[R-P] Infomoreno 54: La gran liquidación de la electricidad a través de Europa

José María Cavalleri ingcavalleri en hotmail.com
Mie Jul 7 15:24:28 MDT 2004


La gran liquidación de la electricidad a través de Europa*
  Por Ernest Antoine**
  El sector público es ineficaz, el sector privado eficiente. En nombre de 
estos principios, repetidos constantemente sin pruebas, de Londres a París, 
pasando por Wellington o Berlín, los dirigentes privatizan. Siguiendo esta 
hoja de ruta el gobierno francés se dispone a reducir la seguridad social a 
un seguro mínimo ofreciendo lo que queda de la protección social a las 
empresas. Así, decidió cambiar el estatuto de las empresas Electricidad de 
Francia (EDF) y Gas de Francia (GDF). Pero donde quiera que se haya 
implementado, este modelo fracasó.
Ausentes del mercado francés desde la nacionalización en 1946 de las 
compañías del "trust eléctrico" y desacreditados antes de la guerra, 
principalmente por la ausencia de competencia y por sus ententes, los grupos 
privados se aprestan a efectuar un retorno triunfal. En efecto, en las 
próximas semanas, Electricidad de Francia (EDF) y Gas de Francia (GDF), 
nacidas de los principios establecidos por el Consejo Nacional de la 
Resistencia, deberían "abrirse a la competencia", según la consagrada 
expresión.

Los diferentes productores se están preparando: la italiana Enel, la belga 
Electrabrel -propiedad de Suez-, los alemanes E.ON y RWE o las españolas 
Endesa y Iberdrola; que la más importante de todas siga siendo EDF explica 
su mala relación con la Dirección de la Competencia de la Comisión de 
Bruselas. En cambio la red de transporte de electricidad goza del status 
jurídico de "monopolio natural". Por lo tanto, sus líneas siguen siendo 
propiedad de la empresa Réseau de Transport d'Électricité (Red de Transporte 
de Electricidad), filial de EDF especialmente creada en julio de 2000 con 
vistas a la privatización. Por último, se fundó la Comisión de Regulación de 
la Energía (CRE) encargada de velar "por el buen funcionamiento del 
mercado"... y de vigilar a EDF para que no abuse de su poder.

El sector está, pues, reorganizado según el modelo de la industria de las 
telecomunicaciones(1). En un reflejo pavloviano, los inversores bursátiles 
apuestan a los operadores de electricidad como hace cuatro años apostaron a 
las telecomunicaciones, antes de que estallara la burbuja especulativa. Con 
idénticos riesgos. En enero de 2003, durante una conferencia acerca del 
porvenir del sector en Europa, un asesor en estrategia advierte: 
"Encontramos el mismo tipo de especulación que la que afectó a las 
telecomunicaciones, excepto que en la electricidad los grupos ya están 
endeudados"(2). Lo que hace aún más peligrosa la estrategia de adquisición 
de empresas a precios sobrevaluados en Europa. La misma carrera había dejado 
a la buena de Dios a empresas como France Telecom o Vivendi Universal que, 
por otra parte, producían enormes ganancias.

Con la apertura total del mercado de la electricidad, se prevén beneficios 
colosales para aquellos que "escogerán la flor y nata del mercado" en 
detrimento de los usuarios. Desde ese punto de vista, el famoso "retraso 
francés" está por colmarse. En el año 2000 se abrió el mercado de las 
grandes empresas, las más glotonas, aquellas que consumen anualmente un 
tercio de la electricidad que se produce en Francia. El poder de negociación 
de grupos como Alcan-Pechiney (segundo productor mundial de aluminio) o 
Arcelor (número uno de la siderurgia) es tal, que los competidores de EDF 
sólo lo consideraron un premio consuelo antes de tener acceso, a partir del 
1 de julio de 2004, a los consumidores más rentables: la clientela llamada 
profesional (Pymes, pequeños comerciantes, supermercados, artesanos, 
abogados, médicos, administraciones, colectividades locales) que serán 
500.000 para el gas y 2,2 millones para la electricidad. Y el 1º de enero de 
2007 se abrirá la competencia a todos los hogares, a los cuatro vientos.

