[R-P] Deuda: se puede ser más serio que Lavagna

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Feb 25 06:59:49 MST 2004


Una crítica moderada pero certera del pusilánime rumbo "negociador" 
de Roberto Lavagna, por Manuel Figueroa, un autor al que no se puede 
calificar de "loquito"...

Aquellos que deseen apoyar -de verdad- al gobierno, deberían como 
mínimo plantear que el camino elegido es insuficiente.  Menos que eso 
es subirse al carro ajeno a ver si hay algún sitio entre los melones.

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Gentileza de "NAC&POP" <nakypop en sinectis.com.ar>
Subject:        	Deuda_INFORME FIGUEROA
Date sent:      	Wed, 25 Feb 2004 06:08:31 -0300



Reflexiones sobre criterios y metodologías 
en la negociación de la Deuda Pública 
INFORME FIGUEROA 
 

Manuel  Figueroa
Febrero, 2004 
 

En razón de las extremas dimensiones del endeudamiento público y del 
profundo deterioro de la economía, no existe posibilidad alguna de 
que el país pueda cumplir con los servicios de la deuda si tales 
exigencias sobrepasan determinados porcentajes en términos de tasa 
anual de crecimiento de la economía y  de presupuesto público 
consolidado. Para garantizar este principio, los servicios de la 
deuda (amortización e intereses) no deberían comprometer, en el 
promedio de una década, no más de un 35 y 10 % de la tasa anual de 
crecimiento y del total del presupuesto nacional consolidado, 
respectivamente.

Con una nueva macroeconomía y la cooperación internacional en materia 
de apertura de mercados, el país podrá crecer en el próximo decenio a 
una tasa promedio del 6 %. De adoptarse los criterios ya referidos, 
los servicios de la deuda, al final del año 5º, absorberían en torno 
a los 3.956 millones de dólares anuales, liberando recursos 
apreciables, estimados en 7.284 MD, para la reconstrucción interna. 
[1]. Hacia el año 10º de la simulación efectuada, el crecimiento del 
PBI, respecto al año 9, sería de 14.190 MD en cuanto los recursos 
destinados a cubrir los servicios de la deuda alcanzarían los 4.311 
MD, liberando para el desarrollo interno casi 10.000 MD. 

 

Ahora bien, ¿sobre qué total de deuda   pública debería centrarse la 
renegociación con los acreedores? ¿sobre la deuda en default o sobre 
la deuda total del Estado?. De adoptarse este último criterio, se 
trataría de un total de 183.000 MD integrada por 102.000 MD en 
default (principal de 91.000 MD e intereses vencidos por 11.000 MD 
según fuentes de la Secretaría de Finanzas, agosto 2003) y 81.000 MD 
como deuda no vencida, en situación normal, incluyéndose en este 
último total, 32.000 MD de Organismos multilaterales, 25.000 MD de 
BODEN y otros por 24.000 MD.

 

La necesidad de revisar los criterios de negociación sobre la deuda 
aparece como ineludible toda vez que el gobierno, en los próximos 
períodos, no podrá disponer de los recursos fiscales necesarios para 
cubrir, anualmente, la totalidad de los servicios de la deuda, tanto 
de la que está en default como de aquella no vencida. En razón de 
esta inviabilidad, el gobierno ya adoptó el criterio de renegociar, 
ahora, tan solo, la deuda en default proponiéndose abordar, 
posteriormente, los servicios de la deuda no vencida mediante entrega 
de nuevos títulos a plazos más largos. Bajo este concepto, los años 
2004 y 2005 registran fuertes vencimientos equivalentes a 13.715 MD. 
(4.957 y 8.758 MD, respectivamente).

