[R-P] Compartiendo
Eduardo Betas
ebetas en 2vias.com.ar
Mar Feb 17 06:14:46 MST 2004
Compañeras y compañeros: les hago llegar este trabajito que escribí sobre un
tema que me parece trascendental y es la necesidad de que los organismos
públicos se abran a la sociedad como emisores de la información que
producen, más allá de la intermediación de los medios masivos de difusión.
Pero, por supuesto, queda a discusión...
Eduardo
INFORMACIÓN PÚBLICA
Obligación del poder,
derecho de la gente (1)
Uno de los elementos esenciales de la política es la comunicación. Siempre
lo fue, aunque en algún momento se haya cultivado el secreto como una forma
de retención del poder. Hoy, las instituciones públicas están en condiciones
de transmitir con eficacia la información que se produce en su seno, más
allá de los medios de difusión convencionales. Hacerlo ya no depende ni de
la tecnología ni de los recursos económicos, sino de asumir el desafío a
romper con un molde cultural pernicioso que concibe la cosa pública como
algo que debe ser conocido por pocos.
Por EDUARDO BETAS
Si la información que genera un poder público no llega fácilmente a la
sociedad que sostiene ese poder, algo está interrumpiendo la cadena de
comunicación que toda democracia debe garantizar. Esa obstrucción puede ser
tanto la evidencia de un atraso cultural en términos tecnológicos como la
manifestación de una política que poco tiene que ver con la transparencia
que exigen hoy las sociedades modernas.
Claro que, se sabe, si los que hoy detentan el poder no marchan a la cabeza
de la tecnología, más tarde o más temprano ésta va a marchar con la cabeza
de quienes hoy detentan el poder. Porque, como ya se dijo en esta misma
sección, uno de los elementos claves en la consolidación del poder es tomar
la información por los propios medios y transmitirla a la máxima cantidad de
ciudadanos.
Y una institución del poder público que verdaderamente quiere poner en
práctica mecanismos de transparencia a través de la tecnología tiene que
empezar resposicionándose como agente de información pública.
Uno de esos instrumentos tecnológicos actuales es Internet, que junto con la
democracia y la política informacional se constituye en uno de los vértices
de un mismo triángulo; el derecho a la información, al decir del
especialista Hugo Pardo (2)
El sonado caso del Senado
Uno de los ejemplos de instituciones de poder público basadas en el
pluralismo y el debate es el Poder Legislativo. Y es que por definición el
Parlamento es la caja de resonancia del sistema democrático. Allí están los
portavoces del pueblo. En su composición se dibuja, aproximadamente, el mapa
ideológico de la sociedad. Esta característica hace del Poder Legislativo
una institución particularmente sensible a la transparencia reclamada desde
la sociedad civil.
En especial, cuando es un poder que ha perdido, como el caso del Senado
nacional, casi toda su credibilidad y respeto por parte de la ciudadanía.
Algo que hoy es necesario que recupere tanto por la salud de ese organismo
como por la de la democracia toda.
Es en esta recomposición, que ya no es sólo de imagen sino también de
identidad y sentido, donde la tecnología aplicada a la información tiene
mucho para dar. Fundamentalmente, porque la sociedad civil necesita que la
institución parlamentaria sea tan transparente como la sociedad civil lo es
frente a ella.
Ser en la red es más que estar en ella
Internet, en este proceso, es una herramienta de primera necesidad, siempre
y cuando Internet sea un concepto alejado de la burocracia o de una
presencia burocrática en la red. En verdad, se trata de ser en la red, más
que de estar allí. Porque, por cierto, como señala el ya citado Pardo, "los
primeros desarrollos de sitios web en las administraciones públicas fueron
de carácter instintivo" porque "colocaron en la red su comunicación
institucional de la misma manera que lo hacían en papel"
Y esto se pone en evidencia en los sitios web de ambas cámaras legislativas.
