[R-P] [Derechos Humanos] Por una visión integral, no gorila
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Ago 27 20:00:46 MDT 2004
LOS DERECHOS HUMANOS®
NO SON MARCA REGISTRADA
Lic. Alfredo Mason
Cuando reflexionamos sobre nuestra Patria en estos días,
nos parece estar en presencia del país de las maravillas...
solo nos falta Alicia. ¿Por qué? Porque no se puede
entender lo que allí sucede con la lógica del mundo real. Y
si no, cómo podremos entender la disputa por la cuantía del
dolor entre las madres de un joven secuestrado y otro
desaparecido. Si ello posee alguna racionalidad es la que
informa la confrontación como metodología (cuestión esta que
ha sido la «cultura oficial» en los últimos tiempos) [1].
Este no es el camino que hemos elegido para abordar la
cuestión de los Derechos Humanos, por el contrario,
preferimos colocarnos en el sitio de una generación que pagó
todos los precios, el de sus errores y el de sus aciertos; a
su vez, dentro de ella, en el lugar de los trabajadores.
TODO EMPEZO UN 24 DE MARZO...
Precisamente, por ser la generación que irrumpe social y
políticamente entre fines de los ’60 y principios de los
’70, para ella todo empezó un 24 de marzo.
¿Cuál era la situación un día antes? El Gobierno en
manos de María Estela Martínez de Perón carecía de poder, lo
cual significa que cualquier institución o grupo se
transformara en un factor de poder que buscaba ver cumplidos
sus intereses y demandas a costa del resto, creando el
desorden consecuente. La solución institucional que se
plantea son las elecciones anticipadas para fin de ese año
1976. En esa perspectiva, los trabajadores organizados a
través de sus sindicatos y la CGT, aparecen como las
instituciones con mayor poder concentrado, lo cual podría
traducirse que el candidato a nuevo presidente del
Justicialismo debería contar con su aprobación o
directamente salir de sus filas.
Los Montoneros han sido derrotados al ser expulsados de
la Plaza de Mayo por Juan D. Perón el 1° de mayo de 1974 y
sus acciones –como el intento de copamiento del cuartel de
Monte Chingolo- tienen más de suicidio colectivo que de
acción político-militar. Las FFAA han planteado una salida
“a la uruguaya”, donde se mantiene la fachada constitucional
por no derrocar al Presidente pero se disuelve el Congreso y
ellas nombran a los ministros. Esa propuesta ha sido
rechazada. La oposición reconoce públicamente su
incapacidad para plantear soluciones [2].
Los que sí poseen una estrategia clara y deciden que el
momento ha llegado son grupos ligados a los intereses del
capital financiero que se caracterizan por ser
económicamente liberales y políticamente reaccionarios. Allí
se enfilan Jaime L.E. Perriaux[3] –fuertemente ligado a la
camarilla militar- y en cuya casa se reunían para conspirar
Martínez de Hoz, Enrique Loncan, Mario Cadenas Madariaga,
Luis y Carlos García Martínez, Guillermo Zubarán, Horacio
García Belsunce, Luis García Venturini, Alberto Rodríguez
Varela, general (R) Hugo M. Miatello. Los enlaces con el
Ejército serán los generales Santiago O. Riveros y Carlos G.
Suárez Mason. También informan al almirante Emilio E.
Massera. En forma indirecta mantenían contactos Walter
Klein, Adolfo Diz, Alejandro Estrada y Manuel Solanet[4].
Todos ellos cubrieron cargos en el estado a partir del 24 de
marzo de 1976.
La Asamblea Permanente de Entidades Gremiales
Empresarias (APEGE) nuclea los sectores que se oponían al
término del mandato de Martínez de Perón y su sucesión, por
una fórmula proveniente del Justicialismo o de la "oposición
complaciente". El cambio a que aspiraban estos sectores era
más profundo que un mero reemplazo de presidente, y APEGE
jugó un papel de relevancia en la desestabilización del
Gobierno, cuyo punto culminante fue el «lock out» de febrero
de 1976, convocado bajo los siguientes objetivos: el
reestablecimiento del orden, de los derechos individuales,
la revisión de la "filosofía colectivista y estatista" (sic)
imperante, la derogación de la legislación laboral que
otorgaba privilegios e inmunidades inadmisibles y la
eliminación del proceso inflacionario.
