[R-P] Brillante y super recomendable

reconquista-popular en lists.econ.utah.edu reconquista-popular en lists.econ.utah.edu
Mar Feb 10 13:47:24 MST 2004


no entiendo este nuevo sistema, si uno no firma por ejemplo, nadie sabe
quien escribio esto por ejemplo.
a ver....

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From: <reconquista-popular en lists.econ.utah.edu>
To: reconquista popular <reconquista-popular en lists.econ.utah.edu>
Sent: Tuesday, February 10, 2004 4:24 PM
Subject: [R-P] Brillante y super recomendable


CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN

Este belga Thierry Deronne es uno de los nuestros. Excepcional
artículo.
------- Forwarded message follows -------
Gentileza de  "Redial" <redial_s_bolivar en eListas.net>,
Date sent:      Tue, 10 Feb 2004 08:17:59 -0400
Subject:        [redial_s_bolivar] «Entender la revolución
venezolana»

      Un periodista belga en Venezuela
      «Entender la revolución venezolana»
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      noviembre del 2002





      «La lucidez es la herida más cercana al sol» René Char

      Cuando desembarqué en Venezuela hace ocho años mi retina seguía
quemada por el flash de la revolución sandinista. La utopía
latinoamericana había empezado a nacer en Nicaragua cuando el anciano
de Hollywood le declaró la Gran guerra. Segando desde la distancia a
toda una juventud, ausentándola por siempre de la reconstrucción de
un país. Como fieles relevos de la Casa Blanca los medios europeos
calificaban a los sandinistas de "totalitarios". Los descubrieron
"demócratas" el día de su derrota electoral. Los habían olvidado el
día en que la salud fue devuelta a las clínicas privadas, la tierra a
los terratenientes, y Managua a Miami.

      En Venezuela, la sorpresa mía fue volver a encontrar, debajo
del barniz de vidrio y de acero, un feudo que me arrastraba hacia la
Nicaragua de antes o de después del paréntesis revolucionario, en
plena novela de Sergio Ramírez. "Quien remendó su calle? Usted, Señor
Presidente". Todo estaba aquí nuevamente, hasta el funcionario de
corbata fuera de aliento que persigue al organizador de los mítines
presidenciales. "Apúntenme, por favor, si estuve, estuve..." El petro-
populismo hedía a encerrado y sus shows electorales a ron y a sudor.
Cada noche de escrutinio los techos de las casas de cartón sonaban
bajo la lluvia para aplaudir al nuevo anciano-presidente de la
Republica. Quedaba la esperanza del asfalto, redención de las masas
pobres que vivían en alguna parte del infierno, al otro extremo del
cielo lindo del Parque Ávila, cuya neblina luminosa arropaba a la
Santa Virgen en persona, Miss Universo. ¡Ay, Venezuela! ¿Qué imagen
ibas a tener afuera si no te habías visto nunca a ti misma? ¿Que es
lo que hace entonces que en noviembre 2002 veamos a Venezuela? De
donde viene la insaciable palabra que te abraza, que te sorprende? De
donde viene esta lengua política, múltiple, que contrasta con la
pobreza del "Fue-ra! fue-ra !" que una derecha impaciente echa cada
día en cara del primer presidente "negro"? ¿Y por qué la misma
revolución sandinista parece envejecer en relación a lo que está
pasando en Venezuela? En Nicaragua la agresión norteamericana y la
militarización del régimen terminaron cercenando el afán popular.
Cuando aquí el pueblo no se ha callado nunca, y si bien Chávez fue su
voz por un momento, el movimiento popular ha seguido creciendo, en
conciencia y en número. La revolución bolivariana no se ejerce como
en Managua bajo las especies de un colegio de comandantes defendiendo
la Patria sino como una tradición presidencialista fecundada por la
creciente organización popular.

