[R-P] Iraq permite verlo: la globalización no es más que imperialismo

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Dic 3 04:46:59 MST 2004


[Lo bueno de este artículo es que explica qué es, exactamente, el 
imperialismo.  No parece haber cambiado mucho desde los tiempos en 
que Lenin lo describía como el resultado de la fusión del capital 
bancario y el industrial bajo la forma de capital financiero, que 
ponía el Estado a su servicio.  Parece que la "globalización" era más 
bien un verso para engatusar giles (o aprovechados)...

Y lo más interesante es que nos lo describe un "insider", un hombre 
que no está en contra del capitalismo ni nada por el estilo, pero que 
prefiere la verdad a la mentira.  Sólo por esto, el bueno de Greg 
Palast es considerado un "comunista" por los más cerriles defensores 
del statu quo.  Y no les falta razón:  cuanto más se conozca el modus 
operandi de la alta burguesía, menos respeto se le puede tener.]

  
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Gentileza de Red Simón Bolívar <redial_s_bolivar en elistas.net>
Date sent:      	Fri, 3 Dec 2004 05:28:59 -0400

Cruzada Capitalista 
Greg Palast * 

En febrero de 2003, un mes antes de la invasión estadounidense en
Irak, me crucé con un documento de 101 páginas, procedente del
interior del Departamento de Estado del gobierno de los EE.UU. Tenía
un título que resultaba simpático: "Dirigiendo la economía iraquí
desde la recuperación al crecimiento", y formaba parte de un conjunto
mayor de documentos secretos titulado "Estrategia para Irak". El Plan
Económico penetra audazmente en un terreno en el que jamás entró
anteriormente ningún diseño para invasión: la completa reelaboración,
dice, de "las políticas, leyes y normas" del estado conquistado. 

Aquí lo que encontrarían en el Plan: un programa detallado, comenzado 
años antes de que los tanques empezaran a rodar, para imponer un 
nuevo régimen de bajos impuestos sobre los grandes negocios, y la 
rápida venta de los activos iraquíes - de hecho, "de TODAS las 
empresas estatales" a los operadores extranjeros. Hay más cosas en el 
Plan, parte del cual se reveló al público cuando el Departamento de 
Estado contrató a una empresa consultora para el seguimiento del 
traspaso iraquí. Un ejemplo: Seguramente éste será el primer plan de 
ataque militar en la historia que figure en calidad de apéndice, 
dentro de un programa para endurecer las leyes del copyright de la 
nación atacada. Y llegando al tema del petróleo, el Plan no deja nada 
al azar... o a los iraquíes. Comenzando por la página 73, los 
borradores secretos insisten en que Irak deberá "privatizar" (es 
decir, malvender ) su "petróleo y sus industrias auxiliares". El Plan 
deja claro que incluso aunque no fuéramos por el petróleo, 
ciertamente no nos vamos a ir sin él. 

Si el Plan Económico tiene el aspecto de una Carta a los Reyes Magos 
diseñada por los lobbistas de las grandes empresas estadounidenses es 
simplemente porque lo es. Desde eliminar los impuestos hasta borrar 
de un plumazo los aranceles iraquíes (impuestos sobre las 
importaciones de bienes estadounidenses y de otros países), el 
paquete lleva las huellas inconfundibles de las pequeñas y delicadas 
manos de Grover Norquist. Norquist es el capo di capi del ejército 
lobbista de la derecha. Cada miércoles auspicia en Washington alguna 
conferencia de miembros de los grandes negocios políticos y grupos de 
gorilas de derechas -incluída la Coalición Cristiana y la Asociación 
Nacional del Rifle- en la que Norquist diseña la ofensiva mediática y 
legislativa de la semana. 

Inscrito en su día como lobbista para Microsoft y American Express, 
Norquist dirige actualmente a la asociación "Americans for Tax 
Reform", una especie de sindicato de billonarios anónimos, 
defendiendo un diseño regresivo de "impuestos fijos". Siguiendo una 
recomendación, me dejé caer por las oficinas del super-lobbista en L-
Street. Bajo un enorme poster enmarcado de su ídolo ("NIXON- AHORA 
MÁS QUE NUNCA") a Norquist le faltó el tiempo para presumir de 
moverse libremente por los Departamentos del Tesoro, de Defensa y de 
Estado, y, dentro de la Casa Blanca, de perfilar los planes para 
después de la conquista- desde los impuestos hasta los aranceles, 
pasando por los "derechos de propiedad intelectual" a los que ya 
aludí al mencionar el Plan. 

Norquist no ha sido el único hombre del frente corporativo que ha 
participado en el festín del sacrificio de la economía iraquí. 
Norquist sugirió el cambio en las leyes del copyright tras buscar el 
asesoramiento de la Asociación estadounidense de la Industria de la 
Grabación. 

