[R-P] Situación energética argentina, Infomoreno 58
José María Cavalleri
ingcavalleri en hotmail.com
Vie Ago 6 07:17:33 MDT 2004
Situación energética argentina: Planificación o colapso energético (I)
Por Ricardo Andrés De Dicco*
En mis artículos publicados en el Info-MORENO correspondientes a los
boletines 52 y 53 ("La 'crisis energética' y el problema de Orwell en
Argentina") he señalado el nivel crítico de las reservas de hidrocarburos,
la configuración de la matriz energética, la conformación del oligopolio
petrolero, el impacto social de la desinversión por parte de las empresas
beneficiadas por los programas de privatización en el mercado gasífero, la
deserción del Estado de sus funciones básicas desde de las reformas
estructurales y el fracaso de la "estrategia" del modelo de crecimiento
económico vigente desde el golpe de Estado de 1976 basada en las "fuerzas
del mercado", entre otros temas. En este sentido, recordemos algunos datos
(1):
- Horizonte de vida de las reservas de hidrocarburos al actual ritmo de
producción: 9 años para las de petróleo y 12 años para las de gas natural.
- Matriz de consumo de energía eléctrica del país: 60% centrales
termoeléctricas (abastecidas, la mayoría, por gas natural, y en menor medida
por gas-oil y fuel-oil), 31% centrales hidroeléctricas y 9% centrales
nucleoeléctricas.
- Matriz de consumo energético por fuentes de energía primaria (es decir,
energía eléctrica + combustibles): 90% hidrocarburos (47% petróleo y 43% gas
natural), 6% hidroenergía, 2% energía nuclear, 1% carbón mineral y 1% otras
fuentes.
Según cálculos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (2) el consumo de
energía eléctrica de Argentina duplicará los valores actuales para el año
2010 al actual ritmo de crecimiento económico. Y lo irónico de todo esto es
que de lograr el país un crecimiento económico sostenido y con efecto
derrame sobre la sociedad en su conjunto, las necesidades energéticas
aumentarán, y de acuerdo a la configuración de la matriz de suministro
eléctrico, la demanda cada vez mayor de gas natural, gas-oil y fuel-oil
llevarán a un rápido agotamiento de las reservas hidrocarburíferas si no han
de realizarse grandes inversiones en exploración de nuevos yacimientos
hidrocarburíferos. Por ello es tan importante planificar el desarrollo de
nuevas fuentes de energía primaria alternativas a los recursos naturales,
estratégicos, pero no renovables.
ARGENTINA: EN CAMINO DE CONVERTIRSE EN IMPORTADOR DE ENERGÍA
La información precedente indica que Argentina es un país altamente
dependiente de hidrocarburos, tanto para el suministro de combustibles como
para la generación de energía eléctrica y calefacción, situación que
expertos del Instituto de Energía e Infraestructura de la Fundación Arturo
Íllia y del MORENO (Calleja, Freda y Herrero, entre otros) vienen
denunciando desde hace mucho tiempo. Ahora bien, según estimaciones de
British Petroleum, del Departamento de Recursos Energéticos de EUA, de la
Agencia Internacional de Energía y de la OPEP (3) en menos de 40 años las
reservas de petróleo del planeta dejarán de existir, y las de gas natural en
60 años (o 48, si se considera el incremento de su participación cuando se
agote el petróleo). Esto significa que la Administración Kirchner tiene la
obligación de trabajar en una planificación energética orientada al
desarrollo de tecnologías innovadoras en el campo de la energía, a fin de
que el agotamiento de las reservas hidrocarburíferas del país no se presente
antes de cumplimentar el desarrollo de nuevas tecnologías (o al menos antes
que los países industrializados desarrollen las innovaciones tecnológicas
pertinentes). En este sentido, tales desarrollos deberían contemplar la
generación de energía eléctrica a través de centrales nucleares e
hidráulicas, así como en la generación de combustibles la producción de
hidrógeno (a través de la energía eólica y/o nuclear) y de biocombustibles
(que se obtienen de cereales y oleaginosas), tan necesarios para el
transporte automotor. De no emprender esta iniciativa, Argentina no sólo
perderá la oportunidad de estar a la vanguardia del desarrollo
científico-técnico en el campo energético, sino que, peor aun, se convertirá
en un país importador de tecnologías y, mucho peor, de recursos energéticos.