Por su parte la Sociedad Rural Argentina (SRA) al igual
que Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) participaban de
esta visión y tomaron iniciativa. Su presidente, Celedonio
Pereda, comienza en 1975 una serie de «disertaciones» en
ámbitos castrenses sobre la problemática del sector, que
culminaron con una audiencia solicitada al Comandante en
Jefe del Ejército -general Jorge Rafael Videla- para
explicarle que el debilitamiento del sector agropecuario
afectaba a la seguridad nacional[5]. Hacia fines de 1975 e
integradas a APEGE, convocaban a la movilización contra el
orden institucional, exhortando a la unidad de criterios de
todo el empresariado para frenar el avance de los poderes
del estado sobre la actividad privada (sic)[6].
La Cámara Argentina de Comercio (CAC) fue una de las
más severas críticas del Gobierno justicialista y así lo
expresaba su presidente Armando Braun: la crisis que
enfrenta hoy nuestro país tiene carácter general y alcanza
igualmente a todas las manifestaciones de la vida nacional.
Como un cáncer, la crisis ha penetrado, se ha extendido y se
ha terminado por contaminar todo el cuerpo social argentino
[...] Así como el proceso iniciado en 1853 estuvo fundado en
la primacía de la razón [...] el proceso político que
comienza en 1945 tiene todas las características de los
fenómenos patológicos. Al compás del bombo y de la matraca
y ante multitudes vociferantes se apagó de pronto la voz de
la razón, desplazada por el mito y la concupiscencia[7].
No era más sencilla la situación en el plano
internacional. En 1973 se reúnen en Tokio las más grandes
corporaciones de Estados Unidos, Europa y de ese país
conformando la Trilateral Comission, inicio del proceso de
la economía y las finanzas globalizadas; Estados Unidos sale
fortalecido de la crisis del petróleo de 1973 y logra
actualizar los términos de la convivencia con la URSS en
Vladivostok (1974), tras el encuentro de Leonid Brezhnev y
Gerald Ford, permitiendo la «reorganización del patio
trasero» con una serie de golpes de estado en América
Latina.
En esas condiciones se realiza el golpe militar que
instaura una política de terrorismo de estado cuyo resultado
entre muertos y desaparecidos ascienden a más de 21.000
casos registrados[8] , cuya inmensa mayoría eran militantes
justicialistas, gran parte de los cuales eran trabajadores[9] .
¿Qué es lo que se violó al aplicar la metodología que
caracterizamos como “terrorismo de estado”? La dignidad
intrínseca y los derechos iguales e inalienables de todos
los miembros de la familia humana[10] , o sea, que lo que se
violó es un régimen de libertad personal y de justicia
social, fundado en el respeto de los derechos esenciales del
hombre; los cuales no nacen del hecho de ser nacional de
determinado estado, sino que tienen como fundamento los
atributos de la persona humana[11] .
¿Dónde apareció la resistencia a la dictadura militar?
Podemos reconocer tres instituciones que toman partido
claramente, en la oposición a la misma: el sindicalismo, los
organismos de derechos Humanos –especialmente, las Madres de
Plaza de Mayo- y el Partido Justicialista.
La cosa también empezó en 1976, más precisamente el 9 de
septiembre, cuando los trabajadores de la planta General
Motors van a la huelga y el Ejército ocupa la misma; sigue
el paro realizado en la planta Ford de Pacheco, donde el
mismo Ejército contesta con la realización de un vivac y
hace nombrar supervisores a suboficiales retirados que
realizan su trabajo portando armas; en enero de 1977 los
trabajadores de Luz y Fuerza se concentran frente a su
Sindicato de Capital Federal y a la par de sus
reivindicaciones laborales aparece, por primera vez, un
canto: se va a acabar... se va acabar... la dictadura
militar. La respuesta no se hizo esperar: a los cientos de
trabajadores que ya habían desaparecido se le suma el
Secretario General del Sindicato de Luz y Fuerza-Capital
Federal, Oscar Smith y el grupo de compañeros que viajaba
con él.
