[R-P] " O JUREMOS CON DEUDA MORIR" análisis de Mario Cafiero
INFOR-MET
rmermet en yahoo.com.ar
Dom Jul 18 17:35:04 MDT 2004
Mas allá de divergencias políticas, el trabajo de
Mario Cafiero es contundente desde lo técnico ,
demostrando que la propuesta postdubai, representa ,
en el plano de la deuda externa, reintroducirse por un
camino que nos conduce nuevamente a un laberinto sin
salida.
La salida de los laberintos, es por arriba. Implica
asumir el mandato de Alejandro Olmos: Investigación
parlamentaria e impugnación de la deuda ilegítima y
fraudulenta.
Rolando
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“O JUREMOS CON DEUDA MORIR”
ANALISIS SINTETICO DE LA PROPUESTA DE REESTRUCTURACION
DE LA DEUDA ARGENTINA POST- DUBAI .
VERSION PRELIMINAR
Mario Cafiero - Javier LLorens
9 de julio del 2004
1)DE LA AMBIGUEDADES DE DUBAI A LA CERTEZA DE
POST-DUBAI:
El 1 de junio del Ministerio de Economía anunció una
nueva propuesta a los acreedores de los Bonos en
Default. Esta nueva propuesta es sustancialmente
distinta del anuncio efectuado en Dubai en septiembre
del 2003, que implicaba una quita del 75% y basada en
una decisión soberana de reestructuración de deuda
compatible con el crecimiento económico.
Como señaláramos oportunamente, las ambigüedades en
la propuesta de Dubai era una señal preocupante que
nos anticipaba que ella iba a ser reformulada.
Efectivamente, la presión de los acreedores del FMI y
del G7, lograron instalar un nuevo intermediario en
la renegociación, mediante la contratación de un
sindicato internacional de Bancos (UBS, Barclays y
Merrill Lynch), los cuales desplazaron a la banca
Làzard Freres y reelaboraron los análisis efectuados
para formular la propuesta de Dubai, alterando
profundamente sus pautas, en tres aspectos básicos.
· Aumento sustancial de los intereses correspondientes
a cada uno de los nuevos bonos a emitir, que
duplicaron y hasta triplicaron su valor.
· Reconocimiento de los elevadísimos intereses
devengados desde el default del 2001 por mas de
23.000 millones de U$S.
De esta manera se incurre en una gravísima
auto-contradicción económica y legal, ya que se
plantea una quita sobre el monto de la obligación
principal, que es el capital, pero no así de las
obligaciones secundarias derivadas de éste, que son
los intereses, cuya gravosidad fueron los que en
definitiva llevaron a la Argentina al default. Esta
permuta de la obligación principal por la secundaria,
es solo una forma de ocultar la menor quita sobre el
principal de la deuda, que de esta forma se sitúa muy
lejos del prometido 75 %. Se hizo un maquillaje, donde
se reconocen elevados intereses devengados para
compensar la quita de capital, en vez de utilizar la
lógica de todo deudor fallido de frenar la acumulación
de intereses desde el momento de la declaración de
insolvencia.
· Incorporación de un "bonus" atado al crecimiento
futuro del PBI, que no funciona tal como estaba
previsto en Dubai como un adicional en el pago de los
intereses, sino directamente como certificados de
participación en el crecimiento del producto argentino
a partir de determinado nivel.
Vale recordar que esta propuesta, tal como se la
conocía hasta el momento en ámbitos técnicos, solo
proponía una tasa flotante de interés que variaba en
función del crecimiento del producto y se aplicaba
directamente al capital de la deuda. Aquí en cambio el
Ministerio de Economía se despachó directamente con
una participación en el crecimiento del producto,
desconectada enteramente del capital de los bonos
(salvo para efectuar la prorrata de esa masa de
ingresos entre los acreedores), dado que aunque los
bonos se rescaten anticipadamente, el “bonus” se
seguirá pagando
De tal manera .como demostraremos más adelante en este
informe y confirmando nuestras prevenciones por las
ambigüedades de la propuesta original, hemos pasado de
las ambigüedades de Dubai, a la certeza que se está
desperdiciando la oportunidad histórica de replantear
integralmente la cuestión de la deuda, que como todos
sabemos es el principal obstáculo para nuestro
desarrollo y autonomía.
2) EL CONTINUISMO EN LAS POLITICAS DE LA DEUDA:
PATRIMONIO CERO, DEFICIT CERO Y AHORA SUPERAVIT CERO.
