[R-P] (Fwd) Guardapolvos blancos para niños pobres

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Jue Feb 19 04:12:22 MST 2004


[Retransmito desde la NAC & POP]

Va un artículo de E. Oliva con un comentario posterior de Alberto 
Buela.  Agrego un parrafito introductorio, polemizando con Buela:

Es una pena que Alberto Buela, una persona de tanta formación 
filosófica, integridad moral y pasión argentina, odie la Revolución 
Francesa al punto de desvirtuar cosas tan elementales como las 
planteadas por Oliva.  Su planteo tiende a asegurar, a medio siglo de 
distancia, la ruptura brutal (y trágica) entre trabajadores y clases 
medias que Oliva describe en su artículo.  De este modo, y 
seguramente contra toda su voluntad, Buela asegura que en la 
Argentina no vuelva a haber revolución nacional. Porque la revolución 
nacional se hará con una alianza revolucionaria de clases medias y 
trabajadores, o no se hará jamás.  Mientras los trabajadores no 
superen estas formas de pensamiento medievalista estamos tronados.  
Dicho de otro modo: valoro profundamente los aportes de Alberto Buela 
en el campo de la geopolítica. Pero en el campo de la educación (y 
por consiguiente en el de la concepción general de la sociedad) creo 
que sus planteos solamente son funcionales, le guste o no, a quienes 
desean mantener al pueblo argentino dividido... para gobernarlo a 
piacere.

Néstor Gorojovsky.
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EL GUARDAPOLVO BLANCO ES HOY
EL UNIFORME  DE  LOS   NIÑOS  POBRES 
 
16/II/04                                                                         
Por Enrique Oliva

 

He leído polémicas recientes sobre educación pública y privada. No quiero entrar en la pesada discusión academicista. Solo deseo señalar que actualmente impera un sistema injusto y discriminatorio para los niños.

Recuerdo que dos pontífices han ponderado la iniciativa argentina de imponer el guardapolvo blanco en la escuela primaria, tanto pública como privada, medida que alcanzó también a maestros y maestras.

La cursilería de nuestra  clase media (o media sin clase), se interesa en la enseñanza privada para que sus chicos lleven   ropa distinta y sus escuelas nombres ingleses y no de próceres criollos, que los hay.

Así, el humilde pero argentino guardapolvo blanco, símbolo de la igualatoria común pureza, se ha convertido hoy en el uniforme de los niños pobres. La Revolución Francesa dispuso algo similar, pero en color gris. 

Tengo en mi casa un dibujo sin palabras, muy ilustrativo, de Serguei, caricaturista argentino que trabaja para Le Monde en París. Presenta a un chico de guardapolvo y zapatillas rotas, con un remedo de cuaderno bajo el brazo, que mira desde la calle a tres niños saliendo de una escuela inglesa, con sus llamativos uniformes. Sobre la cabeza del pobre sale lo que esta pensando, viéndose grande y flaco, con remendado mameluco y una llave inglesa en su mano, mientras que a los tres muchachos de familias acomodadas 
los imagina mayores y gordos. Uno de ellos está vestido de militar, otro de obispo y el último con galera y grueso habano, pues así se representaba a los banqueros. Esas tres figuras ilustraron por muchos años al Partido Socialista en afiches y panfletos, agregándoles: Los chupasangres de los trabajadores. Es cierto, los socialistas han cambiado radicalmente: ahora su emblema es una rosa. 

Por exagerado que parezca el ejemplo, sirve para ponernos en la mente 
del pibe pobre, acomplejado, resignado, pensando en su limitado 
futuro. Esto ocurre en nuestro país, donde en otros tiempos 
repetíamos: -En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los 
niños. Es de esperar principios de soluciones  rápidas y creíbles, 
antes que niños y jóvenes sigan engrosando las manifestaciones de 
piqueteros, sin necesidad de recurrir a la represión que será la peor 
de las salidas.

Hoy la crisis alcanza cada día a más familias, muchas de ellas, que ya hacían grandes esfuerzos por conservar lo que creían una posición social alta al mandar los hijos a   escuelas privadas, Ahora están sufriendo horrores para mantener su status de medio pelo, ante el temor de que suban las cuotas en la enseñanza privada.

Es muy raro encontrar un ministro de educación nacional o provincial que mande sus hijos a escuelas públicas. Sin embargo, conozco otros que aceptan ese cargo siendo propietarios de colegios privados recibiendo subvenciones estatales. En tales condiciones  serán difíciles las soluciones. 

Recuerdo la época de Frondizi cuando tanto se luchó entre partidarios 
de la enseñanza laica o libre. Una noche se celebraba un plenario de 
secretarios generales de gremios de todo el país en la Unión Obrera 
Metalúrgica,  y se presentó allí un grupo de dirigentes de la FUBA 
para pedir la adhesión de la CGT en su oposición a la enseñanza 
privada. No fueron atendidos los estudiantes, porque los trabajadores 
no olvidaban que ellos habían colaborado con el golpe de 1955 
integrando comandos civiles armados para desalojar sindicatos. 
También recordaban que los fubistas habían hecho de rompehuelgas, 
especialmente en el paro de los tranviarios, cuando esos niños bien 
progres manejaban los tranvías acompañados por un soldado con   
bayoneta calada a su lado. No obstante, un vocero salió a darles la 
opinión sindical sobre el tema: -En las actuales circunstancias 
políticas (año 1958 y ya estábamos maniatados al FMI), no creemos en 
la enseñanza libre mientras nuestro país no sea libre, y en esto 
último estamos trabajando. 

