, me motivó a
escribir un contra-artículo que comparto con uds.

Evidentemente, en la Argentina de hoy día, y luego del
vendaval de Diciembre del 2001, los argumentos del
liberalismo salvaje ya no pueden plantearse
descaradamente, brutalmente, como hacía Neustad, con
su estúpida Doña Rosa, o como hacía el Sultán de
Anillaco. Hay que disfrazarlos.

Así, el Sr Valenzuela, gerente de Village Cinemas S.A.
(joint venture entre Village Roadshow International
(Australia), Force Corporation Limited (Nueva Zelanda)
y Southern Screens (Estados Unidos))-  experto y ducho
en como vender sus productos- debe recurrir a
argumentos "progresistas" y casi nacionales, para
defenderse de lo que en otro momento hubiese
descalificado prepotentemente como " estatismo
trasnochado", "atentado contra la libre empresa" u
otras linduras.

Así,falluto,y casi preocupado por nosotros, nos dice
que la medida del INCAA es mala, porque si el INCAA
recauda un 10% de impuesto sobre el total de entradas
vendidas, y si como el presume, la gente rechaza el
cine argentino, y va menos al cine, así, el INCAA
podrá luego apoyar menos la produccion
nacional....(..)
Previamente, y cual un Grondona difrazado de
acomodador, nos da una clase magistral sobre lo que es
la libertad de elección y el libre mercado....

No les adelanto nada más.
Comparto uno y otro artículo.
Para que cada uno,como diría Valenzuela, vote, con su
elección. Libremente.

Rolando
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CINE: Desde la exhibición, escribe: 
Sebastián Valenzuela. GERENTE COMERCIAL DE VILLAGE
CINES                Fuente: Diario Clarín 1-7-2004

En el último año se vendieron más de 40 millones de
entradas de cine en Argentina. Detrás de cada entrada
vendida, hay una persona que eligió ver una película.
Esas 40 millones de entradas vendidas es lo que
comúnmente se llama "mercado". Es decir, las personas
que asistieron al cine optaron 40 millones de veces.
Pero más importante aún es que cada entrada vendida
representa una elección de una voluntad individual.
Para simplificar: si Ud. eligió ver alguna película
por la cual se sintió atraído/a, Ud. forma parte del
mercado. Como verá, el mercado del cine no es alguien
maquiavélico ni oscuro, sino que es simplemente la
sumatoria de las distintas elecciones individuales
referidas a ver una u otra película. 

Cuando se dice que el mercado no ve cine argentino, en
realidad están reclamándole a la gente que no está
defendiendo la cultura del país por haber elegido ver
una película extranjera en lugar de una argentina. Sin
embargo, estamos convencidos de que en cada elección
de la gente no hay banderas: el público disfruta mucho
de películas argentinas al igual que de otras
extranjeras. También pasa que determinadas películas
no le atraen, y eligen no verlas. En esta elección,
tampoco importa la nacionalidad. Si la gente puede
elegir lo que quiere ver, y encuentra atractivo en las
películas, va a ir más al cine. Y cuanto más gente
vaya al cine, el INCAA recaudará más fondos debido a
que el 10% de cada entrada se destina al otorgamiento
de créditos y subsidios a los productores nacionales.
Como consecuencia de esto, se pueden financiar la
producción de mayor cantidad de películas argentinas.
Si las películas nacionales generasen en el público
deseo de ir a verlas, se lograría el objetivo de que
más gente vea cine nacional. Alcanzar este objetivo
común de la industria de la que formamos parte
exhibidores como productores, nos llenaría de orgullo,
y todos nos veríamos beneficiados.

En los últimos años aumentó la cantidad de películas
argentinas estrenadas. Hasta 1995 se estrenaba un
promedio de 17 argentinas por año. Desde 1996 se
abrieron más de 30 complejos multipantallas en el
país. Con ello, se produjo un aumento significativo de
asistencia del público posibilitando que en 2003 se
estrenen más de 38 filmes argentinos. De todas
maneras, el año pasado el cine argentino representó el
10% de entradas vendidas. Algunas de estas
producciones nacionales fueron muy exitosas. Otras
pasaron inadvertidas por no realizar una mínima
difusión publicitaria, condenándolas al fracaso al no
enterarse la gente de su estreno. Por último, hubo
otras que aún habiéndose estrenado y comunicado, no
generaron en la gente deseo de ir a verlas o no
gustaron. 

