[R-P] Sabiduría Chino-Argentina

Inti intialpert en hotmail.com
Mar Dic 21 16:43:39 MST 2004


Harto de la fulbolización de las ideas políticas y el chismerío de estado
quiero hacer un aporte práctico a la comprensión de la situación comercial
entre nuestro país y China.

Antes que nada hay que aclarar que China hace varios años que nos compra
nuestra producción y si la "Unión de Sojeros de China" chistó alguna vez
seguramente los electrocutaron o algo menos triste pero igual de efectivo.

Además hay que felicitar y agradecer a un país que en lugar de vender
primero y prometer compras para ese despues que nunca llegan primero compra
y después exige su contrapartida de alguna manera, sin ni siquiera obligar a
consumir algo en concreto. (Y hasta ofrece créditos para permitir compras
financieramente desbalanceadas)

En este marco es bueno hacer esta cuenta.

20.000.000/10=2.000/37=54

Donde 20.000 son los millones de U$D que nos quieren hacer comprar.
10 son los años durante los cuales se pide esa compra o sea que 2.000 es la
cifra anualizada.
37 son los millones de habitantes d nuestro país y por lo tanto 54 es la
cantidad de U$D año que debemos consumir por individuo en productos de ese
origen para mantener una balanza equilibrada (o casi)

U$D 54 por año = $162

O sea que nos aseguramos la posibilidad de colocar durante 10 años una buena
cantidad de producción en el exterior y solo nos exigen a cambio que
compremos sus cosas (lo que es casi lógico)

En este marco se abre una discusión importante.

Dado que China mantiene a una parte enorme de su población en condiciones
que nosotros catalogamos de semi feudales, o al menos democrática y
políticamente discutibles, pero fundamentalmente empobrecidas (aunque no se
si la proporción es peor que en la Argentina) casi cualquier producto que
ellos hagan y nosotros hagamos tendrá en su esquema un precio más bajo que
en el nuestro.

Zapatillas, vasos, pelotas, inflables para las piletas, remeras y esas cosas
que inundan los supermercados. Pero además barcos, trenes y esas otras que
no se comprasn tan fácil.

Ante esto hay dos posibilidades. Una es renunciar al intercambio y renunciar
a la compra y a la venta y la otra es determinar nichos de intercambio
mutuamente convenientes.

Por ejemplo, si llegáramos a la conclusión de que convertiremos esa compra
en una computadora por habitante cada 10 años (U$D 540) o similares
productos que definitivamente ellos producen y nosotros no producimos, al
menos por ahora y sin temor a que comprarlos implique atrazo alguno,
podríamos llegar a la conclusión de que o no hay problema o el problema es
absolutamente menor.

Ni hablar si importáramos componentes de electrónica para producir con valor
agragado o si les compráramos la puesta en órbita de un par de satélites
como le escuché decir a un funcionario argentino que habló de un tema muy
sensato aunque con muy poca claridad.

Creo que la cuestión no gira en torno a si el acuerdo es bueno o malo sino a
si podemos hacer un esfuerzo y tener una concepción nacional y no sectorial
del asunto.

En definitiva, si lo tomamos como una posibilidad para la nación, el
acuerdpo es casi una genialidad y i lo convertimos en un espacio de
aprovechamiento individual es una atrocidad.

Quise poner estos números porque es bueno tenerlos a mano para evitar pensar
cosas más complicadas que las reales y especialmente cuando son números
simples, sencillos y manejables.

El nivel de las discusiones económicas en nuestro país es tan bajo que este
tipo de comentario, aunque me resulte algo degradante, al mismo tiempo me
parece pertinente.

Pensemos que le podemos garantizar a nuestros hospitales recursos
tecnológicos que hoy no producimos o a todos nosotros cierto confort
hogareño o productivo si determinamos con sabiduría este intercambio.

Pero dejemos en claro que si lo dejamos librado a las fuerzas del mercado
desregulado, lo más probable, es que el salvavidas inflable nos ayude a
hundirnos.

Creo que depende mucho de nosotros y de la conceptualización de economía
popular de un gobierno que ha dado muestras de querer que no Nacional exista
de una vez. Para esto hay que recordar que proteccionismo no es sinónimo de
nacional, pero "planificación" y concertación y regulación, en un marco de
discusión democrática, sí.

Por esto, en mi opinión, lo que el gobierno determine a la hora de poner
estos acuerdos en marcha, lo caracterizarán más que todos los discursos.

Más que nunca, entre el engañoso Lassiez Fare y la Planificación
Estratégica, se encuentra el enfrentamiento real entre una Nación y un
conglomerado de recursos explotables.

Saludos

Inti




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