[R-P] Heinz Dieterich critica a Toni Negri (Recomendado)

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Sab Ene 3 14:15:04 MST 2004


Este muchacho Dieterich, o leé Reconquista Popular, o
está en perfecta sintonía con las críticas desde aquí
formulamos reiteradamente.
Hace eje en el meollo del problema.

Vean si no:

"  No podía faltar la negación abstracta del
nacionalismo. "Estos valores de patria, nación, nunca
han estado en la verdadera tradición comunista y hoy
ya no lo estarán más, no lo estarán nunca", dice
Negri. Al igual que el grupo "Crisis" de Robert Kurz
en Alemania, que proclama que la ruptura con la
"nacionalidad" y con "la jaula de la identidad
nacional" (Kurz) es la "pregunta decisiva" para la
izquierda, Negri es incapaz de diferenciar entre la
función del nacionalismo en el polo dominador del
sistema y el polo dominado."

" En la negación abstracta del nacionalismo y de la
Patria, la "izquierda" eurocentrista se encuentra en
perfecta sintonía con los señorítos intelectuales
neoliberales latinoamericanos y los intereses
transnacionales, a que sirven. La guerra cultural de
los neoliberales contra la educación pública, la
pequeña y mediana empresa, los indígenas y todo
vestigio de la herencia nacional, tiene como blanco
principal destruir a la identidad nacional, es decir,
la defensa del patrimonio cultural y material de la
Patria Grande que es, hoy día, junto con la cuestión
social, el último dique ante el colapso total de las
sociedades latinoamericanas."

Suena conocido ????

Leanlo completo. Vale la pena

Rolando
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Los delirios de Toni Negri

Heinz Dieterich
Rebelión


A Carlos Morillo y la Unión Latinoamericana por la
Democracia Participativa 

Dentro del mercado de esotérica pseudocientífica,
donde suele hacer su shopping ideológico la actual
izquierda, Antonio Negri es una de las mercancías más
sobrevaluadas. Esto explica probablemente, porque fue
invitado a una sesión plenaria del Foro Social Europeo
(FSE), en noviembre del 2003, en Paris.

Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga, el
discurso del "filósofo" italiano ofrece in nuce la
posibilidad, de entender la terrible confusión de su
pensamiento, sin tener que pasar por las indigeribles
cuatrocientos cincuenta páginas de su Empire, que
escribió junto con el estadounidense Michael Hardt.

Negri inició su discurso en el FSE con un lamento
sobre los soldados italianos muertos en Irak.
"Quisiera comenzar recordando con mucha piedad, con
muchísima piedad... a los muertos de mi país en Irak",
decía, para después declamar patéticamente, como si
estuviera en una opera de Giuseppe Verdi, "¡Malditos!
¡ Malditos! ¡Malditos!", refiriéndose a aquellos que
mandaron "a esos hombres a morir en Irak".

Si bien es lamentable toda vida que se pierda en la
guerra de Irak, no hay que olvidar que el contingente
italiano es parte de una fuerza de agresión militar al
servicio de la primera guerra del gran capital
imperialista, del siglo XXI, que evoca el derecho a la
legítima autodefensa nacional. Es revelador, que Negri
lamente las bajas en las fuerzas imperialistas, sin
decir una sola palabra sobre los iraquíes muertos.

La guerra determina una "terrible ruptura" entre las
fuerzas de paz y todos aquellos que en Italia la
apoyaron, que incluye "buena parte de la izquierda".
¿Qué sentido tiene, calificar a los oportunistas
socialdemócratas, los sectaristas y los liberales
notoriamente invertebrados, de "izquierda italiana"?
¿Qué tiene de izquierda esa fauna política que cubre
el globo desde Argentina hasta Alemania, y desde
Brasil hasta España? 

Después, Negri nos alecciona que la guerra es
"constituyente", lo que significa que la "forma de la
guerra ya no es simplemente la legitimación del
poder". Aquí, nuestro filósofo tiene las cosas al
revés. Es, por lo general, el poder que legitima a la
guerra, no viceversa, porque ante la carnicería
mercantilista, las elites dominantes que mandan a la
grex a morir, requieren de apologías para las
víctimas.

De esta manera aparece el iustum bellum, la guerra
justa, en la cual mueren las víctimas por los fetiches
construidos por los intelectuales del poder: los
cruzados cristianos ad maiorem Dei gloriam; los
musulmanes por la jihad; los estadounidenses por "la
democracia"; los sionistas por el Yitzak Israel y los
nazis por la liberación del pueblo alemán, de la
tiranía del "capital financiero judío".

