[R-P] Qué me dice la web sobre Dreyfus

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Jul 20 12:54:16 MDT 2004


Le hice caso a Gabriel Dreyfus.

Pedí una rápida búsqueda Google por ""Gabriel Dreyfus" "Menem"".

Obtuve 17 sitios posibles.  De ellos hice una selección, cuyo 
resultado presento ahora.  No creo que haga falta mucho comentario 
adicional.  Le mando copia a Gabriel Dreyfus, para que comience a 
descubrir cómo es que realmente un publicista debate ideas y 
trayectorias en vez de venderlas como si fueran salamines.  Tiene las 
puertas de R-P abiertas para cualquier réplica.

(a) 

De un reportaje en la revista "Fortuna", 
http://www.fortuna.uolsinectis.com.ar/edicion_0011/reportaje
/reportaje.htm

[Dreyfus retorna de un autoimpuesto período en México.  
Extraemos los párrafos políticos del reportaje.  Es un deber 
de caridad presentarlo en esta, su mejor cara.  Más abajo 
irán apareciendo otras...]

Fortuna: ¿Qué otras cosas extrañó? 

Dreyfus: Extrañaba los programas políticos. Primero, porque 
en México prácticamente no hay, porque como los mexicanos 
todavía deben tener metidos adentro los fusilamientos de la 
revolución mexicana, que fueron más que los de la represión 
acá, ningún mexicano te habla de política ni te dice lo que 
piensa. 

Fortuna: ¿Ya quiere estar sentado debatiendo en televisión? 

Dreyfus: O quizá quiera estar conduciendo mi propio 
programa, no sé. No sé por qué hay cosas obvias que nadie 
dice.... Por ejemplo, lo de (el juez español Baltasar) 
Garzón y los militares. Más allá de lo que uno opine, nadie 
dijo que lo que está juzgando Garzón es a los que mataron 
extranjeros y no a los que mataron argentinos. En Madrid hay 
una calle que se llamaba General Mola, el ideólogo del 
bombardeo de Guernica que hicieron los nazis, hay una 
estatua de Franco y Garzón quiere extraditar a militares 
argentinos que mataron, asesinaron y torturaron a españoles 
que en realidad eran argentinos con doble nacionalidad. Es 
un absurdo. Si creemos en la democracia, el pueblo eligió a 
Menem, él cometió el error de dar el indulto, fenómeno, pero 
es el presidente que elegimos. Otro presidente no puede 
levantar un indulto que dio un presidente elegido por el 
pueblo. 

Fortuna: ¿Esto tiene que ver con el enamoramiento de los 
primeros meses de gobierno? 

Dreyfus: Es el único error que veo que Kirchner ha cometido 
desde que está en el gobierno. El resto lo veo bien, con 
mucha esperanza, y no es un chiste, porque como mucha gente, 
a Kirchner no lo conozco, y no tendría esperanza en ninguno 
que conozca. 

Fortuna: ¿Va a participar en política pronto? 

Dreyfus: Lo que no quiero es estar en ninguna lista en esta 
elección en provincia, porque la verdad es que no quiero 
votar a ninguno, y eso que tengo amigos y una buena relación 
personal con casi todos los candidatos, pero son los mismos 
de siempre y dicen lo mismo que hace cuatro años. Me 
interesa mucho el marketing político. Si pienso como 
profesional, laburaría con el que más plata me pague dentro 
de ciertas normas éticas. Todo lo que hice en política lo 
hice gratis pero ya no me cierra mucho. Si estamos en un 
sistema capitalista y estamos de acuerdo, todo se cobra. 

Fortuna: La experiencia mexicana decididamente lo cambió. 

