[R-P] ¿QUIÉN LE VA A DECIR A LULA? por EMIR SADER
Familia Escobar Pesano
escobar45 en infovia.com.ar
Sab Ago 7 13:14:22 MDT 2004
De la lista de noticias que distribuye el compañero Carlos Sbriller de
Bariloche (sbirller en infovia.com.ar), les mando el siguiente artículo.
Juan María
¿QUIÉN LE VA A DECIR A LULA?
por EMIR SADER
("La Jornada", México DF)
¿Quién le va a decir a Lula que está haciendo un mal gobierno?
¿Quién le va a decir (si es que no lo sabe todavía) que en este año y medio
todos los índices sociales em-peoraron en la misma proporción en que
mejoraron los financieros?
¿Quién le va a decir a Lula esta verdad social: la situación de la
abrumadora mayoría de los brasileños sigue deteriorándose mientras la de la
elite brasileña, especialmente la de los banqueros y especuladores, sigue
mejorando?
¿Quién le va a decir a Lula que en el balance de su año y medio de gobierno
faltó mencionar que las ganancias de los bancos subieron todavía más y, sin
embargo, pagan menos impuestos que nunca?
¿Quién le va a decir a Lula (si es que todavía no lo percibe) que los
bancos, el sistema financiero y los detentadores de los capitales
especulativos en general están muy satisfechos con su gobierno, mientras que
con los trabajadores (empleados y desempleados) sucede lo contrario?
¿Quién le va a decir a Lula que el FMI y el Banco Mundial están muy
contentos con su gobierno, mientras que los movimientos sociales y todos
aquellos que se congregan en torno al Foro Social Mundial de Porto Alegre
están muy contrariados?
¿Quién le va a decir a Lula que el PT, del que él proviene, fue constituido
como partido de izquierda y, que si él ya no se considera de izquierda fue
porque cambió y no porque ese pasado pueda ser borrado o cambiado de signo?
¿Quién le va a decir a Lula que afirmar que está "haciendo las reformas que
el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (FHC) no tuvo el valor de hacer" es
cambiar radicalmente la posición del PT, que junto con los movimientos
sociales las combatió cuando FHC trató de ponerlas en práctica?
¿Quién le va a decir a Lula que maltratar, de palabra y de facto, a los
servidores públicos es maltratar a los que luchan por la universalización de
los derechos sociales; que maltratar a las enfermeras de los servicios de
salud pública y a las profesoras de la educación pública es maltratar a los
usuarios de dichos servicios, a la población mayoritaria y más pobre de
Brasil?
¿Quién le va a decir a Lula que la reforma de pensiones favoreció los planes
privados de previsión social, que victiman a los servidores públicos en
favor del sistema financiero que explota dichos planes?
¿Quién le va a decir a Lula que un crecimiento de 3 o 4 por ciento,
partiendo de cero por ciento, nada significa y que significa aún menos para
la población pobre, porque sin aumento de los salarios y elevación del nivel
de empleo formal el crecimiento sólo puede basarse en la exportación (antes
que nada de los agronegocios), sin mejorar en nada los índices sociales
internos?
¿Quién le va a decir a Lula que su política económico-financiera está
equivocada, que está en el centro del fracaso de su gobierno, que ningún
economista de izquierda -del PT u otros sectores- apoya esa política y que
por eso está siendo puesta en práctica por economistas neoliberales?
¿Quién le va a recordar a Lula que esa política estaba justificada en un
inicio por la "herencia maldita", que después pasó a ser adoptada como
permanente y que el ministro Palocci confiesa que es la misma del gobierno
de FHC, lo que significa que el Ejecutivo actual adopta la "herencia
maldita" como su política de gobierno?
¿Quién le va a decir a Lula que el "superávit primario" es un embuste,
porque no es superávit sino déficit tomando en cuenta el pago de los
intereses de la deuda, hacia donde se canaliza el grueso de los recursos
recaudados de la producción?
¿Quién le va a decir a Lula que el debate de la reforma tributaria no le
explicó al pueblo brasileño lo esencial: que se paga mucho de impuestos y
las prestaciones del Estado son malas, no porque ese dinero se utilice como
gasto social y de pago a los servidores públicos, sino porque el grueso de
lo que se recauda en impuestos es usado para pagar los intereses de la
deuda?
¿Quién le va a decir a Lula que el Estado brasileño, en vez de minimizar las
injusticias y las desigualdades promovidas por el mercado, las intensifica
transfiriendo recursos billonarios de los ciudadanos que pagan impuestos
hacia el capital especulativo?