 

Cuesta entender las razones por las cuales el gobierno asume la 
posición de  permanecer en la vía crucis de las renegociaciones 
anuales permanentes para administrar el pago de los servicios de la 
deuda no vencida cuando, en razón de la reconocida insolvencia 
financiera del estado, sería de toda conveniencia renegociar y 
reestructurar ahora, de una sola vez, la totalidad de la deuda 
pública, vencida y no vencida, despejando, de este modo, los próximos 
años de su mandato para ejercitar la difícil tarea de gobernar. 

 

De aceptarse este propósito, será preciso revisar la metodología de 
negociación e incluir en la doctrina de negociación, los enfoques de 
deuda ilegítima, corresponsabilidad del acreedor, deuda integral y 
quita universal. [2] Bajo tales criterios, el país podría renegociar 
toda la deuda existente hasta el 30.06.03 y afectar, por igual, a 
todo el universo de acreedores, internos y externos, con los mismos 
coeficientes de quita sobre capital e intereses que puedan acordarse 
en el proceso de renegociación.

 

¿Además de las decisiones sobre deuda ilegítima y corresponsabilidad 
del acreedor que requieren todo un proceso especial de negociación 
institucional hasta llegar a un consenso, ¿cuales serán los elementos 
principales a considerarse en una metodología objetiva de 
renegociación de deuda? Lo esencial se circunscribe a determinar el 
monto final del capital adeudado y la capacidad de pago del país. A 
partir de tales consensos, se podrán determinar los coeficientes de 
quita sobre capital, los plazos de pago y las respectivas tasas de 
interés y de amortización o reintegro del capital.

 

De adoptarse el criterio de destinar, en promedio decenal, un 35 % de 
la tasa de crecimiento al pago de los servicios de la deuda pública, 
en el primer año aquel coeficiente alcanzaría un 40.48 %. Bajo las 
hipótesis de un PBI inicial de 140.000 MD, de una tasa de crecimiento 
del 6 % y de una tasa promedio de interés vigente del 5,92 % [3] 
sobre el total de la deuda, para renegociar sus compromisos de deuda 
sin violentar sus posibilidades de desarrollo, el país tendría que 
asignar, para este propósito, como piso inicial, un pago de 3.360 
millones de dólares anuales. 

 

Habida cuenta de las necesarias correcciones para ajustar los números 
definitivos, este volumen de dinero sería compatible con un  
superavit fiscal del 2.40 %, una quita del 45.35 % sobre el total de 
la deuda de 183.000 MD; una quita del 42.56 % sobre la tasa promedio 
de interés; una tasa anual de interés y de amortización del capital 
del 2.40 y 1 %, respectivamente y un plazo de 10 años hasta llegar al 
momento en que la incidencia de la deuda sobre el PBI decreciera 
desde su actual 131 % hasta un 50.39 % y la incidencia de las 
transferencias para cubrir los servicios de la deuda alcanzaran un 
nivel de 29.57 % sobre la tasa de crecimiento. 

 

En este escenario, al final del año 1, el país tendría que destinar 
como pago de los servicios de la deuda, un 40.48 % de su tasa de 
crecimiento: 28.17 % para el pago de intereses y un 12.31 % para el 
pago de amortizaciones, pero al final del año 10, la suma de aquellas 
transferencias absorberían un 29.57 % de la tasa de crecimiento 
posibilitando, en la década, un promedio cercano al 35 %.

 

De verificarse todas las proyecciones incluidas en este modelo de 
simulación, el final del año 10 encontraría al país con un PBI de 
250,720 millones de dólares, (MD); la deuda total impaga sería de 
127.620 MD pero representaría, tan solo, un 50.39 % del PBI. En los 
10 años transcurridos, se habrían pagado intereses totales por 26.350 
MD y el total de amortización de la deuda original habría sido de 
11.530 MD. Al final del año 10, el dinero destinado a cubrir los 
servicios de la deuda sería de 4.196 MD exigiendo, en consecuencia, 
un superavit fiscal del 1.67 % del PBI de aquel año.    