Si analizamos esta “nueva” propuesta, encontraremos
que no tiene nada de novedoso y que en realidad denota
un claro continuismo en las estrategias para enfrentar
la histórica cuestión de la deuda. En la década de los
90, bajo el principio de "patrimonio cero", se
vendieron y extranjerizaron todas las empresas
públicas para pagar la deuda. Cuando se agotó el
patrimonio nacional, se instaló el concepto de
"déficit cero". Bajo ese postulado se bajaron sueldos
públicos y gastos sociales para supuestamente obtener
la baja del "riesgo país". Así se fue estirando una
situación recesiva en lo económico, que acompañada
por un crecimiento irresponsable del endeudamiento,
culminó en el colapso total, financiero, cambiario y
bancario, del 2001.
Este colapso produjo un fuerte aumento de la
desigualdad social, por el impacto de la devaluación;
y a la par un importante aumento del endeudamiento
público, por haber sido obligada la Argentina a salvar
(económica y penalmente) al sistema
bancario-financiero. Los ganadores del modelo de los
90 no tuvieron una “salida desordenada de la
convertibilidad” ya que pusieron anticipadamente a
buen resguardo sus abultados beneficios fugando
capitales o bien supieron hacer “lobby” para que el
Estado les “compensara” sus diferencias. Por el
contrario los perdedores del modelo tienen más deuda y
más pobreza que antes del default.
Ahora las “soluciones” reaparecen nuevamente de la
mano de la misma premisa, bajo el concepto de
"superávit cero". Bajo este concepto, se vuelve a
comprometer los recursos fiscales de manera de
priorizar el pago del endeudamiento, sin definir
ninguna estrategia de crecimiento económico ni de
redistribución del ingreso.
3) LOS VERDADEROS NUMEROS DE LA QUITA:
Bajo un discurso que se ha cargado de promesas de
negociar con firmeza y con dignidad, la realidad de
los números nos indica que luego de esta
reestructuración el problema de la deuda se habrá
agravado en relación al 2001.
Para el canje de los bonos en default en esta
reestructuración se van a emitir tres nuevos bonos
(Par, Cuasi Par y Descuento) y un bono complementario
a estos tres que otorgará un "bonus" a los acreedores
cuando el PBI supere el 3% anual.
El capital nominal de la Deuda en Default a
reestructurar que es de 81.200 M u$s se reduce a una
capital inicial de 43.200 M u$s. Pero como en los
bonos Cuasi Par y Descuento, se capitalizan intereses
por 6.536 M u$s y 9.580 M u$s respectivamente, el
total del capital de la deuda sólo se reduce en
realidad a 59.316 M u$s:
Capital inicial nuevos bonos: 43.200 M u$s
Capitalización Bonos Cuasi Par: 6.536 M u$s
Capitalización bonos Descuento: 9.580 M u$s
Total Capital Nuevos Bonos: 59.316 M u$s
Como el capital nominal de los bonos en default es de
81.200 M u$s la quita real sobre el capital de la
deuda es del 27%.
Si tenemos en cuenta que la otra parte de la deuda que
no está en situación de default (performing) es de
92.094 M u$s, el capital total de la Deuda Argentina
luego de esta reestructuración es de 59.316 + 92.094 M
u$s=151.410 M u$s. O sea que el capital de la deuda
total se reduce de 173.294 M u$s (81.200+92.094) a
151.410 M u$s, implicando una quita real sobre la
deuda total del 13 %.
CAPITAL ACTUALMU$S CAPITALNUEVOMU$S QUITA CAPITAL
Capital nominal en default: 81.200 59.316 27%
Deuda en performing 92.094 92.094 0%
TOTAL DEUDA 173.294 151.410 13%
DEUDA/PBI 123% 107%
Esta deuda es equivalente al 107 % de PBI y en su
mayoría corresponde a moneda extranjera. Recordemos
que los estándares internacionales sitúan como límite
de sustentabilidad a una deuda entre un 50 a 60% del
PBI, aunque algunos economistas recomiendan que para
los países periféricos esta no debe superar entre un
30 a un 40% del PBI. Por lo tanto, los niveles en que
queda cristalizada la deuda argentina
post-reestructuración, no despejarán en absoluto su
incertidumbre respecto su solvencia financiera.
4) LA INCORPORACION DEL BONO ATADO AL CRECIMIENTO DEL
PBI.
El bono atado al crecimiento asegura a los acreedores
que, cuando el PBI de la Argentina crece más del 3%,
se les distribuirá un 5 % sobre el excedente de la
Base fijada al 31/12/04 más un crecimiento acumulado
del 3 % anual, y también se destinará otro 5% al
rescate anticipado de los Bonos.