¿Quién le va a decir a Lula que el pueblo brasileño ya tuvo demasiada
paciencia durante estos 500 años y que quien tiene hambre tiene prisa?
¿Quién le va a decir a Lula que no tiene por qué mostrarse satisfecho con lo
que viene haciendo y que tiene que ser solidario con los sufrimientos del
pueblo brasileño, que no disminuyeron en nada desde su toma de posesión
ocurrida el primero de enero del año anterior?
¿Quién le va a decir a Lula que los economistas del Banco Central, que
tienen más poder que todo el Parlamento brasileño, son adeptos doctrinarios
del neoliberalismo y no deberían opinar ni decidir sobre el nivel del
salario mínimo, ni sobre los recursos para las políticas sociales; que no
deberían estar en el Banco Central ni en el gobierno?
¿Quién le va a decir a Lula que lo que Haití necesita, más que militares o
juegos de futbol con la selección brasileña, son medicinas, enfermeras,
educadores, trabajadores del área social y no del área militar?
¿Quién le va a decir a Lula que sus discursos, en vez de movilizar al pueblo
lo desmovilizan, y que en él reside su apoyo básico si quiere quebrar la
dictadura del capital financiero e imponer la "prioridad de lo social", como
prometió hacer?
¿Quién le va a decir a Lula que existen políticas sociales
alternativas -como las puestas en práctica por la prefectura del PT en Sao
Paulo-, diferentes a esas que el gobierno viene tratando de concretar sin
lograr alterar de forma significativa la miseria en Brasil, porque son
políticas focalizadas y de emergencia, en lugar de ser universalizadoras de
los derechos?
¿Quién le va a decir a Lula que, después de haber perdido la posibilidad de
conseguir los recursos que el Estado necesita mediante una reforma
tributaria que hiciera pagar a quién más tiene, socialmente justa, no
conseguirá nada significativo del programa de Asociación Público Privado
(1), ya que los capitales privados obtienen retornos mucho mayores y a
plazos más cortos en la especulación financiera?
¿Quién le va a decir a Lula que los capitales especulativos no pagan
impuestos en la Bolsa de Sao Paulo, mientras que muchos otros sectores
básicos todavía los pagan?
¿Quién le va a decir a Lula (si es que ya se le olvidó) que una amplia y
profunda reforma agraria es la condición indispensable para la construcción
de un Brasil justo y soberano?
¿Quien le va a decir a Lula (si es que todavía no lo sabe) que su gobierno
ha sido hasta ahora conservador, que favorece a los capitales especulativos
y ataca los intereses del mundo del trabajo?
¿Quién le va a decir a Lula que, con todo eso, su gobierno está desechando
toda la acumulación de fuerzas democrática y popular conseguidas en estas
dos últimas décadas y media, perdiendo una oportunidad histórica única para
rescatar a Brasil de la miseria, la injusticia y la dependencia?
¿Quién le va a decir a Lula que existen alternativas para lo que hasta ahora
ha sido su política económico-financiera y que sería su gobierno, de la
manera en que fue electo, el que puede innovar en escala mundial, saliendo
del modelo neoliberal y dando inicio al "otro mundo posible", justo y
solidario?
¿Quién le va a decir a Lula que si le dijera al FMI y a los acreedores
internacionales lo que Tancredo dijo -que no va a pagar la deuda con el
hambre del pueblo brasileño, y que no seguirá transfiriendo recursos al
capital financiero internacional mientras los brasileños no comieran tres
veces al día, objetivo para lo cual fue electo y con lo cual se comprometió
con el pueblo brasileño- y él tiene la fuerza dentro y fuera de Brasil para
sostenerlo?
¿Quién le va a decir a Lula que hambre cero debería ser un programa que
responda al hambre de empleo?
¿Quién le va a decir a Lula que si él no sale del modelo neoliberal, su
gobierno fracasará y que, en palabras de Palocci, al no cambiar la política
económico-financiera, es la política de FHC la que marca la tónica de su
gobierno?
¿Quién le va a decir a Lula éstas y tantas otras cosas, sin las que aquella
linda fiesta del primero de enero del año anterior quedará en la memoria de
todos los brasileños como una posibilidad histórica más, que podría haber
sido pero no fue? Como el pueblo esta vez hizo su parte, le resta a Lula y a
su gobierno cumplir con la suya.
(1) Parcería privado-público, proyecto gobernamental para intentar atraer
recursos privados para iniciativas públicas. (N de T).
la traducción es de Jerónimo Rajchenberg
(es una transcripción de "La Jornada " del 21 de julio de 2004)
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