[R-P] Unión Suramerica II, Enrique Oliva

Julio Fernández Baraibar juliofernandezbaraibar en alternativagratis.com.ar
Mie Dic 15 12:48:07 MST 2004


Excelente comentario de don Enrique Oliva, que contrasta vivamente con las
deposiciones de López Echagüe y de todas las lastimeras opiniones de quienes
critican el proyecto por sus debilidades, cuando en realidad lo hacen por
sus potencialidades.
Julio Fernández Baraibar
fernandezbaraibar en yahoo.com.ar

UNION  SURAMERICANA  (II)

15/XII/04       Por Enrique Oliva

 Felizmente se concretó y firmó el acta de nacimiento de la Unión
Suramericana y todos los pueblos esperan que haya venido para quedarse y
crecer.
 No obstante este progreso, la carencia nada casual de informaciones
precisas sobre el proyecto, nos sorprendió a todos. Los medios del
continente venían hablando  de diez miembros y resultaron ser 12. ¿No se
proclamó a los cuatro vientos que la Unión se compondría de las 4 naciones
del Mercosur, las cinco de la Comunidad Andina y Chile? ¿Qué pasó a último
momento? El filósofo Alberto Buela de inmediato ha visto la mano de Estados
Unidos, introduciendo dos países que son virtuales dependencias de dos
estados europeos de larga tradición y actuales poseedores de varias colonias
en el Caribe. La decena de miembros originarios conformaban un homogéneo
conglomerado de solo dos idiomas distintos pero muy similares como el
español y el portugués. Ahora se agregaron dos lenguas más: el inglés y el
holandés.
 No queremos ni pensar que se incluya un tercer "estado", la Guayana
Francesa, otra colonia (y con otro idioma) aunque descaradamente se la llame
"Departamento Francés de Ultramar", como si fuera parte del territorio galo.
 En la nota I sobre este tema, del 30 de noviembre pasado, advertíamos que
las tres guayanas tienen litigios fronterizos con Brasil y la holandesa con
Venezuela, todo con un fuerte olor a petróleo y brillo de diamantes.
 Esta desinformación, provocada por intereses nada simpatizantes con la
unidad de Suramérica, obliga a poner los mayores esfuerzos en divulgar entre
los pueblos las comunicaciones adecuadas para rebatir los múltiples
entorpecimientos, ya en marcha, y puestos en evidencia. El pasado domingo 12
de este mes, el programa de televisión emitido a todo el continente por
Andrés Oppenheimer desde Miami, reunió a diversos "expertos" universitarios
que brindaron un festival de críticas a la Unión Suramericana, enfrentando
vía satelital al panel al doctor Eduardo Duhalde, a quien cabe reconocer que
se defendió bastante bien.

Necesaria movilización popular suramericana
 No obstante las objeciones citadas, debemos defender y fortalecer la unidad
creada, pero estimamos también necesario movilizar al mayoritario sector del
pensamiento continental para la popularización del nuevo ente. Es que los
enemigos, en lugar de armonizar intereses para el bien común, pueden lanzar
egoístas provocaciones  para dividirnos.
 No debemos descartar la aparición de algún país hermano, pero de
gobernantes comprometidos con los poderosos. Tampoco faltarán los intentos
de enfrentarnos con otras comunidades con las cuales deseamos cooperar en
igualdad.
 Es primordial y urgente que las organizaciones de trabajadores
suramericanas se unan en la tarea común de la Patria Grande y ser la columna
vertebral social equilibrante, como lo hicieron más de medio siglo atrás.
Juntos podrán defender sus intereses de las multinacionales que dominan
amplios sectores de la economía. En esto ya manifestó su acuerdo el
compañero Chino Fernández.
 Debemos dar por descontado que al poderoso Imperio, en permanente expansión
y ahora más acelerada, no le hace gracia la Unión de su "patio de atrás" que
lo mantenía disperso.
El accionar actual del despiadado poderío militar del imperio yanqui,
superior al del resto del globo, reaviva las palabras del ex presidente
republicano William Taft, aquel que en 1912 desembarcó marines en Cuba y
luego en Nicaragua, quien afirmó: "No está lejano el día en que tres
banderas de barras y estrellas señalen en tres sitios equidistantes la
extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de
Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro de
hecho, como en virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro
moralmente."
Coincide con Taft, Alexis de Tocqueville, uno de los teóricos del
liberalismo francés, que también fuera Canciller (1849) y antes embajador de
su país en Estados Unidos en 1830-32, autor de "La Democracia en América".
Refiriéndose a la raza anglosajona norteamericana, escribió: "No se detendrá
en las líneas trazadas en los tratados, sino que se desbordará por todas
partes por encima de esos diques imaginarios". Los objetivos de estas  dos
citas reproducidas por Internet en 1998 por Martín Cerri, se cumplieron. Las
originarias 13 colonias de la independencia se aumentaron a 50, en perjuicio
de Canadá y México, incluyendo las extorsivas compras de Alaska a Rusia y la
Louisiana a Francia, como desplazando a otros colonialistas holandeses y
españoles y dominando económicamente al resto del continente.
Han surgido también lamentos y acusaciones a la clase dirigente ibérica por
suponerla responsable de perder un espacio de influencia. El muy difundido
sitio de Internet llamado Hispanidad, titula el día 10 del actual: "España
excluida de la recién creada Comunidad Suramericana de Naciones... tampoco
existe colaboración española. Mientras tanto, la Secretaría Permanente de
las Cumbres Iberoamericanas continúa siendo una oficina burocrática sin
contenido ni recursos."
Tampoco a la Unión Europea le cae bien, pues buscan atarnos a ella en sus
sordas guerras económicas contra Estados Unidos. No obstante tales
competencias, esos llamados "países centrales" seguirán aliados cuando se
trate de mantener las subvenciones a sus productos e imponernos a nosotros
ideas de  "libre comercio" que ellos no cumplen, ni esperan hacerlo.
 En fin, la Unión Suramericana era impostergable y deberá superar
diferencias, que las habrán, como ha ocurrido en la Unión Europea durante
más de medio siglo, pero creciendo sin cesar, dando más pasos adelante que
hacia atrás. Su principal oponente ha sido el Reino Unido actuando como
correveidile de Estados Unidos. Ante la imposibilidad de frenar al ente del
viejo mundo, entró al mismo en 1973, como noveno miembro, a 16 años del
Tratado de Roma que puso en marcha la Comunidad Económica Europea en 1957,
cuatro años después de su modesta creación en 1953 con el Mercado Común del
Hierro y el Carbón. Pero la Gran Bretaña mantiene su libra esterlina (que ya
no es de oro) por no digerir al euro.
 Así como hoy ocurre con el empantanado ALCA, cuando en 1962 ya se veía
inatajable el éxito de la unidad europea, a 5 años del Tratado de Roma, el
presidente norteamericano Kennedy propuso sin éxito una Comunidad Económica
del Atlántico. Ahora puede surgir otro proyecto tapón.



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