[R-P] La unidad americana y la unidad alemana
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Dic 13 08:15:47 MST 2004
[En relación a la nota de N. Nolte que acabo de transmitir a
Reconquista Popular]
Pocas veces puede observarse en estado tan puro la perfidia orgánica
de un "experto" imperialista. Este trabajo del iberoamericanista
Nedlef Nolte traza casi con tiralíneas la política que seguramente va
a desarrollar el poder imperialista contra la CSN.
Marca todos y cada uno de los puntos débiles de la recién estrenada
iniciativa (salvo uno, que es a mi entender el verdaderamente
crucial, y no me parece casual ese silencio, justamente en un
alemán). Indica a los enemigos de la unidad por dónde atacarnos, y a
nosotros por dónde tenemos que defendernos.
Uno de los puntos en los que más pivotea Nolte es en el temor del río
de la Plata contra Brasil, tema en el que llega al límite del
ridículo: "Para países como Uruguay y Argentina, explica Nolte, un
gigante a la puerta de su casa les podría resultar mucho más incómodo
que un gigante que se encuentra más alejado como Estados Unidos".
(Gracias, Nolte, lo suyo es magnífico, puede retirarse)
En cuanto a la única omisión de Nolte: el hombre, como buen alemán,
debería reflexionar sobre el significado de Prusia y Renania en la
historia de su país. Debería pensar que Brasil está cumpliendo hoy
con respecto a América del Sur un papel parecido al de Prusia en
relación a Alemania durante el siglo XIX: por intereses "propios", y
por métodos como mínimo conservadores (por no decir reaccionarios en
muchos casos), trata de poner en práctica aquello que el que en su
momento fuera el país más avanzado en el camino de la revolución
nacional-democrática, la Argentina, no pudo consolidar. Porque si el
Brasil se puede asemejar a Prusia, en nuestra ecuación la Argentina
es la Renania de 1848, con una burguesía incapaz de llevar adelante
sus tareas históricas y una pequeño burguesía charlatana y
farabutesca que reemplaza los hechos con grandes palabras.
Destrozada la Renania sudamericana por las sucesivas derrotas del
pueblo argentino, y en especial por el régimen instalado en 1976, el
Brasil se ve en la necesidad de asumir como su propia tarea nacional
la construcción de un megaestado sudamericano (Darc Costa).
Pero algo se le escapa a Nolte, y a muchos de los que promueven la
"línea brasileña" en la CSN: antes de lanzarse a la lucha por la
unidad de Alemania, Bismarck y a través suyo los Junkers prusianos
llegaron a un acuerdo con el principal dirigente socialista de
Alemania, Ferdinand Lassalle; voto universal y Estado de Bienestar
fueron las condiciones de los socialistas (que los prusianos
aceptaron) para unificar Alemania.
Nada de eso se perfila en lo que vimos hasta ahora de la CSN, ni
siquiera en las generalizaciones desarrollistas de izquierda de Hélio
Jaguaribe (p. ej., dice Jaguaribe "El Brasil necesita una Argentina
con industrias", pero omite decir que _dentro mismo del Brasil_ -por
no hablar de la Argentina- existen sectores sociales completamente
adversos a esta perspectiva, etc.).
Solo desde este punto de vista, que es el que no menciona, Nolte
tiene razón. La CSN, por ahora, es una mera expresión de deseos que
adopta formas cancillerescas. Le falta pueblo en movimiento, es
decir le falta combustible. Ésta, que es la única crítica seria que
se le puede hacer a la CSN, Nolte la omite. A decir verdad, el mayor
peligro que enfrenta la CSN es la tradición de "casa grande y
senzala", que aún perdura en el gigante lusoamericano. No se puede
ser bismarckiano sin pueblo.
Quien levanta la bandera de la unidad sobre la movilización de los
únicos que pueden garantizarla no es el Brasil, sino más bien
Venezuela. Quizás aquí es donde el paralelo de la unidad alemana
pierde sustento: en Alemania el poder económico y la alianza con el
pueblo sumergido estaban condensados en un solo Estado y un solo
estadista, Bismark. Aquí. el poder económico lo tiene Brasil, y lo
otro, Venezuela.
O inventamos o erramos. Los enemigos de la CSN están entre nosotros,
y van a apoyarse en los argumentos de los Nolte. Sepamos nosotros
enfrentarlos. Primera medida: reconocer nuestras propias
fragilidades. La idea de que se puede "programar" la política sin
sustento en las clases sociales reales es la primera de ellas.
Deberíamos saberlo: la falta de sustento social profundo y
consolidado es lo que mató todos los proyectos de la generación
independentista del siglo XIX.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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