[R-P] Una critica al artículo de Nestor Kohan (opinion)
INFOR-MET
rmermet en yahoo.com.ar
Sab Dic 11 21:17:05 MST 2004
Va al pie y completo el articulo citado con acierto
ayer por Federico Bernal, porque vale la pena de leer.
La posición de Nestor Kohan, ridiculizadora de la
posición histórica de la Izquierda Nacional ,
paradigmatizada por el, con acierto en Abelardo Ramos,
parte enunciando una gran falacia:
(..)Todos ellos preconizaban -más allá de sus
diferencias recíprocas- con lenguaje de izquierda, con
citas socialistas y referencias incluso marxistas, la
necesidad de que el movimiento popular, en particular
los trabajadores, apoyen a la burguesía nacional (..)
Falso. Miente a sabiendas. Tergiversa adrede.
Kohan asume como suya la misma critica simplificadora
que los Trotzkistas como Milciades Peña o Nahuel
Moreno hacian de la posicion de la I.N., que deformaba
la originalidad del planteo formulado, ocultando , de
pasada algunos "detallitos" nada menores.
La Izquierda Nacional efectivamente se planteaba (y
sigue planteandose) como eje estratégico para el
desenvolvimiento de su lucha por el socialismo, en la
Argentina semicolonial, la construccion de un FRENTE
DE LIBERACION NACIONAL, con todos los sectores
objetivamente enfrentados con el imperialismo.
Aspiraba - y aspira- a ser dentro de este Frente, la
expresión más consecuente en la lucha por la
revolucion nacional. Nuestra política, de ser
correcta, debería tender a expresar al conjunto del
movimiento, siendo -aunque suene contradictorio- la
expresión de los intereses últimos de los trabajadores
y las clases más desvalidas. La IN con el socialismo
como perspectiva histórica, debe estar dispuesta a
afrontar la tarea de conquistar la conducción del
Frente Nacional, para que este triunfe, y no caiga
derrotado como cayó en el 55 o el 76. (dicho esto en
forma necesariamente esquemática por afán de
sintetizar).
Ese frente, tenia y sigue teniendo por delante como
tareas fundamentales e inmediatas,desenvolver un
programa de naturaleza democratico-burgues, o de
revolucion nacional que es lo mismo.
(Industrializacion, democratizacion de la propiedad
rural, desarrollo del mercado interno,defensa
nacional, etc). Peron sintetizó magistralmente ese
programa en las tres banderas históricas del
movimiento nacional: Soberania política, independencia
economica y Justicia Social.
El frente, abstracta e idealmente considerado, debía
incluir a los trabajadores, a la pequeño burguesia, a
la oficialidad militar, a los pequeños comerciantes,
productores rurales, industriales, etc, Vale decir,
a todos aquellos cuyo destino como clase social esten
vinculados al desarrollo de la Nacion y el mercado
Interno.
Pero hete aquí, que ese Frente policlasista, compuesto
por esas mismas clases sociales enunciadas en el
ejemplo ideal y abstracto citado, estaban expresadas
politicamente en la Argentina (desde el 1946 al menos)
por el Movimiento Peronista. Y lo que la Izquierda
Nacional se planteó fue una alianza política
estratégica con el movimiento que expresaba cabalmente
ese programa.
Obviamente , el contenido político del programa era
efectivamente nacional-burgues. Pero justamente la
deserción, extrema debilidad,o ausencia de esa
"burguesía nacional" con "conciencia para si", en el
frente, fue lo que determinó el fuerte contenido
"revulsivo" y plebeyo del peronismo (el hecho maldito
del país burgues), al ser la clase trabajadora, el
único sostén firme del proyecto que el ejército, con
el control del aparato del estado, llevaba adelante,
enfrentando a los intereses oligarquico-imperialistas.
Ese "detallito" , es decir, la composición social de
la base mayoritaria del peronismo, que es en
definitiva, el "sujeto histórico"
de cualquier cambio revolucionario profundo, parece
que se le escapa a Kohan, que reduce por un pase de
biribirloque discusivo la naturaleza contradictoria y
explosiva del movimiento político "Peronismo" a la
naturaleza histórica de su programa "burgues"...