      Sorpresa de la brasileña Carla, quien tiene diez años de
trabajar en Porto Alegre: "en tres años ustedes han avanzado más que
nosotros en Brasil". Más rápido y más alto. Hijo de una familia
humilde de maestros, Chávez habla, habla largamente a la población,
pedagogo de la economía solidaria, de los derechos inscritos en la
Nueva Constitución, de la Historia censurada de Venezuela. Allí donde
algunos ven con preocupación el germen del populismo, veo más bien su
antídoto. El lento rescate de una memoria histórica "no oficial" y la
sedimentación de la democracia como hecho participativo rompen con el
endémico discurso paternalista con consecuencias bien palpables. El
13 de abril del 2002, las imágenes de la población venezolana
rescatando el Estado de Derecho recorren el mundo. Millones de
ciudadano(a)s que restablecen deforma pacífica, por la sola fuerza de
la multitud, una democracia constitucional : hecho escaso en la
Historia humana. Pero los periodistas europeos y algunos
intelectuales latinoamericanos retoman el discurso de la oposición
venezolana : "lo gorrea castrista ! discurso agresivo-polarizador!" Y
si en realidad Chávez no hacía sino reanudar la labor de Ali Primera,
voz mayor de América Latina, el que enseño a lo(a)s venezolano(a)s
que existe un ayer y un afuera. El cantor de las casas de cartón,
desde lo alto de su voz ronca y de su guitarra herida, contaba tantos
muertos en Haití como lo que el colibrí bate de alas en un siglo.
Siempre se negó a vender su canto o a aparecer en los canales de la
televisión comercial venezolana, monopolística y racista, y siguió
buscando el abrazo de las multitudes hasta su muerte. Hombres de
letras, hombres de Estado, una carrera de relevo para todo un
continente. Al hablar con humor a quienes nunca se les hablaba,
Primera y luego Chávez despertaron al pueblo y le devolvieron el
sentimiento de existir. Existir. Dignidad. Estas palabras son las que
mejor traducen al cuerpo moreno, negro, pobre surgido de la sombra
para buscarte, para tocarte el brazo, hasta bajo la lluvia, aquel
rostro que súbitamente y demasiado presente te habla, te habla de lo
que ahora se niega a perder. Este es el pueblo que rompió el cerco
mediático para elegir dos veces, con una fuerte mayoría, a Hugo
Chávez Frías como presidente de la República. Dos veces en dos años,
antes y después de la nueva constitución bolivariana, aprobada
también por una vasta mayoría.

      Fue este el que también reinstala a Chávez al poder, en pocas
horas, en lugar del empresario impuesto por los golpistas. Es la
misma "mayoría de vanguardia" que lucha hoy para transformar un falso
Estado aun petrificado en su decorado de country-club en un Estado
verdadero. Muchos no entienden porque con tanto apoyo Chávez sigue
rodeándose de un aparato político conservador. ¿ Falta de confianza
en el pueblo, a pesar de la fe proclamada? ¿Herencia del respeto
endémico por los Doctores? ¿Tolerará el cerco de cortesanos que busca
aislarlo del pueblo, cerrar el acceso, controlar sus contactos ?
¿Será que decidió de una vez conservar el monopolio de la imagen
revolucionaria en el seno de su equipo? "Chávez es el único
infiltrado nuestro en el gobierno" se ríe el barrio. El tiempo pasa.
Frustrando los pronósticos de los medios occidentales, el presidente
venezolano no se ha vuelto dictador.

      Por más que le guste atraerlas miradas y ocupar el centro de la
imagen, Chávez saca de sus orígenes populares (poniendo aparte el
verbo reactivo usado por los medios para crear una imagen de
"dictador") una necesidad de escuchar, de dialogar, de negociar que
nunca habían tenido sus antecesores. No ha habido bajo su presidencia
ninguna universidad cerrada, ningún periódico censurado, ningún
desaparecido, ningún preso de opinión.

