[R-P] [Derechos Humanos] Por una visión integral, no gorila

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Ago 27 20:00:46 MDT 2004


LOS DERECHOS HUMANOS® 
NO SON MARCA REGISTRADA

Lic. Alfredo Mason

    Cuando reflexionamos sobre nuestra Patria en estos días, 
nos parece estar en presencia del país de las maravillas... 
solo nos falta Alicia.  ¿Por qué? Porque no se puede 
entender lo que allí sucede con la lógica del mundo real.  Y 
si no, cómo podremos entender la disputa por la cuantía del 
dolor entre las madres de un joven secuestrado y otro 
desaparecido.  Si ello posee alguna racionalidad es la que 
informa la confrontación como metodología (cuestión esta que 
ha sido la «cultura oficial» en los últimos tiempos) [1].

    Este no es el camino que hemos elegido para abordar la 
cuestión de los Derechos Humanos, por el contrario, 
preferimos colocarnos en el sitio de una generación que pagó 
todos los precios, el de sus errores y el de sus aciertos; a 
su vez, dentro de ella, en el lugar de los trabajadores.



TODO EMPEZO UN 24 DE MARZO...

    Precisamente, por ser la generación que irrumpe social y 
políticamente entre fines de los ’60 y principios de los 
’70, para ella todo empezó un 24 de marzo. 

    ¿Cuál era la situación un día antes?  El Gobierno en 
manos de María Estela Martínez de Perón carecía de poder, lo 
cual significa que cualquier institución o grupo se 
transformara en un factor de poder que buscaba ver cumplidos 
sus intereses y demandas a costa del resto, creando el 
desorden consecuente.  La solución institucional que se 
plantea son las elecciones anticipadas para fin de ese año 
1976.  En esa perspectiva, los trabajadores organizados a 
través de sus sindicatos y la CGT, aparecen como las 
instituciones con mayor poder concentrado, lo cual podría 
traducirse que el candidato a nuevo presidente del 
Justicialismo debería contar con su aprobación o 
directamente salir de sus filas.

    Los Montoneros han sido derrotados al ser expulsados de 
la Plaza de Mayo por Juan D. Perón el 1° de mayo de 1974 y 
sus acciones –como el intento de copamiento del cuartel de 
Monte Chingolo- tienen más de suicidio colectivo que de 
acción político-militar.  Las FFAA han planteado una salida 
“a la uruguaya”, donde se mantiene la fachada constitucional 
por no derrocar al Presidente pero se disuelve el Congreso y 
ellas nombran a los ministros.  Esa propuesta ha sido 
rechazada.  La oposición reconoce públicamente su 
incapacidad para plantear soluciones [2].  

    Los que sí poseen una estrategia clara y deciden que el 
momento ha llegado son grupos ligados a los intereses del 
capital financiero que se caracterizan por ser 
económicamente liberales y políticamente reaccionarios. Allí 
se enfilan Jaime L.E. Perriaux[3]  –fuertemente ligado a la 
camarilla militar- y en cuya casa se reunían para conspirar 
Martínez de Hoz, Enrique Loncan, Mario Cadenas Madariaga, 
Luis y Carlos García Martínez, Guillermo Zubarán, Horacio 
García Belsunce, Luis García Venturini, Alberto Rodríguez 
Varela, general (R) Hugo M. Miatello.  Los enlaces con el 
Ejército serán los generales Santiago O. Riveros y Carlos G. 
Suárez Mason. También informan al almirante Emilio E. 
Massera. En forma indirecta mantenían contactos Walter 
Klein, Adolfo Diz, Alejandro Estrada y Manuel Solanet[4].  
Todos ellos cubrieron cargos en el estado a partir del 24 de 
marzo de 1976.

    La Asamblea Permanente de Entidades Gremiales 
Empresarias (APEGE) nuclea los sectores que se oponían al 
término del mandato de Martínez de Perón y su sucesión, por 
una fórmula proveniente del Justicialismo o de la "oposición 
complaciente".  El cambio a que aspiraban estos sectores era 
más profundo que un mero reemplazo de presidente, y APEGE 
jugó un papel de relevancia en la desestabilización del 
Gobierno, cuyo punto culminante fue el «lock out» de febrero 
de 1976, convocado bajo los siguientes objetivos: el 
reestablecimiento del orden, de los derechos individuales, 
la revisión de la "filosofía colectivista y estatista" (sic) 
imperante, la derogación de la legislación laboral que 
otorgaba privilegios e inmunidades inadmisibles y la 
eliminación del proceso inflacionario. 

