[R-P] Exitoso_programa_de_desintituzionalización_de_menores_en_San_Luis

edgar smith condornacional en yahoo.com.ar
Lun Jul 19 06:03:25 MDT 2004


Solicito respetuosamente se utilizen mejor los
adjetivos.

--- INFOR-MET <rmermet en yahoo.com.ar> escribió: 

"Aunque la curia 'ultramontana' patalee porque
pierde... "

¿Qué significa "ultramontano"?

La palabra señalaba un catolicismo activo e integral y
era utilizada porque reconocían como su cabeza
espiritual al papa que, para la parte mayor de Europa,
era un morador más allá (ultra) de los montes es
decir, más allá de los Alpes. El término
"ultramontano", de hecho, es relativo: para los
franceses, alemanes, y para cualquier otro pueblo
situado al norte de los Alpes son ultramontanos los
romanos, o los italianos, y en un sentido eclesiástico
puro se aplica esta palabra a un catolicismo integral.

Como segunda acepción, en la edad media, cuando era
elegido un papa no italiano se decía que era un papa
ultramontano. En este sentido la palabra se usa muy
frecuentemente en documentos del siglo trece; sin
embargo, después de la migración a Avignon, se dejó de
usar este termino en el lenguaje de la Curia.

Después de la Reforma protestante este término tuvo un
sentido muy diferente, entre otras cosas, aquella
significaba un triunfo del particularismo
eclesiástico, basado en principios políticos que se
formularon en la máxima: Cujus regio, ejus religio
(como la del rey será la religión de su pueblo). Entre
los propios pueblos y gobiernos católicos fue
creciendo una tendencia análoga por la que se
consideraba al papado como un poder extranjero; el
Gallicanismo (política nacionalista eclesial francesa)
y todas las formas del regalismo francés y alemán
(tendencia al predominio de la autoridad real)
influyeron en presentar a la Santa Sede como un poder
extranjero porque estaba más allá de los límites
Alpinos del reino francés y del imperio alemán. Este
nombre de Ultramontano, los Gallicistas lo aplicaron a
los partidarios de las doctrinas romanas – tanto si
defendían un estilo monárquico del papa en el gobierno
de la Iglesia o del carácter de su magisterio
infalible como pontífice - ya que suponía que se
renunciaba a los "privilegios de la Galia" en favor de
la cabeza de la Iglesia que residía ultra montes. Este
uso de la palabra no era ninguna novedad; ya en
tiempos de Gregorio VII los contrarios a Enrique IV en
Alemania habían sido llamado Ultramontanos. El término
parece peyorativo en ambos casos, o por lo menos se
presta para acusar a los Ultramontanos de  falta de
unión con su propio príncipe, o con su país, o con su
Iglesia nacional.

En el siglo dieciocho la palabra pasó de Francia a
Alemania, donde fue adoptado por el Febronianismo,
Josefitas, y Racionalistas, - quienes se llamaban a sí
mismos católicos - pero llamaban ultramontanos a los
teólogos y  creyentes unidos a la Santa Sede. Así fue
adquiriendo un significado mucho más amplio y se
aplicaba a todos los católicos romanos dignos de tal
nombre. La Revolución francesa adoptó este término del
antiguo régimen: el "Estado por derecho Divino",
anteriormente personificado en el príncipe, ahora
encuentra su personificación en el pueblo y se hace
más "divinizado" que nunca, en la medida que el Estado
se volvió cada vez más laico e irreligioso, de hecho y
por principios ambos, estado y pueblos, negaban
cualquier otro Dios ajeno a ellos mismos
divinizándose.

En presencia de esta nueva forma, el antiguo concepto
de estado, el "Ultramontano", es el antagonista de los
ateos y de los creyentes no católicos, todavía más –
como lo testimonia la Kulturkampf  Bismarckian
(política cultural de Bismark, en Alemania) de la que
los Nacional Liberales eran el alma y no los
protestantes ortodoxos. Ahora, sobre todo en Alemania,
 la palabra llega a ser más utilizada que en las
décadas iniciales del siglo diecinueve. En los
frecuentes conflictos entre la Iglesia y el Estado,
fueron llamados Ultramontanos los partidarios de la
libertad de la Iglesia y de su independencia del
Estado. Sufrió numerosos ataques el Concilio Vaticano
I tachándole de Ultramontanismo. Cuando el Centro se
organizó como un partido político fue llamado el
partido Ultramontano. Por unos años el "Reichsverband
Anti-ultramontano" entró en juego para combatir el
Centro y, al mismo tiempo, el Catolicismo. 