El diario Buenos Aires Herald provoca al Gobierno
preguntando El resultado de la corriente huelga de los
trabajadores de Luz y Fuerza será el que decida quien está
gobernando el país: las FFAA o los sindicatos peronistas[12] .
Por entonces aparecen también un grupo de madres que, en
la desesperación frente a la desaparición de sus hijos[13]
comienzan a agruparse para tratar de contenerse y seguir su
lucha, nacen la Madres de Plaza de Mayo. Las cuales
encabezan el reclamo en 1979 frente a la Delegación de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, allí
encontrarán a los vicepresidente primero y segundo del
Partido Justicialista: Deolindo Felipe Bittel y Herminio
Iglesias respectivamente[14]... el resto ausente sin aviso[15].
A eso se lo acompañó con los paros generales de 1979 y
1982 que convocara la CGT a cargo de Saúl Ubaldini..
Y DESPUÉS DE TODO LA DEMOCRACIA VUELVE
Por primera vez aparece una política explícita respecto
de los Derechos Humanos con la asunción al Gobierno de Raúl
Alfonsín, conformando la CONADEP[16], los juicios a las Juntas
Militares y la reidentificación de los cadáveres NN que se
van localizando. Allí se acuña el Nunca más.
En honor a la verdad, debemos reconocer que en la
creación de la CONADEP hubo dos acciones que se apartaron de
sus loables objetivos. En primer lugar parte de una
concepción que busca reunir elementos para configurar los
delitos que luego investigaría la Justicia; era la
concepción de penalizar a los culpables antes que la de
esclarecer la suerte de las víctimas[17]. Por otro lado
sirvió para “lavar” ciertas actitudes complacientes con la
dictadura militar de algunos de sus integrantes, tales como
Ernesto Sábato y Magdalena Ruiz Guiñazú.
La verdad histórica, también se suele desdibujar en los
homenajes que a partir de este momento se realizan a los
desaparecidos, cuando se los honra con motivo del final que
no eligieron y se omiten en cambio los compromisos, las
ideas o los sueños que sí tuvieron y que dieron sentido a
sus vidas. Fueron en su inmensa mayoría, y así deberíamos
seguir recordándolos, compañeros peronistas que creían en
esa nueva etapa que se abrió en nuestra Patria con el
regreso del Tte. Gral. Juan Domingo Perón en 1973.
A las leyes reparatorias que se sancionaron
posteriormente a 1989; la envergadura que se le otorga a los
Derechos Humanos al conformar una Secretaría de Estado que
elabora una metodología, que brinda sus frutos en el
esclarecimiento de muchas desapariciones, como el
descubrimiento de niños a quienes se les había ocultado su
identidad; se le suma el trabajo sobre un nuevo campo: no
solo una dictadura violaba los Derechos Humanos sino que
durante el proceso de las privatizaciones y apertura
económica surgió nuevas actividades ligadas al mundo
sindical.
En primer lugar será el Sindicato de Luz y Fuerza que
deberá resolver la situación de trabajadores chilenos que
son tratados en forma que se considera atenta contra su
dignidad por parte de Edesur. Otro tanto deberá realizar la
UOCRA en defensa de los trabajadores brasileños.
Se va encontrando así un nuevo perfil al significado de
la expresión: “violación de los Derechos Humanos”. Allí nos
parece que se insertan aquellos que, por la falta de
seguridad personal que el estado nacional no garantiza, son
objeto de secuestro, mutilación y/o muerte.
El problema que se abre aquí es que hay quienes suponen
que los Derechos Humanos poseen una marca registrada que
ellos poseen. Aquí queremos ser claros. Comprendemos el
dolor que puede tener una madre o un padre cuando pierden a
un hijo por motivos tan crueles como los enunciados,
agravados cuando ni siquiera se posee el cadáver para llorar
sobre él e iniciar el duelo. Pero el caso es que, cuando el
dolor se transforma en odio nada se puede construir sobre
él, peor aún cuando aparece una suerte de mercadeo del
desaparecido, al igual que el escenario que muestra Norman
Finkelstein en Holocaust Industry, sosteniendo que esta
posición está presente en la exposiciones del tipo Dachau-
Disneylandia que organiza el centro Simon Wiesenthal.
