[R-P] Transversalidad: Alfonsín o Peron (D.Rubio)
INFOR-MET
rmermet en yahoo.com.ar
Mie Ago 4 17:57:03 MDT 2004
DECLARACIONES DE LUIS D’ ELIA. TRANSVERSALIDAD.
ALFONSIN O PERON.
Por Dante Rubio
MP20 – Agrupación Tupac Amaru
En el diario Clarín del 28 de julio de 2004 se
sintetizan declaraciones radiales de Luis D’ Elía,
según las cuales habría manifestado que hay sectores
que buscan que el presidente Kirchner "se reubique con
el duhaldismo, el statu quo y tire por la ventana la
transversalidad" y que por eso estimó que "éste es un
mes de decisiones, el presidente tendría que elegir si
es Alfonsín o si es Perón".
Fuera de la desconfianza que genera naturalmente la
difusión de esas declaraciones por parte de ese
matutino, dado sus conocidos posicionamientos
políticos, y si esas son las expresiones literales de
D’ Elía, aparte de no saber en que contexto fueron
producidas, lo sustancial que encierran las mismas
motivan las siguientes líneas.
Ya en diciembre del 2003, en la revista del MP20, en
mi nota "Transversalidad y liberación nacional" en su
último párrafo había manifestado: "Una superbreve
consideración, creemos que la transversalidad para
Kirchner implica movimientismo, coalición de gobierno
y frente de partidos, y que salvando diferencias de
personalidades y situaciones históricas, tiene dos
espejos históricos donde mirar: el negativo de la
gestión presidencial de De la Rúa y el positivo del
accionar de Perón desde enero de 1944 a febrero de
1946".
Una aclaración, decimos que "creemos" en ese triple
significado de la transversalidad, no expresamos
"sabemos" porque no hemos tenido ningún tipo de
diálogo con Kirchner ni con su círculo íntimo, ni
tampoco afirmamos "estamos seguros" porque todavía
para nuestro criterio no se han dado los hechos
necesarios para tener esa certeza.
Dos significados si se han dado en la realidad, uno,
la coalición de gobierno se concretó inmediatamente
con la participación en el gabinete y en otros planos
del ejecutivo nacional de figuras pertenecientes a
otros partidos además del Partido Justicialista , y se
prolongó luego en ese poder y en determinadas
votaciones en el seno del Congreso Nacional; el
segundo se dio en el 2003 con la expresión de frentes
electorales apoyados por Kirchner, los más importantes
y triunfantes en la Provincia de Misiones, donde un
peronista partícipe de un frente derrotó al candidato
oficial del PJ, y en la Ciudad de Buenos Aires con la
adhesión al frente encabezado por Ibarra que derrotó a
Macri apoyado por muchos sectores de un dividido PJ
que no había podido presentar candidato propio.
(naturalmente que diferenciamos entre coaliciones y
frentes electorales circunstanciales y locales, de
frentes de partidos políticos en toda la Nación y con
permanencia en el tiempo, tipo Frente Amplio
uruguayo).
En lo que hasta el presente no tenemos certeza si se
avanza con fuerza es en la construcción de un nuevo
movimiento nacional y popular para la liberación con
justicia social, por todas las características básicas
que una construcción política de esa envergadura debe
llenar y que demanda un proceso mas difícil y complejo
donde en gran medida la espontánea participación
popular resulta insoslayable.
Podríamos decir que la gestión de Kirchner ha generado
una transversalidad inorgánica que gira alrededor de
su figura, expresada por la magnitud del porcentaje
del 80-60% de diversos sectores de la sociedad que
expresan su confianza, una expectativa favorable
respecto a su persona. Esta es una base de apoyo muy
importante, pero al producirse en el primer año de
gobierno y a la salida de una de las crisis mas
profundas de la Argentina, en el presente no se puede
asegurar –ya hay señales de decrecimiento en los
últimos dos meses- que esos niveles de confianza se
mantendrán, que en un futuro inmediato se expresarán
en movilizaciones de apoyo ante la creciente campaña
de desgaste y desestabilización de la figura de
Kirchner emprendida por la mayoría de los medios de
comunicación de masa, impulsada por la derecha y los
idiotas útiles de siempre, sobre todo cuando ciertos
sectores medios son tan volátiles y tan sensibles al
accionar de los mismos. Mucho mas difícil es prever,
dado lo dinámico y complejo del proceso que estamos
viviendo, qué niveles de confianza existirán y cómo se
concretarán en voto positivo en las elecciones a
realizarse dentro de un poco más de un año.
