[R-P] Qué me dice la web sobre Dreyfus
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Jul 20 12:54:16 MDT 2004
Le hice caso a Gabriel Dreyfus.
Pedí una rápida búsqueda Google por ""Gabriel Dreyfus" "Menem"".
Obtuve 17 sitios posibles. De ellos hice una selección, cuyo
resultado presento ahora. No creo que haga falta mucho comentario
adicional. Le mando copia a Gabriel Dreyfus, para que comience a
descubrir cómo es que realmente un publicista debate ideas y
trayectorias en vez de venderlas como si fueran salamines. Tiene las
puertas de R-P abiertas para cualquier réplica.
(a)
De un reportaje en la revista "Fortuna",
http://www.fortuna.uolsinectis.com.ar/edicion_0011/reportaje
/reportaje.htm
[Dreyfus retorna de un autoimpuesto período en México.
Extraemos los párrafos políticos del reportaje. Es un deber
de caridad presentarlo en esta, su mejor cara. Más abajo
irán apareciendo otras...]
Fortuna: ¿Qué otras cosas extrañó?
Dreyfus: Extrañaba los programas políticos. Primero, porque
en México prácticamente no hay, porque como los mexicanos
todavía deben tener metidos adentro los fusilamientos de la
revolución mexicana, que fueron más que los de la represión
acá, ningún mexicano te habla de política ni te dice lo que
piensa.
Fortuna: ¿Ya quiere estar sentado debatiendo en televisión?
Dreyfus: O quizá quiera estar conduciendo mi propio
programa, no sé. No sé por qué hay cosas obvias que nadie
dice.... Por ejemplo, lo de (el juez español Baltasar)
Garzón y los militares. Más allá de lo que uno opine, nadie
dijo que lo que está juzgando Garzón es a los que mataron
extranjeros y no a los que mataron argentinos. En Madrid hay
una calle que se llamaba General Mola, el ideólogo del
bombardeo de Guernica que hicieron los nazis, hay una
estatua de Franco y Garzón quiere extraditar a militares
argentinos que mataron, asesinaron y torturaron a españoles
que en realidad eran argentinos con doble nacionalidad. Es
un absurdo. Si creemos en la democracia, el pueblo eligió a
Menem, él cometió el error de dar el indulto, fenómeno, pero
es el presidente que elegimos. Otro presidente no puede
levantar un indulto que dio un presidente elegido por el
pueblo.
Fortuna: ¿Esto tiene que ver con el enamoramiento de los
primeros meses de gobierno?
Dreyfus: Es el único error que veo que Kirchner ha cometido
desde que está en el gobierno. El resto lo veo bien, con
mucha esperanza, y no es un chiste, porque como mucha gente,
a Kirchner no lo conozco, y no tendría esperanza en ninguno
que conozca.
Fortuna: ¿Va a participar en política pronto?
Dreyfus: Lo que no quiero es estar en ninguna lista en esta
elección en provincia, porque la verdad es que no quiero
votar a ninguno, y eso que tengo amigos y una buena relación
personal con casi todos los candidatos, pero son los mismos
de siempre y dicen lo mismo que hace cuatro años. Me
interesa mucho el marketing político. Si pienso como
profesional, laburaría con el que más plata me pague dentro
de ciertas normas éticas. Todo lo que hice en política lo
hice gratis pero ya no me cierra mucho. Si estamos en un
sistema capitalista y estamos de acuerdo, todo se cobra.
Fortuna: La experiencia mexicana decididamente lo cambió.
Dreyfus: Mi actitud ante la Argentina ha cambiado como la
actitud ante mí mismo. Estoy convencido de que el país no es
el mismo. Ha habido un cambio base y faltan más. Desde el
punto de vista profesional, me siento optimista hacia el
futuro y además, me interesa la política, no sé cómo ni
cuándo ni desde qué lugar. Tienen que surgir nuevas fuerzas
políticas en serio. Hay que cambiar muchas cosas para que la
democracia no sea una farsa.
(b) Sobre la liviandad política de los argentinos (O sea: Dreyfus
como copartícipe de la autodenigración de los argentinos)
[Dreyfus me cita un libro suyo sobre "la publicidad que lo
parió". Como el Mendieta, de Inodoro Pereyra, no nos cabe
más que asentir: "Que lo parió..."