Dreyfus: Mi actitud ante la Argentina ha cambiado como la 
actitud ante mí mismo. Estoy convencido de que el país no es 
el mismo. Ha habido un cambio base y faltan más. Desde el 
punto de vista profesional, me siento optimista hacia el 
futuro y además, me interesa la política, no sé cómo ni 
cuándo ni desde qué lugar. Tienen que surgir nuevas fuerzas 
políticas en serio. Hay que cambiar muchas cosas para que la 
democracia no sea una farsa. 

(b) Sobre la liviandad política de los argentinos (O sea: Dreyfus 
como copartícipe de la autodenigración de los argentinos)

[Dreyfus me cita un libro suyo sobre "la publicidad que lo 
parió".  Como el Mendieta, de Inodoro Pereyra, no nos cabe 
más que asentir: "Que lo parió..."

Agrego algunas citas breves a la muy extensa que hace en la 
nota que difundí:]

"En la Argentina se cambia de partido político, de religión 
y de mujer.  Sólo el equipo de fútbol es sagrado" (pág. 
153).

"En la Argentina nunca gobernaron los radicales, ni los 
peronistas, ni los militares:  los puestos de gobierno casi 
siempre se cubrieron con los amigos" (pág. 204)

[Para deleitarse con estos productos de la mente humana no 
hace falta comprar el libro.  Se las puede encontrar en 
http://www.kas.org.ar/Contribuciones/Numeros_Anteriores/0220
02/2Frank%20Priess.pdf

Es que Dreyfus, copartícipe "serio" de la banalización de 
la política no hace sino trasvasar a un supuesto lenguaje 
erudito su experiencia de vendedor de lavandinas.  Esta 
actitud es algo inseparable de su situación como 
"publicitario" devenido en "publicista", y es lo que hace 
que, si bien no quiere formar parte del estáblishment, como mínimo 
haya que admitir que lo sirva a la perfección.  Ya lo veremos más 
adelante en este mismo correo.  Por ahora un ejemplo de cómo se 
maneja este "publicista mediático y publicitario", en sus encuentros 
con otras luminarias que dejarían patitieso a un Juan Bautista 
Alberdi:]

http://www.pagina12.com.ar/2001/01-08/01-08-02/pag29.htm

UNA NOCHE TENSA EN “LA CORNISA” Peña, el piquetero


El actor y conductor radial Fernando Peña concretó una 
performance difícil de olvidar en el programa que conduce 
Luis Majul, en América: insultó a los propietarios del canal 
e invitó a pelear a Daniel Hadad.

El actor Fernando Peña es un especialista en escandaletes 
televisivos. El año pasado se definió como un “puto triste” 
ante Susana Giménez 	

El actor Fernando Peña convirtió en un show unipersonal su 
visita al programa televisivo “La cornisa”, que conduce Luis 
Majul, en una noche difícil de olvidar para los 
espectadores, en que insultó a los empresarios Carlos Avila 
y Eduardo Eurnekian, y amenazó con golpear al periodista 
Daniel Hadad. Peña se peleó, además, con dos de los 
panelistas estables del programa en el curso de una 
performance que incluyó una serie de feroces críticas a la 
pacatería de la sociedad argentina. 

El programa, cuyo final fue mutilado por las autoridades de 
América, al haberse vencido el horario de su emisión, le dio 
a “La cornisa” 7 puntos de rating de promedio, con los que 
se erigió en el más visto del canal de la jornada del 
martes, luego de “Intrusos”, que tuvo 8. Hadad, cuyo 
programa sigue al de Majul, heredó para “Después de hora” 
una pantalla recalentada, con 8.8 de rating a la medianoche, 
y continuó con la polémica, al contestarle con ironías 
variadas las agresiones de Peña, que lo había definido como 
un “mafioso” al que el ex presidente Carlos Menem benefició 
de modo ilegal al entregarle la frecuencia de la Radio de la 
Ciudad, para que montara Radio 10. Hadad comenzó el programa 
diciendo que acababa de hablar por teléfono con Avila, cuya 
tolerancia, señaló, debía elogiarse. Peña acababa de 
insultar al aire al empresario por, entre otras cosas, 
haberle dado un espacio en televisión a Hadad. 

