Sobre fútbol y política [Re: [R-P] Lo lament able]

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Ene 24 16:24:32 MST 2004


1. Introitito futbolero que te pido, Julio, que leas.

Julio ha confesado, en el correo que aquí contesto, que el fútbol le 
aburre. "Peor es meneallo", le decía el Quijote a Sancho en cierta 
oportunidad. 

Le recuerdo a Julio que fue él quien empezó a tocar el asunto, 
acusándome de usar "lenguaje tablonero". En mérito a la verdad, deseo 
agregar que, en efecto, Julio guarda nula relación con el fútbol y es 
bueno que lo haya aclarado.  Tan poca relación guarda con él que ni 
siquiera sabe que no hay la menor relación entre el "Suplemento Olé", 
que no lee ni por asomo (yo tampoco), y los asuntos que toqué en mi 
comentario sobre el papel de las hinchadas en el fútbol (asuntos que 
también tocó, y con similares ejemplos, Arturo Jauretche en un texto 
excelente sobre el 45...).  

El "Olé" habla de negocios, o prepara negocios. Yo estaba hablando de 
otra cosa, pero la paro aquí. Imposible recitar a Petrarca en la 
Bolsa. Por lo demás R-P no se hizo para explicarle a sus miembros 
cuáles son los motivos por los cuales, por ejemplo, un país entero se 
puso en 1978 a tirar papelitos en la cancha y le dobló el brazo, 
simbólicamente, a la dictadura.  Porque es _de eso_ de lo que hablaba 
mi correo anterior.

Vamos entonces a los bifes otra vez, reduciendo el lenguaje futbolero 
al mínimo (imposible eliminarlo por completo después de que la 
selección rantifusa que tenemos dio vuelta, a lo guapo, dos partidos 
bien jodidos). 

2. Sin tablones ni pelotas, pero tampoco con hipóstasis sociológicas

Julio, abandonando toda referencia al tablón y manteniéndose en el 
terreno que conoce bien, declara con toda claridad que : "he tratado 
de sostener... que la posición expresada por Néstor es errónea, 
impolítica y nociva. Que es una "pendejada" preguntarle a Kirchner 
"¿Quién te impide hacer lo que tenés que hacer: eliminar los hechos 
lamentables?", mientras el conjunto del pueblo argentino se encolumna 
detrás de él justamente por denunciar y darle batalla a esos hechos 
lamentables."
 
Ya que Julio se autoriza a explicar lo que está haciendo "el conjunto 
del pueblo argentino", lo mismo haré yo.  Sin embargo, hago la 
siguiente salvedad: aquello que Julio _cree_ que está haciendo "el 
conjunto del pueblo argentino" es tan producto de su observación como 
de su posicionamiento político-ideológico.  Lo mismo puede decirse de 
lo mío, claro, salvo que yo lo hago explícito para los dos y evito 
así enojosas discusiones sobre "pruebas" de una u otra aserción.  

La única prueba estará en el movimiento real, y ese movimiento aún no 
se ha visto.  Por lo tanto, tanto en el caso de Julio como en el mío, 
cualquier cosa que afirmemos que esté haciendo "el conjunto del 
pueblo argentino" es más una _apuesta a lo que pensamos que hará_  
que una descripción de lo que  _se ve que hace_.  

3. Presupuestos estratégicos de apuestas tácticas?

Lanzando mi propia apuesta, entonces, digo que -a partir de lo que se 
ve en los grandes movimientos de superestructura y de la información 
que recogemos con mis compañeros entre argentinos de casi todos los 
niveles sociales- el "conjunto del pueblo argentino", al menos aquél 
al cual accedo y observo desde mi particular punto de observación, no 
se "encolumna" detrás de Kirchner todavía.  

Eso sí: tiene ganas de que Kirchner _se merezca, de una buena vez,_ 
ese encolumnamiento. 

