[R-P] Ecogoludos:Nuclear: La Única Opción
José María Cavalleri
ingcavalleri en hotmail.com
Lun Dic 20 15:00:58 MST 2004
OPCIÓN NUCLEAR: JAMES LOVELOCK HA CREADO UNA TORMENTA DE CONTROVERSIAS EN
EUROPA
Nuclear: La Única Opción. Este artículo que apareció el 24 de mayo de 2.004
en "El Independiente" británico, ha creado una tormenta de controversias en
Europa. El "Calgary Herald" del 31 de mayo de 2.004, donde escribe James
Lovelock, dice:
Sir David King, el jefe científico del gobierno, fue más lejos al decir que
el calentamiento global es una amenaza más seria que el terrorismo. Desde
que él habló, una nueva evidencia del cambio climático sugiere que podría
ser aún más serio y el mayor peligro que la civilización ha enfrentado desde
hace mucho tiempo.
La mayoría de nosotros estamos enterados de algún grado de calentamiento,
los inviernos son más cálidos y la primavera viene más temprano. Pero en el
Artico, el calentamiento es más de dos veces mayor que en Europa y en el
verano, torrentes de agua derretida, se precipitan desde los altos glaciares
de Groenlandia. La disolución de las montañas de hielo de Groenlandia tomará
tiempo, pero luego de ello, el mar habrá subido siete metros, suficiente
para hacer inhabitable todas las ciudades ubicadas en las costas bajas del
mundo incluyendo Londres, Venecia, Calcuta, Nueva York y Tokio. Aún una
elevación de dos metros es suficiente para poner a la mayoría del sur de La
Florida bajo agua.
En 30 años, el hielo blanco reflectante del océano Ártico, un área
equivalente a la superficie de los Estados Unidos, puede convertirse en un
mar oscuro que absorba el calor de la luz del Sol del verano. El polo Norte,
meta de muchos exploradores, será, entonces nada más que un punto sobre la
superficie del océano.
Los climatólogos advierten que un incremento de cuatro grados en la
temperatura es suficiente para eliminar la vasta selva amazónica en una
catástrofe para su gente, su biodiversidad y para el mundo, el cual perdería
uno de sus grandes acondicionadores del aire natural.
Los científicos que forman el Panel Intergubernamental sobre el cambio
climático reportaron en el 2.001 que la temperatura global se elevaría entre
dos y seis grados Celsius para el 2.100. Su terrible pronóstico fue hecho
perceptible por el excesivo calor del último verano; y de acuerdo a los
meteorólogos suizos, la onda de calor en Europa, que mató más de 20.000
personas, fue completamente diferente de cualquier otra ola de calor previa.
La probabilidad en contra de que esto haya sido una simple desviación de la
norma, fue de 300.000 a 1. Fue una advertencia de lo peor por venir.
Lo que hace al calentamiento global tan serio y tan urgente es que el gran
sistema Tierra, Gaia, está atrapado en un círculo vicioso de
retroalimentación positiva. El calor extra de alguna fuente, sea de los
gases de efecto invernadero, la desaparición del hielo Ártico o de la selva
amazónica, se amplifica, y sus efectos son más que aditivos. Es casi como
encender una pequeña hoguera para calentarnos, y no nos dieramos cuenta de
que el fuego ha tomado los muebles. Cuando esto sucede queda poco tiempo
para apagar el fuego antes de que consuma la casa. El calor global, como un
fuego, es velocísimo y casi no hay tiempo de actuar.
Entonces, qué debemos hacer? Nosotros podemos continuar disfrutando un siglo
21 más cálido mientras él transcurre, y hacer intentos cosméticos, tal como
el protocolo de Kyoto, para esconder el embarazoso tema político del
calentamiento global, y esto es lo que yo temo que pasará en la mayoría del
mundo. Cuando en el siglo 18, sólo 1.000 millones de personas vivían sobre
la Tierra, su impacto fue suficientemente pequeño como para que no importara
qué fuente de energía usaban, pero con 6.000 millones, y creciendo, pocas
opciones quedan; no podemos seguir gastando energía de combustibles fósiles
y ya no hay chances para que las renovables, viento, marea y agua, puedan
proveer suficiente energía y a tiempo. Si tuviéramos 50 años o más,
podríamos hacer de ellas nuestras fuentes principales, pero no tenemos ese
tiempo; la Tierra está ya tan incapacitada por el insidioso veneno de los
gases del efecto invernadero, que aún si paráramos de quemar todos los
combustibles fósiles inmediatamente, las consecuencias de lo que ya hemos
hecho durará por 1.000 años. Cada año que continuamos quemando carbono lo
hace empeorar para nuestra descendencia y para la civilización.