Las cosas comenzaron de forma extraña, en el piso de 
América, el martes por la noche. La producción había ideado 
un comienzo de programa con cinco minutos de charla entre el 
conductor y su invitado, para dar paso al espacio interno 
denominado “La polémica”, tras lo cual empezaría la 
entrevista central. En “La polémica” los panelistas 
habituales de “La cornisa”, Pablo Sirven, Gabriel Dreyfus y 
Carlos Polimeni, abordarían el tema de los piquetes como 
nueva forma de expresión social, con el ex diputado y actual 
empresario Alberto Albamonte como invitado al segmento. Pero 
Peña, que había comprometido su presencia para antes de las 
23, no llegó al estudio, con lo cual el programa arrancó 
directamente con el debate sobre los piquetes. 

Un móvil desde La Matanza incorporaba a la discusión las 
opiniones de uno de los máximos referentes de la jornada de 
protesta del martes, Juan Carlos Alderete. Cuando iban unos 
15 minutos de debate, Peña ingresó al estudio a los gritos, 
marcando su presencia desde fuera del radio que toman las 
cámaras. El conductor le pidió que se sentara y poco después 
solicitó su opinión sobre el asunto del debate. Peña 
contestó con un seco “Con políticos no hablo” y atendió a 
continuación un llamado a su celular. Majul insistió y Peña 
trató despectivamente el tema de los piqueteros. 

Comenzaban los problemas. Uno de los panelistas, Dreyfus, le 
reprochó al actor y conductor radial su actitud, 
definiéndolo como un personaje “patético” y “frívolo” ya que 
parecía burlarse de una cuestión delicada, la situación 
social argentina. Peña se levantó agresivamente del sitio en 
que aguardaba la entrevista y se dirigió hacia el grupo de 
panelistas. Cruzó entonces amenazas físicas con Dreyfus e 
insultó a Sirven, que en una nota en la revista Noticias lo 
había definido como un “Gay fascista” a raíz de un episodio 
en que Peña había echado de una sala de teatro en que se 
disponía a comenzar una función al periodista de 
espectáculos Jorge Lafauci. 

Las cosas se desmadraron en el estudio. El ex diputado 
Albamonte, que había llevado las de perder en la discusión 
previa, chanceó a Majul, en un piso cargado de tensiones: le 
dijo que estaba haciendo una parodia del presidente Fernando 
de la Rúa, al no poder manejar la situación. El programa, 
que había heredado un promedio de 4.4 de rating de “Peor es 
nada” trepaba a 7.9 puntos, y todavía faltaba la entrevista. 
La entrevista, en que Peña pidió una y otra vez que llenaran 
su copa de champagne, fue poco manejable para Majul, 
desbordado por la agresividad de su invitado. Allí fue que 
el actor se lanzó contra los dueños del canal –Eurnekian 
tiene el 20 por ciento de las acciones de América, Avila el 
80– algunos de los periodistas de su programación, 
preferentemente Hadad, y buena parte de la clase política 
argentina. 

En los instantes finales, el conductor le pidió que cerrase 
el programa hablándole directamente al público. Peña recordó 
que el Río de la Plata está lleno de cadáveres de 
desaparecidos, y cuando se disponía a rematar su speech, una 
placa interrumpió “La cornisa” y dio paso a “Después de 
hora”. Luego de contar que acababa de hablar con Avila sobre 
las afirmaciones de Peña, Hadad comenzó a repetir las 
mejores partes del programa de Majul, incorporándolas a su 
propia oferta periodística. Peña se fue a festejar su 
performance al bar “Levitar”, a una cuadra de los estudios 
de América, donde permaneció, lleno de algarabía, hasta 
pasadas las 4 de la mañana.


