[R-P] El plan militar de Powell para el post-castrismo (Arthur Lepic)
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Lun Dic 20 10:16:51 MST 2004
Destruir un modelo que molesta
El plan militar de Powell para el post-castrismo
ARTHUR LEPIC
El momento ha llegado, para George W. Bush, de
satisfacer a sus promotores de la Florida,
financiando, como les prometió, su preparación militar
para invadir Cuba y borrar el humillante recuerdo de
bahía de Cochinos. En un informe de 280 páginas, una
comisión presidida por Colin Powell traza el programa
para el futuro gobierno del millonario Lincoln
Díaz-Balart llamado a reemplazar a Fidel Castro. Se
devolverán entonces a sus antiguos dueños los bienes
nacionalizados por la Revolución.
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París (Francia)19 de diciembre de 2004
Anunciada el 10 de octubre de 2003 por George W. Bush,
la creación de la Comisión de Asistencia para una Cuba
Libre tenía como objetivo hacer «un llamado a expertos
dentro [del] gobierno para planificar en Cuba la
transición de un régimen estalinista hacia una
sociedad libre y tolerante, y encontrar los medios
para acelerar esa transición» [1].
Un año antes de las elecciones presidenciales de
noviembre de 2004 y en medio de la desilusión pública
sobre la cuestión iraquí, era necesario tranquilizar
al lobby anticastrista, cuya influencia es decisiva
para el financiamiento de la campaña electoral, en
cuanto a la disposición de Estados Unidos a apoyar el
derrocamiento -forzosamente brutal- del régimen de
Fidel Castro. Ya en este momento la sociedad Dyncorp
entrena exilados para repetir la experiencia de bahía
de Cochinos, pero a partir de Haití y con apoyo aéreo.
Se han prometido a diferentes personalidades sillones
ministeriales dentro del futuro gobierno que sería
presidido por Lincoln Díaz-Balart, actual
representante por la Florida.
El derrocamiento del régimen castrista no responde a
ninguna necesidad estratégica importante, fuera de la
renegociación de la ocupación de Guantánamo (El
contrato de arrendamiento de Estados Unidos sobre la
base de Guantánamo expiró ya y la ocupación de la
misma continúa de forme ilegal.) [2]. Pero tiene un
valor altamente simbólico. Por su existencia y
duración, la revolución castrista demuestra que un
pequeño Estado latinoamericano puede resistir al
imperialismo estadounidense y desarrollar un modelo de
sociedad diferente.
La destrucción de ese ejemplo obsesiona al estado
mayor estadounidense desde hace más de 45 años. Por
otro lado, los exilados esperan todavía por la
restitución de los bienes que les fueron
nacionalizados en 1959. Ellos han formado en la
Florida, el estado que gobierna Jeb Bush, un poderoso
lobby, esencialmente alrededor de los hermanos
Díaz-Balart[ [3]. Lincoln y Mario son parlamentarios
republicanos, José es el dueño de la cadena Telemundo
y Rafael es un rico banquero. Todos son hijos del
antiguo líder de la mayoría parlamentaria cubana bajo
la dictadura de Batista.
El informe de 280 páginas entregado al presidente a
principios de mayo de 2004 por Colin Powell,
secretario de Estado y presidente de la comisión, es
producto de un sutil equilibrio de recomendaciones
para desestabilizar el régimen desde el exterior, por
un lado, y, por el otro, de declaraciones de buenas
intenciones sobre la manera de encargarse de la Isla
cuando Fidel Castro y los que le rodean hayan sido
eliminados o incapacitados de oponerse de estas
ambiciones.
En sintonía con las sanciones ya impuestas, concebidas
según el principio de que aquello que favorece a Cuba
favorece al régimen de Fidel Castro, y que, por
consiguiente, hay que estrangular al país para
debilitar el régimen, las medidas de desestabilización
tienen, más allá de las bellas promesas de libertad,
el carácter de una estrategia de sitio aplicada
durante una guerra.