Peronismo: Programa nacional burgues, pero sin
burguesia. Sostenido por la casi totalidad de la clase
trabajadora organizada y enfrentando frontalmente a la
oligarquia antinacional y al imperio
anglo-británico...
Pavadita de detalles se saltea Kohan....
La virtual imposibilidad de que "La burguesía
nacional" como clase pueda conducir a la victoria el
frente nacional ,posibilitando el triunfo del programa
reformista totalmente, fue planteado por la izquierda
nacional no ahora que esta clase se ha
trasnacionalizado casi por completo,(como
acertadamente descubre Kohan), sino desde "Frente
Obrero" en adelante... Desde 1945, por lo menos. Por
eso se creo el PSIN o el FIP...
Pero esta caracterización acerca de la imposibilidad
de que como clase la burguesia pueda acaudillar la
revolución nacional, lejos de llevar a la IN a la
conclusión de Kohan , de que entonces la índole de las
tareas inmediatas pasan a ser socialistas, nos llevó a
redoblar nuestro compromiso con la construcción del
Frente Nacional, y por ende, a la alianza con su
expresion política concreta: El Peronismo.
La apuesta, no era a un supuesto fracaso "inevitable"
de Peron como algunos Trotzkistas ortodoxos
(poseedores de bolas de cristal infalibles) postulan.
Sino a la superación dialéctica de los límites
programaticos asumidos.
O sea: Apostabamos a la alianza con Peron y a su
éxito, pues en tanto consecuente nacionalista,
(burgues), estaría dispuesto inclusive a trascender el
marco capitalista de su proyecto, (expropiando por
ejemplo los latifundios de la oligarquia, es decir, la
base material del poder de la contrarevolucion), a fin
de que el proceso revolucionario nacional triunfara,
si las condiciones históricas nacionales e
internacionales y la correlación de fuerzas eran
favorables,claro está .
A las banderas de Independencia económica, Soberanía
Politica y Justicia Social, la IN añadió: Poder Obrero
y Popular, entendiendo que sin este, las demás no
serían realizables.
"Todos ellos (Ramos, etc) preconizaban la necesidad de
que el movimiento popular, en particular los
trabajadores, apoyen a la burguesía nacional"
Kohan demuestra nuevamente que es Hegeliano, y no es
materialista. Plantea que primero es la idea y luego
la realidad de los hechos concretos...
Es que el "movimiento popular" del que habla, ya era
parte de el peronismo. Fue su sostén, y podriamos
decir, su partero. El 17 de Octubre del 45, el
movimiento popular creo una nueva sintesis que barrió
del escenario nacional a los viejs partidos, y que
podria haberse llamado perfectamente Frente de
Liberacion Nacional, pero se llamó, por esos caprichos
de la historia, Peronismo.
El movimiento popular, ingresó de prepo a la historia,
dijo "aqui estoy" y puso manos a la obra lo mejor que
pudo, y habida cuenta de la traicion de los viejos
partidos de izquierda, y de la inutilidad de los
programas de los viejos partidos en gral, se lanzó a
sostener a ese gobierno "bonapartista", como diría
Kohan, de Peron y sus tenientes, mientras llevaba
adelante las tareas de corte nacional y popular
pendientes.
Ahora bien, si lo que quiere decir Kohan, es que todo
aquel que apuesta a desarrollar en un país
semicolonial un programa burgues nacional, está
equivocado, no se entiende el porque de su apoyo
entusiasta al presidente Chavez.
No está allí el pueblo Venezolano apoyando un programa
cuyo contenido historico, cuya naturaleza objetiva es
nacional-democrática????
Esta equivocado el pueblo venezolano ????
Será que Kohan esta equivocandose ahora con Chavez o
antes con respecto a la Izquierda Nacional y su
alianza con el peronismo ????
En realidad, creo que Kohan se está equivocando en
ambos casos.