[Pero aquí _recién empieza_ el informe que obtuve de Google.  
Veamos algunas otras facetas de Dreyfus:]

a) compañero de fórmula de Luis Patti en 1999

http://www.fcen.uba.ar/prensa/micro/1999/ms375.htm

<>      VENTAJA DE DE LA RUA  (Dreyfus-Patti)

[...]  Elecciones de 1999

En lo  que  respecta  a  la provincia de Buenos Aires, estos 
mismos encuestadores no coinciden  en  marcar una diferencia 
clara para ninguno de los contendientes principales.   La  
aliancista  Graciela Fernández Meijide derrotaría al 
justicialista Carlos Ruckauf,  según  las  consultoras 
Gallup (38% contra 33%), Analogías (43,6%-33%) y  Rosendo  
Fraga  (36%-30%).    En cambio, se impondría Ruckauf, de 
acuerdo a  los  sondeos  de  Mora y Araujo (41,5% contra 
36,3%) y Ricardo Rouvier y Asociados (37,2%-35,9%).  
Mientras tanto, Hugo Haime da un empate, con el 40% de 
intención de votos para ambos postulantes.   Estos 
porcentajes correspondían a las encuestas realizadas a fines 
de septiembre y comienzos de octubre.

Sin embargo, los más recientes sondeos tampoco se ponen de 
acuerdo. Para la encuesta  del CEOP publicada por Clarín el 
miércoles 13, el binomio Fernández Meijide-Melchor Posse 
cuentan  con  37,7%  de  intención de voto, seguidos  por  
Ruckauf-Solá (33,1%), Luis  Patti-Gabriel  Dreyfus  (partido 
Unidad  Bonaerense, 13,5%), indecisos (9,7%), en  blanco  
(4,8%),  y  otros (1,2%).    En  cambio, registros de la  
consultora  Analogías  citados  por Pagína/12 el mismo 
miércoles, daban cuenta de un  crecimiento  de  Ruckauf, que 
podría alzarse con la victoria.

b) Principal amigo mediático de Yabrán

[La relación con Patti, si vamos a creerle a la revista 
Noticias, era algo más que una casualidad del momento (Véase 
http://www.noticias.uolsinectis.com.ar/documentos/juicio/DIA
RIO3.pdf):  En una nota sobre el asesinato de Yabrán (de Edi 
Zunino, subeditor de política nacional de Noticias), puede 
leerse lo siguiente:]

En julio de 1990, cuando fue secuestrado el hijo del Diego 
Ibáñez, el aún ignoto Alfredo Enrique Nallib Yabrán llegó a 
Mar del Plata para ofrecerle 2 millones de dólares para el 
rescate al sindicalista petrolero, su amigo. Allí conoció al 
jefe de la inves- tigación, Alberto “Coco” Rossi, quien era 
asesorado a distancia por dos viejos colegas: Mario Naldi y 
Ra-món Verón. Los tres -Rossi, Naldi y Verón- habían formado 
parte de un grupo antisecuestros durante la dictadura. 
Fueron los niños mimados de Ramón Camps, a quien aún admiran 
con fervor. Quisieron ser sus herederos en la fuerza y, para 
ello, crearon una “línea interna”.

Cuando se quedaron sin trabajo, en medio de la hecatombe de 
la “mejor policía del mundo”, el trío se privatizó. Rossi se 
convirtió en jefe de seguridad de Juncadella, la empresa de 
transportes de cauda-les donde Yabrán empezó a amasar su 
poder, y es-tuvo a punto de trabajar directamente para el 
mag-nate postal. El sistema “Excalibur” dio cuenta de sus 
frecuentes comuni-caciones telefónicas. Nal-di y Verón, en 
tanto, fun-daron juntos su propia agencia de investigacio-
nes.

