[R-P] ONU, un "enjambre de parásitos"

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Dic 6 04:48:38 MST 2004


[Cuando era chico me gustaba Mafalda.  Después me empezó a caer 
antipática, cada vez más antipática.  Empecé a darme cuenta de que 
era una pelotuda seudointeligente, entre otras cosas, porque tenía 
como máxima aspiración ser funcionaria de Naciones Unidas.  

En cambio, Manolito y Susanita eran gente seria; pasé de 
despreciarlos a respetarlos.  Fueron los indiscutibles vencedores y 
así está el país:  dirigido por palurdos que sólo piensan en el 
negocio chiquito creyéndose émulos de Rockefeller, y señoras gordas 
bien tilingas que saben que, para no sentirse mal cuando uno ve gente 
pobre, lo que tiene que hacer es esconderla.

Finalmente, Miguelito, Guille y Libertad, esos personajes que con su 
creciente desparpajo y radicalidad fueron marcando la transformación 
social de la Argentina de fines de los sesenta y principios de los 
setenta, seguramente están desaparecidos, exiliados o muertos.

Mientras tanto, Mafalda seguramente está pensando en las Naciones 
Unidas.

Yrigoyen se negó a ingresar a la "Liga de las Naciones", a la que 
correctamente denominaba "Liga de Naciones"..

Yrigoyen no era un personaje de Mafalda.]

Gentileza de Bambupress 

B a m b ú P r e s s
Prensa alternativa políticamente incorrecta

ONU, un "enjambre de parásitos" 
Roberto Bardini

La buena noticia es que el 5 de diciembre se cumplieron 58 años del
establecimiento definitivo de la Organización de Naciones Unidas en
Nueva York. Brindemos: paz en la tierra para los hombres de buena
voluntad.

La sede de la ONU está ubicada en la Primera Avenida y la calle 47, 
en Manhattan. Sus instalaciones ocupan poco más de siete hectáreas. 
Para financiar la obra, el gobierno estadunidense concedió a las 
Naciones Unidas un préstamo de 65 millones de dólares sin intereses. 
El último millón se pagó en 1982. 

La mala noticia es que, más de medio siglo después, en el mundo no 
hay paz y parece que escasean los hombres de buena voluntad. El 
secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, un africano nacido 
en Ghana, hace lo que puede. Y si puede poco o nada, no se diferencia 
mucho de sus antecesores. No fueron más eficientes el egipcio Boutros 
Ghali (1992-1996) o el peruano Javier de Pérez de Cuellar (1981-1986 
y 1986-1991), a quienes les tocó desde la guerra de las Malvinas 
hasta las masacres en la ex Yugoslavia, pasando por varias 
atrocidades en países africanos. 

De 1945 a 1992 se registraron en diversas regiones del mundo 
alrededor de cien conflictos armados en los que participó -
precisamente para evitarlos- la ONU. Se calcula que en total 
perdieron la vida 20 millones de personas, sin que el organismo 
pudiera hacer nada. La cantidad equivale a la mitad de muertos 
durante la Segunda Guerra Mundial. 

El gasto en operaciones "pacificadoras" en 1990 fue de 400 millones 
de dólares. El 11 de junio de 1993, Boutros Ghali declaró en Viena 
que el año anterior el organismo había gastado más de tres mil 
millones de dólares en estos operativos. "Soy consciente del costo 
cada vez mayor de las actividades de mantenimiento de la paz y de la 
carga que entraña para los países miembros, aunque estoy convencido 
de que esas operaciones rinden muy buenos resultados en relación a su 
costo". El elegante secretario general parecía un gerente hablando de 
inversiones ante un grupo de empresarios. 

La precursora de la ONU fue la Sociedad de las Naciones, creada en
similares circunstancias durante la Primera Guerra Mundial y
establecida en Suiza en 1919, de conformidad con el Tratado de
Versalles. Su misión era "promover la cooperación internacional y
conseguir la paz y la seguridad". El organismo interrumpió su
actividad al no lograr evitar la Segunda Guerra Mundial. El Tratado 
de Versalles había impuesto a Alemania condiciones tan duras e 
impiadosas que sólo abonó el terreno para desencadenar el próximo 
conflicto armado. 

El cáustico pensador alemán Oswald Spengler (1880-1936), autor de La
decadencia de Occidente, una obra monumental bastante difícil de
digerir, no fue piadoso con la Sociedad de Naciones. En su libro Años
decisivos, publicado en 1933, la definió como un "enjambre de
parásitos veraneantes en las orillas del lago de Ginebra". Setenta
años después, salvo la sede, nada ha cambiado. 

Ahora parece que veranean en la "fábrica de discursos", como denominó
impúdicamente a la ONU ese chico texano, especialista en Derecho
Internacional y resolución rápida de conflictos, llamado George W.
Bush. 

El Movimiento Bambú está contra lo «políticamente correcto»,
el «pensamiento único» y la «globalización» impuesta desde
arriba.


Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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