A MANERA DE EPILOGO
Finalmente, debemos reflexionar si no estamos dejando
pasar por alto la manera de violación más patente a los
Derechos Humanos que se realiza en nuestros días, sumiendo a
millones de trabajadores en la más abyecta de las
condiciones humanas: la injusticia social, la exclusión
social y el desarraigo. Curiosamente, aquellos miles que
hoy solo se conocen como “los desparecidos”, lucharon –cada
cual a su modo- para que ello no ocurriera. Allí está
nuestra deuda generacional y la misión a realizar en el
futuro y para ello... de nada sirve confrontar.
La política de los Derechos Humanos
Una herramienta de construcción de hegemonía:
Carlos “Chino Fernández”
CEES
La finalidad del presente escrito es avanzar en el proceso
de localización, análisis y caracterización de todos
aquellos mecanismos o instrumentos que hacen a la producción
de hegemonía, vista esta última, en su arista ideológica y
cultural y que al margen de los cambios de Gobierno
permanecen activos tanto en el aparato del estado como en el
tejido social.
En esta oportunidad- siguiendo con la línea de razonamiento
del Prof. Alberto Buela[18]-, fijaremos nuestra atención en la
política de los Derechos Humanos.
Los Derechos Humanos
Una paradoja histórica:
En este caso el desarrollo de la política de los derechos
humanos ha ido profundizándose al mismo tiempo que los
derechos sociales de los trabajadores han sido erosionados
por los diversos gobiernos desde 1976 al 2001[19].
Esta paradoja no es una casualidad y responde por el
contrario a una lógica de resignificación y de sentido que
permanece oculta y sin ser clarificada detrás de amarillos
esquemas de interpretación.
Localización histórica :
A partir de los años ´80 en la Argentina y en el resto de
América la política de los derechos humanos (DDHH) se
generaliza como tal. A través del Departamento de Estado de
los Estados Unidos, durante el gobierno de Jimy Carter esta
política sirvió como parte de una argamasa ideológica que
influyó en la percepción que determinadas fracciones
sociales tuvieron del proceso histórico reciente.
Ese proceso histórico nos habla de una etapa de transición
entre el momento en donde la Doctrina de la Seguridad
Nacional y su correlato en los Regímenes militares fueran lo
dominante, y el paso a un momento en donde los sistemas
electorales parlamentarios se generalizaron en varios
países.
Cuando la llamada guerra contra la subversión comenzaba a
definiese a favor del Régimen, los EEUU, a través de sus
organismos de apariencia multilateral[20] y de sesgo
humanitario, comienzan a desarrollar a través del discurso y
a través de diversos organismos locales e internacionales
una política destinada a reparar de alguna manera las
atrocidades cometidas por los regímenes militares que por
otra parte habían fomentado.
Estas acciones tuvieron la capacidad de asentarse en las
conciencias de importantes fracciones sociales que por su
adscripción ideológica favorable a posiciones progresistas y
a develar los hechos de la historia reciente, no tuvieron
reparos en hacer propias las políticas referidas y
multiplicarlas sin medir sus consecuencias. Ni siquiera
avizoraron su origen ni naturaleza.
Es decir que en un primer momento y desde el discurso la
política de los DDHH, sirvió para aumentar los márgenes de
visibilidad de los actos y consecuencias que el Régimen
militar había producido con anterioridad a la reinstalación
del sistema democrático representativo. El Régimen había
llevado a cabo una estrategia en donde se combinaban
tácticas de represión abiertas y generalizadas con una
política de aniquilamiento físico, de una gran cantidad de
cuadros políticos y sociales que se sumaba a un conjunto de
diversas acciones en el orden psicológico e ideológico.
En un segundo momento, cuando la tarea del régimen militar
se acercaba a su desenlace, las políticas de los Derechos
Humanos sirvieron a los mismos intereses pero a través de
objetivos diferentes, como ser el debilitamiento de las
mismas Fuerzas Armadas existentes en tanto brazo armado de
la Nación con independencia de los hechos producidos
recientemente[21].