Apenas fue asesi-nado Cabezas, Naldi llegó a NO-TICIAS para 
ofrecer “toda la estructura” de que dis-ponía para la 
investiga-ción de “un evidente cri-men pasional”. La misma 
hipótesis difundía Rossi, y así se la hizo saber a es-te 
periodista a mediados del ’97. El nombre de Ve-rón recién 
volvería a la luz durante la última campaña electoral, como 
asesor de la fórmula Luis Patti-Gabriel Dreyfus: el ex 
comisario-intendente de Escobar fue tentado por Yabrán para 
encabezar una “investigación paralela” del crimen de 
Cabezas; Dreyfus fue el principal ami-go mediático del 
empresario suicidado. Hoy, Verón es el nuevo jefe de la 
Bonaerense. Y quien según los adalides de la “pista 
policial” había sido el vencedor uniformado de la pulseada, 
el comisario Víctor Fo-gelman, pasó a retiro y se fue a su 
casa. ¿Quién ga-nó?

¿Cuál es el trasfondo del presunto “pacto” del cual se habla 
en Dolores, si es que existe? En síntesis, Alfredo Yabrán 
mantenía una rela-ción privilegiada con altos jefes de la 
Bonaerense y con otros de menor graduación, como los ya 
mencionados Gómez y Prellezo. Su escudero, Gregorio Ríos, 
tenía entre sus misiones el perma-nente contacto con ellos 
e, incluso, se encargaba de hacerles regalos para las 
fiestas. ¿Será que, en definitiva, una y otra pista 
convergen en el mismo punto? Hay pruebas de sobra para 
suponerlo.

[Permítaseme repetir un párrafo del escrito de Zunino:  "El 
nombre de Verón recién volvería a la luz durante la última 
campaña electoral, como asesor de la fórmula Luis Patti-
Gabriel Dreyfus: el ex comisario-intendente de Escobar fue 
tentado por Yabrán para encabezar una “investigación 
paralela” del crimen de Cabezas; Dreyfus fue el principal 
ami-go mediático del empresario suicidado. Hoy, Verón es el 
nuevo jefe de la Bonaerense".

Dicho sea de otro modo, ahora empiezo a preocuparme cuando 
leo en la carta de Dreyfus que "estuvo haciendo 
averiguaciones sobre mi persona".  Pero seguramente no tengo 
motivo para el temor.  Porque el papel de Dreyfus no es el 
de marcar gente para que algún amigo de Patti la reviente a 
palos, sino simplemente el de ser un factor cínicamente 
gozoso de la corrupción mediática de la política.

Esto puede verificarse muy bien en un texto analítico muy 
sesudo que, también, puede consultarse en la Internet (véase 
http://www.uazuay.edu.ec/publicaciones/revista28.pdf).  Lo 
dejo como gran "finale" de este "Concierto Dreyfus:]

¿Pueden lograr los medios el cambio de la política? 

“Las elecciones se deciden en los medios”. Esta frase, muy 
familiar a quienes organizan las campañas electorales en 
Alemania, comienza a difundirse también en América Latina. 
Disminuye la importancia de los militantes, pasan a segundo 
plano los actos proselitistas masivos y la campaña en la vía 
pública. En muchas partes los grandes gurús, sobre todo de 
los EEUU, se hacen cargo de las campañas. “La tendencia a la 
desinstitucionalización en los procesos de formación de la 
voluntad política”, que Ulrich Sarcinelli constata para 
Alemania, se hace notar también desde Río Grande hasta 
Tierra del Fuego. Es secundario que se describan las conse-
cuencias como “americanización” o “modernización”, lo único 
cierto es que los Estados Unidos una mez más indican los 
patrones de la evolución en América Latina. Bruce I. Newman 
dice en este contexto que en los EEUU los medios hace tiempo 
ya que pasaron a ser los nuevos dueños de los partidos 
(Newman, Bruce I, 1999: 52). Esto se hizo posible gracias a 
cambios sociodemográficos, que también son.48 de relevancia 
en América Latina: creciente fragmentación de las sociedades 
con la disolución de los lazos tradicionales, desintegra-
ción de ámbitos socialmente definidos con consecuencias para 
las vinculaciones tradicionales con los partidos, conducta 
electoral prag-mática de los nuevos sectores medios con una 
proporción mucho mayor del voto indeciso y una creciente 
desconfianza ante grandes organizaciones y “los” políticos.