    Por su parte la Sociedad Rural Argentina (SRA) al igual 
que Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) participaban de 
esta visión y tomaron iniciativa.  Su presidente, Celedonio 
Pereda, comienza en 1975 una serie de «disertaciones» en 
ámbitos castrenses sobre la problemática del sector, que 
culminaron con una audiencia solicitada al Comandante en 
Jefe del Ejército -general Jorge Rafael Videla- para 
explicarle que el debilitamiento del sector agropecuario 
afectaba a la seguridad nacional[5]. Hacia fines de 1975 e 
integradas a APEGE, convocaban a la movilización contra el 
orden institucional, exhortando a la unidad de criterios de 
todo el empresariado para frenar el avance de los poderes 
del estado sobre la actividad privada (sic)[6].

    La Cámara Argentina de Comercio (CAC)  fue  una  de las 
más severas críticas del Gobierno justicialista y así lo 
expresaba su presidente Armando Braun: la crisis que 
enfrenta hoy nuestro país tiene carácter general y alcanza 
igualmente a todas las manifestaciones de la vida nacional. 
Como un cáncer, la crisis ha penetrado, se ha extendido y se 
ha terminado por contaminar todo el cuerpo social argentino 
[...] Así como el proceso iniciado en 1853 estuvo fundado en 
la primacía de la razón [...] el proceso político que 
comienza en 1945 tiene todas las características de los 
fenómenos patológicos. Al  compás del bombo y de la matraca 
y ante multitudes vociferantes se apagó de pronto la voz de 
la razón, desplazada por el mito y la concupiscencia[7]. 

    No era más sencilla la situación en el plano 
internacional. En 1973 se reúnen en Tokio las más grandes 
corporaciones de Estados Unidos, Europa y de ese país 
conformando la Trilateral Comission, inicio del proceso de 
la economía y las finanzas globalizadas; Estados Unidos sale 
fortalecido de la crisis del petróleo de 1973 y logra 
actualizar los términos de la convivencia con la URSS en 
Vladivostok (1974), tras el encuentro de Leonid Brezhnev y 
Gerald Ford, permitiendo la «reorganización del patio 
trasero» con una serie de golpes de estado en América 
Latina.

    En esas condiciones se realiza el golpe militar que 
instaura una política de terrorismo de estado cuyo resultado 
entre muertos y desaparecidos ascienden a más de 21.000 
casos registrados[8] , cuya inmensa mayoría eran militantes 
justicialistas, gran parte de los cuales eran trabajadores[9] .

    ¿Qué es lo que se violó al aplicar la metodología que 
caracterizamos como “terrorismo de estado”? La dignidad 
intrínseca y los derechos iguales e inalienables de todos 
los miembros de la familia humana[10] , o sea, que lo que se 
violó es un régimen de libertad personal y de justicia 
social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del 
hombre; los cuales no nacen del hecho de ser nacional de 
determinado estado, sino que tienen como fundamento los 
atributos de la persona humana[11] .

    ¿Dónde apareció la resistencia a la dictadura militar?  
Podemos reconocer tres instituciones que toman partido 
claramente, en la oposición a la misma: el sindicalismo, los 
organismos de derechos Humanos –especialmente, las Madres de 
Plaza de Mayo- y el Partido Justicialista.

    La cosa también empezó en 1976, más precisamente el 9 de 
septiembre, cuando los trabajadores de la planta General 
Motors van a la huelga y el Ejército ocupa la misma; sigue 
el paro realizado en la planta Ford de Pacheco, donde el 
mismo Ejército contesta con la realización de un vivac y 
hace nombrar supervisores a suboficiales retirados que 
realizan su trabajo portando armas; en enero de 1977 los 
trabajadores de Luz y Fuerza se concentran frente a su 
Sindicato de Capital Federal y a la par de sus 
reivindicaciones laborales aparece, por primera vez, un 
canto: se va a acabar... se va acabar... la dictadura 
militar. La respuesta no se hizo esperar: a los cientos de 
trabajadores que ya habían desaparecido se le suma el 
Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza-Capital 
Federal, Oscar Smith y el grupo de compañeros que viajaba 
con él.