La variación de los pagos de la deuda en función de
los distintos escenarios de crecimiento del PBI se
muestra en la siguiente tabla:
DEUDA REESTRUCTURADA - Resumen escenarios crecimiento
anual PBI
3% 4% 5% 6% 9%
Amortizacion Capital 59.316 12.185
2.046 26 -
Rescate Anticipado - 47.977
59.019 62.006 65.399
Pagos Intereses 85.852 58.977
43.291 33.982 21.711
Pago Bonus - 59.991
132.985 221.950 625.552
Pagos Totales 145.168 179.129
237.341 317.964 712.662
Aumento (base) 23% 63% 119% 391%
Duración (años) 17 15
14 13 12
TIR 6,24% 8,51% 10,68% 12,65% 17,64%
En función a estos resultados, en primer lugar
corresponde señalar que, en cualquier escenario, la
tasa de interés comprometida por el Ministerio de
Economía duplica la tasa de crecimiento del PBI.
Parafraseando podemos decir que, por este mecanismo de
otorgar un “bonus”, la tasa de interés subirá por el
ascensor y la economía argentina por la escalera, en
los próximos treinta años.
O sea cuanto más crecemos más debemos y más pagamos.
De manera que cuando se calcula los Pagos Totales a
elevados niveles de crecimiento, los compromisos
asumidos alcanzan cifras exorbitantes.
Para sortear este punto algunos economistas, en el
intento de justificar la operación al servicio del
sistema de la deuda, suelen desenfundar la técnica
matemático-financiera del Valor Actual Neto. Proceden
entonces a aplicar a estos fenomenales flujos de pagos
de la deuda una tasa de descuento (podríamos decir en
una especie de “desagio”) mediante la cual retrotraen
esos pagos futuros a un valor presente o actual.
Estos cálculos matemáticos-financieros se efectúan
haciendo una total abstracción de la capacidad real de
pago, por parte de la economía del país, de esa tasa
de descuento. Por ejemplo en el “megacanje”, estos
mismos pseudos-economistas, justificaron como
ventajoso para la Argentina ese ruinoso canje de
bonos, porque el Valor Presente era positivo, ¡¡
Después de haber descontado el flujo de fondos futuros
a una tasa superior al 17% anual !!.
Al respecto, en microeconomía se considera que sólo es
conveniente tomar voluntariamente capital de préstamo
(deuda) cuando la empresa puede obtener en su negocio
una tasa de ganancia superior a la tasa de interés del
préstamo. Esto se conoce como el efecto “palanca” o
“leverage”. Aunque el razonamiento no es enteramente
análogo, podemos decir que el objetivo del
endeudamiento externo de un país es supuestamente
“apalancar” su crecimiento. Un análisis elemental nos
indica que los Estados no se deberían asumir una deuda
cuya tasa de interés sea superior la tasa esperada o
probable de crecimiento. Si la tasa de incremento de
la deuda (el interés), como en el caso de esta
reestructuración, duplica la tasa de crecimiento de la
economía real, la consecuencia inevitable será que no
se a va poder afrontar el repago de los intereses y
del capital, o sea una segura insolvencia financiera.
Por ello los flujos de fondos del endeudamiento solo
pueden descontarse o desagiarse a tasas compatibles
con las del crecimiento del PBI, y no con
desproporcionadas tasas de interés que puntualmente o
eventualmente se fijen en función de condiciones de
los mercados internacionales de capital.
Podría objetarse que en este caso no se trata de una
deuda voluntaria, sino de una reestructuración de una
deuda existente. Pero en todo caso se trata de una
deuda soberana de un Estado, de una persona pública
que en primerísimo lugar debe garantizar derechos y
servicios imprescindibles a sus ciudadanos, y que la
reestructuración de sus obligaciones financieras debe
ser compatible con estas preeminentes obligaciones
jurídicas. No tener en cuenta estos principios solo
evidencia que en definitiva se ha usado al Estado y su
capacidad de crédito, para “negocios privados”, en
donde a través de sostener una “burbuja” de
endeudamiento especulativa, el Estado en definitiva se
ha transformado en rehén de un sistema usurario del
que aparentemente no puede independizarse.
Considerando el total de la deuda (default+performing)
los pagos totales expresados en relación al PBI serán
los siguientes:
5) LA VUELTA DE LA ARGENTINA AL MERCADO DE CAPITALES:
O JUREMOS CON DEUDA MORIR
En realidad este modelo se asienta sobre una elemental
idea fuerza que podríamos resumir a que para resolver
la centralidad de los problemas argentinos "tenemos
que arreglar la deuda y lo demás vendrá por
añadidura". La estrategia es que “si arreglamos la
deuda, vendrán las inversiones externas” y cuando
vengan esas inversiones “tendremos crecimiento” y
obtenido ese crecimiento, quienes hayan resultado
ganadores del proceso, derramarán graciosamente sus
beneficios al resto de la sociedad empobrecida.