Tomando como ejemplo a la Argentina, Silvio Waisbord resume 
la evolución que a su juicio comenzó en el Río de la Plata 
en las elecciones presidenciales de 1983 -Raúl Alfonsín 
contra Italo Luder: “Los partidos políticos han perdido 
mucho poder de convocatoria como para montar campañas a la 
vieja usanza. Los candidatos ya no pueden dar por sentado 
que los votantes responden a una motivación histórica. Hoy, 
los votantes ofrecen apoyo esporádico y no una lealtad 
eterna. Confrontados con un comportamiento electoral me-nos 
leal a identidades y folklore partidaarios, los partidos y 
sus candidatos deben cambiar sus campañas electorales. Los 
cuarteles generales deben valerse de encuestas para conocer 
esta opinión pública tan cambiante, deben cubrir con 
espacios comerciales y publicidad la brecha que separa a los 
partidos de los votantes. Adaptan las coreografías de sus 
actos a las necesidades de los medios, toman cursos con 
“misioneros de campaña” (...) y recurren a candidatos 
populares extrapartidarios para contrarrestar la pérdida de 
legitimidad de las ideologías y de los partidos políticos”. 
(Waisbord, Silvio, 1996: 221). Y el periodista Mariano 
Grondona agrega: “El pueblo, cuando vota, no escoge 
personales reales sino ‘personajes’: actores cuyo libreto ha 
sido minuciosamente redactado por eximios profesionales de 
la comunicación”. (Grondona, 2000). Gabriel Dreyfus (2001), 
un profesional de la publicidad, describe este proceso en 
mayor detalle.

Lo cierto es que el sometimiento de la política a la lógica 
de producción de los medios, sobre todo de la televisión, no 
ha dejado de tener su influencia sobre la política y las 
personas y partidos que la forman. La periodista argentina 
Adriana Schettini lo describe así: “A estas alturas es 
difícil pensar la democracia fuera de la TV y de su.49 
lógica espectacular. Es hora de ver en la televisión algo 
más que la propia televisión; es tiempo de advertir en ella 
el instrumento que reestructura la vida cotidiana y la vida 
política de nuestra democra-cia”. (Schettini, Adriana, 2000: 
11). Mientras que en la mayoría de los países los medios y 
la Iglesia Católica son las instituciones que mayor 
aprobación concitan, los partidos y parlamentos, así como la 
justicia y los sindicatos se encuentran en el escalón 
inferior de la apreciación pública. El que desnuda 
escándalos ciertos o manipulados, queda siempre mejor parado 
que el que los suele provocar. La mala imagen de los 
partidos lleva a que los candidatos nieguen desde el vamos 
toda vinculación partidaria o que se distancien del partido, 
una vez que han sido elegidos. Extrapartidarios que disponen 
de los recursos monetarios suficientes prefieren armar su 
propio aparato y presentar-se como los abogados anti-
establishment de las masas, aun cuando su propia biografía 
diga todo lo contrario. Sus ventajas son obvias: “Los 
outsiders son calificados de candidatos mediáticos”, escribe 
Viviana Gobato: “Craso error. Ellos no necesitan a los 
periodistas. Los periodistas son los que corren tras ellos, 
al revés de los políticos profesionales que se mueren por 
una cámara o un diario prestigioso. Por otro lado, deben 
enfrentarse a una tribu distinta, la cual le temen: los 
periodistas políticos que casi forman una familia con sus 
fuentes. Ergo, en general, los outsiders tipo Reutemann se 
envuelven en u na ola de misterio que se parece mucho a un 
histeriqueo juvenil”. (Gorbato, Viviana, 2000: 88/89). Pero 
también los políticos tradicio-nales están en condiciones de 
servirse adecuadamente de los medios como dice Adriana 
Schettini tomando como ejemplo la figura del ex presidente 
Carlos Menem: “... el presidente siempre demostró ser un 
actor de raza televisiva. La improvisación, la 
espectacularidad, el desenfado, las opiniones expresadas en 
treinta segundos y el carisma mediático son calidades que la 
TV agradece como nadie. Menem resultó ser una astilla de ese 
mismo palo. Fuerte el aplauso”. (Schettini, Adriana, 2000: 
18).

