[R-P] ELECTRICIDAD Del Boletín Moreno Nº 25
José María Cavalleri
ingcavalleri en hotmail.com
Jue Ene 15 06:05:55 MST 2004
El apagón del modelo eléctrico neoliberal
Por Gustavo Calleja
El modelo eléctrico neoliberal del Banco Mundial: Su fracaso
En tiempos no muy lejanos se produjeron crisis energéticas generalizadas en
California, en Brasil y más recientemente en la costa este de los Estado
Unidos. En EEUU y Canadá se produjo un apagón gigante. Estas manifestaciones
críticas -al igual que las que nos azotan recurrentemente a los argentinos-
pueden atribuirse a las falencias del Modelo Eléctrico Neoliberal impuesto
por el Banco Mundial en todo el mundo. En los momentos actuales, el normal
suministro en el área metropolitana y en la costa bonaerense se encuentra en
estado crítico y depende del nivel de las temperaturas veraniegas, sin
olvidar que cualquier apagón dificultaría la vigencia de los ya
comprometidos aumentos tarifarios.
Ese Modelo consiste, básicamente, en privatizar totalmente y en destruir su
integración vertical, dividiendo el sector en tres partes o subsectores:
generación, transporte y distribución, de los cuales sólo los dos últimos
son considerados como un servicio público que, por lo tanto, generalmente
tienen sus precios controlados o regulados por el Estado. Por su parte,
quienes actúan en el área de la generación manejan libremente sus precios,
en razón de que se considera al subsector como desregulado o de interés
público. Al respecto, si consideramos que una actividad es considerada
servicio público cuando está directamente vinculada a la satisfacción
regular y continua de una imprescindible necesidad colectiva, no resulta
fácil de entender esta separación entre "servicio público" y "de interés
público", pues el servicio deja de prestarse si cualquiera de los
subsectores deja de operar y la intervención del Estado debe,
inevitablemente, revestir el mismo grado de interés. Nadie puede
sensatamente imaginar que la Secretaría de Energía no intervendría ante una
salida del servicio de todas las hidroeléctricas del Comahue y si lo haría
ante un problema de similar gravedad originado en las líneas troncales de
transporte que llegan al área metropolitana.
Ciñéndonos a nuestro país, concretamente a la Ley del Marco Regulatorio
Eléctrico Nº 24.065, y teniendo en cuenta las innumerables ventajas que
otorga a las empresas prestatarias -mayoritariamente privadas- en desmedro
de los usuarios, creemos que ello obedeció en la etapa privatizadora y
obedece en la actual, a la voluntad de otorgar -y mantener- a los
generadores en una situación hiperprivilegiada, al igual que sucede con los
productores de gas, que son los concesionarios de producción de la Ley de
Hidrocarburos Nº 17.319. El ejemplo más visible lo tenemos con el
funcionamiento del Mercado Mayorista Eléctrico.
El Modelo también crea falsas opciones de competencia, pues la realidad nos
muestra que la concentración e integración vertical y horizontal de las
empresas actuantes, termina conformando oligopolios de todo tipo,
especialmente en la generación y el transporte. Además, nadie vio, ni verá,
que por el frente de su casa pasen dos cables eléctricos similares, que
pertenezcan cada uno a una empresa diferente. Así tenemos que la
distribución en el área metropolitana -la más importantes del país- está a
cargo de tres empresas (Edesur, Edenor y Edelap) que, supuesta e
ininteligiblemente, compiten entre sí; nunca se explicó el porqué
teórico-técnico de esta artificial división que, sin dudas, responde a una
división de negocios y genera costos excedentes e innecesarios que se
trasladan a los usuarios cautivos a través de las facturas; existen también
numerosas distribuidoras medianas y pequeñas entre las que se encuentran
algunas de propiedad provincial y cientos de cooperativas.
Si tenemos que resumir los resultados del Modelo Neoliberal, podemos afirmar
que la falta de inversiones, la descoordinación operativa, la ausencia de
planificación, el deficiente o inexistente control estatal, los sobrecostos
operativos y la concreción de actividades financieras al margen del objeto
esencial de las empresas, son sus consecuencias más visibles, pero no las
únicas. Hasta podría afirmarse que, por sus propias características
derivadas de la obligada y no interrumpible prestación del servicio, que
obliga a una significativa inversión en activos fijos de uso no continuo o
de reserva, las tasas de retorno de las inversiones que las empresas estiman
como razonables requieren altísimas utilidades y beneficios especiales,
derivados de tratos espúreos con el poder público.
En California, la libertad comercial de los productores de gas y el
espectacular aumento de su precio sucedido desde mediados de 1999
-recordemos que es considerado un commotidy- obligó al gobierno a subsidiar
a las distribuidoras con cientos de millones de dólares y es una de las
causas del desastre financiero actual del Estado más rico de los EEUU, que
en su última etapa instaló en la gobernación a una conocida figura
cinematográfica sin antecedentes en la función pública o privada. En el
Estado californiano, los productores hidrocarburíferos ajustaban sus precios
de acuerdo a la variación del valor internacional y lo trasladaban a los
generadores; éstos, a su vez, hacían lo mismo y las distribuidoras requerían
del poder administrador el consiguiente aumento tarifario. Ante tal
situación, el Estado californiano optó por asumir gran parte del incremento
solicitado y terminó subsidiando a éstas últimas, antes que trasladarlo a
las tarifas finales.