El INCAA a través de la reglamentación que está
implementando, básicamente lo que hace es restringir
la libertad en la programación de las películas ya que
obliga a estrenar determinada cantidad de películas
nacionales y a mantenerlas en cartel. Deja de ser una
libre elección cuáles películas estrenamos en nuestras
salas y en qué momento podemos reemplazarlas por otras
de mayor atractivo para el público.

Consideramos que la medida es totalmente incorrecta.
Forzar a que se exhiban películas que puedan no
resultar atractivas al público puede ser
contraproducente para la industria argentina ya que la
gente va a ir menos al cine; el INCAA va a recaudar
menos fondos para otorgar créditos al cine nacional; y
por ende, la gente va a ver menos cine argentino.

En definitiva, todos —el público, los productores y
los que pertenecemos a esta industria—, saldremos
perdiendo. 
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Proteccionismo,Industria cinematográfica y Revolución
Nacional. 

Más Luna de Avellaneda, y menos pochoclo 

por Rolando Mermet


El gobierno acaba de tomar una medida de claro corte
nacional  en el área de la industria cinematográfica,
al regular por ley un cupo mínimo de salas para la
exhibición de la producción nacional. Se busca con
esta medida propiciar una real " igualdad de
oportunidades" para que el espectador argentino pueda
ejercer plenamente su libertad de elección, entre
opciones múltiples y diversas. Incluida, la de ver
cine argentino. Hoy esa libertad de elección es
ficticia, pues los distribuidores y los dueños de las
salas  guiados exclusivamente por el interés de
obtener el lucro máximo en el menor lapso de tiempo,
dejan sin salas a las películas locales. Así, los
denominados " tanques", es decir, aquellas
superproducciones de Hollywood que llegan respaldadas
por un millonario presupuesto de promoción y
publicidad que garantizan de antemano su éxito, copan
la mayoría de las salas, desplazando no solo a las
películas argentinas, sino al cine independiente de
cualquier origen. Se produce así, un sistema de
selección natural y de "supervivencia del más apto"
que opera como un darwinismo cinematográfico perverso,
donde triunfa siempre él más poderoso sobre él más
débil. Y donde el pochoclo reina por sobre el interés
colectivo.Los dueños de sala exigen a cada película
que se estrena, alcanzar cada vez mas butacas vendidas
como media  para no bajarla de cartel. Las películas 
argentinas que no cuentan con el respaldo publicitario
y financiero de un canal de TV o de un grupo económico
poderoso se quedan irremediablemente sin salas. Y el
espectador argentino, sin posibilidad de disfrutarlas.
La “libertad de mercado” enmascara también aquí, la
desigualdad de oportunidades, reproduciendo una
relación clásica de dominación y opresión. 

La medida adoptada por el gobierno expresa una
indudable voluntad de recuperar para el estado un rol
protagónico e intervencionista, que debería extenderse
en una forma u otra a todo el área cultural,
garantizando por ley a las creaciones artísticas
locales, un mínimo de difusión en las radioemisoras,
la TV, el cable, la literatura o el teatro. 
La producción cinematográfica argentina, como toda
otra creación artística o cultural, al abordar
temáticas que nos son propias, contribuye a la
conformación de nuestra identidad nacional. Recrear un
arte en el que podemos reconocernos y redescubrirnos
nos ayuda a reflexionar sobre quienes somos, qué nos
pasa, y  porque somos como somos . Todos estos son
prerequisitos indispensables para constituirnos como
Nación.
Un pueblo que no tiene identidad, carece
irremediablemente de destino.

La reglamentación impulsada por el INCAA que dirige
Jorge Coscia protege a la industria cinematográfica
local de la competencia desleal de los monopolios
imperialistas de Hollywood, posibilita más trabajo
para los actores y directores argentinos, contribuye a
fomentar  la identidad nacional y pone en el centro
del debate la necesidad ineludible de que el estado,
como expresión de la voluntad colectiva, intervenga y
participe en forma protagónica en la defensa del
interés nacional y popular.  

A la profundización de ese rumbo, apostamos sin
mezquindad y con entusiasmo los socialistas de Patria
y Pueblo, y la inmensa mayoría del pueblo argentino.  

Rolando Mermet
rmermet en yahoo.com.ar




	
	
		
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