Para esta segunda etapa se sirvió del Progresismo
intelectual que desde un discurso democrático en apariencia,
no fue capaz de discriminar la raíz del problema que
esencialmente es de orden político, de los aspectos humanos
y del rechazo que produce cualquier hecho de violencia
llevado a cabo contra un semejante.
La dimensión humana y la pertenencia de clase:
Cuando “lo humano” oculta “lo social”
Hablar de lo humano es mencionar una generalidad abstracta.
Su grado de abstracción no ayuda a pensar el verdadero
alcance de las políticas de los derechos humanos desplegadas
desde el gobierno de turno o desde los organismos
multilaterales o desde las ONGs.
Quién sería capaz de no rechazar el asesinato; la tortura,
la vejación??
Cuántos estarían dispuestos a permitir que los menores de
edad trabajen en condiciones de explotación?, o que las
mujeres sean relegadas a tareas en el hogar y nada más?
Todos compartimos una serie de enunciados generales acerca
de los derechos universales pero la cuestión más importante
pasa por definir claramente:
*La pertenencia social de los sujetos involucrados en la
situación que se pretende definir como violatoria de los
derechos humanos
*La relación social específica que establecen los sujetos de
la acción
*El ámbito en que se desenvuelve el hecho
*El motivo o la sustancia de lo que se supone es afectado en
la acción
*La formación económico-social en que se desenvuelve la
situación
*El momento Histórico concreto
El Progresismo a tratado a las Fuerzas Armadas en tanto
corporación militar como una entidad a-histórica en sí misma
lo que ha favorecido el debilitamiento en la reflexión y en
la práctica de una parte constitutiva del estado-nación
El progresismo ha concebido a las “personas desaparecidas”
como “humanos” des-naturalizando la función política que
supieron cumplir en aquellos años.
Al no verlos como militantes o cuadros políticos, aparecen
en la percepción moldeada por la opinión pública como
humanos abstractos, sin función histórica que permita
explicar su secuestro, encarcelamiento y desaparición más
que como un producto de la perversión humana, que si bien
existe no explica lo acontecido.
La denuncia en el terreno del derecho (La Ley) es de control
directo del Régimen de dominio, ya que el sistema jurídico-
legal es el encargado de mantener el status quo existente en
la sociedad[22] .
No satisfechos con esto, el progresismo han desarrollado con
los años una vez afianzada la democracia representativa -
tercer momento- , una estrategia en donde a través de los
medios de comunicación, del sistema educativo y de
organismos que forman parte del aparato del estado, ha
inundado de cursos de capacitación y programas destinados a
empleados y funcionarios acerca de los Derechos Humanos.
Hasta se han fundado Universidades Nacionales en donde el
eje de convocatoria son los derechos humanos[23].
Estas acciones no son malas en sí mismas, sino que se montan
sobre la superestructura de construcciones sociales y
estatales cuyas bases de sustentación no son cuestionadas-de
ahí la paradoja-, y removidas sus raíces de injusticias.
Damos cursos acerca de los derechos humanos, al mismo tiempo
que compramos y vendemos leyes en el Parlamento y permitimos
que mujeres trabajadoras lo hagan por más de 8Hs. Diarias. O
bien, mientras legitimamos las protestas de organizaciones
como “Hijos”, nos hacemos los distraídos cuando nuestros
jóvenes se ven obligados a sumarse a las protestas sociales
por falta de trabajo o de futuro.
Llegamos entonces a la actualidad en donde desde los años
setenta se ha resquebrajado todo en andamiaje de protección
al trabajador. Una gran cantidad de derechos laborales
fueron desconocidos.
El incremento de la desocupación y la subocupación no solo
deteriora al que lo padece, sino que debilita políticamente
al resto que se encuentra trabajando. El incremento del
trabajo en negro fue de la mano de la licuación de los
ahorros de los trabajadores en condiciones de jubilarse,
como producto de la gran especulación financiera de los
últimos años.
El sistema de salud y de educación pública se debilitó en
relación al crecimiento de la oferta del sector privado. En
fin los derechos sociales han sido dejados de lado al mismo
tiempo que los derechos humanos han prevalecido como
política de estado.
