[R-P] Fw: La paridad cambiaria no reconoce pobres

M@nuel M@rtínez marmac en cantv.net
Sab Feb 14 17:08:58 MST 2004


 Apreciados amigos bolivarianos:
Todos los precios son clasistas, menos la paridad cambiaria
Manuel C. Martínez
12-feb-04

Con la introducción del dinero, el trueque perdió vigencia; a partir de
entonces los instrumentos de cambio mercantiles sufrieron mutaciones
considerables desde los primeros granos de sal hasta la flamante tarjeta de
crédito o dinero plástico.

En paralelo, los centros de mercaderes evolucionaron, y los primeros
bazares estacionales que proliferaron en la Europa medieval hoy se
manifiestan mediante grandes e internacionales centros bursátiles de
Londres, New York, Tokio, Caracas, etc.

De resultas, cada mercancía de las miríadas que son producidas en el mundo
moderno tiene impreso su propio valor monetario o precio de venta, con lo
cual y mediante este método de compraventa los consumidores son tratados con
el   rasero del poder económico.

Efectivamente, para los vendedores modernos, todos los demandantes, todos
sus clientes, son aparentemente iguales, y las   personas, por urgidas que
estén de tal o cual mercancía,   podrán satisfacer sus necesidades más
apremiantes si disponen del precio correspondiente.

Sin embargo, para los comerciantes, si bien no existe claramente definida la
figura de las clases sociales, por lo menos, saben   clasificar su clientela
en función de su poder pecuniario, para lo cual ofrecen una gama de
productos que se mueve desde los costosos y suntuarios bienes de primera
calidad hasta las mercancías de tercera.

El escenario cambia radicalmente con la paridad cambiaria, figura que se
introduce en el mundo mercantil internacional cuando los países pasan a
intercambiar sus productos entre sí. Por p.c. se entiende el valor monetario
de una divisa en particular expresado en   moneda local.

 Mediante ese artilugio financiero internacional ya no hay distingos de
ninguna naturaleza en cuanto a clases sociales, ni siquiera consideraciones
diferenciantes entre productos básicos y suntuarios, entre mercancías de
primera y de tercera calidad.

El caso es que por virtud de la paridad cambiaria todas las mercancías en
cuya producción figure alguna dosis de insumos importados recibe el influjo
de esa paridad. Es así cómo desde el más rico hasta el más pobre debe
<<bajarse de la mula>> y satisfacer los precios que directa o indirectamente
dependan, en más o en menos, de la divisa en cuestión.
 Por eso decimos que la p.c. no toma en consideración ni siquiera la
diferencia entre distintos estratos sociales: todas las personas de un país
resultan iguales.







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