Agrego algunas citas breves a la muy extensa que hace en la
nota que difundí:]
"En la Argentina se cambia de partido político, de religión
y de mujer. Sólo el equipo de fútbol es sagrado" (pág.
153).
"En la Argentina nunca gobernaron los radicales, ni los
peronistas, ni los militares: los puestos de gobierno casi
siempre se cubrieron con los amigos" (pág. 204)
[Para deleitarse con estos productos de la mente humana no
hace falta comprar el libro. Se las puede encontrar en
http://www.kas.org.ar/Contribuciones/Numeros_Anteriores/0220
02/2Frank%20Priess.pdf
Es que Dreyfus, copartícipe "serio" de la banalización de
la política no hace sino trasvasar a un supuesto lenguaje
erudito su experiencia de vendedor de lavandinas. Esta
actitud es algo inseparable de su situación como
"publicitario" devenido en "publicista", y es lo que hace
que, si bien no quiere formar parte del estáblishment, como mínimo
haya que admitir que lo sirva a la perfección. Ya lo veremos más
adelante en este mismo correo. Por ahora un ejemplo de cómo se
maneja este "publicista mediático y publicitario", en sus encuentros
con otras luminarias que dejarían patitieso a un Juan Bautista
Alberdi:]
http://www.pagina12.com.ar/2001/01-08/01-08-02/pag29.htm
UNA NOCHE TENSA EN “LA CORNISA” Peña, el piquetero
El actor y conductor radial Fernando Peña concretó una
performance difícil de olvidar en el programa que conduce
Luis Majul, en América: insultó a los propietarios del canal
e invitó a pelear a Daniel Hadad.
El actor Fernando Peña es un especialista en escandaletes
televisivos. El año pasado se definió como un “puto triste”
ante Susana Giménez
El actor Fernando Peña convirtió en un show unipersonal su
visita al programa televisivo “La cornisa”, que conduce Luis
Majul, en una noche difícil de olvidar para los
espectadores, en que insultó a los empresarios Carlos Avila
y Eduardo Eurnekian, y amenazó con golpear al periodista
Daniel Hadad. Peña se peleó, además, con dos de los
panelistas estables del programa en el curso de una
performance que incluyó una serie de feroces críticas a la
pacatería de la sociedad argentina.
El programa, cuyo final fue mutilado por las autoridades de
América, al haberse vencido el horario de su emisión, le dio
a “La cornisa” 7 puntos de rating de promedio, con los que
se erigió en el más visto del canal de la jornada del
martes, luego de “Intrusos”, que tuvo 8. Hadad, cuyo
programa sigue al de Majul, heredó para “Después de hora”
una pantalla recalentada, con 8.8 de rating a la medianoche,
y continuó con la polémica, al contestarle con ironías
variadas las agresiones de Peña, que lo había definido como
un “mafioso” al que el ex presidente Carlos Menem benefició
de modo ilegal al entregarle la frecuencia de la Radio de la
Ciudad, para que montara Radio 10. Hadad comenzó el programa
diciendo que acababa de hablar por teléfono con Avila, cuya
tolerancia, señaló, debía elogiarse. Peña acababa de
insultar al aire al empresario por, entre otras cosas,
haberle dado un espacio en televisión a Hadad.
Las cosas comenzaron de forma extraña, en el piso de
América, el martes por la noche. La producción había ideado
un comienzo de programa con cinco minutos de charla entre el
conductor y su invitado, para dar paso al espacio interno
denominado “La polémica”, tras lo cual empezaría la
entrevista central. En “La polémica” los panelistas
habituales de “La cornisa”, Pablo Sirven, Gabriel Dreyfus y
Carlos Polimeni, abordarían el tema de los piquetes como
nueva forma de expresión social, con el ex diputado y actual
empresario Alberto Albamonte como invitado al segmento. Pero
Peña, que había comprometido su presencia para antes de las
23, no llegó al estudio, con lo cual el programa arrancó
directamente con el debate sobre los piquetes.
Un móvil desde La Matanza incorporaba a la discusión las
opiniones de uno de los máximos referentes de la jornada de
protesta del martes, Juan Carlos Alderete. Cuando iban unos
15 minutos de debate, Peña ingresó al estudio a los gritos,
marcando su presencia desde fuera del radio que toman las
cámaras. El conductor le pidió que se sentara y poco después
solicitó su opinión sobre el asunto del debate. Peña
contestó con un seco “Con políticos no hablo” y atendió a
continuación un llamado a su celular. Majul insistió y Peña
trató despectivamente el tema de los piqueteros.
