[R-P] (Venezuela) La CTV quedó aislada en la ORIT: La CUT Brasil apoya a Chavez
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Jue Ago 12 06:05:50 MDT 2004
LA CTV, CENTRAL GOLPISTA VENEZOLANA, SE QUEDA SOLA EN
LA ORIT. LA CUT BRASIL APOYA AL PROCESO BOLIVARIANO
El apoyo de la CUT Brasil al proceso bolivariano abre
la posibilidad para la transformación sindical
continental.
La CUT Brasil se coloca a la vanguardia de la campaña
de solidaridad con la revolución bolivariana, ante la
inminencia del referéndum que reafirmará la voluntad
mayoritaria de autodeterminación política y social del
pueblo venezolano.
Representantes de la central mayoritaria brasileña se
desplazan a Venezuela para ofrecer el apoyo de la masa
trabajadora del vecino país al proceso de justicia
social que lidera el Presidente Hugo Chávez.
Tras su contundente reafirmación de respaldo solidario
a la revolución bolivariana, la CTV, central golpista
y propatronal de Venezuela, se queda sola en la ORIT.
Parece llegado el momento de que las centrales
latinoamericanas que hacen vida en la asociación
barran con el nefasto legado de los sindicalistas
tarifados, y reconstruyan la ORIT como espacio para la
articulación de las asociaciones clasistas y
solidarias de la Patria Grande y para la
transformación social y política continental.
El verdadero internacionalismo solidario apoya los
intereses de los trabajadores
La Central Unica de Trabajadores Brasil (CUT-BR) se ha
colocado a la vanguardia de la campaña para recavar el
apoyo solidario clasista de organizaciones y
movimientos sociales regionales con la revolución
bolivariana. En junio, divulgó un comunicado en que se
posiciona ante el próximo referéndum presidencial y el
intervencionismo de Estados Unidos en los procesos
constitucionales venezolanos, condenando el golpismo y
llamando a las organizaciones sindicales a apoyar las
luchas por la autoderminación social y política que
adelanta el pueblo de la mano de Hugo Chávez.
Recientemente, su secretariado internacional visitó el
país, junto con representantes de la FGT mexicana y
otras centrales de relevancia, para preparar la
delegación de observación del proceso refrendario que
comenzará el próximo 10 de agosto y se extenderá hasta
después del referéndum del 15.
La CUT-BR también se ha pronunciado en apoyo a la
nueva Unión Nacional de Trabajadores, consustanciada
con los cambios y pendiente de un proceso de
relegitimación de base, pero ya central mayoritaria
nacional; y en abierta contestación al golpismo de la
Central de Trabajadores de Venezuela (CTV), otrora
central mayoritaria venezolana, y que, desde finales
del 2001, se convirtió en el brazo sindical de la
conspiración contra la voluntad democrática del pueblo
venezolano.
Es momento de transformar una asociación sindical
regional secuestrada
La CUT, central mayoritaria de Brasil, es una de las
espinas dorsales de la Organización Regional
Interamericana de Trabajadores (ORIT). Fundada en 1951
con el objetivo de promover el sindicalismo autónomo y
defender sus luchas por una democracia social
progresiva, la organización regional ha visto
permanentemente secuestrados sus objetivos originarios
en relación con los procesos venezolanos. La CTV da
sede a la ORIT y hasta fecha reciente financiaba parte
de su aparato burocrático, lo que le otorgaba un gran
poder sobre sus decisiones. Debido a ello, los
intereses de la dirigencia nacional prevalecieron por
encima de la defensa de los intereses clasistas de los
trabajadores venezolanos.
En los conflictos políticos que atraviesa Venezuela
hacia la consolidación de un modelo de democracia
participativa y de justicia social, la CTV logró que
la dirigencia de la ORIT apoyara permanentemente sus
estrategias golpistas contra el gobierno democrático
de Hugo Chávez. Al pronunciarse inequívocamente en
apoyo al proceso bolivariano, la CUT asesta un golpe
mortal a la alianza contranatura entre los 45 millones
de trabajadores del continente representados en la
ORIT y la otrora mayoritaria central venezolana - hoy
apenas un cascarón vacío al servicio de los intereses
de la cúpula de la cámara patronal, consustanciada con
la oposición antidemocrática.
La inequívoca posición de la CUT-BR en defensa de la
revolución bolivariana y los derechos de
autodeterminación del pueblo venezolano, así como la
nueva efervescencia de los movimientos sociales de la
región que se levantan contra el imperialismo
militarista, las políticas de las multilaterales de la
rapiña y el servilismo de los gobiernos proconsulares,
deben ser aprovechados por las centrales que hacen
vida en la ORIT para adelantar una estrategia
definitiva contra el sindicalismo tarifado. Las
organizaciones clasistas se encuentran ante el reto
histórico de colocarse a la vanguardia del nuevo
despertar latinoamericano, que tiene en la revolución
bolivariana su mayor empuje y en el internacionalismo
intersindical una de sus principales herramientas de
lucha.
