[R-P] [Transversalidad] No al "setentismo" hueco

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Jul 6 06:45:39 MDT 2004


[Un texto de Bambupress -o sea de un viejo amigo de esta lista, el 
tano Bardini- sobre intentos de cambiar la realidad quedándose en las 
formas mientras se acepta esa realidad en los hechos.]

------- Forwarded message follows -------

Date sent:      	Mon, 05 Jul 2004 20:04:15 -0500
From:           	Bambupress <rbardini en prodigy.net.mx>
Subject:        	LA CONSTRUCCIÓN DEL PENSAMIENTO POPULAR


B a m b ú P r e s s
 
 Prensa alternativa políticamente incorrecta    
 
 
 
La construcción del 
 
pensamiento popular
 
Jorge Rulli – Programa Horizonte Sur
5 de julio de 2004
 
 
El editorial de hoy estará dedicado a la construcción del 
pensamiento popular. Y a propósito de ello, recordemos que 
Rodolfo Kusch enseñaba que mientras ellos -o sea el imperio, 
la oligarquía, hoy la globalización- nos niegan en nuestra 
existencia, nosotros debemos negarlos en su capacidad de 
producir sentido. 
 
Es decir que debemos reaprender quienes somos, a 
nombrarnos, a pensar por nosotros, a significarnos nosotros
mismos no como ahora en que son ellos quienes nos dan el 
sentido o el significante. Esto implica reinstalarnos en el suelo, 
arraigar en la propia identidad, recuperar el habla y sobre todo 
recuperar la mirada sobre el mundo desde nosotros mismos. 
 
El acto más violento y más subversivo que podríamos imaginar 
es el de lograr negarlos en su actual capacidad de significar el 
mundo. Es lo que alguna vez llamamos Resistencia o lo que 
alguna otra vez denominamos “revolución”. 
 
Hubo un tiempo, allá lejos en los años 70, en que el paradigma 
del cambio social que nos seducía el pensamiento y nos 
arrebataba en la adrenalina del coraje y de la imaginación 
exaltada por las epopeyas revolucionarias, nos venía de la 
guerra de liberación argelina. El paradigma era que un grupo 
esclarecido pero sobre todo decidido, se iniciaba en la lucha 
contra el opresor y de a poco, lo que hoy llamaríamos el 
escenario del campo popular, se iba ordenando en función de 
la lucha total sin discriminar previamente entre izquierdas y 
derechas, moderados o radicalizados, sino con la generosidad 
de guardar algún tipo de rol para cada una de las innumerables 
expresiones de lo popular hasta convertir a la Nación en un 
pueblo en armas. 
 
Ese pequeño grupo no era exactamente una “vanguardia”, 
concepto que implica un manejo jerarquizado y hasta cierto 
punto lineal y mesiánico de la guerra, concepto por otro lado 
entonces ausente en nuestros códigos, sino algo parecido a lo 
que algunos años después denominamos como “formaciones 
especiales”. Nuestra propia experiencia desde el peronismo 
parecía adecuarse a ese modelo y el modo de conducir de 
Perón se asimilaba perfectamente con la idea de dar lugar al 
conjunto de un movimiento popular que iba construyendo sus 
propios y originales aparatos políticos y también sus 
instrumentos para la resistencia y para la recuperación del 
Poder. 
 
Muy poco tiempo después, la Revolución Cubana, nacida al 
calor de las luchas estudiantiles y de los partidos populares 
de Cuba, fortalecida en nuevos liderazgos, y buscando a 
tropezones un camino contra la tiranía, nos probaba la 
necesidad de insistir en un proceso revolucionario que 
denominamos de “unidad en la acción”. Lamentablemente, 
el vuelco de Cuba hacia el marxismo y el respaldo activo de la 
URSS comenzaron rápidamente a modificar la propia 
producción de significantes por parte de los cubanos y a poco 
la influencia de la isla y de los compañeros que hacia ella 
viajaban a entrenarse y que retornaban cargados de nuevas 
experiencias y propuestas, comenzaron a imponer un nuevo 
pensamiento de época que, entonces sí nos hablaba de 
vanguardias y de foquismos guerrilleros, pero que por sobre 
todo daba por sentado que para llevar a cabo la revolución 
debía comulgarse previamente con el marxismo y tener una 
organización de cuadros homogéneos. 
 