      Al socialdemócrata Carlos Andrés Pérez, miembro de la
Internacional Socialista, no le tembló la mano a la hora de enviar la
tropa a disparar sobre los civiles hambrientos en 1989, asesinando
miles de habitantes de Caracas en medio de la indiferencia mundial.
Muchos se preocupan por el excesivo democratismo de Chávez, que raya
en el gusto por el martirio. El perdón cristiano como política, la
permanente amnistía ofrecida a los golpistas, la impunidad de los
medios privados que organizan golpes en vivo para tumbarlo (lo que
ningún otro gobierno toleraría) preocupan y decepcionan la
organización popular, pues dejan intacto un vasto Estado que, desde
la policía política hasta las embajadas, y desde las grandes redes de
corrupción hasta la empresa petrolera nacional, sigue en manos de la
misma mafia que gobernó el país durante cuarenta años."Si sigue
dejando hacer todo, esto le va a costar el poder". «Nosotros lo
elegimos, nos sentimos agradecidos por todo lo que ha hecho, pero no
vamos a dejar perderse esta revolución".

      Extremadamente conciliador, el presidente ha renunciado a
decretar grandes leyes de justicia social como las que motivaron el
complot armado de la derecha. Parece querer aguantar el mayor tiempo
posible, llamando al pueblo a reforzar su organización. Calculada o
no tal "debilidad" ha tenido la virtud de poner la población al pie
de la pared y de provocar una creciente definición de los sectores
populares. Caso reciente de la policía dirigida por el alcalde de
Caracas, férreo opositor al presidente. Para denunciar la corrupción
de su jefe, parte de los policías quienes ayer reprimían las marchas
pro-chavistas se lanzan en una huelga de hambre, pidiendo a gritos la
intervención del gobierno. Cuya pasividad inicial permitió al alcalde
reprimir la huelga pero también estimuló a los policías a participar
en una "Radio Pueblo" mediante la cual los pobres dialogan libremente
con ellos al pie de la Alcaldía. Cansados dela lentitud del nuevo
Instituto de Tierras en implementar la Ley de Tierras los campesinos
deciden fortalecer un movimiento autónomo. La total impunidad de los
medios co-organizadores del golpe de Estado de abril genera la
formación de comités de usuarios surgidos de la clase media, los
cuales exigen con firmeza el cese del golpe mediático permanente y la
creación de una ley "a la Francesa" para fijar derechos y deberes de
cada uno. La pasividad del gobierno ante el grupo de militares
golpistas que exigen en vivo y en cadena televisiva desde los barrios
de la elite la renuncia inmediata del presidente, suscita la
respuesta cada día más masiva de la población y del ejército (en su
mayoría de extracción popular) para defender una vez más el derecho
del Presidente a ir hasta el término de su mandato constitucional.
¿Bastará la movilización popular para mantener la continuidad del
proceso revolucionario en caso de que la derecha llegase a sus fines?
Esta es la pregunta. "Si matan al negrito va a pasar aquí lo de
Colombia, una guerra civil para mucho tiempo. Si los gringos nos
quieren quitar el pet ¿De dónde viene esta conciencia en movimiento?
Del barrio.

      Esta máquina de excluir los olvidados del petróleo, la mayoría
pobre la hizo máquina de transformar, cerebro colectivo templado en
el mestizaje, reacio a toda forma de racismo, hambriento de aprender.
En esos autobuses repletos desde la madrugada, en los cuales el
perfume de las muchachas aún te habla de la esperanza de conseguir
diploma, por esas calles donde los jugadores de baloncesto
establecieron un código de vida, se ha forjado un sentimiento de
pertenecer a una piel y a un cabello que son también del presidente,
"negrito" al igual que ellos. Desde este barrio arrancó la
reconquista, calle por calle, de la ciudad del desprecio.
Transformada en fábrica de cielo abierto, resurgencia del mercado
indígena donde cada metro de acera sirve para montar un negocio.
Poniendo en jaque las políticas burguesas de higiene social,
reivindicando el respeto del cual gozan desde la elección de Hugo
Chávez, los vendedores informales saben que ya no los podrán expulsar
"como animales, a golpes" porque, simplemente, ellos son la ciudad y
porque cada día ésta les pertenece más.