La guerra "quería presentarse" no ya como "guerra
entre los estados, sino contra un enemigo público,
contra una realidad interna". ¿Los líderes de los
Estados en guerra no se convierten, automáticamente en
el enemigo público número uno del Estado contrincante?
¿Puede hacerse la guerra de agresión, sin demonizar al
otro? 

Es más: ¿Ha habido en la historia de las guerras de
agresión alguna elite que no haya aprovechado el
supuesto peligro de una quinta columna interna? ¿Que
no haya explotado la reducción militar de los derechos
democráticos para reprimir a sectores de la población
---socialistas, cristianos de base, nacionalistas
independientes, trabajadores, intelectuales
críticos--- que definía como peligro para el status
quo ? 

Después viene el obligatorio sometimiento al poder
---"Todo lo que Ignacio Ramonet decía en un principio
acerca de la sobreposición de guerra económica, social
y militar es perfectamente correcto"--- que introduce
el salto mortale hacia la capitulación ideológica
total.

"Veis que ya no se trata de la guerra imperialista que
va a expandir los poderes de las naciones singulares;
se hace en nombre del capital global." ¡Muy profundo!
Lastima, que no tiene nada que ver con la realidad.

Alguien debería regalar a Negri para el año nuevo una
suscripción del The Washington Post y del The New York
Times, para que se entere de la "expansión de los
poderes de las naciones singulares". Cuando sucedieron
los atentados del 11 de septiembre, la responsable del
Consejo de Seguridad Nacional, Condoleeza Rize,
convocó a su equipo y les dijo que resolvieran la
siguiente tarea: "¿ Cómo se capitalizan esas
oportunidades para una potencia mundial? ... Creo que
este periodo es análogo al de 1945 a 1947... Las
placas tectónicas de la política internacional están
reacomodándose y es importante tratar de aprovechar
esto y posicionar los intereses e instituciones
estadounidenses... antes de que las placas vuelvan a
inmovilizarse." 

George W. Bush y Colin Powell, presidente y secretario
de Estado de la Unión Americana, concordaban
plenamente, como reportó el The Washington Post en
enero del 2002, afirmando que Bush y Powell vieron a
los ataques como "una oportunidad para reconfigurar
las relaciones mundiales" (reshape relationships
throughout the world).

Mientras Bush y Blair procuraban ocultar la
"reconfiguración de las relaciones del mundo" mediante
delirantes discursos de democracia, paz y desarme, los
planificadores del sionismo revelaban sin rubor la
esencia de la Operación Irak: "Tenemos un gran interés
en estructurar el Medio Oriente el día después de la
guerra", afirmó antes de la guerra el Ministro de
Defensa israelí, Shaul Mofaz y agregó, que después de
haber derrotado a Irak, Washington debería "generar
presión política, económica y diplomática sobre Irán".

El asesor de seguridad nacional del Primer Ministro
Ariel Sharon, y exjefe del servicio secreto Mossad,
Efraim Halevy, dijo que Israel esperaba de un Bagdad
post- Saddam "profundos efectos en Teheran, Damasco y
Ramallah", es decir, "una mayor estabilidad y
confianza, desde el Golfo Pérsico hasta las costas
atlánticas de Marruecos". En la misma tónica, el ex
Primer Ministro israelí Ehud Barak afirmó que "el
camino a la paz en Palestina pasa por Bagdad".

Se trata, en pocas palabras, de un megaproyecto de
modernización-destrucción capitalista
estadounidense-sionista, inspirado en el Zeitgeist (la
lógica) de Hitler, del cual Bush y su camarilla no se
han apartado ni un ápice, como Negri se puede informar
en el diario del Gran Capital liberal estadounidense,
The New York Times (NYT), de ayer, leyendo el artículo
de Colin Powell: "What we will do in 2004".

Otro vocero del sionismo israelí y del gobierno de
Bush, el columnista del NYT , William Safire,
comentando "la capitulación preventiva" de Gaddafi en
abrir sus instalaciones nucleares a Washington y
atraer de nuevo a las transnacionales petroleras
estadounidenses, afirma que la política exterior
post-9/11 de Bush está teniendo éxito y que los
dominós están cayendo; cayendo, se entiende, hacia
donde Washington los hace caer.