Desde esta falaz e interesada perspectiva, la
centralidad de los problemas argentinos se resuelve si
logramos alcanzar la "sustentabilidad financiera de la
deuda". Para alcanzar este objetivo el Estado nacional
y todos los argentinos deben hacer un formidable
esfuerzo aumentando el superávit fiscal para destinar
esos recursos al pago de la deuda contraída, o sea
exportar ahorros o capital. Y aparentemente esta
desprendida actitud despertará la “confianza” en los
mercados de capital y de inversión extranjeros, que
funcionarán como un cebador de bomba o multiplicador
keynesiano que inyectará oxígeno a la alicaída
economía argentina. Esos nuevos ahorros o capitales
importados producirán el milagro del crecimiento
sostenido.
Ahora bien por su elementalidad, esta idea no debería
ser reputada de idea sino de ideota, y de idiotas los
gurúes de la City que con todo desparpajo se animan a
sostenerla, dado que en el supuesto de que sus
premisas funcionen, ninguno de ellos ha expresado o se
ha puesto a calcular cual es el costo financiero que
tendrán esos nuevos préstamos o nuevas inversiones
directas y que nuevas exportaciones de ahorros y
capitales (pagos) ellas nos demandarán en un futuro,
como si se hubiese partido de la engañosa (y estúpida)
premisa de que esos capitales vendrán
filantrópicamente gratis a asistirnos a nuestro
desarrollo.
Siguiendo una elemental lógica económica, es evidente
que a esos efectos corresponde prever una tasa de
interés equivalente a la tasa de descuento del 10 o
12% anual utilizada por el Ministerio de Economía y
los gurúes de la City para calcular el Valor Actual
arriba comentado, siendo también correcto prever que
para sostener el nivel de crecimiento de la economía
será necesario una nueva entrada de capitales (“deuda
nueva”) equivalente a la que se destina al pago de la
“deuda vieja” o deuda total reestructurada que se
girará al exterior.
El gráfico nos muestra que las cifras de compromiso en
relación al PBI como consecuencia de la vuelta de
Argentina al “sistema de la deuda” resultan
absolutamente incompatibles con las posibilidades de
su economía, ya que en todos los casos los pagos de la
“deuda nueva”, superan largamente a los de la “deuda
vieja”, duplicándose y casi triplicándose en
consecuencia el esfuerzo neto que Argentina deberá
hacer para “honrar” el pago de la deuda vieja. Se
podrá argüir que este efecto es resultado de la alta
tasa de interés empleada, del 12 % anual, que empero
es la adoptada por la city en sus sesudos análisis de
la quita a Valor Actual de deuda vieja. Sin embargo el
siguiente gráfico nos ilustra que aunque la tasa de
interés se reduzca a un 7 % anual, que es la prevista
por el Ministerio de Economía para el refinanciamiento
de las obligaciones en sus análisis de
sustentabilidad, sus efectos resultan parecidos.
Dados los 42 años de vida de la deuda, el grafico nos
dice en definitiva, que en un extremo, con una tasa de
crecimiento del PBI del 3 % anual, y una tasa de
financiación de la deuda nueva del 12 % anual, los
argentinos deberemos dedicar durante esos 42 años, un
promedio del 10 % del PBI anual al pago de la deuda
nueva y vieja, quedándonos además como remanente al
final de ese periodo un endeudamiento externo público
y privado (como consecuencias de las refinanciaciones
o nuevas inversiones directas que demandó la atención
de la deuda vieja), equivalente al 90 % del PBI.
En el otro extremo, bajo los supuestos óptimos de un
crecimiento del PBI acumulativo anual a lo China, del
9 % anual, y una tasa de refinanciación del 7 % anual,
los argentinos deberemos dedicar todos los años
durante 42 años, un 5 % del PBI anual al pago de la
deuda nueva y vieja, quedándonos además un saldo de
deuda equivalente casi al 20 % del PBI, que por
entonces será del orden de 5,26 billones de dólares
(equivalente a la mitad del PBI actual de EE.UU., o
sea 38 veces mayor que el actual).
Por ende el saldo de la deuda representará entonces
una cifra del orden del billón de dólares, habiéndose
a la par efectuados pagos por la deuda vieja por un
billón de dólares, y otro tanto por la deuda nueva,
extremos utópicos que nos dicen de los inalcanzable de
esas propuestas, cosa que representa asimismo que en
el pago de la deuda vieja no habrá habido quita
alguna, sino por contrario un mayor pago de intereses
sobre ella, con una tasa promedio del orden del 11 %
anual.