Comenzaban los problemas. Uno de los panelistas, Dreyfus, le
reprochó al actor y conductor radial su actitud,
definiéndolo como un personaje “patético” y “frívolo” ya que
parecía burlarse de una cuestión delicada, la situación
social argentina. Peña se levantó agresivamente del sitio en
que aguardaba la entrevista y se dirigió hacia el grupo de
panelistas. Cruzó entonces amenazas físicas con Dreyfus e
insultó a Sirven, que en una nota en la revista Noticias lo
había definido como un “Gay fascista” a raíz de un episodio
en que Peña había echado de una sala de teatro en que se
disponía a comenzar una función al periodista de
espectáculos Jorge Lafauci.
Las cosas se desmadraron en el estudio. El ex diputado
Albamonte, que había llevado las de perder en la discusión
previa, chanceó a Majul, en un piso cargado de tensiones: le
dijo que estaba haciendo una parodia del presidente Fernando
de la Rúa, al no poder manejar la situación. El programa,
que había heredado un promedio de 4.4 de rating de “Peor es
nada” trepaba a 7.9 puntos, y todavía faltaba la entrevista.
La entrevista, en que Peña pidió una y otra vez que llenaran
su copa de champagne, fue poco manejable para Majul,
desbordado por la agresividad de su invitado. Allí fue que
el actor se lanzó contra los dueños del canal –Eurnekian
tiene el 20 por ciento de las acciones de América, Avila el
80– algunos de los periodistas de su programación,
preferentemente Hadad, y buena parte de la clase política
argentina.
En los instantes finales, el conductor le pidió que cerrase
el programa hablándole directamente al público. Peña recordó
que el Río de la Plata está lleno de cadáveres de
desaparecidos, y cuando se disponía a rematar su speech, una
placa interrumpió “La cornisa” y dio paso a “Después de
hora”. Luego de contar que acababa de hablar con Avila sobre
las afirmaciones de Peña, Hadad comenzó a repetir las
mejores partes del programa de Majul, incorporándolas a su
propia oferta periodística. Peña se fue a festejar su
performance al bar “Levitar”, a una cuadra de los estudios
de América, donde permaneció, lleno de algarabía, hasta
pasadas las 4 de la mañana.
[Pero aquí _recién empieza_ el informe que obtuve de Google.
Veamos algunas otras facetas de Dreyfus:]
a) compañero de fórmula de Luis Patti en 1999
http://www.fcen.uba.ar/prensa/micro/1999/ms375.htm
<> VENTAJA DE DE LA RUA (Dreyfus-Patti)
[...] Elecciones de 1999
En lo que respecta a la provincia de Buenos Aires, estos
mismos encuestadores no coinciden en marcar una diferencia
clara para ninguno de los contendientes principales. La
aliancista Graciela Fernández Meijide derrotaría al
justicialista Carlos Ruckauf, según las consultoras
Gallup (38% contra 33%), Analogías (43,6%-33%) y Rosendo
Fraga (36%-30%). En cambio, se impondría Ruckauf, de
acuerdo a los sondeos de Mora y Araujo (41,5% contra
36,3%) y Ricardo Rouvier y Asociados (37,2%-35,9%).
Mientras tanto, Hugo Haime da un empate, con el 40% de
intención de votos para ambos postulantes. Estos
porcentajes correspondían a las encuestas realizadas a fines
de septiembre y comienzos de octubre.
Sin embargo, los más recientes sondeos tampoco se ponen de
acuerdo. Para la encuesta del CEOP publicada por Clarín el
miércoles 13, el binomio Fernández Meijide-Melchor Posse
cuentan con 37,7% de intención de voto, seguidos por
Ruckauf-Solá (33,1%), Luis Patti-Gabriel Dreyfus (partido
Unidad Bonaerense, 13,5%), indecisos (9,7%), en blanco
(4,8%), y otros (1,2%). En cambio, registros de la
consultora Analogías citados por Pagína/12 el mismo
miércoles, daban cuenta de un crecimiento de Ruckauf, que
podría alzarse con la victoria.
