[R-P] [Prensa golpista] La "inseguridad" sirve en México como en Argentina
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Jul 3 10:48:42 MDT 2004
De: Redial Simón Bolívar <redial_s_bolivar en yahoo.es>
Date sent: Fri, 2 Jul 2004 15:27:35 -0400
Subject: [redial_s_bolivar] Fw: México: ¿Venezolización de la
política?
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México: ¿Venezolización de la política?
Enrique Dussel A.
La Jornada
En Venezuela la oposición al gobierno de Hugo Chávez utilizó una
estrategia muy simple. A partir de poderosas televisoras lanzó a la
calle a miles de ciudadanos, de la pequeña burguesía, de clase
acomodada, de ciertos grupos populares inconformes, entre los que se
mezclaban guaruras a sueldo que promovieron disturbios, y hasta
muertos. Si el gobierno de Chávez encarcelaba a los que producían
desmanes, se le acusaba de que reprimía las manifestaciones, y por
ello impedía la libertad de expresión a la oposición; si el gobierno
de Chávez no actuaba, para no mezclarse en actos no promovidos por el
gobierno, se le acusaba de no impedir los actos violentos
(organizados por los guaruras a sueldo mezclados entre los
manifestantes); además, de todas maneras, esos actos violentos
organizados por la oposición se los atribuían al gobierno de Chávez y
a sus partidarios. ¡No hay salida!, una vez lanzada la gente a la
calle, en su mayoría con buenos propósitos, se desata una lógica que
interpretada masivamente desde los medios de comunicación "siempre"
permite recriminar al gobierno de inoperancia, de violenta represión
o de manipular contra la oposición a sus movimientos populares (que
habrían sembrado la violencia en la pacífica manifestación de la
oposición).
La inseguridad en América Latina, en México y en el Distrito Federal
es fruto de la masiva pobreza que las medidas neoliberales, y en
México desde el "error de diciembre", ha producido una masiva
desocupación en el pueblo. El remedio a tales "errores" son medidas
que dependen de un gobierno federal y no de una ciudad. Atribuir el
problema de la inseguridad a un gobernador es ver una parte del
problema, pero no ir a las causas. La causa es la pobreza de un país
que debe pagar injustamente la deuda de muchos capitales privados que
fue atribuido al Estado, las "deudas fueron nacionalizadas" por un
acto injustificado, que significa que este año México deberá pagar 52
mil millones de dólares entre deuda externa e interna (que se acumula
desde López Portillo, y se acrecienta con Carlos Salinas y
desmedidamente con el "salvataje de los bancos" de Zedillo) anterior
al actual gobierno federal y del Distrito Federal. Esas son las
causas de la inseguridad. Manejar la inseguridad directamente contra
un gobierno particular es injusto. De todas maneras el motivo de la
manifestación es real. El manejo responde, sin embargo, a una
estrategia que ya ha sido usada en Venezuela. Eso indica que ciertas
tácticas se generalizan en América Latina y hay que contar con ellas.
Se debe entonces tomar el tema con extremo cuidado. La oposición al
gobierno del Distrito Federal abre una caja de Pandora, y sus
resultados son imprevisibles. El gobierno de la ciudad deberá
estudiar el caso dándole extrema importancia. Es un nuevo campo de
confrontaciones. No sólo el jurídico -que se ha organizado
injustamente-, sino ahora el político, donde se comienzan a lanzar
las masas a las calles bajo el respaldo y continuo apoyo de una
"interpretación" de los acontecimientos en manos de las televisoras y
las radios.
La "interpretación", o el sentido, de los actos políticos son los que
al final valen. Y en México como en Venezuela existe lo que Agambe,
pensador de fama en Italia, llama la mediocracia: el poder de los
medios de comunicación. Hoy, más que las leyes y que las acciones, lo
que al final llega al ciudadano cotidiano y mal informado es la
"interpretación" de los acontecimientos. Así al acto X se lo
"interpreta": es justo o injusto; bueno o malo; correcto o
incorrecto. Pero la "interpretación" puede seguir cierta lógica
siniestra: si se mueve está mal porque ataca; si no se mueve está mal
porque no hizo nada; si sube es injusto porque no dejó subir a los
otros; si no sube es injusto porque no ayudó a los otros. Haga usted
lo que haga la "interpretación" puede dejarlo "siempre" mal. Y como
no hay medios (televisoras o radios) que compitan realmente con la
"interpretación" de los "grandes" medios, esa "interpretación" se
impone infaliblemente, aunque sea por repetición. Y como es la
"interpretación" de los acontecimientos la que fija el sentido de los
actos, al final la política está en poder del que "interpreta". El
poder del gobernante (aunque lo haya elegido una mayoría aplastante)
es "impotente" ante el poder de la "interpretación" de los medios de
comunicación (la mediocracia de Agambe), y mucho más cuando esos
mismos medios son actores que originan hechos de masa en los que
participan. Ponen un acto público (aun con violencia) que podrán
"siempre" interpretar contra la autoridad.
Ante esto sólo cabe comenzar un largo camino. Se habla y con razón de
la "libertad de información". Es un pilar de la democracia. Pero no
se habla del "derecho a la información veráz". El ciudadano tiene un
"derecho" a ser bien informado. Esto requeriría de tribunales
específicos para la información; de una procuraduría de defensa de la
información verás que merece el ciudadano, y muchos otros medios
legales que no existen, pero debe comenzar a implementarse, porque
toda América Latina entra en un periodo de una nueva estrategia
política que se basa en los medios de comunicación (en especial la
televisión y la radio) como momento articulado a una lucha de
movimientos de masas promovidos desde esos mismos medios. Es un nuevo
capítulo de la política y de la ciencia política.
¿Se estará venezolizando México? No lo sé, pero el que haya nacido la
articulación de "medios de comunicación/movimientos de masa de
oposición" nos permite vislumbrar una estrategia semejante.
Enrique Dussel A. es filósofo
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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