_Mi_ "conjunto del pueblo argentino" -que, por lo que dije antes, 
obviamente no es el de Julio- se alegra cuando lo oye anunciar 
ciertas acciones, y lo apoya cuando, como en Monterrey y antes aún, 
actuó correctamente frente a la prepotencia norteamericana.  Pero, 
realista como es, quiere _ver_ las batallas anunciadas.  Quiere 
verlas, no "verlas anunciadas".  Debo decir que en esto me separo de 
ese "conjunto del pueblo argentino", ya que he afirmado públicamente -
consta en R-P- que la reciente actitud frente a Noriega constituye un 
claro punto de no retorno.

Kirchner no está seguro de que, en caso de que se lance al camino de 
la dignidad nacional en sentido pleno, el pueblo argentino lo 
acompañe. Es demasiado esclavo de las encuestas. Es, quizás, 
demasiado esclavo de la superestructura. Pero ese problema no es mío, 
es de él. Y como creo que el problema es de él, lo único que me toca 
hacer es enfrentarlo a ese problema diciéndole cómo creo yo, con toda 
honestidad, que actuaría en su lugar.

4.  El papel de la independencia política

En mi relación con el gobierno y el poder no me limito, como parece 
creer Julio, a preguntarle a Kirchner qué espera para actuar según lo 
que le parece correcto (pese a que, aunque _no_ lo hago, _tendría 
pleno derecho a hacerlo_, ya que un presidente que afirma que las 
entregas son lamentables está diciendo que las renacionalizaciones 
son deseables y cualquiera tiene derecho a preguntarle porqué no 
actúa, derechamente, según sus convicciones: es un modo de decirle 
que si lo hace puede contar con quien lo interpela).  

Me parece que al definir que ésa es mi "posición" Julio, llevado 
seguramente por un sesgo polémico, deforma lo que digo y hago, y lo 
hace por partida doble: primero, encerrándome en el mundo del correo 
electrónico y la política de superestructura, y segundo, torciendo 
mis planteos en esos ámbitos. 

En realidad, el que esto firma tiene mucha vida fuera de ellos.  Por 
ejemplo, apoya las tendencias insinuadas por Kirchner, abiertamente, 
y hasta por escrito en el último número de _Patria y Pueblo_ (que no 
sé si le hicimos llegar a Julio). Por otro lado, _Patria y Pueblo, el 
grupo político al que pertenezco, ha resuelto _salir a las calles_ a 
impulsar la profundización en la lucha a la cual se está lanzando 
Kirchner.  No nos hemos quedado en el mundo virtual. Salimos al mundo 
real a plantearle a los argentinos de carne y hueso que andan por 
allí que la línea planteada contra Noriega es la línea correcta, y 
que es necesario luchando también por la plena soberanía económica.
Mal se puede decir, entonces, que Patria y Pueblo (o yo, como un 
compañero más) "mire el partido desde afuera" (para usar, por última 
vez espero, una metáfora futbolera).  

Lo que sí es verdad es que Patria y Pueblo no cree que tenga que 
"encolumnarse detrás de Kirchner", ya que lo que realmente está 
pasando es que _Kirchner_ es el que se viene poniendo en el mismo 
carril que nosotros (y, creemos, que "el conjunto del pueblo 
argentino") tras haber llegado al gobierno a hombros de uno de 
quienes más traicionaron a ese pueblo, el Dr. Duhalde.  No es un 
mérito menor subirse por la derecha y desde el acuerdo con Repsol y 
acomodarse hacia la izquierda y la convocatoria al pueblo argentino. 
Se lo reconocemos ampliamente y planteamos que al hacerlo se va 
colocando en la senda que puede sacar al país adelante. 

Pero ningún compañero de Patria y Pueblo está en el banco, esperando 
a que lo llame un supuesto Director Técnico Néstor Kirchner. Ni "como 
nuevo crack" ni "como viejo crack". Otra vez las metáforas futboleras 
se le dan mal a Julio.

Para nosotros, Kirchner no es un "director técnico" que decida quién 
entra y quién sale.  

