[R-P] Panorama Actual
edgar smith
condornacional en yahoo.com.ar
Sab Jul 10 10:36:05 MDT 2004
Ricardo Auer <auer en fibertel.com.ar> wrote:
PANORAMA ACTUAL
Nº 101 – 26/6/2004
1. Hace mas de un año dejamos la pluma y el
análisis para reencontrarnos con la dura tarea de
sobrevivir en la compleja Argentina. Nuestro último
número (Nº 100, Mayo 2003) reflexionaba sobre la
declinación de los partidos políticos “nacionales”,
identificables por alguna ideología en común. Hoy se
ve con mas claridad que solo perduran especies de
“confederaciones de partidos provinciales”, con
similares siglas (PJ o UCR), pero con muy variadas
concepciones doctrinarias internas, ... cuando las
tienen. Deciden y acuerdan, según intereses
circunstanciales, sin planes estratégicos, con el muy
modesto objetivo de mantener o incrementar su poder
político.
2. Constitucionalmente el monopolio de la
mediación entre la sociedad y el poder político del
Estado, sería un resorte exclusivo de “los partidos
políticos”. Como estos están muy débiles y carentes de
debates internos, la realidad concreta está claramente
influenciada por las “decisiones” e “impulsos” de los
“caudillos territoriales”, con poderes casi feudales.
Esta relación, aparentemente directa con la sociedad,
tampoco lo es. Sus necesarios intermediarios, todavía
bastante “semi-ocultos” o “enmascarados”, son los
medios de comunicación, que “bajan” y “suben”
candidatos, o sus imágenes, en una interrelación, en
muchos casos, poco transparente. Por eso, la relación
Política - Medios es una de las claves políticas de la
actual “gobernabilidad”. Resulta que, más importante
que la realidad misma, es la realidad “mediática”, que
no es otra cosa que la “re-escrita” o “re-imaginizada”
por los medios de comunicación, de acuerdo a sus
conveniencias y acuerdos.
3. Si a esta "democracia de baja intensidad", le
sumamos el clásico “pensamiento mágico” de los
argentinos, que “encuentra” o justifica una solución
“transitoria” para cada uno de los problemas que van
surgiendo, tenemos por delante un “panorama actual”,
que, como mínimo, es bastante confuso e impredecible.
Como estamos en la antípoda de la “unidad nacional”
(consecuencia de una “unidad de concepción” básica,
debatida y consensuada), solo es posible esperar mayor
“intranquilidad” en el corto y mediano plazo.
Continuaremos viviendo este “gran culebrón nacional”,
que, por ahora, nadie quiere realmente modificar y que
la mayoría “sufre, pero mira”, casi masoquistamente,
al igual que con esas “tragicomedias de enredos” de la
TV vespertina.
4. El acostumbramiento, tanto a la “buena vida”,
como a la degradación de la calidad de vida, o peor
aún, a la degradación de los valores (¿quien se
conmueve hoy, al ver niños hambrientos deambulando por
las calles, y hace algo por ellos, excepto
instituciones de la Iglesia?), es una característica
“comprensiblemente” humana. El adormecimiento, o
anestesia permanente, infiltra la racionalidad
objetiva y “caen las defensas” para ver la realidad
tal como realmente es. En el caso argentino este
proceso tiene un “condimento” que nos hace especiales:
somos ingenuos, cómodos y facilistas; es decir, vamos
rápido a ese “ensoñamiento” y hasta lo sostenemos con
pasión. Luego la verdad, cuando nos toca de cerca,
nos despierta con brutalidad y nos damos cuenta de lo
“absurdo” de todo y allí reaccionamos violentamente,
pero sólo para buscar una nueva solución “fácil”. Así
transitamos estos últimos tiempos. Aunque ya,
incipientemente, comenzamos a entender “el juego”.
5. Cualquier político argentino, que refleja en
promedio la verdadera mentalidad ciudadana, tiene una
visión de las problemáticas nacionales (y con ello las
respuestas), que “encaja” con su posición relativa
(apoyo / oposición) frente al gobierno nacional de
turno: “Estamos mal, pero vamos bien”; “Puede estar
mejorando, pero vamos mal”. Seguramente ninguno de
ellos, aún los mas opositores (claro está que por “un
sentido básico de responsabilidad” y para no “asustar
o desalentar” a la gente), diría una verdad elemental,
sustancial y objetiva, y es que estamos sentados en la
“boca de un volcán”, o parados en las “puertas del
infierno”.