b) Principal amigo mediático de Yabrán
[La relación con Patti, si vamos a creerle a la revista
Noticias, era algo más que una casualidad del momento (Véase
http://www.noticias.uolsinectis.com.ar/documentos/juicio/DIA
RIO3.pdf): En una nota sobre el asesinato de Yabrán (de Edi
Zunino, subeditor de política nacional de Noticias), puede
leerse lo siguiente:]
En julio de 1990, cuando fue secuestrado el hijo del Diego
Ibáñez, el aún ignoto Alfredo Enrique Nallib Yabrán llegó a
Mar del Plata para ofrecerle 2 millones de dólares para el
rescate al sindicalista petrolero, su amigo. Allí conoció al
jefe de la inves- tigación, Alberto “Coco” Rossi, quien era
asesorado a distancia por dos viejos colegas: Mario Naldi y
Ra-món Verón. Los tres -Rossi, Naldi y Verón- habían formado
parte de un grupo antisecuestros durante la dictadura.
Fueron los niños mimados de Ramón Camps, a quien aún admiran
con fervor. Quisieron ser sus herederos en la fuerza y, para
ello, crearon una “línea interna”.
Cuando se quedaron sin trabajo, en medio de la hecatombe de
la “mejor policía del mundo”, el trío se privatizó. Rossi se
convirtió en jefe de seguridad de Juncadella, la empresa de
transportes de cauda-les donde Yabrán empezó a amasar su
poder, y es-tuvo a punto de trabajar directamente para el
mag-nate postal. El sistema “Excalibur” dio cuenta de sus
frecuentes comuni-caciones telefónicas. Nal-di y Verón, en
tanto, fun-daron juntos su propia agencia de investigacio-
nes.
Apenas fue asesi-nado Cabezas, Naldi llegó a NO-TICIAS para
ofrecer “toda la estructura” de que dis-ponía para la
investiga-ción de “un evidente cri-men pasional”. La misma
hipótesis difundía Rossi, y así se la hizo saber a es-te
periodista a mediados del ’97. El nombre de Ve-rón recién
volvería a la luz durante la última campaña electoral, como
asesor de la fórmula Luis Patti-Gabriel Dreyfus: el ex
comisario-intendente de Escobar fue tentado por Yabrán para
encabezar una “investigación paralela” del crimen de
Cabezas; Dreyfus fue el principal ami-go mediático del
empresario suicidado. Hoy, Verón es el nuevo jefe de la
Bonaerense. Y quien según los adalides de la “pista
policial” había sido el vencedor uniformado de la pulseada,
el comisario Víctor Fo-gelman, pasó a retiro y se fue a su
casa. ¿Quién ga-nó?
¿Cuál es el trasfondo del presunto “pacto” del cual se habla
en Dolores, si es que existe? En síntesis, Alfredo Yabrán
mantenía una rela-ción privilegiada con altos jefes de la
Bonaerense y con otros de menor graduación, como los ya
mencionados Gómez y Prellezo. Su escudero, Gregorio Ríos,
tenía entre sus misiones el perma-nente contacto con ellos
e, incluso, se encargaba de hacerles regalos para las
fiestas. ¿Será que, en definitiva, una y otra pista
convergen en el mismo punto? Hay pruebas de sobra para
suponerlo.
[Permítaseme repetir un párrafo del escrito de Zunino: "El
nombre de Verón recién volvería a la luz durante la última
campaña electoral, como asesor de la fórmula Luis Patti-
Gabriel Dreyfus: el ex comisario-intendente de Escobar fue
tentado por Yabrán para encabezar una “investigación
paralela” del crimen de Cabezas; Dreyfus fue el principal
ami-go mediático del empresario suicidado. Hoy, Verón es el
nuevo jefe de la Bonaerense".
Dicho sea de otro modo, ahora empiezo a preocuparme cuando
leo en la carta de Dreyfus que "estuvo haciendo
averiguaciones sobre mi persona". Pero seguramente no tengo
motivo para el temor. Porque el papel de Dreyfus no es el
de marcar gente para que algún amigo de Patti la reviente a
palos, sino simplemente el de ser un factor cínicamente
gozoso de la corrupción mediática de la política.
Esto puede verificarse muy bien en un texto analítico muy
sesudo que, también, puede consultarse en la Internet (véase
http://www.uazuay.edu.ec/publicaciones/revista28.pdf). Lo
dejo como gran "finale" de este "Concierto Dreyfus:]
¿Pueden lograr los medios el cambio de la política?