El fracaso del modelo necesita de muchas Resoluciones como la Nº 240
Hasta la sanción de la Resolución dictada por Secretaría de Energía, Nº SE
240/03, algo similar estaba sucediendo en nuestro país, donde, en lugar de
cambiar el tramposo sistema de la formación del precio mayorista -basado en
castigar a los usuarios haciéndoles pagar el precio más alto ofertado por la
generadora más ineficiente, que en términos contables de control y valuación
de inventarios el método era el llamado LIAO, es decir Last In All Out
(Último Entrado Todo Salido) - se subsidiaba, y se lo sigue haciendo aunque
en menor escala, a los generadores por la diferencia de precio que éstos no
pueden trasladar a los distribuidores a causa del congelamiento de tarifas
dispuesto por la Ley Nº 25.561de Emergencia Pública, mediante la utilización
de los recursos de Fondos Energéticos que tienen destinos sociales más
importantes, como subsidiar a los más desposeídos.
El modelo neoliberal no invierte
Algo similar a lo ocurrido en California. Estos fondos se generan mediante
los aportes que realizamos los usuarios a través de nuestros consumos. El
funcionamiento del mercado mayorista eléctrico argentino es un "invento
cavallista" que con el tiempo se convertirá en un clásico de la ciencia
económica universal, pues, así como Adam Smith ideó e idealizó el Mercado de
Competencia Perfecta, donde la lucha entre demandantes y oferentes siempre
permite llegar al precio más bajo, los argentinos hemos idealizado el
Mercado de Competencia Imperfecta, donde el resultado del encuentro entre
oferta y demanda, indefectiblemente, es el precio más alto.
La Resolución SE Nº 240/03 descomprimió la grave situación que soportaban
las distribuidoras, en especial las de menor dimensión -las cooperativas
eléctricas- y también la de las tres grandes distribuidoras metropolitanas
que, contrariando sus contratos de concesión administran negocios
colaterales expresamente prohibidos, como la gestión de cobranza de la Tasa
Municipal de Alumbrado o la venta de artefactos eléctricos. Asimismo, estas
distribuidoras han realizado operaciones financieras cuyos beneficios,
oportunamente, no los destinaron a disminuir sus tarifas, pero, actualmente,
sí pretenden trasladar a sus costos las pérdidas derivadas de esas mismas
operaciones, originadas en los cambios sucedidos en la economía nacional,
especialmente la devaluación.
En California, la descoordinación vertical y la falta de inversiones de los
operadores privados generaron un replanteo del rol del Estado, que comenzaba
a dejar de ser un controlador pasivo e ineficiente, para convertirse en
empresario; habrá que ver cuál es la política que seguirá el nuevo
Gobernador. Similar situación se vivió en Brasil, pues la suspensión de las
inversiones estatales, no fue sustituida, ni siquiera en una mínima parte,
por las empresas privadas; como el mercado no planifica otra cosa que la
obtención de utilidades, una baja generalizada en los caudales de los ríos
mostraron la ausencia de inversiones en generación térmica. Hoy, el sector
está siendo reestructurado y se presentan discusiones entre los partidarios
de volver al Modelo Francés y los que aceptan el Modelo Neoliberal, aunque
mucho más prolijo, donde el precio mayorista será administrado por el
Estado; todo ello, fundado en la supresión definitiva de las privatizaciones
planeadas por el neoliberalismo de Fernando E. Cardozo y en la acción
preponderante de las empresas estatales, especialmente Electrobras. Como
vemos, a diferencia con nosotros, Brasil conservó sus empresas estatales más
importantes, que hoy son la base de la recuperación del sector.
En Francia, los trabajadores encabezan la lucha en defensa de sus empresas
públicas de gas (GDF) y electricidad (EDF), verticalmente integradas y,
dentro de su territorio, modelos ante el mundo.
Recientes encuestas muestran que el 80 % de los franceses se opone a la
privatización planificada por el gobierno de Chirac. Decimos, dentro de su
territorio, porque en el exterior, las filiales de las citadas empresas
tienen un comportamiento similar al más criticable que exhiben las de
capital totalmente privado; es el caso de Edenor y Gasnea en Argentina.
El gran apagón de la costa este de los EEUU y Canadá, que afectó a cincuenta
millones de personas, es la más palmaria demostración del fracaso del Modelo
Neoliberal en el campo eléctrico: desinversión generalizada, descoordinación
entre las generadoras, transportadores y distribuidoras y entre los estados
federales entre sí y con el gobierno central, descontrol estatal y sumisión
de la autoridad política ante el poder de los monopolios del sector, fallas
técnicas de una magnitud tal que impiden descartar de plano, tal como lo han
hecho las autoridades estadounidense, la teoría del atentado, con la
discrepancia posterior de la CIA. Las declaraciones del ex secretario de
Energía del ex presidente Clinton, Bill Richardson, son esclarecedoras,
pues, además de señalar los aspectos mencionados en este párrafo, pide la
sanción de leyes que regulen al sector, incluyendo la calidad técnica, las
inversiones, la coordinación, etc…
Según publica el diario Clarín, el 5 de setiembre de 2003, en Estados
Unidos, una prestigiosa asociación internacional, la ASCE (Sociedad
Americana de Ingenieros Civiles) en su Informe 2003 denunció que toda la
infraestructura está en condiciones catastróficas y en acelerado
desmoronamiento, incluida la eléctrica, que, además, está obsoleta. Para
peor, en el Informe 2001, la ASCE había anticipado el colapso eléctrico,
señalando como el principal factor a la disminución significativa de las
inversiones, especialmente las destinadas a las líneas de transmisión
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