[R-P] Bolívar regresa como el Cid Campeador
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Dic 11 11:04:12 MST 2004
[Excelente nota de Roberto Bardini, gentilmente reenviada por
Bambupress. Solamente esperamos que la profecía no se realice bajo
la efigie de Charlton Heston.]
Date sent: Sat, 11 Dec 2004 04:57:59 -0600
Subject: Bolívar regresa como el Cid Campeador
B a m b ú P r e s s
Prensa alternativa políticamente incorrecta
Bolívar regresa como
el Cid Campeador
Si funciona el proyecto de la Comunidad Sudamericana de Naciones,
quizá algún día se podrá decir que el hombre que creyó que había
«sembrado en el viento y arado en el mar», ganó la batalla después de
muerto, como el Cid Campeador.
Roberto Bardini
El 20 de septiembre de 1830, Simón Bolívar le escribe desde Cartagena
de Indias a Pedro Briceño Méndez, su ex ministro de Marina y Guerra:
«Estoy viejo, enfermo, cansado, desengañado, hostigado, calumniado y
mal pagado. No pido por recompensa más que el reposo y la
conservación de mi honor; por desgracia es lo que no consigo».
Tres meses después, el 17 de diciembre, Bolívar moría en Santa Marta.
Tenía sólo 47 años y se llevó a la tumba el sentimiento de haber
fracasado en su intento de crear los Estados Unidos de América
Latina: «He sembrado en el viento y arado en el mar».
Triste epitafio para un civil que organizó un ejército rebelde
multinacional -integrado por colombianos, argentinos, chilenos,
peruanos y voluntarios europeos- y derrotó al imperio español en
América del Sur. Terrible final para un político que fue presidente
de seis países: la Gran Colombia, que incluía a Colombia, Venezuela,
Ecuador y lo que hoy es Panamá (1819-30); Perú (1824-26) y Bolivia
(1825-26).
El Libertador recorrió 123 mil kilómetros -muchos más que los que
transitó Cristóbal Colón- y llevó la independencia a la distancia de
65 mil kilómetros, lo que equivale a una vuelta y media al planeta.
Para decirlo de otra forma: abarcó el triple que el macedonio
Alejandro Magno y diez veces más que el cartaginés Aníbal.
Pero los triunfos militares de Bolívar no fueron acompañados por
éxitos políticos. Su fracaso más grande fue el Congreso Anfictiónico
de Panamá, en de junio de 1826, donde intentó la creación de una sola
Hispanoamérica.
En la Grecia clásica, la «anfictionía» ignificaba un conjunto de
ciudades o repúblicas hermanas, unidas por un idioma y una cultura
comunes alrededor de un santuario u otro lugar notable. Existió,
entre otras, la anfictionía de Delfos, dirigida por un consejo de 24
miembros, que representaba a las doce tribus de la región de las
Termópilas. «¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuera para
nosotros lo que el de Corinto para los griegos!... Ojalá que un día
tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso», se
entusiasmaba el Libertador.
A la reunión sólo asistieron Colombia, Venezuela, Ecuador, Guatemala,
México y Perú. Chile, los países centroamericanos y lo que hoy es
Argentina, no participaron a causa de sus conflictos internos.
Bolivia no llegó a tiempo. Decepcionado, Bolívar se comparó con
«aquel loco griego que pretendía dirigir desde una roca los buques
que navegaban».
El proyecto de una sola Patria Grande chocó con las posiciones
particularistas de los antiguos virreinatos y capitanías generales
del imperio español, cuyas oligarquías locales prefirieron buscar la
independencia por separado.
Transcurrieron 178 años para la firma de la Declaración de Cuzco y la
creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones (Argentina,
Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú,
Surinam, Uruguay y Venezuela). El proyecto representa al tercer mayor
bloque económico del mundo, sólo superado por la Unión Europea y el
Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
La comunidad incluye a más de 360 millones de personas que habitan en
un espacio que supera los 17 millones y medio de kilómetros
cuadrados, con fuertes reservas de gas y petróleo para más de un
siglo. Entre sus objetivos a largo plazo se cuentan una moneda única,
un solo pasaporte, un tribunal de justicia común, un Parlamento, una
unión aduanera, un mercado común y posiciones conjuntas en foros
mundiales.
Quizá algún día se podrá decir que Bolívar -el hombre que creyó que
había sembrado en el viento y arado en el mar- ganó la batalla
después de muerto, como el Cid Campeador.
El Movimiento Bambú está contra lo «políticamente correcto»,
el «pensamiento único» y la «globalización» impuesta desde
arriba.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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