 

Con una situación fiscal normalizada, recuperado el nivel promedio 
del PBI en dólares de la década de los 90 y habiendo estabilizado en 
niveles razonables la incidencia de la deuda sobre el PBI, el país 
podría recurrir nuevamente, a partir del año 11, al mercado 
internacional de capitales y redefinir sus relaciones con el mundo 
acreedor mediante un nuevo proceso de negociación que pudiera 
contemplar ajustes compensatorios en las tasas de interés y/o de 
amortización del capital.   

 

El modelo de simulación que proporcionó los datos referidos, solo 
contiene las vigas centrales de una propuesta para negociar. En 
esencia, refiere los datos claves que permitirán al gobierno 
verificar el impacto final que los resultados de las negociaciones 
sobre pago de la deuda podrán tener sobre la dinámica de la economía. 
Sin embargo, será en el curso de negociaciones concretas cuando se 
definirán, por consenso entre el país y los representantes de los 
acreedores, la letra chica de los acuerdos y las especificidades 
relativas a plazos, tasas de interés o de amortización y tipos de 
bonos a ser emitidos para formalizar el cierre de los acuerdos 
especificando sus respectivas tasas de descuento para evaluar el 
valor presente de los diversos instrumentos de pago.  

 

Resta consignar que en el escenario presentado, la decisión de 
incluir un porcentaje del 1 % por concepto de amortización del 
capital de la deuda, asume, en las presentes circunstancias, tan solo 
un carácter simbólico y estaría indicando la decisión del Gobierno de 
evitar nuevo endeudamiento externo, y, paralelamente, comenzar el 
rescate del capital adeudado. No obstante, en razón de la extrema 
incidencia de las tasas de interés compuesto, importa destacar cuan 
importante será para el país incluir una tasa de rescate o 
amortización por lo menos igual al 1 %. En simulaciones efectuadas 
con iguales parámetros pero con 0 tasa de amortización, la deuda al 
final del año 10 sería de 139,700 MD en vez de 127,620 MD; la suma de 
intereses pagados alcanzarían los 39.720 MD en vez de vez de 26.350 
MD y el coeficiente de transferencias para cubrir los servicios de la 
deuda absorbería un 32,37 % de la tasa de crecimiento, en vez de un 
29,57 %.

 

Innecesario resulta reconocer las dificultades de negociación que 
comporta cualquier acuerdo sobre pago de deuda, más aún cuando los 
criterios de quita a aplicarse, sobre   capital e intereses, tendrían 
que asumir un alcance integral y universal, esto es, incluir toda la 
deuda existente y además, afectar a todo el universo de acreedores y 
tenedores de bonos, incluyendo, naturalmente, a la deuda registrada 
ante los propios organismos de crédito internacional. En las 
negociaciones en curso, esta política, de hecho, aunque reclamada por 
los tenedores privados de bonos del Estado para reducir los niveles 
de quita, no logra la adhesión de los países que integran el G 7 ni 
del propio FMI.

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[1]  En su libro “El Desafío Argentino: un modelo Autónomo de 
Desarrollo”, editorial Aplicación Tributaria, Buenos Aires 2003, el 
autor analiza, en detalle, las políticas monetaria, cambiaria y 
fiscal, como componentes básicos de una nueva macroeconomía y 
presenta un modelo de simulación para analizar el tema de la deuda 
pública. El modelo presenta alternativas y resultados diversos 
derivados de distintas hipótesis sobre monto de la deuda, 
ilegitimidad de la deuda, porcentajes de quita, tasas de interés, 
tasa de amortización, y períodos  de  pago.

[2]  Los criterios de deuda ilegítima y corresponsabilidad del 
acreedor se refieren, básicamente, a la causa del Juez Ballesteros 
que aún espera la sanción del HCN y a las operaciones de megacanje 
del año 2001 que todavía se encuentran en manos de la Justicia bajo 
denuncias de inconstitucionalidad manifiesta.   

[3]  Véase información detallada en Ambito Financiero del  18.2.04 
pág. 4.

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Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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