Tenemos entonces, que con independencia de quien detente la
administración del estado central, existen algunos
instrumentos y mecanismos de producción de hegemonía
intelectual que los sectores sociales de mayor concentración
económica utilizan para sostenerse en la retirada del
gobierno.
En este sentido, la política por los derechos humanos es una
herramienta de producción de hegemonía no siempre favorable
a los sectores sociales que han padecido exclusión, cárcel y
tortura, aunque su discurso sea de tono progresista.
Estas herramientas son empleadas por fracciones de Pequeñas
Burguesías Ilustradas que reproducen desde lo ideológico
una situación de oscurantismo y de falta de claridad a la
hora de explicar las causas de los problemas.
Cuando se realizaban intentos de conciliación que evitaran la
guerra en la ex-Yugoeslavia, un oficial inglés a
cargo de ellas sostenía que era muy difícil negociar la paz y la
construcción de una nueva sociedad, pues las
partes iniciaban el diálogo confrontando lo sucedido en el siglo XV.
Lo que no comprendían allí, como
parece que tampoco acá, es que una negociación no se inicia con la
declaración dogmática de sustento de la
verdad.
Panorama (1974)354 p.13 y (1974)362 p.9
A él se le debe el nombre de la asonada militar, pues sostenía que
después de la demagogia peronista, era
necesario un proceso de reorganización nacional. Para ver, desde el
punto de vista político-ideológico las
influencias o el pensamiento «procesista» puede verse: RATTEMBACH,
Benjamín El sistema socio-militar
de la sociedad moderna. Buenos Aires. Círculo Militar. 1972;
VILLEGAS, Osiris La Guerra revolucionaria
comunista. Buenos Aires. Círculo Militar. 1962 y Tiempo geopolítico
Argentino. Idem. 1975; MENÉNDEZ,
Luciano B. Las intervenciones militares en la vida política nacional
en Revista Militar. Buenos Aires
(1982)707
El golpe con traje y corbata en Clarín 18.03.2001.
SOCIEDAD RURAL ARGENTINA Memoria 1975-1976. Buenos Aires. 1976
Idem.
La Nación 24.12.1975 p.5
Secretaria de Derechos Humanos. 2003.
Los trabajadores industriales eran 30.2%, la cifra más alta desde
el universo ocupacional de los
desaparecidos, a ello se le deben sumar el 17.9% de empleados
llegando así al 48.1% de la cifra total. Nunca
Más. Buenos Aires. CONADEP. 1984 p.296
Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
1948.
Convención Americana sobre los Derechos Humanos. San José de Costa
Rica. 1969.
Buenos Aires Herald 18.10.1976.
El mismo general Ramón Camps cuenta que en 1957 se iniciaron en el
Ejército Argentino los estudios
sobre la guerra revolucionaria comunista [...] con el asesoramiento
de dos jefes del ejército francés.
Trabajábamos basándonos en la doctrina francesa aplicada en Indochina
y en aplicación en ese momento en
Argelia. Esa forma de actuar fue mantenida hasta 1975 [...]
recibimos primero la influencia francesa y luego
la estadounidense, aplicando cada una por separado y luego juntas,
tomando conceptos de ambas [...] hasta
que llegó el momento en que asumimos nuestra mayoría de edad y
aplicamos nuestra propia doctrina. LA
PRENSA (18.1.1981) p.3 Más cerca de nosotros, encontramos las
declaraciones públicas que
realizaran los generales Reynaldo Bignone, Ramón Díaz Besone y
Albano Harguindeguy quienes
se preguntaban ¿Cómo puede sacar usted información a un detenido si
no lo aprieta, si no
tortura?, siendo aún más explícitos, ¿Usted cree que hubiéramos
podido fusilar a 7000? Al fusilar
tres nomás, mire el lío que el Papa le armó a Franco con tres. Se nos
viene el mundo encima.
Usted no puede fusilar 7000 personas. ¿Y si los metíamos en la
cárcel, qué? Ya pasó acá. Venía
un gobierno constitucional y los ponía en libertad. Ante semejante
evidencia, huelgan los
comentarios. La Nación, Clarín, Página 12 (7.10.2003).