6. Son partes de las “costumbres argentinas” las
respuestas rápidas y las explicaciones fáciles, así
como la acotación simplista de un problema complejo; y
si esto falla, aparece la afirmación académica o mas
grave, la ideológica, sin aplicación real al problema
concreto. Siempre la evasión transitoria y no la
búsqueda de las causas del problema de fondo. Veamos
como se afirma y se argumenta:
7. La situación social está bajo control
mediante el Plan Jefes y Jefas (asistencialismo). La
desocupación de la mitad de la población se está
resolviendo con el actual crecimiento económico
(sustitución de importaciones). La creciente deserción
a nivel de la educación básica, va a mejorar mediante
la aplicación de mayor presupuesto para atender las
huelgas docentes y la construcción de escuelas (Plan
de Obras Públicas). El deterioro de los términos del
intercambio (exportación de commodities e importación
de productos con valor agregado) se irá resolviendo
impulsando viajes de negocios al exterior -China u
otros-. La inseguridad se resuelve con un “nuevo” Plan
de Seguridad o colocando a un nuevo Ministro del área
o votando, para la TV, en sesiones nocturnas, algunas
modificaciones al Código Penal. La falta de justicia
se resuelve modificando el organigrama judicial. La
genocida desnutrición infantil se transformará a nivel
provincial, reforzando las partidas destinadas a ese
fin. Y así sucesivamente.
8. “Declaracionismo” puro. Todos sabemos que
todas estas “explicaciones” son silogismos, mentiras a
medias, pero las aceptamos con resignación, dado que
por imperio del “modelo de pensamiento único”, nada
mas o ninguna otra cosa, podría hacerse. Tenemos una
gran falencia en la búsqueda de la verdad objetiva y
de las soluciones que nos conviene a la mayoría de los
argentinos. Se atacan las consecuencias, no las
causas. Así nos tranquilizamos, ..... hasta el próximo
incendio.
9. Cada sector de la vida nacional se mueve
crecientemente en un “círculo cerrado” de ideas, de
ideologías y de “modelos”, sin proyección estratégica
e integradora. Cada vez mas nos alejamos del concepto
de Nación, de un proyecto en común. Se ve en el
horizonte cercano nuevas formas de “distanciamiento
social”, de luchas intestinas sectoriales, de
“cerrazones de intereses sectoriales”. Estamos
volviendo a la etapa previa a la Organización
Nacional. Ejemplo de ello son los pueblos de la pampa
húmeda, que, gustosos de su momentáneo bienestar
relativo (por la exportación y el buen precio de un
commodity sin valor agregado como el grano de soja),
ya ni quieren “forasteros”, ni industrias, ni nada que
perturbe su efímero bienestar pueblerino. Ese
“modelo”, alentado, entre otros, por los vendedores de
semillas y los sectores financieros, significa un país
que no puede albergar mas de 15 millones de
habitantes: ¿Mataremos al resto?, ¿Seguiremos
dejándolos sin trabajo?, ¿Es un problema que puede
solucionar el que tiene la desgracia de caer en la
indigencia?, ¿Como nos imaginamos que controlaremos la
situación social?; ¿No habría que aplicar aquel dicho
del Papa Pablo VI : “si quieres la paz, promueve la
justicia”? ¿Qué hacer con el Estado, y con los
políticos que no resuelven los problemas ni tienen una
estrategia para ello?
10. Tomemos como ejemplo la visible y creciente ola
de violencia, que ocurre por varios elementos
concurrentes: a) el macro-desempleo y la consecuente y
gravísima situación social, que provoca continuas
“chispas sociales”, algunas de las cuales pueden
“encender la pradera”; b) la corrupción generada por
el narcotráfico y el creciente consumo de drogas en
todos los estamentos sociales; c) un Estado
“impotente” para encarar soluciones definitivas. Hoy
muchos se llenan la boca y se escriben “sesudos”
comentarios sobre la evolución de “la guerra social”,
sobre el “piqueterismo”, sobre “el control de las
calles”, pero pocos recuerdan, en este contexto, las
causas objetivas que facilitaron su actual escalada:
la destrucción del estado (“recordar “achicar el
estado es agrandar la nación”); la política económica
(convertibilidad del 1:1) que llevó a la enorme
diferenciación social, nunca vista antes en la
Argentina; la consecuente destrucción del aparato
productivo; la destrucción de una política de
mantenimiento del empleo y otros. Ahora estamos
pagando por todo lo que ayer se aplaudió y se votó.
¿Quedan todavía dudas que las redes de poder
internacionales y las del crimen organizado, siguen
favoreciendo aún mas esa destrucción del estado para
dejar espacios abiertos a su accionar y para eso
también “ayudan” indirectamente el aumento del caos?.
Pero es responsabilidad propia terminar con esta
situación decadente.
