[R-P] Ayer, Libre Navegación de los Ríos; Hoy, Sociedad Abierta (Corica s/Ferrari)
INFOR-MET
rmermet en yahoo.com.ar
Lun Dic 27 14:11:36 MST 2004
En gral, acuerdo con Roberto Ferrero, respecto al
enfoque que dá sobre el tema Ferrari, y al caracter
parcial y divisionista con que se ha manejado en los
medios este tema. Pero cuando leo exposiciones como la
de Corica, (Adjunto), apelando a fundamentaciones
peligrosamente linderas con el antisemitismo, tan
critíco de la ley antidiscriminatoria, supercrítico de
la ley de educación sexual, y luchador contra "el
totalitarismo de las minorías" y de la razón
científica hija de la revolución francesa, dudo
realmente si el tema será tan
secundario...Probablemente Corica me respondería que
la duda , es "la jactancia de los progre" o algo
así...
Ponerlo a Ibarra por su proyecto de educación
sexual,(por esto, no por su política gral), del lado
de la armada anglofrancesa, que quieren que les
diga....no aporta mayor claridad a la polémica .
Además, que yo sepa, ni el imbécil de Ibarra es el
Alte Nelson, ni Boggiano es Mansilla...creo.
Rolando
Pdt: En este tema hay algo que me molesta
visceralmente, y que no termino de descular bien que
es. Quizas tenga que ver con cierto rechazo mío a las
argumentaciones, digamos más cerradamente "ortodoxas"
de algunos nacionalistas oligárquicos, a las que
subconcientemente asimilo con las críticas a la
reforma universitaria, o a la autonomía universitaria,
(como las expuestas por Cuello, hace no mucho en
polemica de lujo con Julio), por ejemplo, o a
contraponer antinomicamente la democracia social
profunda de Peron,(democracia de mayorias),con la
"prepotencia" de "llevarse puestos" a los
clasemedieros no peronistas, colocando a Ivanicevich u
Otalagano en la Universidad, o a Apold en la
secretaría de prensa, y evitando y rehuyendo el debate
de ideas en el Campo popular, en forma totalmente
innecesaria y gratuita, expulsando a los "tibios" al
campo gorila, en vez de conquistarlos para el Campo de
la Revolución Nacional...
No se, hay algo de eso dando vuelta en todas estas
polémicas, quizas innecesarias y distractivas, pero
tambien demostrativas de que han quedado cosas sin
resolver, respecto al tema democracia-revolución
nacional,y cosas no meramente formales, sino de más
abajo, y eso cruza el debate, cada tanto.Digo, me
parece, tendría que pensarlo un poco más, pero me
parece que es eso lo que molesta.
Rolando
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Estrategias del Tero
Ayer, Libre Navegación de los Ríos; Hoy, Sociedad
Abierta
por Juan Carlos Córica (
23/12/04, jccorica en fibertel.com.ar )
Ayer vinieron con la libre navegación de los ríos, hoy
con la Sociedad Abierta. Siempre picardías
“civilizadas” a base de axiomas o zonceras.
También, hoy, con el caso Ferrari usan dos: una dice,
“es un hecho artístico confrontando con los
autoritarios argentinos”, la otra, complementaria
dice, “la polémica debe hacerse en el plano artístico,
no en el político”. Mientras que el telón de fondo
muestra que la polémica se da en el contexto de la
recreación del histórico método de tabula rasa
civilizada a manos de la superestructura cultural: la
política cultural del gobierno de la ciudad.
De la misma forma que la Libre Navegación de los Ríos
sirvió para que los ingleses y franceses -los imperios
extranjeros- pudieran hacerse dueños de nuestro
territorio, hoy la cacareada Sociedad Abierta sirve
para que se pavoneen como justos los invasores
virtuales y no tan virtuales que imponene su sistema
de valores y cultura en el país que generosamente los
recibe.
La Identidad Cultural, defendida en abstracto por la
UNESCO, humanista y trascendente desde una perspectiva
católica, es el “territorio” que se está entregando
bajo el argumento falaz de pertenecer a la “sociedad
abierta”.
Identidad cultural que no sólo no ha tenido conflicto
con ninguna colectividad que ha venido con actitud de
integrarse sino que ha tomado de éstas rasgos
compatibles (¿discriminación o no asimilación?).
Por otra parte, han agregado la zoncera de la
Multiculturalidad, incongruente por dónde se la
analice, ya que las culturas de los pueblos se
mixturan pero no se yuxtaponen como guetos. ¿Esto ha
significado la extinción de las culturas de las
colectividades? No. Simplemente hasta ahora los
Factores de Poder, operadores superestructurales del
neocolonialismo, no se habían sentido tan impunes como
para dar semejante paso de imperialismo cultural.
