[R-P] Haití: algunos norteamericanos entienden a América Latina

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Jue Feb 26 07:02:37 MST 2004


Reenvío, con algunos cambios gramaticales y de estilo, una 
interesante nota del periódico digital del World Workers Party.

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Date sent:      	Thu, 26 Feb 2004 07:45:34 -0500

Via Workers World News Service
Reprinted from the March 4, 2004
issue of Workers World newspaper
redactado 18 de febrero
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Mientras los EE.UU. ocultan su papel,
los haitianos resisten intento de golpe

Por Deirdre Griswold

Mientras que pandillas fuertemente armadas -encabezadas por líderes 
de escuadrones de la muerte de anteriores dictaduras- se apoderan de 
una amplia zona de Haití, prometen derrocar al gobierno del 
Presidente Jean Bertrand Aristide y ejecutan extrajudicialmente 
veintenas de sus partidarios, la pregunta en los movimientos 
populares de la región es, ¿qué papel está jugando el gobierno 
imperialista de los Estados Unidos en todo esto?

Washington actúa con cautela y no acepta responsabilidades por el 
intento de golpe de estado que fue lanzado el 5 de febrero en 
Gonaives, la ciudad portuaria del norte. El Secretario de Estado 
Colin Powell dijo el 17 de febrero que la administración de Bush no 
sentía ningún "entusiasmo" por intervenir.

Sin embargo, no todos han recibido el mensaje en el Departa mento de 
Estado. Un periódico de Australia, The Age, reportó el 17 de febrero 
que "el embajador de los EE.UU., James Foley, dijo hoy que Washington 
quiere un 'cambio radical', mientras que Powell decía que los EE.UU. 
no apoyan el derrocamiento de Aristide."

En este momento, una intervención abierta de parte de los EE.UU. 
tendría que ser, por lo menos nominlmente, de apoyo al gobierno 
elegido en contra de aquellos que hasta Powell reconoce como 
gángsteres y matones. A Washington probablemente le gustaría dejar a 
los escuadrones de la muerte hacer su trabajo (debilitar al gobierno 
y la resistencia popular) para luego llegar a la escena como 
salvadores.  Pero de hecho estarían forzando a Aristide a aceptar el 
control de personajes como Marc Bazin, ex funcionario del Banco 
Mundial que Washington había escogido en 1990 para ganar la elección. 
Bazin fue derrotado por Aristide en un voto abrumador ante la 
consternación de los imperialistas.

Washington, por el momento, aparentemente cree que puede forzar un 
"cambio de régimen" sin enviar sus propias. Esto puede cambiar, por 
supuesto, especialmente si un poder imperialista rival como Francia, 
que tiene tropas en islas caribeñas cercanas, da un paso.

No hay fin a las intervenciones de los EE.UU.

La verdad es que ya hubo muchas intervenciones de parte de los 
EE.UU., abiertas y encubiertas, con la meta de reemplazar al gobierno 
de Aristide por uno considerado más favorable a los intereses 
corporativos que dirigen la política extranjera de los EE.UU.

Los EE.UU. han encabezado una conspiración internacional para privar 
a  Haití, el país mas pobre del Hemisferio Occidental, de toda ayuda 
financiera. Haití ha estado en la mira de los mayores poderes  
capitalistas desde su victoriosa guerra revolucionaria de 1804, la 
cual simultáneamente liberó al país de la dominación colonial de 
Francia y liberó su población de la esclavitud. Su profunda pobreza 
es producto de dos siglos de bloqueo económico.

Esto se reforzó después de las elecciones del 2000, cuando las 
instituciones financieras, controladas por los EE.UU., detuvieron un 
préstamo de $500 millones que Haití necesitaba desesperadamente. La 
intención era muy clara: presionar al gobierno de Aristide a 
capitular a las demandas de los globalizadores o ser derrocado.

Declarativamente, la posición diplomática estadounidense ha sido la 
de reconocer al gobierno de Aristide; pero simultáneamente ayuda y 
auxilia --además de proporcionarle grandes cantidades de dinero-- a 
grupos que Washington califica como oposición "democrática" Pero  la 
intervención de los EE.UU. en Haití tiene sin embargo otra historia, 
más siniestra.

El pueblo haitiano, muy conciente de lo que pasa tras bastidores en 
relación a su país, sabe que Washington, por mucho tiempo, ha 
mantenido acuerdos secretos con sus atormentadores, comenzando con la 
sangrienta dinastía de Duvalier que rigió Haití por 29 años.

También sabe de los archivos secretos que fueron sacados ilegal y 
secretamente de Haití en 1994 por tropas de los EE.UU. cuando 
restituyeron a Aristide a la presidencia después de haber sido 
derrocado por un golpe militar. Se cree que esos archivos contienen 
información sobre las relaciones encubiertas entre la CIA y el Frente 
por el Avance y el Progreso de Haití (FRAPH), un nombre bien sonante 
para lo que era la organización de escuadrones de la muerte que 
operaron durante el régimen militar de los años 1991-94.

Pueblos 'liberados' por escuadrones de la muerte

Ahora miembros del FRAPH han vuelto a Haití y están controlando la 
situación en las áreas que ellos dicen que han "liberado" Las fuerzas 
militares de los EE.UU. que llegaron a Haití en 1994 y depusieron a 
la dictadura militar les aseguraron una salida sin interferencias, a 
pesar de los muchos crímenes cometidos contra el pueblo. Muchos 
disfrutaron de un exilio cómodo en los EE.UU. o en la República 
Dominicana. Su líder, Emmanuel "Toto" Constant, pasó los 10 años 
siguientes viviendo en una comunidad adinerada de Laurelton, Queens, 
en la ciudad de Nueva York. Frente a su casa tenían lugar frecuentes 
manifestaciones de la comunidad haitiana residente en Brooklyn.