La segunda parte es de una mediocridad tan
desconcertante que no merece siquiera detenerse en
ella más que para señalar que introduce, para consumo
de la opinión occidental, elementos de propaganda
destinados a esconder los logros de la revolución
cubana. Y es que, contrariamente a la vecina Haití
-país que se cuenta entre los menos desarrollados del
mundo, aunque no ha sufrido ningún embargo económico,
y donde fue fácil difamar al presidente Aristide y
derrocarlo[ [4]-, las cosas serán mucho más difíciles
en Cuba.
A pesar del embargo estadounidense y de las sanciones
contra los países que comercian con Cuba, los cubanos
gozan de logros sociales conquistados con mucho
esfuerzo y a los cuales tendrían que renunciar para
plegarse a las exigencias de la libertad made in USA y
de la economía de mercado. No será fácil lograr la
aceptación y la colaboración del pueblo cubano cuando
las medidas que se le proponen implican elevar la
mortalidad infantil -que es hoy la más baja de todo el
hemisferio- al nivel de sus dóciles vecinos, como
Jamaica o la República Dominicana. No será fácil, en
nombre de un modelo que deja sin atención médica a 44
millones de personas de 270 [5], eliminar en Cuba la
cobertura médica universal y disminuir la cantidad de
médicos por habitante, que son un ejemplo para los
demás países del Tercer Mundo.
No será fácil ofrecer una incultura de masas al país
que goza de la mejor educación elemental del
hemisferio y tiene la mayor proporción de educadores
por alumno a nivel mundial. No será fácil tampoco
poner al servicio de las multinacionales de la
agricultura un país que, a pesar de un cruel embargo,
podría llegar a alimentar a sus habitantes casi
exclusivamente con productos de la agricultura
biológica alrededor del año 2010.
En pocas palabras, si el problema fuera sojuzgar un
país cualquiera del Tercer Mundo, no habría necesidad
de redactar un plan de reformas de 200 páginas.
Bastaría una ligera mejoría de las condiciones de vida
para justificar a posteriori dicha dominación. O sea,
lo que pretende la administración Bush es destruir un
modelo para entregar sus restos a una comunidad de
exilados rapaces y revanchistas que la ayudaron a
alcanzar el poder.
Veamos cómo es que Colin L. Powell, John W. Snow,
Donald L. Evans, Alphonso Jackson, Tom Ridge,
Condoleezza Rice y Andrew S. Natsios, principales
miembros de la Comisión para la Asistencia a una Cuba
Libre, piensan someter a Cuba y cómo tratan de vender
su proyecto.
En la introducción del informe, los autores tienen la
precaución de señalar que ciertas medidas estipuladas
en el documento no concuerdan con las leyes
estadounidenses, las cuales habría entonces que
adaptar para poder aplicar el proyecto.
Acto 1: comprar la voluntad de grupos no relacionados
entre sí
La primera parte del informe trata de «identificar las
medidas suplementarias mediante las cuales Estados
Unidos puede ayudar al pueblo cubano a poner fin
rápidamente a la dictadura de Castro» lo cual
presupone que las medidas ya existentes apuntan en ese
sentido, aunque la realidad pruebe lo contrario: el
aislamiento del país solamente ha logrado hasta ahora
reforzar el poder de Castro.
El informe comienza por explicar que la «sociedad
civil», o sea las asociaciones «no gubernamentales»
dependientes de los subsidios de Washington, se
encuentra divida e intimidada por el poder castrista
[6]. Sin embargo, no es la voluntad lo que falta. Por
consiguiente, hay que remediar la «falta de medios y
de apoyo» de la sociedad civil para permitirle iniciar
los cambios políticos y sociales a los que tanto
aspira el país. El informe reconoce la esterilidad de
las sanciones económicas impuestas sin coordinación
con las ONG, sin iniciativas para romper el control
del régimen sobre la información y sin participación
de la comunidad internacional. Precisa incluso que
algunas acciones humanitarias realizadas con buenas
intenciones (o sea, destinadas a remediar las
consecuencias del embargo) han sido autorizadas sin
tener en cuenta su implicación en cuanto a los
objetivos políticos de democracia para el país.
