[R-P] Sobre el Banco Central: el ejemplo venezolano

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Jue Ene 22 08:34:53 MST 2004


Los Bancos Centrales "independientes", tan a gusto de los economistas 
vulgares (y de Lavagna), son una verdadera cuña imperialista.  No hay 
manera de redimirlos. En Venezuela el Banco Central se niega, como si 
fuera un país independiente, a entregar fondos para fomento agrícola. 
En la Argentina, no sirve para una política de redistribución del 
ingreso que se hace más necesaria cuanto más se reactiva la 
industria.  En su obsesión (fondo)monetarista, las gerencias del BCRA 
que Lavagna apaña y defiende van a terminar llevándonos a la 
inflación por insuficiencia del circulante.

Hay que terminar ya con esa "independencia" de los banqueros. Es como 
si toda la circulación sanguínea de una persona estuviera manejada a 
control remoto por alguien que dice saber, mejor que uno, cuántos 
glóbulos rojos tiene que tener y por dónde tiene que ir. Absurdo.

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Del Millardito del BCV a una Política de Desarrollo Agrícola 

           José de Jesús Sojo Reyes*
Quienes sostienen que  el Banco Central de Venezuela no debe otorgar 
los recursos solicitados por el ejecutivo para el sector agrícola, 
mantienen apreciaciones que van desde la defensa a ultranza de la 
autonomía absoluta del Banco Central, como si se tratase de una 
República libre y soberana en las inmediaciones de la Avenida 
Urdaneta, hasta el argumento de texto de introducción a la 
macroeconomía, en los que se sostiene que si dicho ente 
administrativo financia gasto público ello causaría inflación.

Lo cierto es que los argumentos se manejan en forma superficial y 
quienes los sostienen no van a los puntos cruciales de una discusión 
como responder, en lo sectorial ¿Que es necesario para propiciar un 
desarrollo agrícola en la economía? Y en el aspecto macroeconómico 
¿Cómo propiciar un crecimiento económico auto sostenido? Ya que si a 
la macroeconomía no le va bien, es más probable que a la agricultura 
tampoco le vaya bien. 

Más allá de los argumentos legales, nadie puede dudar de la necesidad 
de favorecer el desarrollo del agro como parte de un programa que 
busca crear condiciones de justicia social, creando empleo para 
quienes habitan el medio rural y propiciando la seguridad alimentaria 
a toda la población.

No obstante, el dogmatismo monetarista le ha vendido a muchos 
gobiernos y bancos centrales, la tesis de promover políticas 
monetarias restrictivas para propiciar la caída de la inflación, 
incluso a costa del crecimiento económico y la posibilidad de generar 
empleos. 

La idea ha sido comprada en muchos países de la región, en gran 
medida porque forma parte de las condiciones recomendadas por el FMI 
y el sistema financiero internacional; incluso los países han entrado 
en una oleada de reformas de las leyes de los bancos centrales en 
dirección a restringir las opciones de política económica que 
pudieran tomarse desde éstos, de manera que mientras se defiende la 
autonomía, el articulado de la Ley de Banco Central y de la Ley de 
Finanzas públicas imponen camisas de fuerza restringiendo las 
posibilidades de acción de dichos organismos. Es decir, limitando la 
libertad y "autonomía" de los bancos centrales.

Ejemplo de ello es la restricción que se impone a los Bancos 
Centrales de no prestar a los gobiernos en forma directa, ya que ello 
es mal visto desde la ortodoxia de Washington y por el sistema 
financiero internacional. ¿Dónde queda la autonomía? ¿En Wall Street? 
 Muy al contrario el BCV sería autónomo si pudiera decidir si hacerlo 
o no y utilizara dichos instrumentos en forma discrecional 
imponiendose sus propias restricciones y criterios, sujeto a las 
circunstancias en particular. 

En otro orden de ideas, una de las atribuciones del BCV es participar 
en  la coordinación de la política macroeconómica junto al ejecutivo, 
ello es una responsabilidad compartida, la muy citada ultra autonomía 
del BCV no tiene razón de ser, especialmente porque el BCV se 
constituye como una persona del estado y por tanto tiene una 
responsabilidad constitucional en el logro de los objetivos de 
propiciar el desarrollo socio económico de la nación. En ese sentido, 
ambos actores gobierno-BCV deben ser responsables de establecer 
mecanismos que permitan institucionalmente el fortalecimiento del 
sistema financiero y ponerlo al servicio del desarrollo económico y 
social.

El argumento ideológico de que el Banco Central de Venezuela no debe 
financiar el gasto público, queda establecido en la Ley del BCV 
vigente; muy al contrario, la Reserva Federal de los Estados Unidos 
si ha podido hacerlo, de hecho han sido quienes exportaron inflación 
al resto del mundo con su política de señoreaje durante las distintas 
guerras mundiales y condujeron al mundo a un bajo crecimiento y 
recesión cuando aplicaron una política monetaria restrictiva . En 
efecto, ellos si son autónomos. 