    El diario Buenos Aires Herald provoca al Gobierno 
preguntando El resultado de la corriente huelga de los 
trabajadores de Luz y Fuerza será el que decida quien está 
gobernando el país: las FFAA o los sindicatos peronistas[12] .  

    Por entonces aparecen también un grupo de madres que, en 
la desesperación frente a la desaparición de sus hijos[13]  
comienzan a agruparse para tratar de contenerse y seguir su 
lucha, nacen la Madres de Plaza de Mayo.  Las cuales 
encabezan el reclamo en 1979 frente a la Delegación de la 
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, allí 
encontrarán a los vicepresidente primero y segundo del 
Partido Justicialista: Deolindo Felipe Bittel y Herminio 
Iglesias respectivamente[14]... el resto ausente sin aviso[15].

    A eso se lo acompañó con los paros generales de 1979 y 
1982 que convocara la CGT a cargo de Saúl Ubaldini..

Y DESPUÉS DE TODO LA DEMOCRACIA VUELVE

    Por primera vez aparece una política explícita respecto 
de los Derechos Humanos con la asunción al Gobierno de Raúl 
Alfonsín, conformando la CONADEP[16], los juicios a las Juntas 
Militares y la reidentificación de los cadáveres NN que se 
van localizando.  Allí se acuña el Nunca más.    

    En honor a la verdad, debemos reconocer que en la 
creación de la CONADEP hubo dos acciones que se apartaron de 
sus loables objetivos.  En primer lugar parte de una 
concepción que busca reunir elementos para configurar los 
delitos que luego investigaría la Justicia; era la 
concepción de penalizar a los culpables antes que la de 
esclarecer la suerte de las víctimas[17].  Por otro lado 
sirvió para “lavar” ciertas actitudes complacientes con la 
dictadura militar de algunos de sus integrantes, tales como 
Ernesto Sábato y Magdalena Ruiz Guiñazú. 

    La verdad histórica, también se suele desdibujar en los 
homenajes que a partir de este momento se realizan a los 
desaparecidos, cuando se los honra con motivo del final que 
no eligieron y se omiten en cambio los compromisos, las 
ideas o los sueños que sí tuvieron y que dieron sentido a 
sus vidas.  Fueron en su inmensa mayoría, y así deberíamos 
seguir recordándolos, compañeros peronistas que creían en 
esa nueva etapa que se abrió en nuestra Patria con el 
regreso del Tte. Gral. Juan Domingo Perón en 1973.

    A las leyes reparatorias que se sancionaron 
posteriormente a 1989; la envergadura que se le otorga a los 
Derechos Humanos al conformar una Secretaría de Estado que 
elabora una metodología, que brinda sus frutos en el 
esclarecimiento de muchas desapariciones, como el 
descubrimiento de niños a quienes se les había ocultado su 
identidad; se le suma el trabajo sobre un nuevo campo: no 
solo una dictadura violaba los Derechos Humanos sino que 
durante el proceso de las privatizaciones y apertura 
económica surgió nuevas actividades ligadas al mundo 
sindical.

    En primer lugar será el Sindicato de Luz y Fuerza que 
deberá resolver la situación de trabajadores chilenos que 
son tratados en forma que se considera atenta contra su 
dignidad por parte de Edesur.  Otro tanto deberá realizar la 
UOCRA en defensa de los trabajadores brasileños.

    Se va encontrando así un nuevo perfil al significado de 
la expresión: “violación de los Derechos Humanos”.  Allí nos 
parece que se insertan aquellos que, por la falta de 
seguridad personal que el estado nacional no garantiza, son 
objeto de secuestro, mutilación y/o muerte.

    El problema que se abre aquí es que hay quienes suponen 
que los Derechos Humanos poseen una marca registrada que 
ellos poseen.  Aquí queremos ser claros.  Comprendemos el 
dolor que puede tener una madre o un padre cuando pierden a 
un hijo por motivos tan crueles como los enunciados, 
agravados cuando ni siquiera se posee el cadáver para llorar 
sobre él e iniciar el duelo.  Pero el caso es que, cuando el 
dolor se transforma en odio nada se puede construir sobre 
él, peor aún cuando aparece una suerte de mercadeo del 
desaparecido, al igual que el escenario que muestra Norman 
Finkelstein en Holocaust Industry, sosteniendo que esta 
posición está presente en la exposiciones del tipo Dachau-
Disneylandia que organiza el centro Simon Wiesenthal. 