La tendencia a la personalización juega un rol nefasto. Como 
la realidad compleja no se puede preparar a pedir de boca 
del público masivo, además de requerir, tiempo, lugar y 
conocimiento de causa, se recurre a la vida privada de los 
políticos más apta para la puesta.50 en escena. No queremos 
tampoco callar que hoy por hoy son muchas veces los propios 
políticos los que le abren a los medios la puerta del living 
cuando no del dormitorio. En cualquier caso, la aparición 
televisiva de los políticos -en los EEUU el sonido original 
de los políticos en los noticieros se reduce en promedio a 
nueve segundos-es poco apropiado para clarificar hechos. 
Pero tampoco en noventa segundos resulta factible explicar 
adecuadamente una reforma fis-cal. En el camino quedan las 
instituciones cuyo trabajo requiere un cierto grado de 
complejidad, por ejemplo los parlamentos. Un estudio de 
Fernando Ruiz realizado conjuntamente con un equipo de 
inves-tigadores de la Universidad Austral muestra para el 
caso argentino los déficit en la presentación del trabajo 
parlamentario y cómo varían las percepciones entre 
parlamentarios, periodistas y relacionistas (Ruiz, Fernando, 
2001). En su mayoría, los parlamentarios advierten que los 
temas que los periodistas destacan, no son efectivamente los 
temas de mayor importancia. Tampoco consideran que sus 
colegas de mayor presencia mediática sean los mejores 
parlamentarios. Consideran que apenas se valora el trabajo 
en las comisiones, un elemento central del trabajo 
parlamentario en Argentina, como en otras democracias 
también. Los periodistas, a su vez, hacen referen-cia a 
diferencias entre los corresponsales en el parlamento y las 
redacciones que son las que en última instancia deciden 
acerca del espacio que se asigna a la información sobre el 
parlamento. Ambos grupos coinciden que todavía queda mucho 
por hacer de ambos lados para profesionalizar la 
comunicación institucional del parla-mento. En los medios, 
los políticos y partidos se ven expuestos, además, a una 
competencia que resulta difícil batir: en tanto que en la 
política gobierna el compromiso, al que no sólo en Alemania 
suele atribuirse cualidades ambiguas, sobre todo la juventud 
hoy se inclina más por el rigor moral y los términos 
unívocos. A esa necesidad responden mejor las organizaciones 
como la multinacional ambientalista “Greenpeace” que se 
muestra muy activa también en América Latina: son guerreros 
valientes, dispuestos a correr riesgo para bien del futuro 
de todos nosotros contra estructuras anónimas, impulsadas 
sólo por el afán de lucro que parecen hacer de las suyas 
únicamente.gracias a la inoperancia y complicidad de la 
política. Estas son las imágenes de enemigo que se 
comercializan mejor. Además, la organización, como se sabe, 
proporciona material visual muy impactante y en un todo de 
acuerdo con las necesidades de la televisión, de modo que 
los periodistas en su información parecen más la hinchada de 
un club de fútbol, que los ojos y los oídos críticos de la 
opinión pública interesada. No hace falta mucha fantasía 
para darse cuenta del escaso encanto medial que pueden tener 
las conferencias de prensa, que siguen siendo un instrumento 
muy popular entre los partidos, pero que ofrece muy pocas 
posibilidades de ilustración.

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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