Si en cambio se siguen los lineamientos del Ministerio
de Economía, que prevén un crecimiento promedio del 4
%, y una tasa de refinanciación o financiación óptima
del 7 % anual, el resultado será que los argentinos
deberemos destinar durante 42 años un 7 del PBI anual
al pago de la deuda nueva y vieja (o sea que deberemos
trabajar casi un mes al año –un aguinaldo- para el
pago de ella), quedándonos al final del periplo una
deuda equivalente casi al 70 % del PBI, que por
entonces será del orden de los 732 mil millones de
dólares.
De tal manera resulta claro que la propuesta
formulada por el gobierno, está atrapada entre la
mezquindad de los resultados mediocres (que como se
verá mas adelante tampoco solucionan en profundidad
los problemas sociales), y la desmesura de los
extremos desopilantes, siendo el núcleo íntimo de su
irracionalidad, absoluta inconveniencia, e
insustentabilidad, el prever tasas financieras de
interés o de descuento, del orden del 7 al 12 % anual,
y el prever tasas de crecimiento del producto, del
orden del 0 al 4 % anual, frente a un volumen de deuda
que supera el producto bruto anual.
Esta brecha es la que hace que la propuesta sea
técnicamente absurda, financieramente inconveniente, y
económicamente insustentable, pudiéndose predecir que
el cumplimiento de la misma no irá mas allá de los
periodos de gracia iniciales que se prevén en ella y
que la actual conducción política, más allá de ganar
algo de tiempo, no habrá despejado mínimamente la
grave situación heredada.
Se ha resignado de esta manera el gobierno, a un
esquema de capitalismo externo dependiente, en el cual
la combinación de altas tasas de interés de los
capitales foráneos, combinadas con (proporcionalmente)
bajas tasas de crecimiento interno, hacen un efecto
destructivo de des-empalancamiento de la economía, que
produce una necesidad voraz e interminable de nuevo
financiamiento externo, para el permanente roll-over
de las obligaciones nuevas por las viejas, que en
definitiva se transforma en un feroz mecanismo de
usura y expoliación, que es soportado a costa de la
penuria y miseria de la gran mayoría de la población,
tal como ha quedado patentizado en la última década.
6) LA SUSTENTABILIDAD SOCIAL Y POLITICA DE LA VUELTA
AL SISTEMA DE LA DEUDA:
Los resultado de atar la economía argentina al
mercado de capitales internacionales, no solo ya es
por todos conocida, sino que además ha sido sufrida en
exceso por la gran mayoría de los argentinos. Las
experiencias de Martinez de Hoz en los 80´ y de
Cavallo en los 90´ han dejado una pesadísima hipoteca
de desindustrialización, desocupación y
empobrecimiento de una magnitud como nunca había
registrado nuestra historia económica-social.
Ahora en una forma más disimulada, el ministro Lavagna
nos propone volver “voluntaria y responsablemente a
los mercados de capital”, soslayando el hecho esencial
para cualquier economista, de que todo pago neto de
deuda externa supone una desacumulación del
crecimiento, y que en consecuencia si se quiere
mantener el ritmo de crecimiento, es indispensable la
paralela entrada de nuevo capital foráneo, razón por
la cual para cumplir las metas de crecimiento
previstas, la vuelta al mercado de capitales tendrá
poco de voluntaria y menos aún de responsable, máxime
en un contexto de enorme tensión social, en la que es
imposible (y moralmente inaceptable) renunciar al
crecimiento, a riesgo de caer en la ingobernabilidad.
Además todos estos años nos han dejado claramente
marcados los efectos de los condicionamientos de los
“mercados financieros externos”, o mejor dicho de la
“dictadura” de ellos, de la que Argentina
momentáneamente zafó tras al declaración de default, y
a la que paso a paso el ministro Lavagna y su elenco,
como sin quererlo, nos está llevando de nuevo. También
nos ha dejado claro como funcionan las
condicionalidades cruzadas de la combinación del FMI
con el G7, que ha debilitado al extremo la capacidad
de decisión nacional, al punto que tal de que sea
quién sea el que gobierne, con discursos de izquierda
o de derecha, se vea obligado a continuar con la misma
política que produjo esos espantosos resultados.