Es sabido que el nivel de las reservas probadas de hidrocarburos de
Argentina ha comenzado a declinar hace tiempo, debido a una explotación
irracional de tales recursos naturales no renovables, al descenso de la
inversión en capital de riesgo y por las exportaciones (en detrimento del
abastecimiento interno, violando las Leyes nacionales 17.319 y 24.076), y,
como toda curva que se proyecta hacia un abismo, nunca más volverá a
remontar en buen ascenso. Cabe señalar nuevamente que lo más peligroso es
que el país se quedará indefectiblemente sin hidrocarburos antes que los
países industrializados, cuyas estrategias abarcan todos los métodos de
apropiación a los efectos de evitar el colapso de sus economías. No
obstante, de llevarse a cabo exploraciones de alto riesgo de capital, al
menos la curva de declinación del nivel de reservas hidrocarburíferas podría
llegar a estancarse por un tiempo determinado, siempre y cuando se descubran
nuevos yacimientos, pero también dependiendo de la extracción racional, del
crecimiento económico del país y de las respectivas necesidades energéticas
de dicho crecimiento. La tarea de exploración, por ser parte de un plan
estratégico, es una tarea que debe ser responsabilidad del Estado Nacional
(a través de la Secretaría de Energía de la Nación). Mientras se esperan
obtener resultados de este objetivo de mediano-largo plazo (descubrimiento
de nuevos yacimientos), las opciones de contingencias de un plan operativo
(con objetivos de corto plazo) deben estar formuladas y preparadas para ser
implementadas en cualquier momento, ya sea por contingencias sorpresivas
como para prevenir las mismas.
Los investigadores energéticos del IDICSO (4) estiman que las obras que
deben llevarse a cabo para evitar un colapso energético antes de finalizar
la década en curso, llevan entre 1 y 12 años cumplimentar su planificación,
comprendiendo los tiempos de diagnóstico, formulación de los
planes-programas-proyectos, implementación, construcción, licitación,
adjudicación, financiación, permisos e involucración de los diferentes
actores sociales involucrados (a veces involuntariamente), puesta en marcha,
etcétera. Por ejemplo, las centrales termoeléctricas se demoran, desde los
primeros eslabones de la planificación (diagnóstico y formulación), pasando
por la implementación hasta llegar al de puesta en marcha y evaluación,
aproximadamente 5 años. Las centrales hidroeléctricas pequeñas de 2 a 4
años, las medianas unos 6 o 7 años, y las grandes entre 10 y 12 años. Las
centrales nucleoeléctricas, por su parte, requieren 6 años, y las centrales
nucleoeléctricas portátiles, de 1 a 2 años. Son tiempos históricos muy
largos, si consideramos el horizonte de vida de las reservas probadas de
hidrocarburos que posee Argentina y la cantidad de tiempo requerida para
cumplimentar tales planificaciones en infraestructura, financiación, fuerza
de trabajo, capital intelectual, reasentamientos involuntarios, etc. Por
consiguiente, si no se invierte en la construcción de nuevas centrales
hidroeléctricas y nucleoeléctricas, como alternativa a la generación
termoeléctrica, no sólo tendremos una gravísima crisis energética sin
retorno, sino que la agonía nos llevará varios años, es decir, desde ahora
mismo hasta antes de finalizar el año 2010, cuando los yacimientos de
hidrocarburos del país se encuentren prácticamente agotados, en particular
el petróleo.
* Ricardo Andrés De Dicco es Investigador Principal del Área Recursos
Energéticos y Planificación para el Desarrollo del Instituto de
Investigación en Ciencias Sociales (IDICSO) de la Universidad del Salvador y
colaborador del Info-MORENO y del Instituto de Energía e Infraestructura de
la Fundación Arturo Íllia.
(1) Secretaría de Energía de la Nación (http://energia.mecon.gov.ar).
(2) CNEA (2004). Alternativas energéticas para el siglo XXI, Comisión
Nacional de Energía Atómica. Buenos Aires.
(3) BP (2003), BP Statistical Review of World Energy 2003, British
Petroleum, London; US DOE (2000), World Crude Oil and Natural Gas Reserves,
United State Department of Energy (US DOE), Energy Information
Administration (EIA), Washington, DC; IEA (2002), Key World Energy
Statistics, International Energy Agency, París; OPEC (2003), OPEC Annual
Statistical Bulletin 2002, Organization of the Petroleum Exporting
Countries, Viena.
(4) IDICSO: http://www.salvador.edu.ar/csoc/idicso/energia/energia.htm.
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