Y luego tenemos el petróleo. Falah Aljibury, nacido en Irak, 
participó en la elaboración de los borradores para el Irak post-
Saddam. Según Aljibury, el gobierno empezó a codiciar el petróleo de 
su vecino del Oriente Medio a las pocas semanas de la inauguración 
Bush-Cheney, cuando la Casa Blanca reunió a una comisión secreta bajo 
la dirección de Pam Wainwright, del Departamento de Estado. El grupo 
incluía a hombres de la banca y de la industria química, y el 
espectro de temas sobre qué hacer con un Irak después de la conquista 
era amplio. Para abreviar, dice Aljibury, "se convirtió en un grupo 
petrolero". 

Esto no debía sorprender, dado que la lista de participantes tiene un 
fuerte olor a petróleo. Junto a Aljibury, un consultor de la 
industria petrolera, el equipo secreto incluía a ejecutivos de la 
Royal-Dutch-Shell y de Chevron-Texaco. Estos y otros grandes de la 
industria petrolera elaborarían, en 2003, el borrador de un Anexo al 
Plan Económico de 300 páginas, dirigido tan solo a los activos 
petroleros iraquíes. 

La sección petrolera del Plan, obtenida después de un año de lucha 
con el gobierno esgrimiendo la Ley en Defensa de la Libertad de 
Información [Freedom of Information Act], hace un llamamiento a los 
iraquíes para que vendan a las "IOC" (siglas en inglés del término: 
compañías petroleras extranjeras) los activos "downstream" del país, 
es decir, sus refinerías, oleoductos y puertos, cosa que, si no media 
ocupación armada, cualquier país del Oriente Medio abominaría 
profundamente de renunciar a ellos. 

El General contra el Anexo D 

Una cosa se oponía a la reelaboración de las leyes iraquíes y a la 
venta de los activos de Irak: los iraquíes. Alguien de dentro de la 
estructura estadounidense lo dijo fríamente con estas palabras: 
"Hacen salir a [secretario del Delegado de Defensa, Paul] Wolfowitz 
diciendo que va a ser un país democrático, pero vamos a hacer algo a 
lo que el 99% de la población iraquí votaría que no". En esta batalla 
que se prepara entre lo que los iraquíes querían y lo que el gobierno 
de Bush planeaba para ellos, los iraquíes encontraron un aliado 
inesperado en la persona del General Jay Garner, el hombre nombrado 
por nuestro presidente justo antes de la invasión para que gobernara
la nación a punto de ser conquistada, al modo de un virrey temporal.

Garner es un veterano en cuestiones iraquíes, que desempeñó esa misma
función autocrática de forma benévola en la zona kurda, después de la
primera Guerra del Golfo. Pero en marzo de 2003 el general cometió el
mayor error de su carrera. En Kuwait City, recién aterrizado desde 
los Estados Unidos, prometió a los iraquíes que tendrían elecciones 
libres y justas tan pronto como Saddam fuera depuesto, 
preferiblemente en un plazo de 90 días. El compromiso de Garner en 
favor de los 90 días hasta la democracia chocó contra una roca: El 
"Anexo D" del Plan Económico. Hacerse cargo de la industria petrolera 
de un país - aunque sólo sea rediseñando las leyes mercantiles y 
fiscales - no se puede hacer en un fin de semana, ni tampoco en 90 
días. El Anexo D supone un estricto calendario de 360 días para la 
transición de Irak al libre mercado. Y aquí está el problema: 
simplemente era inconcebible que cualquier gobierno elegido por el 
pueblo les permitiera a los americanos redactar sus leyes y malvender 
en subasta amañada la joya de la corona de la nación, su industria 
petrolera. 

Las elecciones tendrían que esperar. Como explicó el lobbista 
Norquist cuando le pregunté por el calendario del Anexo D: "El 
derecho mercantil, de la propiedad industrial, estas cosas no se 
pueden dejar al arbitrio de una elección democrática." Simplemente, 
nuestras tropas habrán de quedarse un rato más en Mesopotamia. 
Órdenes del Nuevo Mundo nº 12, 37, 81 y 83 El General Garner se 
resistía - lo cual fue una de las razones para que fuera cesanteado 
discretamente por el Secretario de Estado Donald Rumsfeld la misma 
noche en que llegó a Bagdad, en abril. Rummy tenía preparado al 
sustituto ideal para reemplazar al recalcitrante general. Puede que 
Paul Bremer no tenga la experiencia sobre el terreno de Garner en 
Irak, pero nadie cuestionaría las cualificaciones de un hombre que ha 
estado empleado en Kissinger Associates en calidad de director 
general. Descansando lo justo para instalarse en el antiguo palacio 
de Saddam - y añadiendo otra ronda de alambre de espinos - "Jerry" 
Bremer canceló la reunión que Garner tenía programada con los líderes 
tribales nominados para planificar las elecciones nacionales. En su 
lugar, Bremer nombró personalmente a todos los miembros del gobierno. 