Los nuevos dominós son Siria, que tendrá que salir de
Líbano para entregárselo a Washington-Tel Aviv a fin
de ser convertido en otro protectorado de sus voraces
transnacionales, e Irán. Y las grandes ganancias del
negocio imperial serán para los súbditos y vasallos de
Washington. Alemania, Francia y Rusia están excluidos
de los 18 mil millones de dólares de reconstrucción de
Irak. Será, ¿que no forman parte del "capital global",
en nombre del cual, según nuestro filósofo, se realiza
la barbarie bélica en Medio Oriente? 

En otra de sus mistificaciones de la agresión bélica,
Negri afirma que se trata de una guerra "que se mueve
como el capital global". La dinámica del movimiento
del capital global, tanto en la esfera de la
acumulación como de la circulación, y ejecutada
esencialmente por entes privados dentro de vías
institucionales no- violentas, es determinada por la
interminable búsqueda de las mejores tasas de
ganancia, en torno al planeta entero.

La guerra en Irak, en cambio, es el uso concentrado de
las fuerzas de destrucción físicas de los Estados de
las elites anglo-sajonas al servicio de esos intereses
capitalistas. El supuesto paralelismo entre la
dinámica de ambos fenómenos, que son, cada uno, de
naturaleza sui generis, sólo existe en la cabeza de
Negri.

No podía faltar la negación abstracta del
nacionalismo. "Estos valores de patria, nación, nunca
han estado en la verdadera tradición comunista y hoy
ya no lo estarán más, no lo estarán nunca", dice
Negri. Al igual que el grupo "Crisis" de Robert Kurz
en Alemania, que proclama que la ruptura con la
"nacionalidad" y con "la jaula de la identidad
nacional" (Kurz) es la "pregunta decisiva" para la
izquierda, Negri es incapaz de diferenciar entre la
función del nacionalismo en el polo dominador del
sistema y el polo dominado.

En su escandalosa ignorancia de la epistemología
científica, se le ha pasado por alto que Albert
Einstein y Werner Heisenberg descubrieron hace mucho
tiempo lo que podría denominarse, la verdad
relacional. O, si su alma mater, la filosofía se le
hace más congénita, pudiese consultar con el gran
Georg W.F. Hegel el tema de la verdad dialéctica.

En la negación abstracta del nacionalismo y de la
Patria, la "izquierda" eurocentrista se encuentra en
perfecta sintonía con los señorítos intelectuales
neoliberales latinoamericanos y los intereses
transnacionales, a que sirven. La guerra cultural de
los neoliberales contra la educación pública, la
pequeña y mediana empresa, los indígenas y todo
vestigio de la herencia nacional, tiene como blanco
principal destruir a la identidad nacional, es decir,
la defensa del patrimonio cultural y material de la
Patria Grande que es, hoy día, junto con la cuestión
social, el último dique ante el colapso total de las
sociedades latinoamericanas.

"El problema fundamental de la reconstrucción de la
izquierda" es, que sepa proponer "lo común a todos" y
que sepa "ser pacífica". Bravo Maistro. "Lo común a
todos" se propuso de manera pacífica justo en la fase
prebélica de Irak, cuando las abrumadoras mayorías de
España e Italia se manifestaron contra la agresión
planeada por Bush, Blair, Aznar y Berlusconi.
Lastimosamente, ninguno de los cuatro Presidentes
demócratas, ni los diputados y senadores respectivos,
escucharon la plegaria de la vox populi. ¿Considera
Usted posible, Maistro, que le falte algún ingrediente
en su plan maestro para llegar a un mundo mejor? 

"Hoy, el desarrollo capitalista usa la guerra para
organizar el mundo", afirma Negri, en otra de sus
burdas falsificaciones de la historia. Procediendo de
tierras del Imperium Romanum, ¿cómo se le puede
olvidar al filósofo, que todos los imperios, desde el
romano hasta el estadounidense, siempre han utilizado
la violencia militar como medio de apropiación del
plusproducto de otros pueblos? 

Pero, si la premisa de Negri es fatal, la inferencia
está peor. El supuesto hecho, de que "hoy, el
desarrollo capitalista usa la guerra para organizar el
mundo", dice Negri, obliga a la izquierda a
"transformar también nuestra lucha por la paz en lucha
social", siempre que sepa "ser pacífica".