A MANERA DE EPILOGO

    Finalmente, debemos reflexionar si no estamos dejando 
pasar por alto la manera de violación más patente a los 
Derechos Humanos que se realiza en nuestros días, sumiendo a 
millones de trabajadores en la más abyecta de las 
condiciones humanas: la injusticia social, la exclusión 
social y el desarraigo.  Curiosamente, aquellos miles que 
hoy solo se conocen como “los desparecidos”, lucharon –cada 
cual a su modo- para que ello no ocurriera.   Allí está 
nuestra deuda generacional y la misión a realizar en el 
futuro y para ello... de nada sirve confrontar.





La política de los  Derechos Humanos 

Una herramienta de construcción de hegemonía:

Carlos “Chino Fernández”

CEES

La finalidad del presente escrito es avanzar en el proceso 
de localización, análisis y caracterización de todos 
aquellos mecanismos o instrumentos que hacen a la producción 
de hegemonía, vista esta última, en su arista ideológica  y 
cultural y que al margen de los cambios de Gobierno 
permanecen activos tanto en el aparato del estado como en el 
tejido social.  

En esta oportunidad- siguiendo con la línea de razonamiento 
del Prof. Alberto Buela[18]-, fijaremos nuestra atención en la 
política de los Derechos Humanos.

Los Derechos Humanos

Una  paradoja histórica:

En este caso el desarrollo de la política de los derechos 
humanos ha ido profundizándose al mismo tiempo que  los 
derechos sociales de los trabajadores han sido erosionados 
por los diversos gobiernos desde 1976 al 2001[19].

Esta paradoja no es una casualidad y responde por el 
contrario a una lógica de resignificación y de sentido que 
permanece oculta y sin ser clarificada detrás de amarillos 
esquemas de interpretación.

Localización histórica :

A partir de los años ´80 en la Argentina y en el resto de 
América  la política de los derechos humanos (DDHH) se 
generaliza como tal. A través del Departamento de Estado de 
los Estados Unidos, durante el gobierno de Jimy Carter esta 
política sirvió como parte de una argamasa ideológica  que 
influyó en la percepción que determinadas fracciones 
sociales tuvieron del  proceso histórico reciente.

Ese proceso histórico nos habla de una etapa de transición 
entre el momento en donde la Doctrina de la Seguridad 
Nacional y su correlato en los Regímenes militares fueran lo 
dominante, y el paso a un momento en donde los sistemas 
electorales parlamentarios se generalizaron  en varios 
países.

 

Cuando la llamada guerra contra la subversión comenzaba a 
definiese a favor del Régimen, los EEUU, a través de sus 
organismos de apariencia multilateral[20]  y de sesgo 
humanitario, comienzan a desarrollar a través del discurso y 
a través de diversos organismos locales e internacionales 
una política destinada a reparar de alguna manera las 
atrocidades cometidas por los  regímenes militares que por 
otra parte habían fomentado.

Estas acciones tuvieron la capacidad de asentarse en las 
conciencias de importantes fracciones sociales que por su 
adscripción ideológica favorable a posiciones progresistas y 
a  develar los hechos de la historia reciente, no tuvieron 
reparos en  hacer propias las políticas referidas y 
multiplicarlas sin medir sus consecuencias. Ni siquiera 
avizoraron su origen ni naturaleza. 

Es decir que en un primer momento y desde el discurso la 
política de los DDHH, sirvió para  aumentar los márgenes de 
visibilidad de los actos y consecuencias que el Régimen 
militar había producido con anterioridad a la reinstalación 
del sistema  democrático representativo. El Régimen  había 
llevado a cabo una estrategia en donde se combinaban 
tácticas de represión abiertas y generalizadas con una 
política de aniquilamiento físico, de una gran cantidad de 
cuadros políticos y sociales que se sumaba a  un conjunto de 
diversas acciones en el orden psicológico e ideológico.

En un segundo momento, cuando la tarea del régimen militar 
se acercaba a su desenlace, las políticas de los Derechos 
Humanos sirvieron a los mismos intereses  pero a través de 
objetivos diferentes, como ser el debilitamiento de las 
mismas Fuerzas Armadas existentes en tanto brazo armado de 
la Nación con independencia de los hechos producidos 
recientemente[21]. 

