[R-P] (Dieterich)Venezuela: Triunfo de Chávez y preparativos de la subversión (I)

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Jue Ago 5 07:39:28 MDT 2004


Venezuela: Triunfo de Chávez y preparativos de la
subversión (I) 

Heinz Dieterich
Rebelión

57 por ciento de los votantes venezolanos votarán por
el NO en el referendo revocatorio contra el Presidente
Hugo Chávez, mientras el 44 por ciento optaría por el
SI. Este es el resultado de la última muestra
representativa estadísticamente valida ---no divulgada
aún--- que se ha realizado en el país.

El triunfo del voto NO significa que el Presidente
seguirá con su mandato constitucional hasta el año
2006, con posibilidad de reelección, mientras que el
triunfo del SI acabaría con su mandato de manera
inmediata.

El maestro del Libertador, Simón Rodríguez, advertía
que toda revolución necesita el acicate de la
contrarrevolución para avanzar. Y es difícil encontrar
experiencia revolucionaria alguna, para la cual esta
dialéctica no haya sido determinante para el
desarrollo y desenlace de la revolución en progreso.

El previsible triunfo del Presidente Hugo Chávez en el
referendo ratificatorio agudizará, por lo tanto, la
contradicción entre las fuerzas revolucionarias y las
del antiguo régimen, en esta batalla decisiva por el
futuro de América Latina, de la Doctrina Monroe y del
pueblo venezolano, a tal grado que probablemente la
lleve a la violencia. 

Ante la derrota institucional del 15 de agosto; ante
la creciente deserción de las clases medias y del
empresariado nacional e internacional de su cruzada
contra Chávez; ante la cedulación de cinco millones de
ciudadanos en 2004, que estaban fuera de los
mecanismos electorales; ante la creciente
consolidación de los ejes integrativos del Bloque
Regional de Poder (BRP), Venezuela-Cuba y
Venezuela-Argentina, y la consolidación de la política
económica-social, Washington y su quinta columna
prosiguen aceleradamente dos escenarios subversivos
contra el Presidente. 

El magnicidio resolvería de un solo golpe el problema
de la Revolución Bolivariana. Aunque se notan varios
talentos políticos, Hugo Chávez es, en este momento,
insustituible en la conducción del proceso. Rodeado de
un complejo universo de cuadros bolivarianos honestos,
de fuerzas sobrevivientes de la Cuarta República, de
un peligroso nuevo Miquelenísmo, de pensamientos
ortodoxos de los sesenta, de inercias burocráticas y
de las inevitables apariciones del oportunismo, el
Presidente ha sabido mantener el curso sin abandonar
la esencia humanística del proyecto y sin caer en
radicalismos infantiles.

Si el referendo ratificatorio corre su camino
institucional, será la ratificación de una revolución
democrática exitosa indisolublemente vinculada a su
Presidente, que le dará una legitimidad y un apoyo
social fuera de lo normal. Este poder, a su vez,
permitiría profundizar la política de cambios y
superar obstáculos estructurales y de equipos de
trabajo que han frenado el progreso posible de la
revolución.

El “golpe quirúrgico” militar preventivo, que tanto
encanta al complejo militar-industrial estadounidense
y a la Casa Blanca, en su modalidad de asesinato
político preventivo, sigue siendo, por lo mismo, la
opción preferida de los operadores imperiales.
Desbaratado, no hace mucho, el escenario de un ataque
de un F-16 a una tribuna pública dominical de Aló
Presidente, logró conjurarse otra operación de
magnicidio recientemente, en esa cadena de sicariato
político que no terminará, hasta que Bush se haya ido
de Washington. 

El segundo escenario, ya preparado con amenazas
públicas de la Asesora de Seguridad Nacional de Bush,
Condoleezza Rice, de voceros del Departamento de
Estado y de editoriales del The Washington Post, es el
intento de impedir o alterar el rumbo del referendo
ante las evidencias de su derrota.

El mecanismo sería la abierta violación de la
legislación electoral venezolana por uno de los
aparatos propagandísticos de la derecha, como la
televisora Globovisión o la empresa de
telecomunicaciones CANTV, solo o en contubernio con la
CNN u otros medios internacionales, para provocar la
intervención del gobierno. Por ejemplo, Globovisión
podría transmitir antes del cierre de las urnas la
mentira, de que el SI estaría ganando o que el
gobierno hace fraude, obligando a éste a aplicar la
ley.

La CNN, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP),
Reporteros sin Fronteras, el Departamento de Estado y
demás instituciones imperiales se harían eco de la
mentira, de que el “tirano Chávez impidió el
referéndum cerrando los medios de comunicación, porque
estaba perdiendo”. Esa campaña mundial trataría de
lograr la aplicación de la Carta Interamericana de la
Democracia del 2001; podría llevar, más adelante, a la
confiscación de propiedades venezolanas en Estados
Unidos, acto que sería respondido con el corte de
suministro de petróleo, en una escalada internacional,
cuyas consecuencias podrían llegar hasta a una
fricción militar con Estados Unidos, o en la frontera
con Colombia, donde el imperialismo está acariciando
la idea de una balcanización del Zulia, tal como hico
en 1903 con Panamá, posteriormente con Kuwait y hace
una década en Yugoslavia.

El impedimento o la alteración del referéndum,
acompañado por el obsceno espectáculo mediático
internacional, sería ampliado en la noche del 15 de
agosto con el regreso al foquismo violento urbano,
probado en ocasiones anteriores por la subversión. En
esta ocasión, sin embargo, asumiría un cariz más
militar, sofisticado y brutal, dentro de la tónica
anunciada por el expresidente socialdemócrata (AD),
Carlos Andrés Pérez: La violencia será fuerte y corta.

En dos robos, la subversión ha conseguido 176 Kg. del
explosivo plástico militar C-4 y cantidades
adicionales de dinamita. No sería muy complicado,
aprovechando la presencia de comandos paramilitares de
diversa índole y procedencia en el país, volar algunas
torres de alta tensión que suministran energía a
Caracas, dejando, de esta manera, a la ciudad sin
energía.

Otros blancos podrían ser las subestaciones de
electricidad, o gaseoductos o los canales televisivos
del Estado, como el Canal 8 o Vive TV. Previendo esos
posibles ataques, incluyendo el uso de
francotiradores, tal como sucedió durante la última
subversión foquista en Caracas, habría que tener una
adecuada protección militar de esos blancos tácticos.

Hasta podría pensarse en la habilitación de redes
televisivas alternativas con puertos satelitales. Las
transmisiones del INCE, por ejemplo, llegan a 24
países. La institución tiene 80 sedes en el país.
Tiene las antenas y algunos equipos móviles, pero no
se ha integrado la red que daría un tercer brazo
telecomunicativo al gobierno bolivariano en caso de
crisis.



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