En este asunto de la política y la historia, Kirchner es, hoy, un 
pelo gordo y yo soy un pelo delgado, delgadísimo pero en modo alguno 
inexistente. Los dos, según el _Martín Fierro_, hacemos sombra.

Kirchner sale y juega _su_ partido, y yo salgo y juego _el mío_. 
Peleo con las armas que tengo, con las fuerzas que la historia y Dios 
(es decir, la historia entera del género humano) me han dado, y con 
los aliados que encuentro. Si entre esos aliados, por suerte, se 
encuentra nada menos que el Presidente de la Nación, mis 
posibilidades crecen astronómicamente. Caso contrario, no tengo 
apuro. Tengo tres millones de años de historia humana detrás mío y no 
se va a terminar la historia con mi propia vida.  

Esto no significa sentirme "más" o "mejor" que nadie. Significa tener 
exacta conciencia de que es Kirchner quien desde la concesión leonina 
de Cerro Vanguardia _se está acercando a nosotros_, y no al revés. 

Para cierta visión de la política, lo que estoy planteando es una 
falta de sentido de las proporciones o, a lo sumo, una quijotada. En 
el peor de los casos, es "adolescente, erróneo, impolítico y nocivo", 
como dice Julio. 

Lo cierto, sin embargo, es que con este planteo (adolescente, 
erróneo, impolítico y nocivo), en las instancias cruciales ninguno de 
los compañeros de Patria y Pueblo estuvo del lado equivocado de la 
frontera. Y hasta ahora siempre tuvimos un papel digno y a la medida 
de nuestras fuerzas y tradición. Si esta no es nuestra hora, ya habrá 
alguna que lo sea. En el interín juntamos antecedentes honrosos. 
Porque nuestra apuesta es a muy largo plazo.

Queremos merecer la confianza de la mayoría de los argentinos sin 
buscar "atajos de poder" para llegar a ellos. Parafraseando a De 
León, preferimos "hundirnos con nuestra gente o levantarnos con ella" 
antes que encontrar, en el poder superestructural, los caminos para 
"ponernos al servicio" de un proyecto, por bueno que este proyecto 
sea o parezca.  
5. Una comparación profundamente equivocada

Por último, y para aclarar algo tan obvio que el borroneo solamente 
puede deberse a la fuerza polémica de Julio: es diáfana la diferencia 
entre lo que digo yo y lo que dice la "llamada izquierda", diferencia 
que tan oscura le resulta. 

La "llamada izquierda" ataca a Kirchner. Punto. No hay matices. 
Ataca, y se pelean por ver quién lo ataca con mayor virulencia. En 
cambio yo, que por otro lado no soy sino uno más dentro de una digna 
tradición política y organizativa,  peleo desde mucho antes que 
Kirchner en el andarivel donde él ahora se está colocando, me alegro 
de encontrármelo allí, sigo dando desde allí la misma pelea que él 
ahora parece dispuesto a dar, y seguiré dando esa pelea, me llame o 
no me llame Kirchner (o Rodríguez Saá, o quien corno esté 
circunstancialmente al frente de un gobierno de signo nacional) para 
pelear junto a él. 

Entre Dios y yo, solamente mi sombrero. A diferencia de la "llamada 
izquierda", que lo considera un enemigo (cuando no "el máximo 
enemigo"), yo espero que el compañero de lucha crea conveniente 
convocarme a una batalla común, no que el DT me convoque a un equipo.

Si me llama para pelear juntos, dentro de esta batalla que damos codo 
a codo, será porque me considera un buen elemento. Si no lo hace, 
será porque encontró alguno mejor que yo (no me molesta) o porque 
quizás, al final, prefiere seguir un camino distinto al mío. Lo que 
sí tengo en claro es que no me apartaré de ese camino _para que_ me 
llame.

La historia es un proceso muy, pero muuuuy lento, y en lo personal no 
tengo apuros de ningún tipo. Respeto fraternalmente la disidencia en 
estos asuntos, pero ruego a quien desee tratarlos que lo haga con la 
discreción que su importancia exige.

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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