      La calle-fábrica-mercado : la imagen más nítida de la
revolución venezolana, y el antídoto a toda idealización. Salón
revolucionario de cielo abierto pero sobre todo matriz material de
una organización social luego política. La montaña fue el crisol
vertical de una vanguardia. La calle ha fabricado su mayoría de
vanguardia. B. me recuerda que criticar la voluntad de ciertos
sectores populares de defender pie por pie su territorio, por la
fuerza si es necesario, y pedir al pueblo pobre que sólo actúe desde
su capacidad de presión como mayoría política, nos podría hacer
perder de vista que allí mismo en esta defensa física del territorio
urbano está la fuerza moral de una revolución de los pobres, capaces
de bajar de los cerros para formar cordones defensivos alrededor de
un palacio presidencial, capaces de defender con su propio cuerpo los
artículos de la Constitución. "¿ La huelga ?" La mujer del barrio ríe
suavemente. « ¿ Pero que huelga ? "¿Por qué ? Si no tenemos tiempo.
Somos nosotros quienes decidimos cuando el país se para!" Los
sindicalistas sobrevivientes del antiguo régimen que llaman en
Globovision a la huelga final contra Chávez, han perdido desde hace
tiempo el control sobre este ser autónomo, poderoso, capaz de moverse
a la velocidad de la luz para hacer fracasar un Golpe de Estado.

      Había que ver el 13 de abril del 2002 a aquellas madres Carrar
reaccionar ante la depresión de los hombres y echarse a la calle
exigiendo, incluso hasta las más protectoras, a sus hijos que fueran
a defender la nueva Constitución. "Tengo que ir pues éste es mi
deber" dijo la mujer hasta allí confinada en su cocina. Como si al
eliminar al presidente le arrancaran su propia piel. "Este proceso
dio un sentido a mi vida" me dice un joven miembro de una televisora
comunitaria recién legalizada. "Ah si yo tuviera veinte años, porque
dormí tanto tiempo" añade una mujer de edad. Cuando toda la prensa
(toda opuesta a Chávez) trata de "lumpen" o de "marea de monos" una
marcha prochavista, los manifestantes responden al desprecio con el
humor, blandiendo monos de peluche. En pleno golpe de Estado cuando
Chávez fue llevado fuera del palacio presidencial y cuando el
conjunto de los medios comerciales celebraban la despedida del
"demente" la calle respondió con un solo grito. "¡Devuélvannos
nuestro loquito!" Encerrada en urbanizaciones selectas cuyas calles
cierran al tráfico externo, reducida a un poco por ciento de la
población, la burguesía venezolana no oye nada.

      Su ausencia de programa traiciona un mundo irreal donde el
pueblo solo entraba por la puerta de servicio. Soledad que la
deshumanizó. Un "negro" presidente ? Ella sueña enseguida con el
asesinato que "arreglará el problema". Cuando un grupo de militares
aplaudidos por algunos miles de simpatizantes, ocupa una plaza de la
zona selecta de Caracas para exigir la renuncia inmediata del
presidente, no expresa sino esto: "somos la mayoría ya que el pueblo
no existe". Tal opacidad al Otro social, como diría un historiador de
la nobleza francesa del siglo XVII, entra a veces en conflicto con
los intereses transnacionales. En pleno Golpe de Estado el director
de un canal de televisión venezolano llama a CNN para pedir que deje
de difundir imágenes no controladas que perjudican el silencio
informativo de los canales golpistas. Al organizar autoatentados
semejantes al de Caracol TV en Bogotá, al financiar y mediatizar a
ultranza cada show de masa "a la norteamericana" para exigir la
renuncia del presidente, al propiciar el caos y el enfrentamiento con
la esperanza de que el gobierno reprima, el monopolio mediático
venezolano trabaja incesantemente para crear la imagen de una
"dictadura comunista" dirigida a organismos como Reporteros Sin
Fronteras, sin dejar por otra parte de incentivar la represión
efectiva por sus fuerzas de seguridad de los medios comunitarios que
surgen ahora en todo el país. Esta negación del pueblo empapa aún
numerosas esferas del Estado, tribunales, ministerios.
"Participación, protagonismo" clama el Pueblo. "Anarquía" responde en
voz baja el Estado. Cuando el Instituto de la Mujer (que hace una
labor excelente) sigue pidiendo a las mujeres de extracción popular
unos diplomas como requisitos para ocupar puestos de responsabilidad,
cuando un productor del canal del Estado pide expurgar de sus
groserías los programas aportados por los medios comunitarios, cuando
el Instituto de Tierras tarda en reunirse con una delegación de
campesinos, uno puede medir el peso de la cultura dominante. Aún la
izquierda, reducida a unos clubes masculinos, siempre ha cuidado la
distinción al usar la imagen del Pueblo sin nunca mezclarse con él.