Lo crucial es que la solicitud realizada por el ejecutivo  consiste 
en brindar financiamiento a los pequeños productores privados, 
quienes aunque tengan buenos proyectos no tienen un fácil acceso a 
los mecanismos de financiamiento convencionales. No se trata de gasto 
público, ni de un asalto o secuestro de los recursos del BCV como se 
ha querido hacer ver por expertos y analistas abiertamente opositores 
a la idea de pensar en los pequeños agricultores.

Se trata de sentar a ambas partes a buscar salidas y respuesta al 
problema de financiamiento del sector agrícola y no seguir en la 
discusión de si el millardito se otorga en dólares o si ello es 
prácticamente imposible porque cada dólar ya se convirtió en 
bolívares. Claro está que un dólar no puede ser otorgado sin 
contrapartida pero, la pregunta de rigor es ¿Existen mecanismos que 
permitan el financiamiento de la agricultura?

Sin lugar a dudas que sí, el artículo 48 de la Ley de Banco Central 
en su numeral 8 deja una ventana abierta. 

En definitiva, como una salida a la diatriba política que se ha 
generado, dentro de las opciones que pueden ser pensadas, y sin tener 
que gastar directamente las reservas del Banco Central, se encuentran 
las siguientes:

1- Utilizar operaciones de redescuento y anticipo para servir de 
recursos que financien la creación de un fondo de garantías agrícolas 
y seguro de riesgo agrícola.

2- Hacer cumplir la cartera agrícola, veinte instituciones 
financieras no cumplen con la misma. ¿Son penalizados los que han 
incumplido?

3- Aumentar la cartera agrícola de doce a quince por ciento lo que 
implicaría recursos adicionales para el agro por doscientos cincuenta 
millones de dólares.

4- Buscar apoyo externo en instituciones como la FAO y el BID para 
propiciar inversiones que capitalicen al fondo de garantías agrícola 
y el seguro de riesgo agrícola, así como también inversión en 
infraestructura agrícola, sistemas de riego, vialidad, servicios 
técnicos al agricultor, capacitación técnica y otros.

5- El ejecutivo también puede poner un granito de arena reordenando 
algunas partidas de gasto y convertirlos en inversión al capitalizar 
el Fondo arriba propuesto. 

Estamos en la obligación de preguntarnos ¿Porque es necesario contar 
con una estrategia de desarrollo agrícola? La historia nos ha dejado 
algunas enseñanzas.

Cuando Betancourt adelantó la reforma agraria se entregaron muchas 
tierras, y se dice que la falla estuvo la falta de financiamiento en 
forma oportuna.

Algunos recordarán el mal llamado milagro agrícola en la época de 
Lusinchi, que lo que dejó fue una botija vacía; la lección debe ser 
que cuando un sector crece con tan sólo un empuje de inversión pero, 
sin rentabilidad, y con una macroeconomía poco sana, dicho 
crecimiento no es sostenible. 

Tampoco debe tratarse de entregar recursos a manos llenas como lo 
hiciera el gobierno de Carlos Andrés Pérez donde se otorgaron 
créditos jamás ni nunca cobrados. 

Sin dudas que el ejecutivo debe contribuir con crear una 
institucionalidad responsable que administre los créditos agrícolas 
con criterios técnicos, con una baja morosidad para que dichos 
créditos puedan otorgarse en forma sostenida y el impulso inicial sea 
la base de un crecimiento sostenido.

En conclusión con poseer tierra y tener financiamiento no es 
suficiente, hace falta poner a tono un conjunto de aspectos tales 
como:

Desarrollo rural, investigaciones en salud vegetal y animal, 
investigación en mejoramiento de las semillas y los sistemas de 
riego, sistemas de garantía agrícola, seguro agrícola, 
infraestructura de servicios, sistemas de riego, facilidades de 
acceso a los mercados, vialidad agrícola, mercadeo de productos, 
desarrollar los mercados de minoristas y mayoristas, capacitación 
continua de los recursos humanos. Todos ellos deben adecuarse 
simultáneamente, ya que si se incrementa la inversión en forma muy 
rápida y se concentran los esfuerzos en la actividad productiva, 
tienden a aparecer las ineficiencias por carencia de los otros 
elementos, traduciéndose en mayores costos y falta de competitividad 
y por tanto se pierden los recursos invertidos en el sector. 

* El autor es profesor de Desarrollo Económico UCV

Ms. En Ciencias Económicas Texas A and M University. Realizó estudios 
doctorales en Economía Agrícola y Comercio Internacional en Texas A 
and M University. 

¡ TODO EL PODER PARA EL PUEBLO ORGANIZADO !


Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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