A Chavez, lo apoya probablemente creyendo -como la JP
de los 70- que Peron era socialista, y a poco de
andar, y ante la menor dificultad o repliegue táctico
por debilidad en la correlación de fuerzas,que deba
asumir Chavez, probablemente,lo termine acusando de
traidor a la revolución, sin entender en absoluto, la
dinámica existente entre Revolución Nacional y
Socialismo, ni la diferencia entre revolución
permanente y por etapas.
Kohan, en realidad es un izquierdista abstracto.
Considera que el movimiento popular yerra al asumir
como propias las tareas
nacional-democratico-burguesas. Y considera, que debe
desengañarselo cuanto antes.
Quien será el que lo haga ???
Respuesta:
(:::)Lo que tenemos pendiente es la unidad de los
movimientos piqueteros más rebeldes -aquellos que no
se dejan seducir por la cooptación estatal-, de los
trabajadores de las fábricas recuperadas que siguen
luchando por un camino distinto a los que ya
conocemos, de los trabajadores ocupados que siguen
tratando de sacarse de encima esa burocracia sindical
corrupta y neoliberal, del movimiento estudiantil que
no se ha olvidado ni de la Reforma Universitaria de
1918 ni del Cordobazo, de esa inmensa militancia
social que no tiene pertenencia orgánica a los
partidos clásicos pero que no renuncia al proyecto de
enfrentar a las patronales y sus representantes
políticos, etc.
Hace falta la unidad. Sí, hace falta la unidad. Pero
no la unidad hegemonizada por distintos sectores
sociales de las instituciones del sistema capitalista,
sino la unidad de los que luchan contra esas mismas
instituciones. (...)
Es decir: La lucha es hoy y aquí, de naturaleza
socialista, y anticapitalista.
Kohan,por favor, segui tu camino.
Respetuosamente te aconsejamos alejarte de Chavez, del
que ya has dicho "que como militar" latinoamericano es
la excepción que confirma la regla de que los milicos
son los represores del pueblo, entre otros aportes
teóricos de gran valía...
Dejanos a nosotros,los partidarios de los " vetustos"
Frentes Nacionales, seguir andando, trabajosamente,
nuestro propio camino.
No hay socialismo sin Revolucion Nacional.
Rolando Mermet
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Los equívocos de la centroizquierda y los desafíos del
movimiento popular en Argentina
Néstor Kohan
Durante las últimas dos semanas la vida política
argentina tuvo novedades importantes. En forma
paralela al ya conocido Frente kirchnerista, base de
apoyo (junto al tradicional Partido Justicialista-PJ)
del actual gobierno argentino, surgió otro Frente
autotitulado “Encuentro Nacional por un Nuevo Proyecto
de Nación”. Toda la prensa del país dio amplia
cobertura a este nacimiento. Allí confluyen desde un
Banco cooperativo y el presidente de la Asociación de
Bancos Públicos y Privados (ABAPPRA) hasta sectores de
la Federación Agraria, diputados de la Unión Cívica
Radical, de la CTA, del Partido Socialista, del
Partido Comunista y del Partido Intransigente.
De esta manera, junto al espacio de centroizquierda
nacional&popular que apoya al gobierno de Néstor
Kirchner aparece una nueva fracción política de
centroizquierda, ya no nacionalista sino de
impregnación progresista. Más allá de los estilos, de
las tradiciones, del lenguaje y del mayor o menos
acercamiento al gobierno actual de Argentina (este
nuevo nucleamiento no nace kirchnerista), ambos
Frentes tienen una clara orientación política de
centroizquierda.
No se trata de pasar revista (como hacen los medios de
prensa tradicionales) a la lista de qué
personalidades, qué individuos, qué dirigentes
integran cada uno de los dos Frentes. Lo que hay que
discutir es estrategia política. Más allá de los
individuos, más allá de los “referentes” políticos,
más allá de si hay o no candidaturas a cargos
institucionales.
Nosotros discrepamos respetuosamente con ambos
espacios políticos.