Afirmarán públicamente: el Justicialismo desde 1946 representa a la
gran mayoría del pueblo argentino y
con esa representatividad incontestable, se dirige a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos
respondiendo a una generalizada inquietud de la comunidad
internacional que considera que el
comportamiento de la autoridad militar que ejercita el mando en la
República Argentina es, francamente,
violatoria de los Derechos Humanos. Los benefactores de la actual
situación, son y serán nuestros
implacables adversarios. No podemos aceptar el terrorismo de estado.
No puede haber Doctrina de la
Seguridad Nacional que esté por encima de ley que debe amparar por
igual a todos los ciudadanos. Por ello,
el Justicialismo denuncia la muerte y/o desaparición de miles de
ciudadanos, lo que insólitamente se pretende
justificar con la presunción de fallecimiento, que no significa otra
cosa más que el reconocimiento de las
arbitrariedades cometidas (CLARIN,1979,58-59).
Mariano Grondona declara que el 24 de marzo de 1976 nació una nueva
constitución que incluye la
anterior. Un nuevo sistema constitucional que no está en
contraposición con la Carta Magna del ´53
(CONVICCION,1979,3). Unos días después irá más allá sosteniendo que
por creer que el derecho a la
seguridad es un derecho humano que el estado debe proteger, los
argentinos recibimos hoy la visita de la
CIDH. Esto es lo malo. Que están aquí por que somos derechos y
humanos (CRONISTA
COMERCIAL,1979,9). Un comunicado de la UCR, haciendo gala de la
tradicional dialéctica radical,
ambivalente y confusa, declara: repudiamos la violencia como método
de acción política. Condenamos la
guerrilla y el terrorismo que siembra destrucción y muerte.
Repudiamos también la acción de los grupos
autónomos que desde otro extremo ideológico, bajo el pretexto de
ayudar a combatir al otro extremo, son
responsables de excesos en la represión (citado por
BLAUSTEIN/ZUBIETA,1998,307). Esta posición sienta
las bases de la teoría de los dos demonios y es completada por las
declaraciones de Raúl Alfonsín quien
sostiene Argentina está siendo empujada hacia un colapso ético por
los partidarios de la violencia de uno y
otro signo (CLARIN,1979,2).
Dicha Comisión fue creada por el Decreto 187/83 como una de las
primeras medidas del Gobierno, con el
objetivo de lograr el esclarecimiento de los hechos relacionados con
la desaparición de personas
averiguando su destino o paradero.
PIERINI, Alicia Exposición en la Legislatura de la Ciudad de Buenos
Aires (23.9.1996) en Buenos Aires:
por una ciudad con derechos para todos. Buenos Aires. Eudeba. 1997
p.23
Nota: Ver escritos del profesor Alberto Buela a propósito del
“Progresismo” y sus posturas en la realidad
nacional
Nota: El incipiente intento de revisión de la Ley Laboral aprobada
en su último capítulo en Abril de 2000,
es el punto culminante del retroceso de la legislación laboral en
materia social, para los trabajadores
argentinos
Nota: Organismos como la OEA y las ONU, crearon directamente
órganos encargados de difundir la
“política de los derechos humanos”; al mismo tiempo que fomentaron y
financiaron ONGs y espacios
institucionales públicos a nivel local
Nota: Proceso que se profundizó con un acelerado des-financiamiento
de las fuerzas armadas y la
producción industrial vinculada a la Defensa y tuvo en el caso
“Carrasco” como a uno de sus momentos de
mayor ejemplificación con la anulación de la Ley del servicio militar
obligatorio.
Nota. Con fecha 25 de agosto de 2004 los diarios más importantes
retratan un nuevo capítulo en el
tratamiento jurídico del tema de los derechos humanos durante el
proceso militar. Un nuevo ejemplo para
subrayar que la recuperación de la memoria no pasa por una nueva
ingeniería legal, sino más bien por un
tratamiento político que considere las diferentes situaciones
históricas que se generan entre la consumación de
los hechos y su reitera revisión.
Nota: Como por ejemplo la Maestría en Derechos Humanos en la UNLP
2003, entre otras iniciativas.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
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