UN "OLIGOPOLIO DE HECHO"

Entre las sociedades al asecho se encuentra Suez. Propietaria de la EDF-GDF 
belga desde fines de la década de 1990, la multinacional se erigió en 2003 
como segundo productor francés, apoderándose del 49% del capital de la 
Compagnie Nationale du Rhône (Compañía Nacional del Ródano - CNR). En los 
hechos una "verdadera renta hidráulica" como lo explica la asociación 
Resistencias Eléctricas y Gasíferas(3) que describe la toma de control como 
una captación de herencia: en su momento EDF financió la construcción de 
represas de la CNR. Pero hace mucho que están amortizadas. Ahora sólo queda 
embolsar respetables beneficios.

Para velar sobre esta renta, Suez cuenta entre sus administradores con 
Edmond Alphandéry, ex ministro de Edouard Balladur y sobre todo ex dirigente 
de EDF. Después de muchas dificultades en el sector del agua, la 
multinacional apuesta sin complejos a la fecha del 1º de julio de 2004 para 
almacenar ganancias. Su PDG Gérard Mestrallet no deja de presentar la 
apertura hacia el sector privado como una oportunidad: "Los precios suben 
dado que las sobrecapacidades nucleares desaparecen mientras que la demanda 
sigue creciendo"(4). El año pasado el precio mayorista de la electricidad 
trepó un 30%. Incluso la SNCF (Sociedad Nacional de Ferrocarriles de 
Francia) protestó a fines de abril de 2004 contra el aumento del 50% de su 
factura desde que en el año 2000 fuera abierta la competencia.

Para explicar este incremento, los que se oponen a la privatización 
argumentan que se debe al acuerdo entre los diferentes productores. Una 
hipótesis difundida por los consumidores industriales y que, naturalmente, 
combaten todos los productores. Algo es seguro: a pesar de la competencia, 
la cotización de la electricidad no deja de aumentar. ¿Acaso el software de 
la liberalización comportaría un error de programación?

En efecto, Bruselas había prometido una disminución de los costos. Con la 
liberalización "las tarifas de EDF podrían ser todavía más bajas"(5) 
profetizaba Philippe Manière, ex editorialista de Le Point y actual 
dirigente del Instituto Montaigne(6), mientras que EDF, sujeta al régimen de 
monopolio público, logra ofrecer las tarifas más baratas de Europa. En 
realidad, "si para reformar el sector eléctrico triunfó el concepto de 
apertura a la competencia, no es gracias a una superioridad intrínseca en 
relación con otras soluciones, sino más bien a causa de un contexto 
ideológico favorable" a partir de la primera crisis del petróleo, explica el 
alto funcionario François Soult(7).

LOS MONOPOLIOS PRIVADOS SON "LIBRES DE COMPETIR ENTRE ELLOS"

Ironías de la historia, para modificar un sector cuyas alzas de tarifas en 
Europa cristalizaron los descontentos a partir de la década del '70, los 
responsables políticos europeos no adoptaron el modelo EDF que había dado 
pruebas de eficiencia -aunque no todo fuera perfecto- sino el que proponía 
el país más "retrasado": el Reino Unido de Margaret Thatcher cuyo sector 
eléctrico muestra una de las peores performances europeas, con precios 
superiores en un 25% a los que entonces tenía EDF. El Primer Ministro 
británico de entonces transportó en realidad el modelo estadounidense 
surgido en 1984, con el estallido del poderoso grupo ATT en muchos 
operadores telefónicos, en adelante "libres de competir entre ellos"(8).