Para regresar al país, comandos armados haitianos cruzaron la 
frontera con la República Dominicana, disparando y matando a dos 
guardias fronterizos. (Associated Press, 14 de febrero) Uno de ellos 
fue Guy Philippe, el ex jefe de la policía de la ciudad norteña de 
Cap Haitien, quien también fuera oficial del ejército, y Louis Joyel 
Chamblain, jefe de los escuadrones de la muerte de Duvalier durante 
los años 1980.

Según un artículo fidedigno escrito por Tom Reeves y publicado en
Internet por ZNet, el 17 de febrero, Chamblain también era líder del 
FRAPH: "Chamblain, asociado íntimo de Emmanuel 'Toto' Constant, ha 
confesado que fue auspiciado y dirigido por la CIA. Según documentos 
revisados por el Centro de Derechos Constitucionales en Nueva York, 
se reveló que Chamblain fue una de las personas presentes durante la 
planificación, con un agente estadouni dense, del asesinato del 
ministro de justicia, partidario de Aristide, Guy Malary, en 1993.

"Los EE.UU. rehúsan hacer público los documentos que tomaron del 
FRAPH durante la invasión de 1994, posiblemente para ocultar los 
lazos entre la CIA y el FRAPH. Philippe y Chamblain fueron de la 
oposición haitiana, reconocida por los Estados Unidos --la 
Convergencia-- que organizó conferencias en la República Dominicana, 
auspiciadas y asistidas por operativos estadounidenses del Instituto 
Internacional Republicano".

Complicidad del FRAPH, la Convergencia y los EE.UU.

Aunque el Secretario de Estado Powell finge que la Convergencia y los 
escua drones de la muerte no tienen nada en común, la alianza entre 
ellos se ha vuelto evidente con esta invasión. Un líder de la 
oposición política, el dueño de una pequeña fábrica explotadora Andre 
Apaid, dice que no quiere asociarse con las pandillas armadas, pero 
¿qué jefe pandillero "respetado" alguna vez ha dicho que quiere 
reconocer a sus subordinados de manos ensangrentadas?

Un observador británico, reportó en El Independiente del 17 de 
febrero, que "Los rebeldes están siendo manipulados y aparentemente 
controlados por ex oficiales descontentos del ejército, quienes, si 
pudieran, seguramente desearían volver Haití a la dictadura y al 
terror militar de la época de Duvalier. Aunque tal posibilidad está 
siendo deplorada públicamente, fuentes diplomáticas en Port-au-Prince 
dicen que algunos gobiernos occidentales se están cuestionando si 
Haití no sería más estable --por lo menos desde su punto de vista-- 
bajo una dictadura en vez de la democracia defectuosa de Aristide".

La Convergencia, que incluye a varios líderes empresariales 
haitianos, ha estado promoviendo la dimisión de Aristide y organizó 
varias protestas callejeras que recibieron amplia cobertura en los 
órganos mediáticos corporativos de los EE.UU. Manifestaciones mucho 
más grandes en apoyo al gobierno, como la del 7 de febrero en la cual 
participaron cientos de miles de personas en Port-au-Prince, han sido 
ignoradas por esos mismos medios de comunicación.

Después que fue devuelto a la presidencia en 1994, Aristide disolvió 
el ejército haitiano. Este acto, que satisfacía su posición 
pacifista, tuvo la intención de disminuir la amenaza de un golpe de 
estado militar. Pero no estableció ningún sistema de defensa 
alternativa, como una milicia popular, y por eso el gobierno carece 
de una fuerza poderosa para defenderse contra los ex militares, 
quienes se han presentado de nuevo con una sorprendente coordinación 
y cantidad de armas.

Estos matones entrenados se han apoderado de varias ciudades al norte 
de la capital, donde inmediatamente atacaron recintos policiales y 
alcaldías, matando a policías leales de Aristide y confiscando armas 
y municiones. Se reporta que han arrastrado cadáveres por las calles 
para aterrorizar así a la población.

Según el _Miami Herald_ del 16 de febrero, "Los rebeldes arrebataron 
Gonaives y St. Marc al gobierno disparando sobre la población, 
incendiando y saqueando ciudades y pueblos".

La fuerza policial total de Haití--que ahora tiene que hacer el 
trabajo de un ejército--cuenta solamente con 5.000 efectivos. En 
contraste, la ciudad de Nueva York, que tiene una población de un 
millón de personas menos que Haití, tiene 32.000 policías, incluyendo 
equipos fuertemente equipados de comandos especializados, quienes en 
cualquier momento pueden ser reforzados por la Guardia Nacional.

En esta situación de crisis, sin embargo, se está pidiendo por fin la 
intervención de las masas. Según el número del periódico Haití 
Progrés del 11 de febrero, "parece que la población ha respondido con 
entusiasmo a la llamada del Primer Ministro Yvon Neptune del 8 de 
febrero a que el pueblo de Haití ayude a la policía a contraatacar al 
'ala armada de la oposición'. El 8 de febrero, militantes de 
organizaciones populares, algunos armados, erigieron barricadas en 
los vecindarios capitalinos de Canapé Vert y Carrefour... ".

Esta respuesta, mayormente por los trabajadores y los pobres, hasta 
ahora ha ayudado a prevenir que las batallas entren a la capital, 
Port-au-Prince. Es que la respuesta organizada y, cuando sea posible, 
armada, del pueblo contra el terrorismo de los patrones y sus 
partidarios imperialistas que es la mejor esperanza de Haití. 

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Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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