La ley de antidiscriminación les dio ese adicional de
poder legal para un nuevo avance de playa. La ley hizo
del derecho cultural argentino un nuevo núcleo
vulnerable donde avanzó el neocolonialismo. Al grito
de “libertad de expresión” los pícaros vendedores de
libertades típicas que liberan a los otros y nos
esclavizan a nosotros. ¿Alguno cree que de haberse
invertido los términos de la muestra se hubiera
hablado de arte y de libertad de expresión?
Análisis civilizado y bárbaro
Como corresponde al esquema “civilizado” de análisis,
los temas controversiales deben ser abordados desde la
perspectiva de la “buena fe”.
De esta forma, la cuestión planteada a partir de la
exposición de León Ferrari en el Centro Cultural
Recoleta respecto de las figuras de la religiosidad
católica, debería pensarse desde dos axiomas
establecidos por los defensores de éste. Uno dice que
“No es a una persona, a una obra, a un centro lo que
se está defendiendo hoy acá, sino (lo que se defiende
es) el derecho de cada uno de expresar lo que piensa,
aunque piense diferente...
Toda su obra es un alegato contra el autoritarismo”,
dijo León Ferrari, muy emocionado al subir al
escenario para cerrar el acto”. Y, el otro, dice que,
“la polémica desatada por Ferrari debe colocarse en el
plano artístico, mas no en el político”.
Ahora bien, los dos axiomas llamativamente se refieren
a las intenciones del autor de la muestra y omiten
centrar su análisis en los efectos de la muestra. Más
precisamente, disocian intención de efecto o tratan al
efecto del reclamo, descalificándolo con adjetivos no
civilizados o de “mala fe”.
Manteniendo la reflexión dentro del enfoque
“civilizado”, parece imprescindible pensar a la
situación “intención-efecto” desde la toma de decisión
que tuvo que adoptar el funcionario que le dio vía a
la exposición en un centro cultural público.
La cuestión es, ¿puede el funcionario al presentársele
la cuestión, disociar la intención del efecto? ¿Qué
resulta más importante, la intención o el efecto? Por
otra parte, ¿puede el funcionario disociar lo que se
expone del contexto político y socio-cultural en que
se expone?
Y, todo esto, lo debe evaluar teniendo como telón de
fondo al proceso creado a partir de una encadenada
acción de imposición contracultural que viene tratando
de quebrar la identidad que mayoritariamente tienen
los argentinos.
En este tramo resulta significativa la parte del
axioma que dice que “Toda su obra es un alegato contra
el autoritarismo”. La pregunta es, ¿qué pasaría si se
hiciera una muestra que fuera “un alegato” contra el
mercantilismo y la especulación financiera, y se
utilizaran íconos judíos? ¿Se atreverá a contestar
esta pregunta el diario Clarín que dice en su
editorial del 22/12/04 (pág.38) que “la Constitución
establece la libertad de expresión en materia
artística, religiosa o ideológica y el Estado debería
garantizar el ejercicio de esa libertad, aun cuando
sea considerada inadecuada u ofensiva para algún
sector”? ¿Contestará a esta pregunta el titular del
INADI, quien dijo que “la clausura de esta muestra es
una continuidad de las políticas de censura de las
dictaduras”? (en diario Página 12 del 22/12/04, pág.
9).
Ya que de no hacerse esta pregunta o de no contestarla
variaría la base civilizada del enfoque, pasando del
precepto de “buena fe” al de intencionada “mala fe”.
Así, desde la perspectiva que los hipócritas llaman
“bárbara” -y los jauretchianos llaman real y situada-,
resulta de total ingenuidad tomar a la coincidencia de
la muestra con la línea de política cultural
contracultural que viene desarrollando tanto el
gobierno de la ciudad como la corporación mediática:
recreación del histórico método de tabula rasa
civilizada a manos de la superestructura cultural
-asociada con el poder económico y motorizada por la
intelligentzia vernácula, conocida como “colonización
pedagógica”- y propia del neocolonialismo instalado a
partir de la aparición del imperialismo inglés en el
siglo XIX (La diferencia entre colonialismo y
neocolonialismo es que, mientras el primero se
consumaba a cañonazos limpio, el segundo, más sutil y
cubriendo el flanco de “civilizado”, se consuma a base
de dominación de la cabeza del habitante de la colonia
a conquistar).
El método progre y civilizado
La teoría del conocimiento del método civilizado se
basa en el llamado método cientificismo racional y
opera a través del encadenamiento mecanicista,
reduccionista y lineal de causas y efectos, cubierto
por dos marquetineros conceptos como el del “libre
pensamiento” y el llamado “pensamiento crítico”, suma
de factores que componen el racionalismo ilustrado con
el agregado del marquetinero de “progresista”, forma
pícara de colocar a los otros modos de pensar como
retrógrados. Sin embargo la tan elaborada
epistemología ha terminado frustrada y encerrada por
la real realidad: la posmodernidad o forma
marquetinera de traducir “me fui al carajo” o “lo mío
no sirve ni para miar”.