Margaret Thatcher preparó el terreno mediante una serie de conferencias en 
Europa y Bruselas, esfuerzo que en 1996 fue coronado por el éxito con la 
primera directiva que preveía la apertura a la competencia de un tercio del 
mercado europeo a partir del año 2000. Luego, en marzo de 2002, tras 
emprender la privatización de France Telecom, el gobierno de Lionel Jospin 
firmó el Tratado de Barcelona que extendía la competencia a los clientes 
profesionales y particulares. Alejándose de las posiciones defendidas por 
Alemania, Grecia o Bélgica, el gobierno de la izquierda plural se acercaba a 
la posición británica -continuadas por el laborista Anthony Blair- apenas un 
mes antes de las elecciones presidenciales en Francia. ¡Sin que esa opción 
suscitara siquiera un debate!(9)

Se multiplica entonces el descontento entre una clientela ahora "libre de 
elegir" su proveedor. Así, después de haber formado parte de los primeros 
convertidos al fundamentalismo de mercado, la Unión de Industrias Usuarias 
de Energía (Uniden) que agrupa a las grandes empresas francesas que tienen a 
la electricidad como "primera materia prima", se suma a los detractores de 
la liberalización. En un comunicado de marzo de 2004 la Uniden denuncia "una 
liberalización con efectos perversos", la creación de "un mercado 
fuertemente manipulable" por los productores, calificado de "oligopolio de 
hecho". Aunque no le guste a los fundamentalistas de la competencia, los 
industriales extrañan el viejo "monopolio de derecho" y su "marco 
previsible". ¿Podía ser de otro modo? En cualquier latitud, el modelo de 
referencia jamás produjo las ventajas que prometió, ni en Canadá, ni en 
Australia, ni en Nueva Zelanda, ni en Brasil.

Por supuesto, el caso más célebre es el de California en 2000 y 2001. Allí 
los productores se pusieron de acuerdo para organizar una penuria eléctrica 
destinada a aumentar los precios. Ya sea poniendo en reparación una gran 
cantidad de centrales, ya sea provocando la congestión de la red de líneas 
de alta tensión, ya sea exportando a los Estados vecinos. Una filial del 
mismo grupo se encargaba de revender electricidad a los clientes 
californianos. Entre tanto, el precio de los electrones se disparaba. El 
Estado de California recién puso fin al aumento de precios y a la 
multiplicación de los cortes cuando fijó directamente el precio en el 
mercado mayorista. Luego se endeudó para evitar la quiebra de las compañías 
distribuidoras. Por el contrario, los agentes como Enron se derrumbaron, no 
sin antes haber aprovechado el sistema. "La crisis californiana se resume en 
esta pregunta: ¿cómo un robo de 30 mil millones de dólares pudo producirse a 
plena luz del día?"(10), escribe el economista Paul Krugman, quien se opone 
a la liberalización de la electricidad, sector al que considera fácilmente 
manipulable.

EL FRACASO DE LAS PRIVATIZACIONES EN AMÉRICA LATINA

El estudio de la Conferencia de las Naciones Unidas del Comercio y el 
Desarrollo (UNCTAD en inglés) se detiene en las privatizaciones de América 
Latina. El balance parece más que mediocre: una grave crisis de suministro 
eléctrico en Chile en 1998, apelación al racionamiento de los usuarios en 
Brasil en 2001, recurrentes cortes de la energía eléctrica en Argentina. En 
total, allí donde se produjeron ganancias de productividad, no fueron 
"distribuidas entre los accionistas y los usuarios". Y allí donde la 
privatización fue más lejos, "el deseo de promover la competencia chocó con 
la realidad de un sector oligopólico en el cual poderosas firmas 
transnacionales se encuentran frente a Estados débiles y a usuarios poco 
organizados". En términos más directos: los accionistas, y no los usuarios, 
fueron y son los que aprovecharon las privatizaciones; y los monopolios 
privados, muchas veces controlados por multinacionales, reemplazaron a los 
monopolios públicos de antaño. (Le Monde Diplomatique, edición francesa, 
junio de 2004, pág. 6)


En Europa el análisis detallado es esclarecedor. Empezando por la cuestión 
de los precios. Incluso si bajaron, en todas partes siguen siendo más altos 
que los de EDF: la competencia tiene un costo. Hay que inflar los 
presupuestos publicitarios, invertir en informática y fraccionar empresas 
integradas. Y como testimonian los países más abiertos como España y 
Alemania, la "competencia" se limita a algunos actores privados cada vez más 
poderosos. Así es como el año pasado la compañía de electricidad E.On compró 
a la de gas Ruhrgaz, recreando -en una medida más modesta- la EDF/GDF de la 
época anterior a las directivas europeas, pero privada. "Si un proceso puede 
pretender encarnar toda la diferencia que existe entre la ideología liberal 
y su realidad profunda, la desreglamentación a la alemana está en primera 
fila", bromean los miembros del colectivo Jean Marcel Moulin(11), compuesto 
por altos ejecutivos de EDF que quieren permanecer en el anonimato.