También nos ha quedado claro que la apertura
irrestricta del mercado de capitales ha demostrado ser
inviable e ineficaz, no solo para retener el capital
especulativo internacional, sino para retener el
ahorro y el capital especulativo nacional, razón por
lo que la fuga de capitales es la contracara de la
deuda que se pretende pagar. También nos ha quedado
claro que este modelo genera una matriz de crecimiento
económico sin distribución, razón por la cual hay que
tener especialmente en cuenta que el punto de partida
de este nuevo intento en que se nos pretende embarcar,
es dramáticamente peor que los anteriores:
Población bajo linea de :Indigencia Pobreza Total
Hogares (millones) 3,265 3,265 6,530
Población (millones) 10,182 11,534 21,716
% personas 27,2% 30,7% 57,9%
Ingreso millones u$s mes 258 590 848
Ingreso medio u$s mes 79 181 130
Participación en el ingreso.7,90% 18,10% 26,0%
(Extrapolación datos INDEC 2003)
En el campo laboral, partimos de una situación donde
4.500.000 personas en el mercado de trabajo tienen
agudos problemas de empleo. La matriz productiva de
este modelo nos indica que por cada punto de
incremento del producto es esperable solo medio punto
de incremento de la ocupación. En base a estos dos
elementos se deberían complementar los análisis de
sustentabilidad financiera con los de sustentabilidad
social. Para ello tomamos dos indicadores elementales,
el PBI per cápita, y el desempleo, y proyectamos sus
resultados:
Escenario Crecimiento PBI AÑO en que el PBI per cápita
iguala al de 1998 AÑO en el que cae a la mitad el
DESEMPLEO
3% 2046 2050
4,50% 2030 2025
6% 2022 2017
9% 2015 2011
Este simple ejercicio nos indica la fragilidad de la
sustentabilidad politica de la propuesta de pago, que
no es apta para funcionar en el marco de una
democracia plena, que supone un gradual y sostenida
redistribución del ingreso e igualdad de oportunidades
para todos los ciudadanos, de forma tal de recuperar
la clásica movilidad social ascendente que ha gozado
Argentina a lo largo de un siglo, previo a la
aparición de esta ola de endeudamiento, que invirtió
el sentido de la movilidad, y la hizo social
descendente, cosa que se agravó aun mas tras la salida
de la convertibilidad.
Es predecible entonces que en el marco de esta
propuesta aumentará la conflictividad social, ya sea
en demanda de empleo y/o de mejores salarios. Esta
situación es la que desestabilizará la situación
política y no a la inversa, como sugiere el documento
presentado por el Ministerio de Economía ante la SEC
(Security Exchange Comission) norteamericana.
7) EL CONTINUISMO EN LOS PROCEDIMIENTOS: LA ILEGALIDAD
DE LA REESTRUCTURACION Y EL ABUSO DE AUTORIDAD DEL
MINISTERIO DE ECONOMIA
En cuanto a la sustentabilidad jurídica de la
propuesta, resulta claro que el Ministerio de Economía
no se encuentra facultado para efectuar la misma en
los términos que la ha formulado en el documento
presentado ante la SEC norteamericana. El PEN ha sido
autorizado en la ley de Presupuesto a reestructurar la
deuda en los términos del art. 65 de la ley de
Administración Financiera Nro 24.156. Por lo tanto
solo puede mejorar alguno de los términos (monto,
plazo y/o interés) de la deuda vieja a canjear, pero
en manera alguna ha sido autorizado a ofrecer una
compensación por esas mejoras, tratando de borrar con
el codo la quita que se esgrime políticamente con la
mano en alto ante la opinión pública interna.
Y menos aun si esa mejora consiste en desnaturalizar
el carácter de acreedor financiero, para
transformarlo a este en socio de los argentinos, con
una coparticipación sobre nuestro crecimiento, pasando
así nuestros acreedores a lo largo de 30 años a ser
una provincia mas, o sea la veinticinco-ava provincia
Argentina, con derecho a llevarse un cinco por ciento
de nuestro crecimiento, y otro cinco por ciento
adicional, para el pago anticipado de sus acreencias,
lo que, considerando una presión fiscal del 20 %
sobre el PBI, equivale a que se llevarán el 50 % de
los ingresos fiscales que se produzcan como
consecuencia del mayor crecimiento que se registre
sobre la base fijada del 3 %, y en efectivo y divisas
fuertes, carácter de accionistas privilegiados, sea
cual sea la situación de la balanza de pagos
argentina.
Mas allá de la razonabilidad o irrazonabilidad de
ella, resulta evidente que una oferta de esta índole
requiere a todas luces la aprobación previa del
Congreso Nacional, y no de la SEC norteamericana que
parece ser la autoridad suprema máxima para nuestro
alicaído ministro de Economía y su consuegro el
secretario de Finanzas. Por esta razón la
presentación efectuada por las autoridades de Economía
ante la SEC debe considerarse nula cabiendo una
denuncia penal por abuso de autoridad a los
funcionarios que la efectuaron.