Peor aún, es si quemamos cosechas que sirven como combustible; esto podría
acelerar nuestra declinación. La agricultura ya usa demasiado territorio que
la Tierra necesita para regular su clima y su química. Un auto consume 10 a
30 veces más carbono que su conductor; imagine el terreno de cultivo
requerido para alimentar el apetito del auto.
Por todos los medios, usemos el pequeño aporte de sensibles fuentes
renovables, pero sólo una fuente está disponible inmediatamente, que no
causa calentamiento global, y esa es la energía nuclear. De verdad, el
quemar el gas natural en vez de carbón o petróleo libera sólo la mitad de
CO2 como mucho, pero el gas no quemado es 25 veces más potente como agente
de efecto invernadero.
Las perspectivas son malas, y aún si actuamos exitosamente en su mejoría,
serán todavía tiempos difíciles, como en la guerra, y comprometeremos a
nuestros nietos hasta el límite. Nosotros somos resistentes y tomaría más
que una catástrofe climática para eliminar todas las parejas procreadoras de
humanos; lo que está en riesgo es la civilización. Como animales
individuales, nosotros no somos tan especiales, y de alguna manera somos
como una enfermedad planetaria, pero a través de la civilización nos
redimimos nosotros mismos y nos convertimos en una preciosa ventaja para la
Tierra, no menor, porque a través de nuestros ojos, la Tierra se ha visto en
toda su gloria.
Hay una posibilidad de poder ser salvados por un evento inesperado tal como
una serie de erupciones volcánicas lo bastante severas como para bloquear la
luz del Sol y así enfriar la Tierra. Pero sólo los perdedores apostarían sus
vidas a tales pobres probabilidades. Cualquiera sean las dudas que haya
sobre el clima futuro, no hay dudas que los gases del efecto invernadero y
la temperatura, ambos, están subiendo.
Hemos permanecido en la ignorancia por muchas razones, entre ellas es
importante la negación del cambio climático en los Estados Unidos donde los
gobernantes han fallado en dar a sus científicos del clima el apoyo que
necesitan. Los lobbies Verdes, los cuales deberían haber dado prioridad al
calentamiento global, parecen más interesados en las amenazas a la gente que
en las amenazas a la Tierra, sin advertir que nosotros somos parte de la
Tierra y completamente dependientes de su bienestar. Podría tomar un
desastre peor que las muertes del último verano europeo, para que
despertemos.
La oposición a la energía nuclear está basada sobre un miedo irracional,
alimentado por una ficción estilo Hollywood, los lobbies de los Verdes y los
medios de comunicación. Estos temores son injustificados, y la energía
nuclear desde sus comienzos, en 1952, ha probado ser la fuente de energía
más segura. Debemos parar de presionar sobre las estadísticas de riesgo de
cáncer por químicos o radiación. Aproximadamente un tercio de nosotros
morirá de cáncer de todos modos, principalmente, porque respiramos aire
cargado con oxígeno, un carcinógeno penetrante. Si fallamos en concentrar
nuestras mentes sobre el real peligro, el cual es el calentamiento global,
podemos morir aún más rápido, como lo hicieron más de 20.000 infortunados
por el sobrecalentamiento en Europa, el último verano.
Descubro que es triste e irónico que el Reino Unido, el cual lidera el mundo
por la calidad de sus científicos de la Tierra y el clima, rechace sus
advertencias y consejos, y prefiera escuchar a los Verdes. Pero yo soy un
Verde y le ruego a mis amigos en el movimiento, dejar de lado sus objeciones
equivocadas sobre la energía nuclear.
Aún si ellos estuvieran acertados acerca de sus peligros, y no lo están, y
se difundiera su uso como nuestra principal fuente de energía, se plantearía
una amenaza insignificante comparado con los peligros de las intolerables y
letales ondas de calor y el levantamiento del nivel del mar para inundar
cada ciudad costera del mundo. No tenemos tiempo para experimentar con
fuentes de energía visionarias; la civilización está en peligro inminente y
tiene que usar ahora la energía nuclear, la única fuente segura disponible,
o sufrir rápidamente, las penalidades impuestas a nuestro maltratado
planeta.
El escritor es un científico independiente y el creador de la hipótesis
Gaia, de la Tierra como un organismo auto-regulado.
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