[R-P] PREPARATIVOS PARA EL ACTO EN EL CONGRESO/1 de marzo/pagina-12

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Sab Feb 28 01:23:40 MST 2004


PREPARATIVOS PARA EL ACTO EN EL CONGRESO
El lunes 1º, todos a la calle El Gobierno busca una Plaza del Congreso
llena, sin nombres locales en los carteles y con los bonaerenses bajo
control. El kirchnerismo y los duhaldistas se desviven por mostrar su
convocatoria.
La Corriente Peronista Federal, un grupo kirchnerista que se lanzó ayer en
Capital y a tiempo para el acto.



Por Martín Piqué
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 Los porteros, a la plaza

 Como si fuera un termómetro, los afiches que inundan la ciudad demuestran
que falta poco. El Gobierno se prepara para su primera apuesta en las
calles, que será este primer lunes de marzo. Ese día, Néstor Kirchner abrirá
el período de sesiones ordinarias con un discurso en el Parlamento, mientras
una multitud -así esperan en Balcarce 50- lo acompañará desde la Plaza del
Congreso. Según el protocolo del Senado, Kirchner hablará a las 11.05. A esa
hora ya se podrá concluir si el Gobierno tuvo éxito en su primer intento de
traducir en fervor callejero el apoyo que muestran las encuestas. Aunque,
por orden de Kirchner, será un fervor moderado, sólo con banderas
partidarias y sin críticas al FMI. Habrá que ver si el mandato se cumple,
porque el duhaldismo y el kirchnerismo se desviven -y compiten- por mostrar
su convocatoria.
El acto que no es acto, la movilización que no es movilización comenzó a
circular por iniciativa de los bonaerenses. Fue Felipe Solá quien lanzó la
propuesta, supuestamente inspirado por el espectáculo que ofreció Kirchner
en San Nicolás hace tres semanas. Pero la idea de hacer una marcha ya había
surgido de un grupo de intendentes del conurbano. Ese origen bonaerense no
es un detalle menor, porque luego de marchas y contramarchas el kirchnerismo
no tuvo más remedio que salir a la cancha. Lo hizo a contrarreloj, para no
dejarle todo el escenario a los compañeros de la provincia de Buenos Aires.
"Algunos muchachos sobreactúan, porque quieren legitimarse", decía ayer un
funcionario del Ejecutivo que integra el Grupo Confluencia, una de las
corrientes kirchneristas. La crítica estaba dirigida al gobernador Solá,
quien viajó a Venezuela con el Presidente pero al mismo tiempo se ganó los
odios de varios miembros del Gobierno por criticar a Gustavo Beliz en una
entrevista. Pero el recelo no es sólo con Solá, por lo que consideran una
decisión apresurada, sino también con el peronismo bonaerense en pleno. Es
que los grupos kirchneristas temen que el duhaldismo aproveche la
oportunidad para dar una pelea silenciosa.
Lo que está en juego es definir qué sector del peronismo expresa (y
defiende) mejor la política de Kirchner. El argumento de los duhaldistas es
que ellos hicieron posible que llegara a la Presidencia. Los grupos kir-
chneristas, en cambio, pretenden ir ganando "autonomía" de la provincia de
Buenos Aires. En lo que todos coinciden es en que deben mostrar un apoyo
unánime a la forma en que el Gobierno está llevando adelante la negociación
con los acreedores privados de la deuda. Las coincidencias se potencian por
la dimensión del problema y la estatura de los adversarios -Grupo de los 7-
con los que debe lidiar el Ejecutivo.
Los problemas comienzan en los detalles, como en la distribución de espacios
para la concentración. Hasta anoche, los funcionarios a cargo de organizar
el acto -como Rafael Folonier, asesor del secretario general de la
Presidencia, Oscar Parrilli- aún no habían definido qué lugar ocuparía cada
columna. "Esto está bastante improvisado", se quejaba el responsable de uno
de los sectores que desembocará en el Congreso. La cuestión tiene su
importancia porque en la Plaza del Congreso confluirán el PJ bonaerense, la
CGT de Hugo Moyano, la Federación de Tierra y Vivienda (FTV) de Luis D'Elía,
los gremios que integran las 62 Organizaciones, los Jóvenes K y las tres
corrientes del kirchnerismo: los grupos Confluencia y Michelangelo y la
Corriente Peronista Federal (CPF).
Son sectores con orígenes y estilos bien distintos, pero han prometido
convivir en paz. La única duda, hasta ahora, es si cumplirán con el pedido
de no levantar enseñas con nombres de dirigentes o distritos. Para algunos
duhaldistas, la condición que puso Kirchner resultó un poco antipática.
Aunque prometieron acatarla. Desconfiados, los piqueteros de la FTV
decidieron igual llevar sus banderas -las que dicen FTV o las que muestran a
Kirchner junto a Chávez, Fidel y Lula- y dejarlas en los micros. "Si los
duhaldistas llegan a sacar sus trapos, iremos a buscar los nuestros",
prometían anoche desde las filas piqueteras.
Pero más allá de cualquier recelo entre los convocantes, el Gobierno pondrá
el acento sobre los adherentes espontáneos. Ese es justamente el objetivo de
las corrientes kirchneristas, como la Corriente Peronista Federal que se
lanzó ayer en el Teatro ND/Ateneo, o el grupo de funcionarios y dirigentes
del peronismo porteño, nucleados en torno del jefe de Gabinete, Alberto
Fernández. Imitando al PJ bonaerense, ese grupo publicará una solicitada con
el mismo eslogan de los afiches que se ven por todas partes. Y para el lunes
prometen llevar "seis mil personas". Silenciosa, disimulada, la guerra de
números ya empezó.


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