11. Para contrarrestar todos estos graves problemas
tenemos la tendencia a apelar a la “cultura del
parche”, metodología política utilizada con rapidez
para encarar cualquier problema que se haya instalado
con cierto peso en los medios de comunicación. Lo
grave es que es aceptada por la sociedad como algo
“natural”. Todos sabemos que hay problemas
prioritarios o centrales y otros derivados, para no
llamarlo secundarios. Las encuestas nos muestran que
la sociedad “intuye” claramente ello. Sin embargo los
gobiernos no siempre encaran con energía y
principalmente, con un amplio espíritu de defensa del
“bien común” y de los intereses nacionales, las
soluciones definitivas (o al menos, sólidas y
coherentes) a dichos problemas prioritarios. Ese y no
otro debería ser el sentido de una “nueva cultura
política”, como sustento de una verdadera “comunidad
organizada”.
12. En lugar de ello asistimos al triste espectáculo
de obscenas internas políticas, disputas entre
liderazgos personales, la falta de trabajo en equipo o
la falta de búsqueda de necesarios consensos básicos.
Continúan predominando los intereses personales por
sobre los del conjunto. Nadie escapa a estas reglas y
dicha visión, ciega de la realidad circundante, hace
que la gobernabilidad se vaya deteriorando. Falta una
chispa, que a diferencia de otras, genere un incendio
mayor de la pradera, para que la situación cambie
dramáticamente.
13. La sociedad está exigiendo que nos ocupemos de
resolver los temas prioritarios: el empleo y la deuda
externa; y el rescate de los valores trascendentes: la
solidaridad entre los argentinos. El empleo, porque se
hace necesario evitar la actual lucha de pobres contra
más pobres y excluidos, que, de continuar como hasta
ahora, solo traerá mas violencia y sangre y porque es
el fundamento para combatir eficazmente la
inseguridad, a menos que optemos por “militarizar” la
sociedad, lo que parece un contrasentido, habiendo,
por el momento, opciones mas “blandas”. La deuda
externa, a la que hay que darle una solución
definitiva y no transitoria como el esquema propuesto
hasta ahora, porque hace al desarrollo económico
necesario para resolver los problemas de falta de
empleo y para seguir insertándonos en la sociedad
mundial y poder crecer a un ritmo mucho más adecuado a
las necesidades nacionales.
14. Lo que el país necesita en estos momentos es una
amplia apertura en la búsqueda de opciones a las
políticas que actualmente estamos recorriendo. El
“encierro dogmático” actual (casi suicida), la falta
de apertura (casi obstinada) a la sociedad
independiente, tanto del gobierno como de la
“oposición externa e interna” (que también solo mira
“su” ombligo), y fundamentalmente para salir de la
estrecha acción de los medios de comunicación que sólo
“entretienen” a la audiencia con las “telenovelas
políticas” cotidianas, al poner todas las
informaciones en un mismo nivel, como lo hacen los
“expertos creadores de angustias”, mientras defienden
sutilmente, diversos intereses propios o de los que
pagan las pautas en los medios. Por conocido, nada
nuevo.
15. La meseta a la que hemos entrado ya no tiene
horizontes. Un cambio de políticas debe venir para que
la situación no se degrade mas de lo necesario y para
aprovechar alguna de las situaciones favorables que se
han generado en los últimos tiempos. No se puede
seguir con peleas subalternas. El “gradualismo” en los
temas prioritarios y la falta de opciones (y de su
debate), nos llevará a una creciente “violencia” en la
situación nacional. Las soluciones tipo “parche”
parecen “subir” por la escalera y la multiplicación y
la sinergia de los problemas “suben” por el ascensor.
¿Seguiremos dentro de un año, explicando que las
“puebladas” (que vemos en la TV, como un “espectáculo”
mas) tienen su origen en un policía “desbocado” o en
un “piquetero” desaforado o en cualquier otra
banalidad por el estilo?. Los problemas son
estructurales e institucionales. Sus soluciones
también. En el siglo anterior, las guerras civiles
provocaban la destrucción de los Estados. Hoy, la
falta de un Estado Necesario, trae como consecuencia
la posibilidad de una guerra civil. “Los problemas de
la Argentina los arreglamos entre todos o no tienen
arreglo”. Frase histórica muy vigente en la Argentina
actual. Hay que impulsar un cambio drástico en los
enfoques centrales y concentrarnos en lo principal y
no en lo secundario. Que no se diga que lo urgente
impide hacer hoy, lo que hay que hacer con lo
importante. Porque definitivamente comenzaremos a
pensar que puede haber otros intereses inconfesables
detrás de cada propuesta política.
estrategica en fibertel.com.ar
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