Tal vez no nos detuvimos a pensar que nunca había sido de esa 
manera y pensamos en cambio, que a partir de entonces las 
cosas debían ser diferentes, pero el hecho es que los nuevos 
pensamientos se fueron imponiendo lentamente y comenzamos 
a priorizar en nuestras agendas políticas el resolver las 
contradicciones internas y postergamos la tan anhelada salida 
revolucionaria o la supeditamos a la organización de cuadros 
esclarecidos. 
 
Desde ya que las derrotas fueron muchas y basta echar un 
vistazo al mapa de la América Latina para ver como Cuba 
continuó con su socialismo y el resto de la región se transformó 
en un gran cementerio de revolucionarios. 
 
En el peronismo, las luchas internas fueron muchas y todas 
perdidosas, hasta que llegamos al paroxismo de los 
enfrentamientos durante la agonía de Perón. El eje de la energía 
se colocó una y otra vez en forma horizontal entre izquierdas y 
derechas extraviando el sentido del conjunto y la vocación de 
conquistar el porvenir. 
 
Estas reflexiones tienen su razón ahora porque pocos días atrás 
el “comandante” Kunkel, que no es justamente un despistado ni 
un desavisado, ha convocado a sus huestes a involucrarse en la 
que denominó “la madre de todas las batallas”, llamando de ese 
modo al enfrentamiento contra Duhalde. Según él y con lenguaje 
setentista, en esta “madre de todas las batallas” se resumirían 
todas las contradicciones internas en un gran enfrentamiento 
histórico para disputar el Poder político. 
 
Si bien el gran ciclo de las revoluciones de clase parecería 
haber concluido, sin lugar a dudas el marxismo residual de 
algunos dirigentes continúa siendo evidentemente un gran 
obstáculo para que dejen volar su imaginación política. El 
fracaso de estos progresistas pareciera ser el de no haber 
podido elaborar internamente las nuevas realidades del mundo 
globalizado y en especial las consecuencias del desplome de la 
URSS. Transitaron muchos de ellos de la lucha armada -cuando 
no de la cárcel- directamente y sin transición al liberalismo de 
los años 90, y ahora pretenden retomar un aire “progre” 
resucitando las congeladas jergas de la época de la militancia. 
 
Pues no, no hallamos justificable que se nos convoque a luchas 
en que la única prueba de que un bando es mejor que el otro 
debería remitirse al mero discurso que ejercitan. No creemos 
ya en los discursos porque hace más de un año que esperamos 
cambios sustanciales en la vida de los argentinos por parte del 
gobierno y esos cambios no se han producido.
 
Se ha respetado a rajatabla el modelo vigente en especial el de 
la exportación de comodities, el de la privatización de los 
servicios, las relaciones con el Fondo y ahora el modelo minero 
que resulta claramente de exacción y pérdida de la soberanía 
nacional. Seguimos en el liberalismo y no hay ni siquiera gestos 
que permitan suponer que se podría recuperar el rol del Estado. 
Parecen no darse cuenta que las tensiones crecen en la 
Argentina profunda de modo alarmante, que cada día nos 
despertamos a nuevos estallidos de violencia y de búsqueda 
desesperada de justicia. No aceptamos ni aceptaremos la 
extorsión implícita a todo llamado a sumar fuerzas contra el 
duhaldismo, esas bandas mafiosas del conurbano. Apostamos, 
por el contrario, al ascenso generalizado de las luchas 
ciudadanas y a la expansión de la conciencia crítica. 
 
Mientras no se proponga un nuevo modelo de país, mientras 
no se construya en Proyecto nacional ni se reconstruya el Estado, 
seguiremos como ahora, al borde mismo del abismo y escuchando 
los discursos de quienes parecen expertos en ordenar problemas, 
nunca en resolverlos.
 
 
El Movimiento Bambú está contra lo «políticamente correcto», 
el «pensamiento único» y la «globalización» impuesta desde 
arriba.  
 
 

 
 

------- End of forwarded message -------

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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