Resumiendo: ¿de qué vale hambrear un país para ponerlo
de rodillas si detrás vienen las ONG para ayudarlo? En
este aspecto, el embargo impuesto a Irak después de la
guerra del Golfo, en 1991, es un ejemplo evidente de
eficacia, según los autores del informe.
Actualmente, señala el informe, es la USAID (U.S.
Agency for International Development) quien asume el
papel principal en la difusión de informaciones sobre
la democracia y la economía de mercado, y, en La
Habana, la USINT (United States Interest Section, que
realiza funciones de sección consular) alienta al
pueblo cubano en su «lucha por la libertad y la
democracia». Observemos que la presencia oficial y las
actividades de dichas agencias en territorio cubano
están de por sí en contradicción con las acusaciones
de estalinismo que profiere contra Castro el mismo
informe, cosa que no parece incomodar a sus autores.
Estos aconsejan concretamente aumentar las
subvenciones a las agencias y ONG estadounidenses y
proporcionarles «material y entrenamiento».
Recomiendan también implicar a las ONG extranjeras que
deseen participar así como a las organizaciones
religiosas.
El informe define después los grupos que constituyen
objetivos prioritarios, en la medida en que estarían
más interesados en un cambio de régimen. En realidad,
se trata de los que más fácilmente podrían ser
sobornados:
Los jóvenes, sector que los autores esperan trabajar
al estilo del muy ejemplar caso del golpe de Estado en
Georgia [7].
Las mujeres, olvidadas por las ONG internacionales a
pesar de que son objeto de la explotación sexual que
reporta al régimen importantes cantidades de divisas.
Los «afrocubanos y cubanos de etnias mixtas»,
pobremente representados en las instancias del poder y
socialmente marginados. Se nos presenta de paso una
especie de tesis sobre la existencia en Cuba de una
segregación racial que habría que explotar mediante
«pequeñas entregas de fondos estadounidenses» con
vistas al cambio de régimen.
Los prisioneros políticos -entre 300 y 400 en toda
la isla «según los grupos de defensa de los derechos
humanos presentes en el interior del país»- y sus
familias, entre ellos las 75 personas arrestadas en
marzo y abril de 2003.
Los grupos de la sociedad civil independiente,
«deseosos de emanciparse del régimen estalinista»,
constituidos por periodistas, bibliotecarios,
escritores y economistas independientes, que no
disponen de material básico, teniendo en cuenta que,
precisan los autores del informe, la simple posesión
de una vieja máquina de escribir «puede ser utilizada
por el régimen como pretexto para encarcelarlos o algo
peor». Aunque las restricciones para la importación
desde Estados Unidos de material sensible, como la
informática, están plenamente justificadas, explica el
informe, es sin embargo necesario proveer a los
cubanos el equipamiento necesario para facilitar la
difusión y las actividades a favor de la democracia.
Finalmente, el informe propone subvencionar
organizaciones religiosas, principalmente las
organizaciones católicas, muchas de las cuales «están
inmersas en un conflicto cotidiano con el régimen
porque aportan una ayuda espiritual y material al
pueblo cubano», pero también iglesias protestantes que
muchas veces no están oficialmente registradas ante el
buró de asuntos religiosos del ministerio del Interior
cubano.
Los autores del informe sugieren por tanto asignar un
suplemento de 29 millones de dólares al presupuesto de
asistencia a Cuba, actualmente de 7 millones de
dólares, para comprar la buena voluntad de todos los
grupos antes enumerados.
Acto 2: Inundar el país de propaganda
El informe continúa explicando que al estar la prensa
y los medios de comunicación bajo el control del
Partido Comunista, el pueblo no puede «obtener
informaciones precisas sobre problemas como las
violaciones sistemáticas de los derechos humanos y las
libertades fundamentales que comete el régimen, ni
sobre el estado de la economía cubana.» Es entonces
necesario desplegar, en poco tiempo y de forma
regular, la plataforma de transmisión aérea «comando
solo» conjuntamente con el aparato aerostático,
utilizar aún más las estaciones de radio privadas
desde los países vecinos y la distribución de casetes
de video, etc.