Para esta segunda etapa se sirvió del Progresismo 
intelectual que desde un discurso democrático en apariencia, 
no  fue capaz de discriminar la raíz del  problema que 
esencialmente es de orden político, de los aspectos humanos 
y del rechazo que produce cualquier hecho de violencia  
llevado a cabo contra un semejante. 

La dimensión  humana y la pertenencia de clase:

Cuando “lo humano” oculta “lo social”

Hablar de lo humano es mencionar una generalidad abstracta. 
Su grado de abstracción no ayuda a pensar el verdadero 
alcance de las políticas de los derechos humanos desplegadas 
desde el gobierno de turno o desde los organismos 
multilaterales o desde las ONGs.

Quién  sería capaz de no  rechazar el asesinato; la tortura, 
la vejación??

Cuántos estarían dispuestos a permitir que los menores de 
edad trabajen en condiciones de explotación?, o que las 
mujeres sean relegadas a tareas en el hogar y nada más? 
Todos compartimos una serie de enunciados generales acerca 
de los derechos universales pero la cuestión más importante 
pasa por definir claramente:

*La pertenencia social de los sujetos involucrados en la 
situación que se pretende definir como violatoria de los 
derechos humanos

*La relación social específica que establecen los sujetos de 
la acción

*El ámbito en que se desenvuelve el hecho

*El motivo o la sustancia de lo que se supone es afectado en 
la acción

*La formación económico-social en que se desenvuelve la 
situación

*El momento Histórico concreto

El Progresismo a tratado a las Fuerzas Armadas en tanto  
corporación militar como una entidad a-histórica en sí misma 
lo que ha favorecido el debilitamiento en la reflexión y en 
la práctica  de una parte constitutiva del estado-nación 

El progresismo ha concebido a las “personas desaparecidas” 
como “humanos” des-naturalizando la función política que 
supieron cumplir en aquellos años.

Al no verlos como militantes o cuadros políticos, aparecen 
en la percepción moldeada por la opinión pública  como 
humanos abstractos, sin función histórica que permita 
explicar su secuestro, encarcelamiento y desaparición más 
que como un producto de la perversión humana, que si bien 
existe no explica lo acontecido. 

La denuncia en el terreno del derecho (La Ley) es de control 
directo  del Régimen de dominio, ya que el sistema jurídico-
legal es el encargado de mantener el status quo existente en 
la sociedad[22] .

No satisfechos con esto, el progresismo han desarrollado con 
los años una vez afianzada la democracia representativa -
tercer momento- , una estrategia en donde a través de los 
medios de comunicación, del sistema educativo y  de 
organismos que forman parte  del aparato del estado, ha 
inundado de cursos de capacitación y programas destinados a 
empleados y funcionarios acerca de los Derechos Humanos. 

Hasta se han fundado Universidades Nacionales en donde el 
eje de  convocatoria son los derechos humanos[23]. 

Estas acciones no son malas en sí mismas, sino que se montan 
sobre la superestructura de construcciones sociales y 
estatales cuyas bases de sustentación no son cuestionadas-de 
ahí la paradoja-, y removidas sus raíces de injusticias.

Damos cursos acerca de los derechos humanos, al mismo tiempo 
que compramos y vendemos leyes en el Parlamento y permitimos 
que mujeres trabajadoras lo hagan por más de 8Hs. Diarias. O 
bien, mientras legitimamos las protestas de organizaciones 
como “Hijos”, nos hacemos los distraídos cuando nuestros 
jóvenes se ven obligados a sumarse a las protestas sociales 
por falta de trabajo o de futuro. 

Llegamos entonces a la actualidad en donde desde los años 
setenta se ha resquebrajado todo en andamiaje de protección 
al trabajador. Una gran cantidad de derechos laborales 
fueron desconocidos.

El incremento de la desocupación y la subocupación no solo 
deteriora al que lo padece, sino que debilita políticamente 
al resto que se encuentra trabajando. El incremento del 
trabajo en negro fue de la mano de la licuación de los 
ahorros de los trabajadores en condiciones de jubilarse, 
como producto de la gran especulación financiera de  los 
últimos años.

El sistema de salud y de educación pública se debilitó en 
relación al crecimiento de la oferta del sector privado. En 
fin los derechos sociales han sido dejados de lado al mismo 
tiempo que los derechos humanos han prevalecido como 
política de estado. 