En el ámbito de la vida cotidiana, en el plano
personal, mantenemos nuestro respeto por muchos de los
militantes que integran ambos nucleamientos. Pero
disentimos en política. Esta aclaración se torna
necesaria porque en la Argentina hemos tenido una
aguda y persistente dificultad para poder discutir
estrategias políticas que no se conviertan
inmediatamente en enfrentamientos y odios personales.
Ya es hora de comenzar a respetarnos entre las
distintas vertientes del campo popular. Ya es tiempo
de dejar en el pasado el resentimiento y el
protagonismo desmesurado por ver quién lidera cada uno
de los Frentes. No se trata de poner el carro por
delante de los caballos. Lo que tenemos pendiente es
la elaboración de una discusión política. El frenesí
mezquino que compite por ver quién se queda con las
candidaturas electorales e institucionales -mejor no
hablemos de las peleas por los subsidios y créditos
gubernamentales- ha obstaculizado durante demasiado
tiempo la posibilidad de discutir política en serio
dentro del campo popular. Política de largo plazo.
Política estratégica.
En términos de estrategia política, ¿cómo caracterizar
los dos principales alineamientos de centroizquierda
que actualmente se vislumbran en Argentina?
Creemos no equivocarnos si ubicamos al Frente
oficialista que apoya al gobierno de Kirchner como una
reedición del añejo “Frente Nacional”, en otra época
teorizado por Jorge Abelardo Ramos, Juan José
Hernández Arregui e incluso Rodolfo Puiggrós. Todos
ellos preconizaban -más allá de sus diferencias
recíprocas- con lenguaje de izquierda, con citas
socialistas y referencias incluso marxistas, la
necesidad de que el movimiento popular, en particular
los trabajadores, apoyen a la burguesía nacional. Con
prosa y recursos estilísticos bien diversos,
intentaban actualizar los planteos del populista
peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, líder histórico
del APRA [Alianza Popular Revolucionaria Americana] y
pionero continental en la teorización de estos
“Frentes Nacionales”. Que algunos voceros del Frente
kirchnerista sigan apelando a la antigua retórica de
Abelardo Ramos mientras otros se han ido modernizando
incorporando esa exótica versión argentina del
“autonomismo” (que vive del subsidio y el cargo
estatal) no cambia el fondo del asunto.
¿Cuál es la diferencia principal entre aquellas
formulaciones ideológicas de Ramos, Puiggrós y Arregui
de los años ’50, ’60 y ’70 con las condiciones
sociales actuales? La más importante reside en que en
Argentina la burguesía local se ha transnacionalizado
completamente y ha perdido cualquier tipo de
iniciativa político-social independientista, si es que
alguna vez tuvo alguna (algo bastante discutible, por
cierto...). Por eso creemos que las apelaciones del
presidente Kirchner y de sus defensores intelectuales
a “reconstruir un capitalismo nacional” tienen mucho
más de retórica vacía, de aquello que los caribeños
denominan “politiquería”, que visos de realidad y de
un proyecto factible. Ni siquiera vale la pena tomarse
el trabajo de comparar esas apelaciones entusiastas y
encendidas de patriotismo discursivo con la presencia
destacada de cuadros neoliberales clásicos -como
Martín Redrado y otros de su misma especie- en áreas
centrales de la política económica del gobierno
argentino.
En cuanto al otro Frente, supuestamente opositor, no
resulta exagerado caracterizarlo en términos de
estrategia política como una nueva reedición -y ya
van...- del “Frente Democrático Nacional”, otrora
preconizado por Victorio Codovilla y Rodolfo Ghioldi.