En primer lugar, la transformación de la guerra en
"lucha social" es un proceso objetivo, como muestran
interminables ejemplos históricos, entre ellos la
Comuna de Paris, las revoluciones rusas de 1905 y
1917, y la Revolución Alemana de 1918. Como tal tiene,
en palabras de uno de los últimos filósofos que
merecían este calificativo, Immanuel Kant, su
"condición de la posibilidad", es decir, su
causalidad.

La causalidad que transforma una guerra en "lucha
social", hasta el extremo de la guerra civil, es de
triple naturaleza. En lo objetivo, el factor
constituyente es el sufrimiento de las masas, tanto en
el frente como en la retaguardia. Dado que las masas
en Italia, ni en ninguna otra parte del Primer Mundo,
no sufren por la guerra en Irak, no existen las
condiciones objetivas para convertir el bandidaje
imperialista en revolución social. Una vez más, una
frase vacía de Negri, sin sentido alguno dentro de las
condiciones objetivas.

En lo subjetivo, todo sujeto social tiene que resolver
el aspecto material ( materialiter) y el aspecto
formal (formaliter) de su postura, ante la guerra.
Materialmente, es decir, en términos de contenido, la
pregunta es, ¿qué Proyecto Histórico puede concretizar
la oportunidad de transformación social que ofrece una
guerra imperialista? Siendo los holocaustos bélicos
congénitos al sistema capitalista, la respuesta es
obvia. El proyecto solo puede ser no-capitalista.

De ese contenido antisistémico, il condottieri
italiano no dijo nada en el magnífico Foro Social
Europeo de Paris, donde tenía la posibilidad de
concientizar a decenas de miles de jóvenes europeos
que estaban literalmente sedientos de verdad teórica y
alternativas prácticas. En lugar de aprovechar el
Foro, confundió la teoría material sobre el fenómeno
---el Nuevo Proyecto Histórico anticapitalista--- con
su dimensión formal, es decir, sus formas de lucha, y
pontificó que el sendero luminoso de los oprimidos es
el saber "ser pacífico". Nietzsche ha de reírse en la
tumba, ante esta magnífica ilustración de la "moral
esclava cristiana".

No tiene nada de malo que Toni Negri quiera andar como
Francisco de Asís o la Madre Teresa, mendigando urbi
et orbi por la paz y un mundo mejor. Al fin y al cabo,
toda su estructura mental es teológica. Se trata de un
mundo mental en el cual los hechos (factum) y los
estándares básicos de la intelección científica, no
tienen cabida.

Tampoco hay problema de que se llame filósofo. En
vista de la miseria de la filosofía actual, cuyos
protagonistas son esencialmente empleados directos del
Estado en las facultades de filosofía, es decir,
burócratas; o coolíes de pluma freelance de las élites
económicas, se trata, de hecho, de una descripción
bastante exacta de la docta ignorancia, que
caracteriza a los "amantes de la sabiduría"
contemporáneos. Con contadas excepciones, han
regresado al oscurantismo escolástico que les da venia
legendi (licencia) para fantasear sobre lo que les dé
la gana.

Lo que sí preocupa, es el estado de la clase política
e intelectual europea que permite, como en el caso de
Italia, que un piccolo duce conduzca la política
nacional de una de las potencias imperialistas más
importantes del presente, y un Rásputin teórico figure
como líder ideológico, a quien se invita a foros
europeos alternativos.

Peor aun es que alguien en América Latina les haga
caso. Cada hora que pierda un estudiante
latinoamericano leyendo las tonterías de Toni Negri o
la propaganda barata de Samuel Huntington, es una hora
perdida para la transformación real de nuestra
realidad.

Pero, carentes de conocimientos de la metodología
científica y de nociones básicas de las ciencias
económicas, como "costos de oportunidad" y "economía
de tiempo", profesores mediocres, oportunistas e
inescrupulosos, gastan el tiempo de nuestra juventud
en la chatarra ideológica del Primer Mundo.

Negri, que viene de las ilusiones anarquoides de
Autonomía Operaia italiana, es un farsante del
Capital. Como lo es también, el flamante promotor del
megaproyecto hitleriano en Medio Oriente, Daniel, "el
rojo" Cohn-Bendit, quien viene del grupo
Revolutionaerer Kampf (Lucha Revolucionaria), de
Frankfurt, Alemania.

Solo los tontos y los pillos pueden hacerle caso a
esas figuras patéticas de la opera buffa del Gran
Capital. 



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