Por otro lado es evidente que esta propuesta del bonus
atado al crecimiento introduce la posibilidad que
pasado cierto nivel de crecimiento sus resultados
desmejoren la tasa de interés de la deuda vieja, como
así también que el repago anticipado de los bonos
reduzca el plazo de pago o duración media de ella,
siendo por lo tanto esta mejoría por la que la ley
24.156 autoriza el Ministerio de Economía a renegociar
la deuda, una mejoría condicional, que no es firme, y
que por ende tampoco está autorizado a efectuarla.
De tal manera una vez más se encarado una nueva
renegociación de la deuda, Y esta situación se ve
agravada hoy sustancialmente,
Asimismo es necesario recordar y denunciar que se
pretende llevar adelante un canje de bonos que están
siendo investigados actualmente por la justicia penal,
como consecuencia de haber sido emitidos en canjes
anteriores efectuados en contra del interés publico,
al no haberse logrado en ellos las mejoras de sus
términos, como prevé la ley, sino por contrario una
sustancial desmejora de ellos.
Y como ya lo advirtiera en una carta dirigida al
Secretario de Finanzas, con copia al Sr. Ministro de
Economía y al Sr. Presidente, “constituye una grave
anomalía, casi una provocación, que la presentación
ante la Comisión de Títulos Valores de los Estados
Unidos (SEC) de esta operación haya sido firmado por
Federico C. Molina como Representante Financiero de la
República Argentina, pese estar imputado por la
Justicia Federal Penal por su responsabilidad como
Jefe de la Oficina de Crédito Público en la
elaboración del “Megacanje” y canjes anteriores,
apareciendo sin embargo ahora como representante de
Argentina en esta nueva reestructuración. Cabe señalar
que con fecha 21 de mayo del corriente presenté una
nota al Sr. Presidente de la Nación y al Ministro de
Economía pidiendo la remoción de dicho funcionario,
sin tener aún respuesta de la misma. Hago extensiva
esta objeción a la participación de Norberto López
Isnardi en la elaboración de esta nueva propuesta como
director de la Oficina Nacional de Crédito Público,
pese a estar también imputado en la misma causa por
los mismos hechos.”
“Con la presentación efectuada ante la SEC
evidentemente se pretende imponer una política de
hechos consumados, sin abrir el debate al Congreso, al
público y a la sociedad, como corresponde en todo
sistema democrático que se precie de tal. Por todo
esto debo dejar sentado desde ya mi impugnación a esta
nueva propuesta y al mecanismo de reestructuración de
la deuda, que no se corresponde para nada con el
formulado en Dubai, lo cual constituye un grave engaño
a la opinión pública. Además de existir una absoluta
falta de información al Congreso Nacional,
transgrediendo claras disposiciones constitucionales
en cuanto a la facultad del arreglo de la deuda por
parte del Congreso; se pretende canjear bonos que
están siendo examinados por la justicia penal,
aceptándose sin discusión sus desproporcionados
intereses; agravándose esto con el hecho de que como
resultado de abstractas fórmulas matemáticas aplicadas
sin tino ni límite alguno se está consumando un
verdadero despojo al deudor, al pactarse modalidades
de intereses que pueden hacerse usurarios y resultar
por lo tanto confiscatorios del patrimonio de los
argentinos.”
O sea que en la actual renegociación de la deuda, tal
como viene sucediendo desde hace treinta años, sigue
habiendo opacidad en las negociaciones y en los
negociadores (llevadas adelante por quienes ya sea por
sus vínculos o antecedentes están expresamente
descalificados para abordar tan delicado tema); falta
de publicidad de los actos de gobierno de una
República; violación del equilibrio de poderes;
inconstitucionalidad y abuso de las facultades
delegadas, y abuso de autoridad; razón por la cual la
actual renegociación en vez de ser una solución
novedosa para un viejo problema, pasará a ser solo un
nuevo hito de él, que en alguna instancia del futuro
Argentina necesariamente deberá animarse a afrontar.
8) CONSIDERACIONES FINALES:
A este efecto es oportuno recordar algunos fragmentos
del texto de un nota que treinta y seis diputados
nacionales de distintos bloques políticos enviamos a
los acreedores de Argentina. Allí decíamos que
“entendemos que no es justo que se descargue sobre una
sola clase de acreedores el peso de la quita y que una
salida más razonable debería basarse en un reparto
equitativo de las pérdidas en función de las
responsabilidades que cada parte haya tenido en este
proceso. Para ello es imprescindible que se haga
transparente lo que sucedió en la Argentina”.