Todo esto, por supuesto, de acuerdo con las leyes
internacionales sobre las telecomunicaciones. Los
autores aconsejan un plazo para la compra y el
equipamiento de una plataforma aérea dedicada
exclusivamente a las transmisiones de Radio y TV Martí
hacia Cuba.
Acto 3: hambrear todavía más a los cubanos
El turismo es la principal fuente de ingresos de la
isla -entre 1,8 y 2,2 mil millones de dólares de
ingresos brutos al año que han permitido aliviar los
daños causados por el embargo económico. Según
Washington, el desarrollo del turismo es parte de una
«estrategia de supervivencia» del régimen. Según el
razonamiento inverso, asfixiando a la isla se puede
obtener la rendición de su pueblo.
Una serie de medidas que refuerzan la prohibición a
los ciudadanos estadounidenses de viajar a Cuba
entraron en vigor el 10 de octubre de 2003, reduciendo
significativamente la proporción de turistas
estadounidenses que viajan a la isla. Sin embargo,
explica el informe, es necesario aplicar de manera más
estricta los reglamentos para el control de los bienes
cubanos («Cuban Assets Control Regulations») para
cerrar todavía más esta fuente de ingresos a la isla.
Entre otras recomendaciones, los autores sugieren
incitar a las ONG a poner de relieve las violaciones
de los derechos humanos en Cuba, suprimir el derecho
de importación de productos cubanos por un valor de
más de 100 dólares por pasajero y eliminar ciertas
excepciones a la obligación de gestionar una
autorización de viaje impuesta ya a las personas que
desean visitar Cuba.
Este capítulo aconseja también una regulación más
restrictiva para los envíos de dinero y de paquetes
desde Estados Unidos, limitar las visitas a los
familiares en Cuba a un solo viaje de una duración
máxima de 14 días cada tres años (sic), otorgar la
autorización de viaje a Cuba únicamente a personas que
tengan familiares inmediatos en la isla (La nueva
restricción de viajes a Cuba, que ya entró en vigor,
estipula que, las personas de origen cubano residentes
en EE.UU solamente serán autorizadas a venir a Cuba si
tienen aquí familiares directos, o sea hijos, hermanos
o padres. Los demás no son familia, según la nueva
regulación US, y no justifican un viaje a Cuba.) y
restringir los gastos del viajero en Cuba a un máximo
de 50 dólares diarios, en lugar de los 164
establecidos anteriormente.
En cuanto a las demás fuentes principales de ingresos
de la isla, el informe propone reforzar la aplicación
de las leyes que permiten a los exilados cubanos cuyos
bienes fueron confiscados por el régimen de Fidel
Castro entablar procesos judiciales contra los
extranjeros que se beneficien con esos bienes, y
neutralizar las sociedades que el gobierno cubano
utiliza como pantalla para introducir divisas y
tecnología en la isla.
Como se puede comprobar, además de hambrear más aún a
los cubanos de la isla, estas medidas castigarán a
todos los cubanos moderados residentes en Estados
Unidos al limitar sus contactos familiares.
Acto 4: Acelerar la máquina mundial de propaganda
Una acción en la que las instituciones estadounidenses
han adquirido ya mucha práctica, tiernamente llamada
«Campaña internacional de solidaridad», se encargará,
según los autores, de «diseminar en el extranjero
informaciones sobre la política estadounidense,
específicamente en lo concerniente a los derechos
humanos [8] y otros acontecimientos en Cuba, que
incluyen la protección por Castro de terroristas [9],
el hecho de que ha cometido actos de espionaje contra
otros países, fomentado la subversión contra gobiernos
democráticamente elegidos en América Latina, y la
convicción del gobierno estadounidense de que Cuba ha
emprendido, al menos en desarrollo y de manera
limitada, un esfuerzo de investigación y desarrollo de
armas ofensivas biológicas.» [10]. Para ello, el
informe explica con una frase muy enrevesada algo muy
simple: hay que sobornar a la prensa mundial y a todos
los demás medios de comunicación que haga falta para
que apoyen el derrocamiento de Castro [11]. También
hay que utilizar todos los medios diplomáticos para
conseguir el apoyo activo de la mayor cantidad posible
de gobiernos extranjeros.