“Las elecciones se deciden en los medios”. Esta frase, muy
familiar a quienes organizan las campañas electorales en
Alemania, comienza a difundirse también en América Latina.
Disminuye la importancia de los militantes, pasan a segundo
plano los actos proselitistas masivos y la campaña en la vía
pública. En muchas partes los grandes gurús, sobre todo de
los EEUU, se hacen cargo de las campañas. “La tendencia a la
desinstitucionalización en los procesos de formación de la
voluntad política”, que Ulrich Sarcinelli constata para
Alemania, se hace notar también desde Río Grande hasta
Tierra del Fuego. Es secundario que se describan las conse-
cuencias como “americanización” o “modernización”, lo único
cierto es que los Estados Unidos una mez más indican los
patrones de la evolución en América Latina. Bruce I. Newman
dice en este contexto que en los EEUU los medios hace tiempo
ya que pasaron a ser los nuevos dueños de los partidos
(Newman, Bruce I, 1999: 52). Esto se hizo posible gracias a
cambios sociodemográficos, que también son.48 de relevancia
en América Latina: creciente fragmentación de las sociedades
con la disolución de los lazos tradicionales, desintegra-
ción de ámbitos socialmente definidos con consecuencias para
las vinculaciones tradicionales con los partidos, conducta
electoral prag-mática de los nuevos sectores medios con una
proporción mucho mayor del voto indeciso y una creciente
desconfianza ante grandes organizaciones y “los” políticos.
Tomando como ejemplo a la Argentina, Silvio Waisbord resume
la evolución que a su juicio comenzó en el Río de la Plata
en las elecciones presidenciales de 1983 -Raúl Alfonsín
contra Italo Luder: “Los partidos políticos han perdido
mucho poder de convocatoria como para montar campañas a la
vieja usanza. Los candidatos ya no pueden dar por sentado
que los votantes responden a una motivación histórica. Hoy,
los votantes ofrecen apoyo esporádico y no una lealtad
eterna. Confrontados con un comportamiento electoral me-nos
leal a identidades y folklore partidaarios, los partidos y
sus candidatos deben cambiar sus campañas electorales. Los
cuarteles generales deben valerse de encuestas para conocer
esta opinión pública tan cambiante, deben cubrir con
espacios comerciales y publicidad la brecha que separa a los
partidos de los votantes. Adaptan las coreografías de sus
actos a las necesidades de los medios, toman cursos con
“misioneros de campaña” (...) y recurren a candidatos
populares extrapartidarios para contrarrestar la pérdida de
legitimidad de las ideologías y de los partidos políticos”.
(Waisbord, Silvio, 1996: 221). Y el periodista Mariano
Grondona agrega: “El pueblo, cuando vota, no escoge
personales reales sino ‘personajes’: actores cuyo libreto ha
sido minuciosamente redactado por eximios profesionales de
la comunicación”. (Grondona, 2000). Gabriel Dreyfus (2001),
un profesional de la publicidad, describe este proceso en
mayor detalle.
Lo cierto es que el sometimiento de la política a la lógica
de producción de los medios, sobre todo de la televisión, no
ha dejado de tener su influencia sobre la política y las
personas y partidos que la forman. La periodista argentina
Adriana Schettini lo describe así: “A estas alturas es
difícil pensar la democracia fuera de la TV y de su.49
lógica espectacular. Es hora de ver en la televisión algo
más que la propia televisión; es tiempo de advertir en ella
el instrumento que reestructura la vida cotidiana y la vida
política de nuestra democra-cia”. (Schettini, Adriana, 2000:
11). Mientras que en la mayoría de los países los medios y
la Iglesia Católica son las instituciones que mayor
aprobación concitan, los partidos y parlamentos, así como la
justicia y los sindicatos se encuentran en el escalón
inferior de la apreciación pública. El que desnuda
escándalos ciertos o manipulados, queda siempre mejor parado
que el que los suele provocar. La mala imagen de los
partidos lleva a que los candidatos nieguen desde el vamos
toda vinculación partidaria o que se distancien del partido,
una vez que han sido elegidos. Extrapartidarios que disponen
de los recursos monetarios suficientes prefieren armar su
propio aparato y presentar-se como los abogados anti-
establishment de las masas, aun cuando su propia biografía
diga todo lo contrario. Sus ventajas son obvias: “Los
outsiders son calificados de candidatos mediáticos”, escribe
Viviana Gobato: “Craso error. Ellos no necesitan a los
periodistas. Los periodistas son los que corren tras ellos,
al revés de los políticos profesionales que se mueren por
una cámara o un diario prestigioso. Por otro lado, deben
enfrentarse a una tribu distinta, la cual le temen: los
periodistas políticos que casi forman una familia con sus
fuentes. Ergo, en general, los outsiders tipo Reutemann se
envuelven en u na ola de misterio que se parece mucho a un
histeriqueo juvenil”. (Gorbato, Viviana, 2000: 88/89). Pero
también los políticos tradicio-nales están en condiciones de
servirse adecuadamente de los medios como dice Adriana
Schettini tomando como ejemplo la figura del ex presidente
Carlos Menem: “... el presidente siempre demostró ser un
actor de raza televisiva. La improvisación, la
espectacularidad, el desenfado, las opiniones expresadas en
treinta segundos y el carisma mediático son calidades que la
TV agradece como nadie. Menem resultó ser una astilla de ese
mismo palo. Fuerte el aplauso”. (Schettini, Adriana, 2000:
18).