“Es evidente la corresponsabilidad del FMI en todo
este proceso irracional de endeudamiento, que destruyó
a la economía y empobreció a la mayoría de los
argentinos, el cual incluso en la fase final de la
crisis, con sus “salvatajes” lo único que hizo fue
financiar una descomunal fuga de divisas, cuya
existencia no podía ignorar. También es evidente la
corresponsabilidad de los bancos creadores del mercado
y de las calificadoras de riesgo, que alimentaron una
burbuja especulativa con bonos argentinos cuando
nuestro país era técnicamente insolvente, contrariando
así el principio de conocer e informar al cliente”.
“En los actuales planteos solo se privilegia la
sustentabilidad económica financiera de la deuda, pero
esta es solo una pata del problema al que le faltan
otras dos : el de la sustentabilidad legal y de
legitimidad, de una deuda que desde sus orígenes viene
envenenada; y el de la sustentabilidad social de una
deuda, que aun obteniendo la quita que se propone
obtener en desmedro de algunos de los acreedores, a
poco de andar se tornará social y políticamente
insostenible, sumándose así a su ilegitimidad de
origen, la ilegitimidad político-social, aumentando el
riesgo de un nuevo default.”
Finalmente, es necesario hacer mención que este
informe preliminar debe ser completado con una
propuesta alternativa. Esa nueva estrategia entendemos
puede construirse replanteando el sentido en que gira
el agotado “sistema de la deuda”. En vez de destinar o
exportar los recursos superavitarios propios en primer
lugar al pago de la deuda, debemos girar en sentido
contrario y priorizar la distribución del ingreso y la
inversión pública. En vez de buscar el multiplicador
económico en la quimera de los capitales externos,
debemos potenciar los recursos propios disponibles
para reactivar el mercado interno, movilizar la
inversión productiva y la creación de trabajo genuino.
En vez de seguir transfiriendo a las provincias la
crisis financiera de la Nación, debemos reformular el
Estado Nacional, provincial y municipal para
garantizar a nuestros ciudadanos sus derechos
esenciales, antes que sea demasiado tarde y la
conflictividad social nos arrastre a una crisis más
profunda. Los reclamos de inseguridad son la punta de
un iceberg del hastío de los ciudadanos frente a un
Estado ausente por carecer de recursos y frente a una
dirigencia política que se resigna ante la agonía
nacional.
El problema de la deuda debe aislarse de esta
gigantesca tarea de recuperación nacional productiva y
social. Así como a lo largo de todos estos años, con
avances y retrocesos, en materia de derechos humanos
hemos tenido la convicción que para resolver la
herencia de la dictadura, debía haber Verdad y
Justicia; con los mismos principios debemos enfrentar
la cuestión de la deuda.
Llegamos así a un punto esencial que parece ser el
signo fatal de este endeudamiento externo que hace
veinticinco años agobia a los argentinos: el de su
absoluta intransparencia, que arranca desde sus
orígenes en el gobierno del Proceso militar, y que
ninguno de los gobiernos que lo sucedieron, fueran del
signo que fueren y del discurso ideológico que
tuvieren, como si fuera el legado trágico de un
sarcófago cerrado, se animó a transparentar.
Para ello como condición necesaria, antes de cualquier
consideración, debe investigarse su origen, evolución,
destino de los fondos y establecer las
responsabilidades y corresponsabilidades. El pueblo
debe saber ¿A quién debemos? ¿Por qué debemos? ¿Qué
sectores privados se beneficiaron con la deuda
pública? ¿Por qué pese a los proyectos de ley obrantes
en el Congreso, se ha eludido expresamente una
investigación previa? Estas y otras respuestas,
básicamente son necesarias para echar luz sobre este
“monumento a la corrupción y a la impunidad”. La
ciudadanía que paga con sus tributos la deuda, tiene
el derecho a saber los orígenes de ella y los motivos
de su enorme crecimiento a pesar de haberse liquidado
en su nombre casi todos los activos públicos y bienes
colectivos.
Como resultado de esta tarea podremos discriminar
aquello que es deuda, de lo que son ilícitos e
irregularidades. Clarificada esta cuestión, se deberá
buscar mecanismos que resuelvan el endeudamiento
remanente a partir de una justa distribución de los
esfuerzos. Para ello es ineludible una reforma
impositiva donde se corrija el despropósito evidente
de un país donde el stock fugado de capitales de
residentes de la Argentina es casi equivalente a su
endeudamiento externo. Abordando este tema, la
reformulación del sistema previsional y otros ejes de
equidad tributaria, podremos proponer una propuesta de
salida del endeudamiento justa y transparente.
A cuestión de la deuda es una cuestión donde se juega
el destino de los argentinos, es la cuestión nacional.
Enfrentar esta cuestión bajo los principios de Verdad
y Justicia es un acto de soberanía política. Romper
este lazo. nos permitirá una mayor autonomía económica
que es la base para construir una sociedad más justa.
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