[R-P] [PSI] Trabajo en negro: se ceba en las mujeres más débiles
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Jul 6 08:42:57 MDT 2004
[El dato de la Encuesta Permanente de Hogares es, en sí mismo, una
lección de sociología. Bastaría con su mera lectura para entender
porqué hay que generar una policía del trabajo inmisericorde. La
infamia que significa aprovecharse de la miseria de una mujer que
está a cargo de toda una familia escapa a todo intento de reflexión.
Defender estas prácticas, o simplemente mirar para otro lado, es un
crimen imperdonable.]
BUENOS AIRES, 6(PSI).- 80 POR CIENTO
DE JEFAS DE HOGAR POBRE
TRABAJA EN NEGRO.
El 80 por ciento de las mujeres que sostienen un hogar pobre en la
Argentina trabaja de modo informal o "en negro" y percibe ingresos
inferiores a los de los hombres que están en su misma condición
social, de acuerdo con un informe elaborado en base a la Encuesta
Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas y
Censos. El estudio destacó que entre 2001 y 2003 la cantidad de
hogares pobres que pasaron a ser mantenidos económicamente por
mujeres estuvo a poco de duplicarse, ya que pasó de 375.000 a
670.000, un sector "vulnerable en el que las distorsiones de la
regulación laboral golpean con virulencia". El Instituto para el
Desarrollo Social Argentino (IDESA) indicó en la investigación que
"el empleo ´en negro´ entre las mujeres jefas de hogar pobre llega al
80%", mientras que en el caso de los hombres de esa misma condición,
esa variable, llega al "54 por ciento". En los hogares pobres
mantenidos por una mujer, el ingreso es un 25 por ciento inferior a
los que tienen como jefe al hombre, ya que en el primer caso se
perciben 320 pesos, contra 420 de los padres, continuó la entidad.
Por su parte, el informe destacó que el desempleo entre las mujeres
que tienen a cargo un hogar pobre se mantiene "alto", aunque es
"menor respecto a los hombres", ya que se encuentran en una relación
de 14 por ciento a 18%, respectivamente. El estudio reveló que "las
mujeres jefas de hogares pobres no conviven con un hombre en el 90%
de los casos", situación que influye en que acepten "trabajar por
menores ingresos y por fuera de las normas laborales" por la
responsabilidad de sostener a su familia. IDESA también resaltó que
"la mujer debe encargarse no sólo de la manutención económica del
hogar sino también de la crianza y la educación de los hijos", una
actividad en la que el hombre empieza a tener más participación.
Finalmente, el Instituto destacó que aunque el Gobierno avanzó al
lanzar beneficios para quienes tomen personal la medida es "muy tibia
porque el deterioro del mercado laboral exige reformas más agresivas
y menos burocráticas para hacer llegar la seguridad social a quienes
más los necesitan".
La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) sigue
instrumentando los controles para evitar el trabajo en negro. Las
medidas forman parte del segundo paquete antievasión lanzado por el
Gobierno. El aspecto de la segunda parte del plan antievasión es el
intento por mejorar los recursos del Sistema de Seguridad Social,
para lo cual se buscará reducir el nivel de trabajo en negro. Se hace
un fuerte hincapié en la regularización de los casi 500.000
trabajadores domésticos, de los cuales se estima que tan sólo unos
50.000 están en blanco. En un país con alta informalidad, existe una
dualidad en la protección contra el desempleo y un gran déficit: la
promoción de la cultura del trabajo. Ser un desempleado en la
Argentina o en cualquier lugar del mundo implica, para gran parte de
las personas, algo más que la imposibilidad temporaria de proveerse
del dinero necesario para vivir. Es la desilusión de no poder
desarrollar las propias capacidades. Y, si el problema se extiende en
el tiempo, ser un desempleado es también transitar los riesgos del
desgano y de la pérdida de la disposición para aprender a realizar
nuevas tareas. ¿Cómo procurar que quienes están desocupados tengan un
beneficio económico y al mismo tiempo queden a salvo de tales
riesgos? En la Argentina hay un sistema de seguro de desempleo que,
al igual que en otras latitudes es exclusivo del régimen de la
seguridad social. Por lo tanto, a la prestación sólo acceden -y aun
ellos con restricciones- los trabajadores registrados. A la par
existe, pero sólo al amparo de una declaración de emergencia
económica y no como un sistema permanente y dinámico, una amplia red
de protección social, como es el Plan Jefes y Jefas de Hogar. La baja
cobertura y el escaso nivel de prestaciones del primer régimen
mencionado, y las dificultades para instrumentar de manera eficiente
y sin aprovechamientos políticos el segundo, llevan a abrir el debate
sobre cuál sería un mejor esquema de prestaciones para los que no
tienen trabajo.
El seguro de desempleo está vigente desde 1991, cuando fue aprobada
la ley 24.013 y se constituyó el Fondo Nacional del Empleo, al que
los empleadores deben aportar el 1,5% de la nómina salarial. Para
acceder, se exige haber sido trabajador dependiente formal al menos
12 meses en los últimos tres años. La prestación es la mitad de la
mejor remuneración del semestre anterior a la cesantía, pero con un
mínimo de $ 150 y un máximo de $ 300 mensuales (cifras que no fueron
actualizadas, pese a las subas salariales decretadas). El ministro de
Trabajo, Carlos Tomada, confirmó que el Ministerio tiene en estudio
una ampliación del régimen, que básicamente consistiría en reducir el
requisito de los meses trabajados, que podrían ser 6 en lugar de 12.
También se planea revisar los requisitos en cuanto a la modalidad de
contratación, permitiendo el cobro de quienes estuvieron, por
ejemplo, con contratos temporales o incluso facturando sus servicios.
Y además se analiza una suba del 20% de los montos mínimo y máximo.
Tomada agregó que, al tiempo que esos cambios podrían llegar en los
próximos meses, se estudia, con la asistencia de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT), una reformulación integral del
seguro. Por lo pronto, el último cambio significativo fue la
inclusión de la cobertura de obra social, aprobada a fines del año
pasado. El pago que otorga hoy el sistema va cayendo a partir del
quinto mes. Quienes trabajaron de 12 a 23 meses pueden cobrar el
beneficio por 4 meses; quienes fueron empleados entre 24 y 35 meses,
lo reciben durante 8 meses, y quienes son despedidos después de 36
meses acceden a los pagos durante un año completo. Dados los
condicionantes para acceder, pero, principalmente, dados los elevados
índices de informalidad, se entiende por qué la cobertura del seguro
(porcentaje de desocupados que cobran), siempre fue baja. "En
general, nunca superó el 7%", consigna un informe del Instituto para
el Desarrollo Social Argentino (Idesa), que preside el ex secretario
de Empleo Osvaldo Giordano. El mayor número de beneficiarios fue el
que se registró en mayo de 2002, cuando cobraron 221.485 personas,
mientras que había más de 3 millones de desocupados. Ahora son 61.042
los perceptores, según datos de la Anses. En el primer trimestre del
año, con 2,18 millones de desocupados, la prestación llegó a 66.585
personas, es decir, al 3,05 por ciento. El plan Jefes y Jefas de
Hogar, en tanto, tiene 1,73 millón de beneficiarios.- XXX
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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