Su cacareado pluralismo se expresa autotitulándose
propietarios de “la razón” mientras califican a todos
los otros de “prejuiciosos”. O afirmaciones plurales
como que “El tenso debate en la Legislatura porteña
sobre la ley de educación sexual muestra sin lugar a
dudas el retraso que tienen nuestras instituciones
políticas cuando se trata de escuchar y comprender lo
que demanda la sociedad” (diario Página 12 del
16/12/04, pág.12/13). O, lo dicho por el propio León
Ferrari en Página 12 (21/12/04, pág.7) donde dice que
“Los cambios de opinión pueden hacerse en varios
niveles, el académico, el coloquial, y el que usted
usa, que puede llamarse de la imbecilidad... ¿cuál es
la palabra al nivel de ‘imbecilidad’ que puede
describir sus ideas sobre el arte y la libertad de
expresión?”. Este es el telón más profundo que
contiene al teloncito que vienen tejiendo los
progresista de la intelligentzia vernácula que por un
lado denuncian a tambor batiente por medio de sus
amigos de la corporación mediática a los “bárbaros”
argentinos y por el otro, civilizadamente,
descalifican en lugar de confrontar.
Bien decía Jauretche que el rol de las zonceras no era
profundizar sino, todo lo contrario, “impedir el
debate” (“Su fuerza no está en el arte de la
argumentación. Simplemente excluye la argumentación -o
bien la tergiversa- actuando dogmáticamente mediante
un axioma -que usa como premisa del argumento-
introducido en la inteligencia -del que la escucha-, y
su eficacia no depende, por lo tanto, de la habilidad
en la discusión como de que no haya discusión. porque
en cuanto el zonzo analiza la zoncera, deja de ser
zonzo”. Del Manual de zonceras... de A. Jauretche
1968, Peña Lillo editor 1985, pág. 13). Los progres
necesitan y se nutren de ciertas reacciones
incivilizadas, por eso a cada mínima oportunidad
descargan su batería de adjetivos descalificadores al
grito pelado de los intelectuales de siempre (ver
listado de múltiples artículos en los diarios desde el
inicio de la muestra).
Proceso Contracultural Neoliberal
1º) Para abordar adecuadamente la controversia el
enfoque de la cuestión Ferrari debe ser
cultural-político 2º) Sin expresarlo, la mayoría de
los que se han sentido injuriados por la muestra -su
intencionalidad cultural-política-, reaccionaron
advirtiendo que se había pasado el límite de la
paciencia social, y que el hecho no era aislado sino
parte de un proceso contracultural políticamente
aplicado. 3º) También, fueron percibidos los
argumentos basados en la defensa de “la libre
expresión artística” como discurso hipócrita propio de
la militancia libertaria fundamentalista, similar al
que utilizaban hace unos años los mercaderes de la
industria cinematográfica para vender como “desnudos
estéticos” lo que eran desnudos comerciales. 4º) El
otro hecho significativo derivado de la controversia
ha sido la constatación irrefutable del grado de
debilidad de los sectores mayoritarios frente a la
toma del poder de las minorías. Constatación que
implica la presencia de un signo clave: existe una
realidad inversamente proporcional entre la capacidad
de comunicación y expresión de las mayorías
representativas de la cultura popular de los
argentinos, frente al desproporcionado poder de
comunicación y expresión de las minorías intelectuales
vía la corporación mediática. Consecuencia de esto es
que se pone en evidencia de que la fundamentación de
la ley antidiscriminatoria, “la debilidad de los
sectores sociales minoritarios”, resulta una falacia.
5º) Finalmente, el último signo corresponde destacar,
es el que encabeza la presente nota en cuanto a
concienciar que la controversia se inscribe en la
lógica de la Colonización Pedagógica y sus zonceras
antiargentinas. Proceso denunciado no sólo por
Jauretche en la Argentina sino por Fanón en África y
Said en Palestina: “dominación por alienación de la
cultura”. O sea, aplicación de políticas neocoloniales
o método “civilizado” de dominación no por las armas
de fuego sino por las de la manipulación racional, a
cargo de la superestructura de poder no institucional
que “libremente” en los regímenes de seudo democracia
liberal actúan detrás de la escena sobre las naciones
débiles colonizando a sus pueblos.
Afirmar que para ser una sociedad abierta se debe
entregar la identidad cultural de un pueblo, resulta
una zoncera magistral para apoderarse de
nuestra nación a partir de quebrar la identidad
cultural de los argentinos.-
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