La CTV, brazo sindical de la conspiración golpista
reaccionaria
La CTV cuenta con una trayectoria ejemplarmente
antidemocrática. Adscrita al bipartidismo excluyente
que por cuatro décadas hambreó al pueblo venezolano,
nunca admitió la elección democrática de su
dirigencia. El mecanismo para su elección reproducía
el esquema de alternancia entre los dos partidos
políticos, con una grotesca salvedad: ni siquiera
convocaba elecciones de base para permitir que los
propios trabajadores escogieran entre candidatos
preestablecidos.
Luego de la llegada al poder del Presidente Hugo
Chávez, la masa trabajadora venezolana demandó la
democratización de la central que monopolizaba su
representación en los procesos políticos. Tras un
controvertido referéndum nacional, que convocó a todos
los venezolanos para preguntarles si deseaban una
central sindical democrática, la dirigencia sindical
oficialista se vio obligada a realizar comicios de
base. A pesar de tener el control total del aparato
electoral, recibió el voto de castigo mayoritario de
los trabajadores. Sin embargo, procedió a
autoproclamarse fraudulentamente a finales de 2001,
luego de desaparecer más de la mitad de las actas de
votación. Desde entonces, sus nuevos líderes
convirtieron a la CTV en un factor fundamental de la
desestabilización.
Su relación orgánica con los partidos de la
conspiración, su irrestricta alianza con los sectores
patronales golpistas, el financiamiento soterrado por
parte del gobierno de los EEUU y el protagonismo
otorgado por los medios de comunicación que se sumaron
al golpismo catapultaron a la CTV a la vanguardia del
acoso antidemocrático al proceso constituyente
venezolano, en uno de los momentos más siniestros de
la historia sindical latinoamericana.
Desde 2002, la ORIT acompaña el golpismo cetevista
En abril del 2002, y siguiendo un guión
preestablecido, Carlos Ortega y el resto de líderes de
papel de la CTV proclamaron un paro laboral que nunca
contó con el respaldo de la clase trabajadora, y que
fue el escenario propicio para el golpe de Estado
patronal. Ante estos hechos de burda manipulación de
la tradición sindical, el silencio de la ORIT resonó
en la conciencia trabajadora universal. Tres meses
después de abortado el golpe fascista por el pueblo y
la masa trabajadora en las calles, y gracias a la
protesta que elevara una de las federaciones de la
CUT-BR ante la dirigencia regional, la ORIT hizo
público un comunicado condenando el golpe. A pesar de
la condena explícita, la dirigencia regional
justificaba lo injustificable: la instrumentalización
del sindicalismo para arropar un golpe de extrema
derecha que atentaba de manera frontal contra los
intereses de la clase trabajadora nacional y
continental.
A comienzos de diciembre de ese mismo año, el golpismo
cetevista se expresó en el paro patronal y petrolero,
convocado conjuntamente por la federación patronal,
los partidos de la conspiración y la CTV. Una vez más,
la dirigencia de la ORIT traicionó el
internacionalismo solidario de los 45 millones de
trabajadores latinoamericanos representados en la
organización regional, al refrendar las estrategias
desestabilizadoras de la derecha venezolana. La
organización señaló su apoyo irrestricto a la
convocatoria patronal, afirmando grotescamente que su
objetivo era 'perfeccionar la democracia venezolana'.
Como todo el pueblo trabajador latinoamericano sabe,
dicha convocatoria no era más que la reedición
desesperada del golpe de abril, adelantada por los
intereses del poder económico parasitario nacional,
con el apoyo irrestricto de la corporación imperial y
transnacional. Posteriormente, la dirigencia de la
ORIT mantuvo su apoyo a la derecha golpista
venezolana, al salir en defensa de los intereses de la
clase ejecutiva que en diciembre paralizó la industria
petrolera.
Un reto histórico que la clase trabajadora
latinoamericana no puede dejar pasar
Ante el nuevo empuje de la CUT-BR y otras centrales
latinoamericanas de relevancia internacional en
defensa de la autodeterminación de los pueblos
latinoamericanos, y luego del atentado solidario
mortal contra el ALCA, se abre la posibilidad de
promover un verdadero movimiento sindical panamericano
para defenestrar la corrupción sindical y defender las
verdaderas reivindicaciones de los pueblos, que hoy
tienen en la Venezuela bolivariana expresión de
realidad: defensa de la soberanía, democracia social
participativa, combate contra los intereses bastardos
del capital transnacional, autodeterminación política,
social y cultural de la América toda. Ese es el reto
de la clase trabajadora solidaria, ante la ofensiva
imperialista hambreadora.
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