[R-P] La reunión de Monterrey

julio julfb en alternativagratis.com.ar
Mie Ene 14 17:42:40 MST 2004


He recibido una serie de mensajes de compañeros de todo el país en los que
se manifiesta una evidente desazón o preocupación por la firma de la llamada
Declaración de Nuevo León, el acta de la reunión de presidentes americanos
realizada en la ciudad mexicana de Monterrey.
Me tomé el trabajo de leer la aburrida declaración y creo que no es para
tanto.
En primer lugar, me parece necesario puntualizar las circunstancias que
rodearon esta reunión a efectos de tener una clara noción de sus resultados.
La Reunión de Cancilleres, celebrada en Miami a fines del año pasado, era
para los EE.UU., país anfitrión, la ocasión para asegurarse que su propuesta
unilateral de inaugurar el ALCA el primero de enero del 2005 se llevase a la
práctica y fuese aceptada por el conjunto de los países latinoamericanos, a
los que EE.UU. de una u otra manera considera estados vasallos. La
resistencia sorda, pero firme, de un conjunto de países de la región a los
lineamientos de ese acuerdo de libre comercio que sólo favorece a la
alicaída economía norteamericana dio como resultado lo que se llamó "el ALCA
light", una declaración de buenas intenciones, de continuar las
conversaciones y de revisar los aspectos más unilaterales de la propuesta
yanqui, que fue considerado por la propia diplomacia norteamericana como un
verdadero traspié. En ese resultado tuvo mucho que ver la decisión de los
principales socios estratégicos del Mercosur - Argentina y Brasil - de
mantener una posición de conjunto y no dar flancos que permitieran maniobras
diplomáticas divisionistas. Fue justamente el pobre resultado obtenido por
los EE.UU. en Miami que dio origen a esta reunión de presidentes en
Monterrey, que no estaba agendada con anterioridad.
Los diplomáticos norteamericanos, verdaderos matones internacionales,
campeones del apriete y la amenaza, pensaron que la presencia de Bush, más
el hecho de que el país anfitrión ya tiene un tratado de libre comercio con
EE.UU., sumado a algunas gestiones previas de ablande y chantaje, daría como
resultado una ratificación unánime de la fecha de puesta en marcha del ALCA
y un ablandamiento de las oposiciones sostenidas por Brasil y Argentina en
Miami. A la vez, se pretendió poner en caja al gobierno del comandante
Chávez de Venezuela y buscar apoyos para la condena al gobierno de Fidel
Castro.
Es en ese marco que se dieron las declaraciones del energúmeno de Roger
Noriega y las jugarretas del Fondo Monetario Internacional contra las
posiciones tanto diplomáticas como financieras del gobierno del presidente
Kirchner. Detrás de las amenazas del Fondo en exigir un nuevo acuerdo
superior al 3% pactado hace tan sólo unos meses, se expresaba la presión de
los fondos buitres a los que el gobierno argentino ha ofrecido una quita del
75 % de sus acreencias. Y ocultaba el intento de hacer comparecer en
Monterrey al gobierno argentino con un tema "pendiente" con el Fondo, cuyo
presidente, de manera inconcebible, integraría el foro y haría uso de la
palabra, como si fuera un representante más de un país soberano.
Digno es de destacar que la firmeza, la dignidad y hasta la rudeza de la
posición asumida y sostenida por el presidente Kirchner, en una dramática
soledad, desbarató esta estrategia. Por primera vez, en muchos, muchos años,
los argentinos sentimos que teníamos un presidente que no arrugaba, que no
se inclinaba ante los deseos de los poderosos y ratificaba dos cosas
esenciales: Argentina es un país soberano y el pueblo argentino, sufrido y
expoliado, tiene prerrogativas por sobre los usureros internacionales.
Ningún partido acompañó las palabras del presidente Kirchner. El partido
justicialista, el radicalismo y los grupos de izquierda callaron
sonoramente. Comentaristas políticos de izquierda, como Verbitsky, o de
derecha, como Rosendo Fraga, coincidieron ominosamente en alertar ante una
posible "malvinización" de la actitud frente a los EE.UU. Se sabe que no se
puede mentar la soga en la casa del ahorcado. La dignidad nacional, la
firmeza en el autorrespeto, la respuesta dura y soberana a la insolencia
prepotente de los jerarcas imperialistas juegan el mismo papel en la casa de
estos plumíferos. Agitan el fantasma de Malvinas e ignoran que esa gesta se
ha mantenido con letras de oro en el corazón profundo de los argentinos.