Las elecciones nacionales tendrían que esperar hasta el 2005, 
sentenció Bremer. La prórroga de la ocupación iba a obligar a 
nuestras tropas a alargar su estancia Casualmente, la demora 
proporcionaría tiempo suficiente para dejar totalmente consolidadas 
las leyes, regulaciones y ventas irreversibles de activos, en los 
términos establecidos por el Plan Económico. Bremer no perdió el 
tiempo en esta tarea. En conjunto, el líder de la Autoridad de la 
Coalición Provisional sacó exactamente 100 órdenes gubernativas que 
rehacen Irak a imagen y semejanza del Plan Económico.

En mayo, por ejemplo, Bremer - sólo a un mes de salir huyendo por la 
puerta trasera de Bagdad - encontró el tiempo para, además de 
combatir a la incipiente insurrección, firmar las órdenes nº 81 sobre 
"patentes" y nº 83, sobre "copyrights". Aquí encontró su recompensa 
el duro trabajo de Grover Norquist. En adelante se gravaría la 
grabación de música con royalties, durante 50 años. Y el 
códigoWindows durante 20 años. La orden nº 37, "Estrategia Fiscal 
para 2003" era el sueño de Norquist hecho realidad: los impuestos 
alcanzaban su tope en el 15 por ciento para los ingresos individuales 
y empresariales (tal como se sugería en la página 8 del Plan 
Económico.) El Congreso estadounidense había rechazado un plan fiscal 
similar para América, pero en Irak, con un electorado reducido a una 
persona (Jerry Bremer), la voluntad pública no tenía absolutamente 
ningún peso. 

No todo el mundo sintió por igual los dolores derivados de esta 
intrépida entrada en el libre mercado. La orden nº 12, 
"Liberalización del comercio" permitía la libre importación de 
productos extranjeros, sin aranceles ni impuestos. Uno de los grandes 
ganadores era Cargill, el mayor comerciante mundial de grano, que 
inundó Irak con cientos de miles de toneladas de trigo. Para los 
agricultores iraquíes, castigados ya por las sanciones y por la 
guerra, esto fue devastador. No podían competir con los excedentes 
estadounidenses y australianos que les colaban mediante técnicas de 
dumping. Pero tan importante plan ponía en práctica la letra del Plan 
Económico. Este golpe de suerte para el comercio occidental se vio 
reforzado por el responsable de agricultura de las fuerzas de 
ocupación, Dan Amstutz, importado asimismo desde Estados Unidos. 

Antes de que George Bush iniciara su mandato, Amstutz dirigía una 
compañía financiada por Cargill. No tiene ningún sentido recortar 
impuestos a las grandes compañías, ordenar pagos en concepto de 
copyright al sistema operativo de Bill Gates para un período de 20 
años o destruir las protecciones a los agricultores iraquíes si algún 
gobierno iraquí descontrolado va a suprimir estas medidas después de 
unas elecciones. Los gobernadores en la sombra que se encargan de 
Irak allá en Washington ya pensaron también en ello. Bremer huyó, 
pero lo que ha dejado atrás son casi 200 "expertos" estadounidenses, 
asignados a tutelar a cada nuevo ministro iraquí - funcionarios que 
han sido aprobados también por el Departamento de Estado de Estados 
Unidos-. 

El Precio 

El paraíso del libre mercado en Irak no es gratuito. Después de que 
el General Garner fuera cesanteado, me reuní con él en Washington. El 
Plan Económico que le habían entregado tres meses antes de que los 
tanques se pusieran en marcha le merecía poca admiración. En especial 
teme sus intenciones respecto de los activos petroleros iraquíes y la 
demora en devolver Irak a los iraquíes. "Esa es una batalla que no 
desearías que continuara", me comentó. Pero tenemos que continuarla.

Tras un mes en el palacio de Saddam, Bremer canceló las elecciones 
municipales, incluyendo la votación crucial que iba a tener lugar en 
Najaf. Al negárseles las papeletas, los chiítas de Najaf optaron por 
las balas. En abril de este año las milicias del líder insurgente 
Moqtada Al Sadr asesinaron a 21 soldados estadounidenses y sometieron 
a asedio a la ciudad santa durante un mes.  "No deberían estar 
obligados a seguir nuestro plan", dice el general. "Es su país, su 
petróleo". Puede que sea así, pero no lo es según el Plan. Y hasta 
que se convierta en su país, la división aerotransportada número 82 
habrá de seguir allá, custodiándoselo. 

* Greg Palast es periodista de investigación, y autor del bestseller 
del New York Times titulado "La mejor democracia que puede comprar el 
Dinero". Su nueva película: las fortunas de la familia Bush: la mejor 
democracia que puede comprar el Dinero" ha sido editada en DVD este 
mes. Para ver el trailer, v. http://www.gregpalast.com/bff-dvd.htm 

Fuente: Znet en español 
http://www.zmag.org/spanish/1204palast.htm
Título original: Adventure Capitalism 
Autor: Greg Palast
Origen: Znet, Iraq - 27 de octubre, 2004
Traducido por Marga Vidal (Esp) y revisado por Cristina Feijoo (Arg)

Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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