Tenemos entonces, que con independencia de quien detente la 
administración del estado central, existen algunos 
instrumentos y mecanismos de producción de hegemonía 
intelectual que los sectores sociales de mayor concentración 
económica utilizan para sostenerse en la retirada del 
gobierno.

En este sentido, la política por los derechos humanos es una 
herramienta de producción de hegemonía no siempre favorable 
a los sectores sociales que han padecido exclusión, cárcel y 
tortura, aunque su discurso sea de tono progresista.

Estas herramientas son empleadas por fracciones de Pequeñas 
Burguesías  Ilustradas que reproducen desde lo ideológico 
una situación de oscurantismo y de falta de claridad a la 
hora de explicar las causas de los problemas.


  Cuando se realizaban intentos de conciliación que evitaran la 
guerra en la ex-Yugoeslavia, un oficial inglés a 
cargo de ellas sostenía que era muy difícil negociar la paz y la 
construcción de una nueva sociedad, pues las 
partes iniciaban el diálogo confrontando lo sucedido en el siglo XV.  
Lo que no comprendían allí, como 
parece que tampoco acá, es que una negociación no se inicia con la 
declaración dogmática de sustento de la 
verdad.

  Panorama  (1974)354  p.13  y  (1974)362  p.9

  A él se le debe el nombre de la asonada militar, pues sostenía que 
después de la demagogia peronista, era 
necesario un proceso de reorganización nacional. Para ver, desde el 
punto de vista político-ideológico las 
influencias o el pensamiento «procesista» puede verse: RATTEMBACH, 
Benjamín El sistema socio-militar 
de la sociedad moderna. Buenos Aires. Círculo Militar. 1972; 
VILLEGAS, Osiris La Guerra revolucionaria 
comunista. Buenos Aires. Círculo Militar. 1962 y Tiempo geopolítico 
Argentino. Idem. 1975; MENÉNDEZ, 
Luciano B. Las intervenciones militares en la vida política nacional 
en Revista Militar. Buenos Aires 
(1982)707

  El golpe con traje y corbata en Clarín  18.03.2001.

  SOCIEDAD RURAL ARGENTINA Memoria 1975-1976. Buenos Aires. 1976  

  Idem.

  La Nación 24.12.1975  p.5

  Secretaria de Derechos Humanos. 2003.

  Los trabajadores industriales eran 30.2%, la cifra más alta desde 
el universo ocupacional de los 
desaparecidos, a ello se le deben sumar el 17.9% de empleados 
llegando así al 48.1% de la cifra total. Nunca 
Más. Buenos Aires. CONADEP. 1984  p.296

  Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 
1948.

  Convención Americana sobre los Derechos Humanos. San José de Costa 
Rica. 1969.

  Buenos Aires Herald 18.10.1976.

  El mismo general Ramón Camps cuenta que en 1957 se iniciaron en el 
Ejército Argentino los estudios 
sobre la guerra revolucionaria comunista [...] con el asesoramiento 
de dos jefes del ejército francés.  
Trabajábamos basándonos en la doctrina francesa aplicada en Indochina 
y en aplicación en ese momento en 
Argelia.  Esa forma de actuar fue mantenida hasta 1975 [...] 
recibimos primero la influencia francesa y luego 
la estadounidense, aplicando cada una por separado y luego juntas, 
tomando conceptos de ambas [...] hasta 
que llegó el momento en que asumimos nuestra mayoría de edad y 
aplicamos nuestra propia doctrina. LA 
PRENSA  (18.1.1981) p.3  Más cerca de nosotros, encontramos las 
declaraciones públicas que 
realizaran los  generales Reynaldo Bignone, Ramón Díaz Besone y 
Albano Harguindeguy quienes 
se preguntaban ¿Cómo puede sacar usted información a un detenido si 
no lo aprieta, si no 
tortura?, siendo aún más explícitos, ¿Usted cree que hubiéramos 
podido fusilar a 7000? Al fusilar 
tres nomás, mire el lío que el Papa le armó a Franco con tres. Se nos 
viene el mundo encima. 
Usted no puede fusilar 7000 personas. ¿Y si los metíamos en la 
cárcel, qué? Ya pasó acá. Venía 
un gobierno constitucional y los ponía en libertad. Ante semejante 
evidencia, huelgan los 
comentarios. La Nación, Clarín, Página 12 (7.10.2003).