ITALIA, ADEMÁS DE TARIFAS ELEVADAS, SUFRIÓ CORTES Y UN APAGÓN.

La situación en Italia no es mejor: además de tarifas elevadas, el país 
sufrió cortes en la primavera boreal de 2003 así como un apagón general en 
septiembre, en horas de poca actividad. Por su parte Suecia, que dispone de 
abundante electricidad de origen hidráulico, abrió sus represas y exportó 
corriente a todo el continente en el verano boreal de 2002, cuando los 
precios eran altos. Problema: las lluvias de otoño no bastaron para 
reconstituir las reservas de las represas y permitir a Suecia pasar el 
invierno. Entonces, el país nórdico tuvo a su vez que importar electricidad, 
rompiendo su alcancía.

El Reino Unido acumula desventajas (handicaps). De 1991 a 2001 la 
liberalización no provocó ninguna baja de precios mientras que los costos 
disminuían (desafectación de viejas centrales, despidos...). Entonces el 
regulador británico intervino sobre los precios mayoristas que, en 
consecuencia, cayeron en un 40%. Los productores intentaron reconstituir sus 
márgenes de ganancia comprando las sociedades que comercializaban la 
corriente a los consumidores, consideradas más rentables. A pesar de ello, 
"alrededor del 40% de la producción pertenece a empresas quebradas o a punto 
de quebrar", subrayan Steve Thomas y David Hall, investigadores de la 
Universidad de Greenwich, en un informe realizado por cuenta de la 
Federación Internacional de los Servicios Públicos(12). El gobierno de 
Anthony Blair inyectó 650 millones de libras esterlinas para evitar la 
desaparición de British Energy, propietaria del conjunto de centrales 
nucleares del país. El regulador interviene igualmente para disminuir las 
tarifas del transporte de energía. Al mismo tiempo, deseosos de preservar el 
ingreso de sus accionistas, los propietarios de redes disminuyen sus 
inversiones. Los consumidores siguen pagando mucho. A la espera del apagón.

En realidad, la liberalización "no funciona por razones técnicas 
inevitables", resume François Soult(13). La primera: la electricidad no se 
almacena. Al encender un acondicionador de aire en verano, quizás el usuario 
esté poniendo en marcha, exactamente en ese mismo momento, una central 
nuclear encargada de asegurar el equilibrio entre oferta y demanda. Si no, 
se produce un corte como el de agosto de 2003, que durante 24 horas sumió en 
la oscuridad a 50 millones de residentes del noreste de Estados Unidos. En 
un caso de ese tipo, la electricidad necesaria para mantener el equilibrio 
se dispara… Durante la canícula francesa el precio promedio del 
megavatio/hora en el mercado mayorista se multiplicó por 50 en una hora. 
"Para el hombre y la mujer común esta libertad de elección se traducirá en 
libertad para pagar más cara su electricidad", previene François Soult. Sin 
hablar del tiempo que deberá consagrarse a comparar las ofertas de los 
diferentes operadores.

"LA MANO INVISIBLE DE ADAM SMITH TAL VEZ NECESITE UN BASTÓN BLANCO"

Segunda característica técnica: para evitar los cortes, el productor debe 
invertir en la construcción de centrales que funcionarán sólo algunas 
semanas por año. No sólo esas sobrecapacidades nunca serán rentables, sino 
que durante las épocas de fuerte demanda presionarán el precio de la 
electricidad permanentemente hacia abajo. Los productores sometidos a la 
competencia tienen pues dos buenas razones para no invertir. Ningún 
productor de electricidad destinará los miles de millones que necesita la 
construcción de una central nuclear, que abarca seis años. "La mano 
invisible de Adam Smith tal vez necesite un bastón blanco", ironiza 
Dominique Maillard, responsable de la Dirección General de la Energía y de 
Materias Primas(14).