En tanto estrategia de alcance mundial, la idea misma
del “Frente Democrático” nació históricamente en 1935,
en el VII Congreso de la Internacional Comunista,
luego de la política suicida de “clase contra clase”
que desde 1928 ubicaba como enemigo principal de los
revolucionarios a la izquierda del socialismo. Pegando
un bandazo de 180 grados, la Internacional (ya
stalinizada) pasó de un sectarismo extremo al otro
polo, a la “unidad con todo el mundo”, a la disolución
de la autonomía obrera y a la conversión de las
organizaciones de izquierda en furgón de cola de los
proyectos burgueses. Jorge Dimitrov fue uno de los
principales voceros de esta estrategia, aunque Stalin
era su principal impulsor. En Europa, abandonando la
estrategia de “Frente Único” preconizada por Lenin en
Rusia y teorizada por Antonio Gramsci en Occidente,
aquella estrategia de “Frente Democrático” trataba de
hacer la unidad entre los trabajadores y la “burguesía
democrática”, para enfrentar al peligro mayor, el
fascismo y el nazismo. En América latina esa
estrategia de “Frente Democrático” aplicada a
rajatabla potenció todos los errores estratégicos de
la izquierda europea stalinizada arrastrando a los
jóvenes y abnegados partidos comunistas del continente
a los apoyos políticos más inverosímiles y bochornosos
(desde Batista en Cuba hasta Somoza en Nicaragua,
pasando por la Unión Democrática en Argentina).
Si la estrategia del “Frente Democrático” fue errónea
y trágica en la Argentina de 1946 -levantando a partir
de esa fecha un triste muro de cemento entre las
clases trabajadoras y las identidades políticas de
izquierda, que sólo alcanzó a debilitarse en los años
del cordobazo-, al menos puede intentar comprenderse
aquella equivocación histórica por el contexto mundial
de la posguerra, donde la monstruosidad del nazismo
estaba demasiado presente en la mentalidad de los
dirigentes de izquierda. Pero 60 años después,
intentar reflotar aquella Unión Democrática resulta
-al menos esa es nuestra opinión- un despropósito.
Tanto el Frente Nacional como el Frente Democrático
tienen algo en común. Apuestan a la gobernabilidad del
sistema político argentino. En ambos casos, aunque por
vías diversas, se intenta superar la crisis de
hegemonía y de representación política que estalló en
mil pedazos en diciembre de 2001 con la irrupción de
las masas populares. Pero la reconstrucción de esa
gobernabilidad no puede ser un objetivo si de lo que
se trata es de superar el capitalismo en Argentina.
Por eso ambos Frentes de centroizquierda tienen otra
nota en común: dicen oponerse únicamente al
capitalismo neoliberal... como si en nuestros días
existiera la posibilidad de otro capitalismo, un
capitalismo que no sea neoliberal, un capitalismo “con
rostro humano”.
Lo que la izquierda argentina, al menos sus
expresiones más radicales, debería tener como norte es
la construcción de una estrategia popular de
contrahegemonía que jamás subordine las energías ni
despilfarre las militancias populares en aras de las
diversas fracciones de la burguesía local (sea
“nacional” o sea “democrática y progresista”). Los
muertos del 20 de diciembre de 2001 y todos/as los que
día a día se juegan el pellejo en función de un mundo
mejor se merecen algo bien distinto a un capitalismo
“con rostro humano”.
Desde aquel diciembre de 2001 mucha agua ha corrido
bajo el puente. Los empresarios, los banqueros y sus
representantes políticos -con ayuda del dinero estatal
y los créditos del Banco Mundial- han logrado cooptar
a un segmento importante y han podido inocular la
división y la fragmentación en gran parte del
movimiento popular a un grado superlativo. El
indefendible e incomprensible sectarismo que aún
campea en nuestra izquierda ha sido de gran ayuda
frente a esa estrategia con que el poder ha logrado
dividirnos.
¿Cómo superar esa doble pinza de cooptación estatal
(impulsada desde arriba) y de división interna
permanente (padecida en los de abajo)? ¿Cuál debería
ser la alternativa frente a los Frentes Nacionales y
los Frentes Democráticos?
Las respuestas las deberá encontrar el mismo
movimiento popular. No puede salir repentinamente de
la galera de ningún mago. Sin embargo, se pueden
ensayar hipótesis provisorias.