Asimismo, para los autores del informe es necesario
alentar a los sindicatos y ONG a llamar la atención y
denunciar los abusos del gobierno de Castro en lo
tocante a los derechos de los trabajadores [12].
Hacia una operación militar
Estados Unidos ha hecho múltiples declaraciones para
garantizar que no invadirá Cuba y que respetará su
soberanía. Simultáneamente, la administración Bush ha
retomado el financiamiento de grupos de mercenarios
dirigidos por exilados. En caso de que estos tomaran
la iniciativa, Washington no dejaría de aportar su
concurso. Es por ello que los marines que
desembarcaron en Haití después del secuestro del
presidente Aristide por las Fuerzas Especiales
establecieron un perímetro de seguridad en el Morro de
San-Nicolás, a poca distancia de las costas cubanas,
frente a la base militar y campo de prisioneros de
Guantánamo [13].
Documentos:
«INFORME COMPLETO DE LA COMISIÓN PARA LA
ASISTENCIA A UNA CUBA LIBRE», EN INGLÉS, DOCUMENTO
PDF, 4,3 MO
PDF - 4.3 MB
--------------------------------------------------
[1] «Discurso de George W. Bush sobre la Comisión para
la Asistencia a una Cuba Libre», Casa Blanca, 10 de
octubre de 2003.
[2] El contrato de arrendamiento de Estados Unidos
sobre la base de Guantánamo expiró ya y la ocupación
de la misma continúa de forme ilegal. El Departamento
de Estado espera imponer un nuevo tratado al estilo
del que se le dictó a Panamá.
[3] «Una breve historia de la contrarrevolución
cubana»->article742], por Michael Moore, Red Voltaire,
15 de abril de 2004.
[4] «Golpe de Estado en Haití»->article678], por
Thierry Meyssan, Voltaire, 3 de marzo de 2004, y
«Paris relâche le président haïtien» texto en francés,
por Thierry Meyssan, Voltaire, 16 de marzo 2004.
[5] «Le modèle bushien d’assurance sociale» (El modelo
bushiano de seguro social) texto en francés, por Paul
Labarique, Voltaire, 23 de mayo 2004.
[6] Sobre el papel de la sociedad civil en los
intentos de desestabilización contra Cuba, ver «Les
Etats-Unis en guerre de basse intensité contre Cuba»,
par Philip Agee, Voltaire, 10 de septiembre de 2003.
[7] Ver nuestra investigación «Les dessous du coup
d’Etat en Georgie» texto en francés, por Paul
Labarique, Voltaire del 7 de enero de 2004.
[8] «El voto de Cuba: la trama diplomática» , por Juan
Gasparini, Red Voltaire, 17 de abril de 2004.
[9] «Cuba no tiene nada que esconder, ni porque
enrrojecer», Declaración del ministerio cubano de
Relaciones Exteriores, 4 de mayo de 2003.
[10] Para quienes puedan albergar todavía alguna duda
sobre la posible existencia de tal programa, ver el
artículo «Subverting Brazil and Cuba», por Saul
Landau, Counterpunch Magazine, 16/18 de marzo de 2004.
[11] Ver las recomendaciones del informe, p. 45.
[12] A eso se dedica actualmente la delegación de la
AFL-CIO ante la Organización Internacional del Trabajo
(OIT) en Ginebra. Nosotros comenzamos la publicación
de un estudio de Paul Labarique en varias partes sobre
la ingerencia de la CIA en los sindicatos y
abordaremos próximamente el asunto. «AFL-CIO ou
AFL-CIA?» texto en francés, Voltaire del 2 de junio de
2004, y «1962-1979, l’AFL-CIO et la contre-insurgence
syndicale» texto en francés, Voltaire del 11 de junio
de 2004.
[13] «The American Learning Zone» , por Tom Reeves,
Counterpunch, 14 de abril de 2004. «Convertir a Haití
en portaviones contra Cuba y Venezuela», por Víctor
Ego Ducrot, Question, marzo de 2004.
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