Ultima particularidad técnica: el hada electricidad viaja muy mal. Un 
mercado europeo unificado y fluido da cuenta de la fantasía. En las líneas 
de alta tensión gran parte de los electrones se disipan en forma de calor 
más allá de 200 kilómetros de recorrido. Por lo tanto un electrón finlandés 
nunca llegará a iluminar las calles de Lisboa. En semejantes condiciones 
¿por qué destinar miles de millones en construir "autopistas de energía" a 
través de Europa? Sería un esfuerzo comparable al que tendría que hacerse 
para "llenar el Mediterráneo"(15), revela Marcel Boiteux, quien sin embargo 
es un liberal convencido.

Evidentemente la liberalización no es un fracaso para todo el mundo, ya que 
permite a los capitales privados compartir la propiedad de empresas 
eléctricas. El colectivo Jean Marcel Moulin denuncia el futuro 
desmantelamiento de EDF-GDF y, más adelante, su posible compra por empresas 
privadas… que podrán transformarse en monopolio.

Nicolás Sarkozy, ministro de Economía y Finanzas, intenta tranquilizarnos: 
"EDF-GDF no será privatizada. En cambio, deberemos cambiar el status de las 
grandes empresas para adaptarlo y así proveerles los medios de desarrollo 
que necesiten" en el mercado competitivo, declaró dos días antes de una 
manifestación nacional del personal de EDF y GDF, que sabe que un cambio de 
status es simplemente una etapa hacia el ingreso en Bolsa, y luego la 
privatización, siguiendo los pasos de France Telecom.

Nada justifica que cotice en Bolsa y aun menos la necesidad de dinero 
fresco, como lo hace notar Yves Salesse, copresidente de la fundación 
Copérnico(16): "Por el contrario, es justamente su desarrollo internacional 
lo que puso en dificultades a EDF". En nombre de la futura privatización y 
de las pérdidas programadas de partes del mercado francés, EDF adquirió 
sociedades a precios prohibitivos, algunas de las cuales muestran finalmente 
pérdidas y necesitan de grandes inversiones. Así, François Soult estima que 
EDF perdió internacionalmente 7 mil millones de euros. Aunque debilitada, 
sigue siendo una empresa muy rentable con 4 a 5 mil millones de euros de 
autofinanciamiento anual, que se agregan a sus 19 mil millones de euros de 
fondos propios. Para hacerla aun más atractiva, un proyecto de ley se 
apresta a transferir a la colectividad el pago de las jubilaciones de los 
agentes de EDG-GDF, contra el depósito de una compensación de 15 mil 
millones de euros para ambos grupos. Para los asalariados, el resultado es 
la amenaza de no seguir beneficiándose con su régimen jubilatorio especial, 
que sin embargo forma parte de sus contratos de trabajo.

Los franceses no sólo van a ser expoliados de parte del patrimonio nacional 
que constituye EDF, sino que corren el riesgo de ver disminuida su 
seguridad. ¿Cómo se respetará la seguridad de las centrales nucleares? Ya 
son muchos los que alertan acerca de las reducciones de personal y el 
recurso -cada vez menos controlado- al personal externo para 
mantenimiento(17). En estos últimos tres años, el grupo EDF suprimió 8.800 
empleos en Europa, según el Comité del Grupo Europeo de la Empresa Pública. 
En Inglaterra, el sindicato Prospect se alarma por la baja del 62% en el 
número de efectivos de la industria eléctrica desde la privatización de 
1991(18). ¿Quién financiará el desmantelamiento de las centrales que se 
desafecten? Existe el real riesgo de asistir a una privatización de la renta 
nuclear y a una colectivización de los desechos…

UNA TARIFA SOCIAL… QUE DE SOCIAL TIENE ÚNICAMENTE EL NOMBRE

Por último, está la cuestión de la igualdad de acceso y servicios para todos 
los usuarios, razón misma de la creación de las empresas de energía en 1946. 
François Roussely, actual PDG de EDF busca dar un mensaje tranquilizador: 
"Todo el dispositivo descansa sobre el mantenimiento de una nivelación 
tarifaria que garantice el precio de la energía en los cuatro puntos del 
país (...). Lo que significa que se garantiza el principio de igualdad"(19). 
Jean-Pierre Raffarin propone incluso la instauración de una tarifa social… 
que tiene de social únicamente el nombre. Una empresa de servicio público 
para quien la ganancia no es su objetivo puede asegurar electricidad para 
todos. Pero "el Estado se priva de uno de sus instrumentos colectivos" 
interviene Yves Salesse.