La tendencia a la personalización juega un rol nefasto. Como
la realidad compleja no se puede preparar a pedir de boca
del público masivo, además de requerir, tiempo, lugar y
conocimiento de causa, se recurre a la vida privada de los
políticos más apta para la puesta.50 en escena. No queremos
tampoco callar que hoy por hoy son muchas veces los propios
políticos los que le abren a los medios la puerta del living
cuando no del dormitorio. En cualquier caso, la aparición
televisiva de los políticos -en los EEUU el sonido original
de los políticos en los noticieros se reduce en promedio a
nueve segundos-es poco apropiado para clarificar hechos.
Pero tampoco en noventa segundos resulta factible explicar
adecuadamente una reforma fis-cal. En el camino quedan las
instituciones cuyo trabajo requiere un cierto grado de
complejidad, por ejemplo los parlamentos. Un estudio de
Fernando Ruiz realizado conjuntamente con un equipo de
inves-tigadores de la Universidad Austral muestra para el
caso argentino los déficit en la presentación del trabajo
parlamentario y cómo varían las percepciones entre
parlamentarios, periodistas y relacionistas (Ruiz, Fernando,
2001). En su mayoría, los parlamentarios advierten que los
temas que los periodistas destacan, no son efectivamente los
temas de mayor importancia. Tampoco consideran que sus
colegas de mayor presencia mediática sean los mejores
parlamentarios. Consideran que apenas se valora el trabajo
en las comisiones, un elemento central del trabajo
parlamentario en Argentina, como en otras democracias
también. Los periodistas, a su vez, hacen referen-cia a
diferencias entre los corresponsales en el parlamento y las
redacciones que son las que en última instancia deciden
acerca del espacio que se asigna a la información sobre el
parlamento. Ambos grupos coinciden que todavía queda mucho
por hacer de ambos lados para profesionalizar la
comunicación institucional del parla-mento. En los medios,
los políticos y partidos se ven expuestos, además, a una
competencia que resulta difícil batir: en tanto que en la
política gobierna el compromiso, al que no sólo en Alemania
suele atribuirse cualidades ambiguas, sobre todo la juventud
hoy se inclina más por el rigor moral y los términos
unívocos. A esa necesidad responden mejor las organizaciones
como la multinacional ambientalista “Greenpeace” que se
muestra muy activa también en América Latina: son guerreros
valientes, dispuestos a correr riesgo para bien del futuro
de todos nosotros contra estructuras anónimas, impulsadas
sólo por el afán de lucro que parecen hacer de las suyas
únicamente.gracias a la inoperancia y complicidad de la
política. Estas son las imágenes de enemigo que se
comercializan mejor. Además, la organización, como se sabe,
proporciona material visual muy impactante y en un todo de
acuerdo con las necesidades de la televisión, de modo que
los periodistas en su información parecen más la hinchada de
un club de fútbol, que los ojos y los oídos críticos de la
opinión pública interesada. No hace falta mucha fantasía
para darse cuenta del escaso encanto medial que pueden tener
las conferencias de prensa, que siguen siendo un instrumento
muy popular entre los partidos, pero que ofrece muy pocas
posibilidades de ilustración.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
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Buenos Aires, 1822
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