Como nuestro actual cometido es explicar lo que es el
Ultramontanismo, está fuera de lugar exponer la
doctrina católica sobre el poder de la Iglesia y, en
particular, del papa, tanto lo espiritual, como en lo
relativo al poder temporal, estos asuntos son tratados
en otro lugar bajo sus títulos respectivos. Aquí es
suficiente indicar lo que nuestros adversarios quieren
decir por Ultramontanismo. Para los católicos sería
superfluo preguntar si Ultramontanismo y Catolicismo
son la misma cosa: ciertamente, los que combaten el
Ultramontanismo están de hecho combatiendo el
Catolicismo, incluso cuando lo niegan. Uno de los
últimos adversarios de Ultramontanismo, entre los
católicos, era un sacerdote, Profesor Franz Xaver
Kraus que decía ("Spektatorbrief", II, citado en el
artículo Ultramontanismus en "Realencycl. für prot.
Theol. u. Kirche", ed. 1908):” 1. Un Ultramontano es
quien pone la idea de la Iglesia sobre la de religión;
2. ...quien sustituye al Papa por la Iglesia; 3.
...quien cree que el reino de Dios es de este mundo y
que, como los eclesiales del medioevo, afirmaron que
el poder de las llaves, dado a Pedro, incluye también
la jurisdicción temporal; 4. ...quien cree que la
convicción religiosa puede imponerse o puede romperse
por la fuerza material; 5. ...quien está en la vida
dispuesto a sacrificar a una autoridad extraña el
dictado de su propia conciencia. "Encycl. de las
ciencias religiosas" (ed. 1882): "El carácter del
Ultramontanismo se manifiesta principalmente en el
ardor con el que combaten a cualquier movimiento a
favor de la independencia de las Iglesias nacionales,
esta condena se hace visible en sus trabajos contra la
independencia local, su rechazo a los derechos del
Estado al gobierno, de la administración y jerarquía
eclesiástica, la tenacidad con la que han apoyado la
declaración del dogma de la infalibilidad de papal y
como defienden continuamente la restauración de su
poder temporal como garantía necesaria de su soberanía
espiritual." 

La guerra contra Ultramontanismo no es importante para
sus adversarios por  el rechazo de la doctrina
católica tradicional del poder de la Iglesia y de su
gobernante supremo, sino además, y con mayor interés,
por las consecuencias de esa doctrina. Es totalmente
falso atribuir a la Iglesia objetivos políticos de
dominio temporal sobre las naciones o que el Papa
pretenda a su libre arbitrio ejercer derechos
soberanos, incluso sobre materias completamente
civiles, subordinando la obediencia de los católicos
hacia sus propios gobernantes a la que se le debe al
Papa, sobre la base que es Roma la verdadera patria
del católico, y así siguen. Éstas son puras
invenciones o malévolas insidias. No es real, ni
honrado atribuir al "Ultramontanismo" la enseñanza de
algún teólogo particular o de alguna escuela del
pasado; o invocar ciertos hechos de la históricos
medievales, (que pueden ser explicada por las
condiciones peculiares de entonces o por los derechos
que las papas tuvieron en la edad media, por ejemplo,
su derecho a la coronación del emperador).

Para los demás, es suficiente seguir atentamente, uno
por uno, el forcejeo que se mantuvo en periódicos y
libros para quedar convencido que esta guerra de la
unión del Racionalismo – protestantismo - modernismo
contra el "Clericalismo" o el "Ultramontanismo", esta
dirigida fundamentalmente, contra un Catolicismo
integro - es decir, es contra el papado, es anti
Liberal, y un contra-revolucionario Catolicismo.
(También vea ESTADO e IGLESIA; FEBRONIANISMo; el
SYLLABUS.) 

 


	
	
		
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