  Afirmarán públicamente: el Justicialismo desde 1946 representa a la 
gran mayoría del pueblo argentino y 
con esa representatividad incontestable, se dirige a la Comisión 
Interamericana de Derechos Humanos 
respondiendo a una generalizada inquietud de la comunidad 
internacional que considera que el 
comportamiento de la autoridad militar que ejercita el mando en la 
República Argentina es, francamente, 
violatoria de los Derechos Humanos.  Los benefactores de la actual 
situación, son y serán nuestros 
implacables adversarios.  No podemos aceptar el terrorismo de estado. 
 No puede haber Doctrina de la 
Seguridad Nacional que esté por encima de ley que debe amparar por 
igual a todos los ciudadanos.  Por ello, 
el Justicialismo denuncia la muerte y/o desaparición de miles de 
ciudadanos, lo que insólitamente se pretende 
justificar con la presunción de fallecimiento, que no significa otra 
cosa más que el reconocimiento de las 
arbitrariedades cometidas (CLARIN,1979,58-59).

  Mariano Grondona declara que el 24 de marzo de 1976 nació una nueva 
constitución que incluye la 
anterior. Un nuevo sistema constitucional  que no está en 
contraposición con la Carta Magna del ´53 
(CONVICCION,1979,3).  Unos días después irá más allá sosteniendo que 
por creer que el derecho a la 
seguridad es un derecho humano que el estado debe proteger, los 
argentinos recibimos hoy la visita de la 
CIDH. Esto es lo malo. Que están aquí por que somos derechos y 
humanos (CRONISTA 
COMERCIAL,1979,9). Un comunicado de la UCR, haciendo gala de la 
tradicional dialéctica radical, 
ambivalente y confusa, declara: repudiamos la violencia como método 
de acción política. Condenamos la 
guerrilla y el terrorismo que siembra destrucción y muerte. 
Repudiamos también la acción de los grupos 
autónomos que desde otro extremo ideológico, bajo el pretexto de 
ayudar a combatir al otro extremo, son 
responsables de excesos en la represión (citado por 
BLAUSTEIN/ZUBIETA,1998,307).  Esta posición sienta 
las bases de la teoría de los dos demonios y es completada por las 
declaraciones de Raúl Alfonsín quien 
sostiene Argentina está siendo empujada hacia un colapso ético por 
los partidarios de la violencia de uno y 
otro signo (CLARIN,1979,2).

  Dicha Comisión fue creada por el Decreto 187/83 como una de las 
primeras medidas del Gobierno, con el 
objetivo de lograr el esclarecimiento de los hechos relacionados con 
la desaparición de personas 
averiguando su destino o paradero.

  PIERINI, Alicia Exposición en la Legislatura de la Ciudad de Buenos 
Aires (23.9.1996) en Buenos Aires: 
por una ciudad con derechos para todos. Buenos Aires. Eudeba. 1997  
p.23

  Nota: Ver escritos  del profesor Alberto Buela a propósito del 
“Progresismo” y sus posturas en la realidad 
nacional

  Nota: El incipiente intento de revisión de la Ley Laboral aprobada 
en su último capítulo en Abril de 2000, 
es el punto culminante del retroceso de la legislación laboral en 
materia social, para los trabajadores 
argentinos

  Nota: Organismos como la OEA y las ONU, crearon directamente 
órganos encargados de difundir la 
“política de los derechos humanos”; al mismo tiempo que fomentaron y 
financiaron ONGs y espacios 
institucionales públicos a nivel local

  Nota: Proceso que se profundizó con un acelerado des-financiamiento 
de las fuerzas armadas y la 
producción industrial vinculada a la Defensa y tuvo en el caso 
“Carrasco” como a uno de sus momentos de 
mayor ejemplificación con la anulación de la Ley del servicio militar 
obligatorio.

  Nota. Con fecha 25 de agosto de 2004 los diarios más importantes 
retratan un nuevo capítulo en el 
tratamiento jurídico del tema de los derechos humanos durante el 
proceso militar. Un nuevo ejemplo para 
subrayar que la recuperación de la memoria no pasa por una nueva 
ingeniería legal, sino más bien por un 
tratamiento político que considere las diferentes situaciones 
históricas que se generan entre la consumación de 
los hechos y su reitera revisión.

  Nota: Como por ejemplo  la Maestría en Derechos Humanos en la UNLP 
2003, entre otras iniciativas.


Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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