La nuestra es apenas una de ellas. Se debe superar la
fragmentación. Debemos hacer oídos sordos a todos los
que pretenden legitimar dicha fragmentación, a los que
convierten la necesidad en virtud, a aquellos que
justifican acríticamente la dispersión popular con
floridas citas posmodernas y posestructuralistas en
nombre de “la multitud”. Sí, creemos que se debe
superar la fragmentación y la división del movimiento
popular. Pero esa superación no puede venir de la mano
de la unidad con la burguesía, “nacional” o
“democrática”. Lo que tenemos pendiente es la unidad
de los movimientos piqueteros más rebeldes -aquellos
que no se dejan seducir por la cooptación estatal-, de
los trabajadores de las fábricas recuperadas que
siguen luchando por un camino distinto a los que ya
conocemos, de los trabajadores ocupados que siguen
tratando de sacarse de encima esa burocracia sindical
corrupta y neoliberal, del movimiento estudiantil que
no se ha olvidado ni de la Reforma Universitaria de
1918 ni del Cordobazo, de esa inmensa militancia
social que no tiene pertenencia orgánica a los
partidos clásicos pero que no renuncia al proyecto de
enfrentar a las patronales y sus representantes
políticos, etc.
Hace falta la unidad. Sí, hace falta la unidad. Pero
no la unidad hegemonizada por distintos sectores
sociales de las instituciones del sistema capitalista,
sino la unidad de los que luchan contra esas mismas
instituciones.
Históricamente, este tipo de pensamiento político
centrado en la unidad (que a nuestro modo de entender
sigue pendiente en la Argentina) no nace de un
repollo. Las estrategias políticas, aunque siempre
deben dar cuenta de las nuevas situaciones y ser
pensadas en función del presente y el futuro, al mismo
tiempo se remontan históricamente a la experiencia
acumulada por las luchas populares del pasado. Quien
diga que el pasado ya no cuenta y que todo se inventa
sobre la marcha, es ingenuo o está actuando de mala fe
y haciendo trampa. Cada día creemos menos en la
ingenuidad.
En la experiencia acumulada en el pasado, la unidad de
las diversas expresiones y tendencias políticas de los
trabajadores fue defendida por los primeros congresos
de la Internacional Comunista, injustamente olvidados
por aquellos que preconizan el “Frente Democrático” de
Jorge Dimitrov y José Stalin. Tanto Lenin y Trotsky,
desde la revolución rusa, como Antonio Gramsci, en el
occidente europeo, preconizaron el Frente Único de
todos los revolucionarios, de todos los que enfrentan
al sistema, de todos los que no se arrodillan ante las
instituciones del capital (sea “nacional” o
“democrático y participativo”). Más cerca nuestro,
desde lo más profundo de nuestra América, el peruano
José Carlos Mariátegui y el cubano Julio Antonio Mella
fueron quienes defendieron la necesidad estratégica
del Frente Único para desarrollar la lucha por la
independencia nacional y el socialismo en América
Latina. No casualmente Mariátegui enfrentó al mismo
tiempo a Víctor Raúl Haya de la Torre -partidario del
Frente Nacional- y a Victorio Codovilla -estratega del
Frente Democrático-. Frente a la izquierda
nacional-populista que se subordinaba a la retórica de
la “burguesía nacional” y frente a la izquierda que se
dejaba arrastrar por las ilusiones institucionales de
los demócratas liberales, Mariátegui reclama la
construcción de una tercera opción política, la
creación de un socialismo que impulse un frente
antimperialista y anticapitalista al mismo tiempo. El
Che Guevara fue sin duda su mejor discípulo.
Mucho tiempo después de aquellos debates, la agenda
política argentina ha vuelto a poner en el orden del
día la discusión sobre la estrategia.
Retomar aquella herencia mariateguiana pensando en las
fábricas recuperadas, en los piqueteros y piqueteras
rebeldes, en los trabajadores que luchan por recuperar
sus sindicatos burocratizados, en el movimiento
estudiantil, en lo que queda en pie de las asambleas
barriales, en los diversos organismos de derechos
humanos que combaten la judicialización de la protesta
y en toda la militancia social que no se resigna,
sigue siendo un desafío pendiente.
Buenos Aires, 8 de diciembre de 2004
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