A pesar de la encuesta sobre las finanzas del Comité de Empresa de EDF, los 
sindicatos de la energía movilizan a muchos asalariados contra la 
privatización que marcará el fin de los servicios públicos franceses. Y la 
culpa no será Bruselas: ¡ningún tratado europeo obliga a los Estados a 
privatizar sus empresas de servicios públicos!

La cuenta regresiva continúa. Luego de las elecciones regionales del 21 y 28 
de marzo de 2004, el Partido Socialista condenó el proceso privatizador. No 
obstante, en mayo de 1997 Dominique Strauss Kahn declaraba que la izquierda 
nunca abriría el capital de France Telecom. Lo que finalmente hizo cinco 
meses más tarde.

* Este artículo es reproducido por gentileza de Le Monde Diplomatique, "El 
Dipló", Edición Cono Sur, de su sitio en la web: . Publicado en Le Monde 
Diplomatique, versión electrónica de la edición de junio de El Dipló en 
castellano (edición Cono sur) de junio, bajo el título "La gran liquidación 
de la electricidad a través de Europa". Ver también el artículo en el 
informe en francés sobre las privatizaciones ("La hora de ruta de los 
liberales") publicado por Le Monde Diplomatique (París, junio de 2002): 
"Grande braderie de l'électricité á travers l'Europe".
** Periodista.

Notas

1 Pierre Khalfa, "Télécoms, Le laboratoire de la libéralisation", Manière de 
Voir, Nº 61, París, enero-febrero de 2002.

2 22 de enero de 2003, en París.

3 REG agrupa a diferentes corporaciones de EDF y de GDF 
(www.globenet.ord/aitec/reg) que se oponen a la globalización.

4 Presentación de las Cuentas 2003, parís, 4 de abril de 2004.

5 Debate en Business fm, 7 de abril de 2004.

6 Think tank a la francesa instalado por Claude Bébéar, ex presidente de 
AXA, cuya dirección incluye a Alain Mérieux, patrón del grupo del mismo 
nombre y a Henri Cachmann, presidente director general (PDG de Schneider 
Electric.

7 François Soult, edf, Chronique d'un désastre inéluctable, Calman-Lévy, 
París, 2003.

8 Dan Schiller, "Telecomunicaciones: los fracasos de una revolución", Le 
Monde Diplomatique, edición Cono sur, julio de 2003.

9 Bernard Cassen, "La mecánica europea confisca la soberanía popular", 
Informe-dipló (www.eldiplo.org), 10 de mayo de 2002.

10 Paul Krugman, "In broad daylight", The New York Times, 27 de setiembre de 
2002.

11 Colectivo Jean Marcel Moulin, "EDF-GDF, non à la 
privatisation-spoliation", Syllepse, París, 2004. El Colectivo se refiere al 
mismo tiempo al espíritu de resistencia con Jean Moulin, y a la historia del 
grupo con Marcel Boiteux.

12 Steve Thomas y David Hall, "Blackouts: does liberalisation and 
privatisation increase the risk?", en el sitio www.psiru.org.

13 Entrevista en el programa "Des sous et des hommes" en radio Aligre, 13 de 
marzo de 2004. 4 Conferencia Les echos-energie news, París, 10 de febrero de 
2004.

14 Conferencia Les Echos-Eneregie News, París, 10 de febrero de 2004.

15 Les Echos, París, 31 de octubre de 2003.

16 "EDF-GDF, non à la privatisation-spoliation", op.cit.

17 "Le nucléaire et l'homme", actas del coloquio del 9 y 10 de octubre de 
2002, EDF, Anact. la mutualité française y Santé et travail.

18 Enerpresse, 28 de enero de 2004.

19 Audiencia ante el Consejo económico y social, 26 de noviembre de 2003.

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