Espacios que desbordaban de buenas intenciones, aunque éstas no lograron
plasmarse en los hechos, por ejemplo, con boletines de información
legislativa transcriptos directamente de la versión taquigráfica, en ese
lenguaje monótono y legalista que cita y numera cada expediente, cada
resolución, cada inciso... Un lenguaje que, por cierto es apropiado para la
redacción de una norma legal, pero no para comunicar la nueva ley a la mayor
cantidad de público posible.
No se ve en los sitios web del parlamento nacional un concepto de Internet
que los ligue más a la interactividad, el feed back, la mayor agilidad
informativa. ¿Será ésta una de las razones por las que el común de la
gente -si alguien le pregunta- no puede recordar el nombre de cinco
senadores o cinco diputados?
La información como servicio
Es indudable que, en su desarrollo, los distintos medios de difusión fueron
evolucionando y complementándose unos a otros. En el caso de Internet, puede
decirse que integra todos los otros medios conocidos, a los que se suma la
posibilidad de generar un nuevo servicio de información pública. Algo así
como una agencia de noticias que puede funcionar tanto desde la web como
desde el correo electrónico.
Un servicio de noticias público y gratuito, redactado con un lenguaje
periodístico que salga a "competir" por la atención del público en la red y
que además pueda ser un pilar fundamental en la labor del periodismo en
todos sus ámbitos.
Un servicio de noticias sin intermediarios que le "peguen" otras intenciones
y otros objetivos como la explotación comercial de la información producida,
lo que es legítimo en otros ámbitos. Un servicio de noticias concebido como
un retorno de la institución pública a la comunidad, una forma de
reconstruir los puentes dinamitados por la falta de credibilidad y el
desgaste propio de una democracia que sólo tiene dos décadas de
funcionamiento ininterrumpido.
Esta concepción distinta de Internet pone a la institución pública a
interactuar con la sociedad, algo que, en definitiva, va a terminar
enriqueciendo y dando madurez a la política. Porque no hay nada que
desarrolle más la política que la comunicación. Y, se sabe, la
interactividad queda a un paso de la comunicación. Un paso que hay que dar.
Porque aunque se sepa que aún la penetración de Internet no es masiva,
también se sabe que su evolución es creciente y que quienes tienen acceso a
la red de redes son, por lo general, líderes de opinión.
Pero también, por otro lado, adecuarse a la edad tecnológica que vive el
mundo implica aprovechar la posibilidad de colocar los ojos y oidos de la
sociedad civil en ese lugar específico donde se establecen las reglas de
juego legal de argentinas y argentinos.
Según el ya mencionado trabajo de Pardo, "los especialistas más avanzados
ponen como objetivos de la administración pública en Internet:
1) mejorar el acceso de los ciudadanos a la información,
2) mejorar la coordinación de la administración en sí y de las
administraciones entre sí.
3) fomentar la eficiencia, eficacia, transparencia, responsabilidad y
calidad de servicios en la prestación de éstos".
Todos estos conceptos aún están lejos de ser cumplidos por muchas
instituciones públicas. Hay, se insiste, buenas intenciones; se perciben
sitios web con una estructura admirable, aunque vacíos de información, sin
contenidos, como sucede, por ejemplo, con la web del Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires y su "mapa verde".
La buena noticia es que mejorar la oferta de contenidos en la red no sale
más caro en recursos económicos, sólo requiere una reconversión cultural de
los que hoy detentan el poder para que puedan ponerse a la cabeza de la
tecnología. Porque si no lo hacen a tiempo, ya se sabe lo que les puede
suceder...
(1) Publicado originalmente el domingo 15 de febrero de 2004 en el semanario
digital Nuevo Siglo on line
(www.nuevosiglo-online.com)
(2) Hugo Pardo - El presente del gobierno electrónico, en Revista Mexicana
de Comunicación (http://www.mexicanadecomunicacion.com.mx)
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