      Desde lo hondo de la cueva europea, cuesta a los periodistas e
investigadores entender que el poder del Estado sigue en manos de la
oposición. Siguen viendo a Chávez como figura central.

      "Dictador, populista, autoritarista, exgolpista, líder
paranoico angustiado". Conceptos flojos pero que garantizan la
sobrevivencia en el mercado de la información. Aburguesamiento de las
escuelas de periodismo, irresponsabilidad posmoderna que otorga el
mismo valor a la estancia breve como a una investigación de seis
meses, dependencia umbilical de los cables de la AFP o de los
comunicados de Reporteros Sin Fronteras, sin olvidar el gran reajuste
de la imagen del mundo por los Estados Unidos: todo conspira para que
Europa pierda una vez más su cita histórica con lo que América tiene
de más innovador.

      En cuanto al pueblo venezolano, valiéndose de su historia y de
su cultura de resistencia, sigue buscando, inventando en política,
como siempre lo ha hecho, para sobrevivir. Ha vivido demasiado, ha
luchado demasiado, ha reprimido demasiadas lágrimas, demasiado
aprendido, demasiado entendido. En esta sociedad fundada en la
violencia del amo y del esclavo, en la eterna castración del sujeto,
la rabia de la humillación se ha acumulado al punto de vencer el
miedo. La misma violencia tuvo que ceder ante el levantamiento de la
vida, lo que nos promete más años de transformación. Para restablecer
lo que ya era, en el barrio, una forma de civilización superior.
Manos negras hundiéndose en la tierra negra que no piden sino nutrir
los cuerpos, para que el pensamiento pueda surgir en el tiempo,
lentamente, volverse universidad popular, música, pensamiento,
sentimientos. Pues si se suele recordar que las ideas de Rousseau
llegaron aquí dentro de las cajas llenas de imprentas arrastradas en
la arena nocturna por los generales de Bolívar, se olvida que
tuvieron que convivir desde un principio con un imaginario arraigado
en la médula del cumbe, aquella tierra liberada por los esclavos
fugitivos para reinventar el mundo. Y aún cuando la imprenta, esa
artillera del pensamiento (Bolívar) cayera en manos de una burguesía
post-bolivariana para volverse herramienta de distinción contra la
"chusma analfabeta", la palabra popular, en cambio, nunca dejará de
imprimirse en el aire, en la médula, en letras de sangre, en la risa
soberana, allí donde se levantan cada mañana los puestos de
buhoneros, allí donde la muchacha morena levanta un brazo musculoso y
mientras hace su pregunta vuelve a sentar al niño en el piso, allí
donde una asamblea de ciudadanos denuncia la corrupción de falsos
revolucionarios, allí donde un pueblo crítico invade cada espacio
cedido por un gobierno aún tan tímido, y conoce por fin el sabor de
la caminata en terreno plano.


      Thierry Deronne
      Periodista belga residente en Venezuela desde hace ocho años.



      © Agencia IPI - Informe de Prensa Internacional


Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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