Prefiero mantenerme con   los pies sobre la tierra, aquí y ahora, 
aunque me crean sensiblero o nostálgico del 55..Añoro el guardapolvo 
blanco obligatorio para los niños, que lucí siempre limpio y 
almidonado por las manos de mi madre. Es importante por lo menos en 
la enseñanza primaria, como forma de igualdad, igualdad que de 
negarse a tan corta edad, puede marcarlos agresivamente.

Creo que la discriminación de los niños pobres, con uniforme de tales, es un triste anticipo injusto a lamentables ideas de futuro.

Sería muy simple volver a exigirse el guardapolvo blanco, por lo menos en la enseñanza primaria, aunque se afecte el negocio de los trajes con escudos y leyendas en inglés. No se perderán empleos. Por el contrario, se sumarán otros, con valor agregado de dignidad. 

Enrique Oliva 
eoliva en fibertel.com.ar
------------------------------------ Comentario de Alberto Buela 
 
El Guardapolvo blanco como signo de equiparación 
 
Por Alberto Buela 
 

El próximo comienzo de las clases en las escuelas primarias de todo el país y el atinado artículo de Enrique Oliva me sugieren este breve artículo.

Dice bien Oliva cuando afirma que: -el humilde pero argentino guardapolvo blanco, símbolo de la igualatoria común pureza, se ha convertido hoy en el uniforme de los niños pobres. La Revolución Francesa dispuso algo similar, pero en color gris.

Es que el guardapolvo blanco, que con tanto esmero preparaban nuestras madres, y que nos pasábamos de hermano mayor a menores, nos equiparaba a unos con otros. No nos igualaba como se acostumbra a pensar, porque éramos y nos sentíamos distintos unos de otros. El igualitarismo liberal decimonónico no forma parte de la mentalidad infantil, sino todo lo contrario. El niño se hace persona en la medida en que comienza diferenciarse del  entorno.

Pero el guardapolvo blanco nos equiparaba a unos con otros, a pobres y no tanto. A guachos (huérfanos) y con padres. A blancos y negros(en mi grado de la escuela de Parque Patricios todavía había dos: los negros Trejo y Duarte).    

El guardapolvo era una coraza ética. Cuando a la salida de la escuela, y a una o dos cuadras de la misma, nos peleábamos, en peleas ya establecidas en el colegio, había que sacarse el guardapolvo. Con éste nunca, solo los giles que no sabían pelearse seguido. Es que detrás del guardapolvo estaba la sanción de nuestros viejos que con alpargata o cinto en mano nos fajaban cuando llegábamos con el guardapolvo raído.  

A diferencia de Oliva y su dibujo de Le Monde nosotros en el barrio nunca vimos chicos saliendo de la escuela inglesa con uniformes llamativos, porque no había escuelas privadas y menos inglesas. No fuimos sujeto de resentimiento. Lo que veíamos y sentíamos es que con el guardapolvo puesto era una cosa y sin él otra. En cuanto nos lo sacábamos se despertaba el indio, por eso en las kermesses de colegio siempre había trifulcas. El director y  los maestros sin el guardapolvo no tenían la misma autoridad. ¡Qué 
interesante!. 

Hay dos puntos desplazados en el suscitador artículo de Enrique Oliva: 

a)        Hoy el guardapolvo no es ya el uniforme de los chicos pobres, porque estos van a la escuela sin guardapolvo, cualquiera que recorra algunos colegios a la entrada como a la salida lo puede constatar. Hoy los pobres no tienen ni siquiera guardapolvo, van con lo puesto y punto.

b)       El guardapolvo como signo de igualitarismo o forma de 
igualdad lo llama él. -El guardapolvo fue y es signo de equiparación 
entre los que lo usan, por el hecho de cumplir una tarea similar(la 
de aprender en los estudiantes, la de curar en los médicos, etc.) y 
no signo de igualdad social como pretendieron los ideólogos liberales 
de la Revolución Francesa y que Sarmiento copió entre nosotros.

Conclusión: 

Hoy lo que queda de la clase media o media baja trata de enviar a sus hijos a una escuela privada con grandes sacrificios económicos, por el simple hecho que la escuela pública está destruida, tanto sea por el sistema disciplinario, que no existe, como por los cambios curriculares (llámese: EGB y polimodal) que fracasaron.

Además tenemos las escuelas privadas de gestión pública, como las de los curas, que contienen una gran masa de estudiantes, y que se ven afectadas también por esos cambios curriculares y disciplinarios.

El problema nos son los medio pelo sino las autoridades del Estado y específicamente del Ministerio de Educación que carecen de un plan nacional de educación, de la voluntad de aplicarlo y que tiene un ministro, que como bien señaló Oliva, envía a sus hijos a la escuela privada, en este caso, a las escuelas ORT.     

Alberto Buela  buela en 2vias.com.ar


Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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