Pero lo cierto es que el Fondo tuvo que levantar sus pretensiones sin que la
Argentina cediera. Y esto es la primera vez que ocurre.
Y la puesta en caja al destemplado funcionario yanqui, la afirmación
presidencial sobre que "la Argentina ha dejado de ser alfombra" y que "nadie
la cita y mucho menos para retarla" restablecieron la armonía perdida.
Nuestro presidente concurrió a Monterrey con la cabeza alta, sin concesiones
de fondo y dispuesto a hacer respetar nuevamente a la Argentina.
Otro intento de debilitar la posición argentina - y no sólo argentina sino
también del Mercosur - estuvo dado por las versiones acerca de que nuestro
país y Brasil tendrían posiciones discordantes con respecto al ALCA. El
campeón de esta desinformación fue el diario Clarín. Sus corresponsales
afirmaron, durante los días previos al encuentro y haciéndose eco de la
información proporcionada por los norteamericanos, que, mientras Brasil se
resistía al ALCA, por no convenir a los intereses de su industria, la
Argentina aceptaría las propuestas yanquis, ya que esto convenía a sus
intereses exportadores. Nada de esto ocurrió. Lejos de ello, el presidente
Kirchner afirmó en su discurso :
"Por eso pensamos que no servirá cualquier Acuerdo de Libre Comercio de las
Américas. Firmar un convenio no será un camino fácil ni directo a la
prosperidad. El acuerdo posible será aquel que reconozca las diversidades y
permita los beneficios mutuos. Un acuerdo no puede ser un camino de una sola
vía, de prosperidad en una sola dirección; un acuerdo que no se haga cargo
ni resuelva las fuertes asimetrías existentes no hará más que profundizar la
injusticia y el quiebre de nuestras economías. Un acuerdo no puede resultar
de una imposición en base a las relativas posiciones de fuerza. Por el
contrario, como en otras latitudes -está allí el testimonio de la Unión
Europea- los acuerdos de integración comercial deben completar salvaguardas
y compensaciones para los que sufren atrasos relativos de modo que el
acuerdo no potencie sus debilidades".
Y según el periodista Luis Bilbao:
"Trascendió también que Chávez y sus pares de Brasil, Argentina y Paraguay
avanzaron efectivamente en la incorporación de Venezuela al Mercosur,
perspectiva a la cual se opone frontalmente Estados Unidos, porque ve en
ella mucho más que el fracaso del Alca".
Con lo que, en realidad y de confirmarse esta información, la reunión de
Monterrey habría servido, más que para afirmar la política de dominación
norteamericana sobre la región, para consolidar el pacto regional
estratégico, único instrumento para resistir la enorme superioridad
económica y militar de los EE.UU.
La declaración final no es más que una serie de buenas intenciones que
ratifican lo acordado en Miami, que, como vimos, ya había significado una
reducción a las pretensiones norteamericanas.
Es cierto que el presidente Hugo Chávez firmó con reservas sobre el párrafo
relativo al ALCA. Desde mi punto de vista nuestro gobierno no está en
condiciones de asumir una posición como la de Chávez. 16 % del electorado no
es un punto de partida comparable a las cinco o seis elecciones ganadas
mayoritariamente por el venezolano. Por otro lado, también debe decirse que
Venezuela ha sido un país puntual en el cumplimiento de los pagos de su
deuda externa. Además no hay que olvidar que Venezuela es el principal
productor latinoamericano de petróleo y cuyo principal cliente son los
propios EE.UU. Todo esto lo pone en una situación singular que ninguno de
los países latinoamericanos puede imitar, ni siquiera el gigante Brasil,
sexta economía mundial.
También se puede agregar, a favor de lo ocurrido, que el tándem
Argentina-Brasil no se quebró -como insinuó, con mala fe, Clarín-
El gobierno norteamericano, pese a sus bravuconadas y apretadas, no se ha
llevado más que una ratificación de lo de Miami, con la que ya estaba en
desacuerdo. No olvidarse que vinieron a Monterrey a apurar la cosa y revisar
los acuerdos de Miami, y no se llevaron nada más que lo que ya había.
La debilidad extraordinaria de América Latina no permite, en mi opinión, más
que escaramuzas laterales, evitando entrar en un conflicto generalizado. Esa
es la estrategia seguida por Itamaraty, y que, de una manera u otra, con
matices, ha incorporado nuestra cancillería, o mejor aún, nuestro
presidente.

Un abrazo

Julio Fernández Baraibar
julfb en sinectis.com.ar







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