En lo que se refiere a la transversalidad orgánica que
tiene como eje fundamental a Kirchner, por ser su
impulsor y ser el presidente de la Nación con todo el
poder y las obligaciones que ese cargo depara,
considero que todos debemos tener bien en claro que
ese espacio que por ahora se llama kirchnerista
involucra a dos sectores, no se limita a los partidos,
organizaciones políticas y sociales que se encuentran
fuera del PJ, la CGT unificada y agrupaciones que se
adhieren, sino que también comprende a estas últimas.
No sólo el propio concepto de unidad en la diversidad
lógicamente lleva a ello, sino además y
fundamentalmente, la realidad objetiva de la
acumulación política e institucional que tienen las
diversas partes en la actualidad, por un lado y, por
el otro, las exigencias de asegurar la gobernabilidad
ante los embates crecientes y diversos de afuera y de
adentro.
Kirchner y el círculo íntimo que comparte su proyecto
transversal tienen una doble tarea para fortalecerlo.
Lograr que ese proyecto avance en el seno de las bases
del PJ y la CGT unificada –con todas las dificultades
que encierra la gran diversidad de concepciones
políticas, historias e intereses que a nivel de
dirigentes esas fuerzas todavía contienen- y, por el
otro, ayudar al crecimiento de las fuerzas políticas y
sociales no contenidas por aquéllas –con todos los
inconvenientes que depara su dispersión y la
diversidad de orígenes políticos, historias ,
concepciones organizativas y sobre el ritmo, la
profundidad y la extensión de las medidas de gobierno
a tomarse . A este escenario complejo se suma que es
complicado medir las relaciones de fuerza, ya que es
frecuente que la capacidad de movilización en la calle
no se refleje en una proporcional representatividad
popular, número de militantes y cuadros y apoyo
electoral y, viceversa, una capacidad de apoyo
electoral no significa mecánicamente una proporcional
capacidad de movilización y de militancia activa como,
igualmente, un extendido y fuerte aparato partidario
no garantiza proporcional militancia, poder de
movilización y asegura sólo una parte del voto.
Aquéllos que compartimos en la diversidad ese proyecto
tenemos deberes generales y particulares para
fortalecerlo, esa es nuestra obligación militante
irreemplazable en todos los espacios donde actuamos.
Pero en el presente -dado el actual desarrollo del
proyecto en los dos sectores mencionados- se desprende
que su fortalecimiento inorgánico y orgánico como su
debilitamiento o extinción, depende esencialmente del
accionar político y gubernamental de Kirchner en el
lapso de los próximos meses, cuyo acortamiento o
alargamiento no se puede determinar con precisión
porque resultan de diversos factores internos y
externos, pero cuyo contenido fundamental sí podemos
fijar: un aceleramiento, profundización y extensión de
una batería de medidas que vayan disminuyendo la
desocupación y aumenten la capacidad adquisitiva de
los marginados, jubilados y trabajadores.
Todo ello aunque se tenga conciencia que motivará una
potenciación de la oposición de los sectores del
privilegio perjudicados por las mismas que afectará la
gobernabilidad, pero que permitirá identificarlos
claramente para gran parte del pueblo y vigorizará su
participación en los enfrentamientos que
ineludiblemente se producirían. Partimos del principio
que gobernabilidad para nosotros no significa durar de
cualquier manera, mediante resignaciones y
claudicaciones, en el ejercicio de los cargos
institucionales, sino gobernar para acrecentar
responsablemente la justicia social, la soberanía
nacional y el poder popular organizado. Y aquí viene
el Alfonsín o Perón de D’ Elía y el De la Rúa o Perón
mío, que naturalmente así presentadas son
simplificadas y "descarnadas" opciones que deben
llenarse de contenido.
Cuando decimos De la Rúa nos referimos al fracaso de
la política de continuismo del modelo neoliberal con
convertibilidad, al derrumbe total en menos de dos
años de un apoyo del 50% de la población
–principalmente de sectores medios-, a la influencia
preponderante y negativa de un pequeño círculo de
familiares y amigos en las decisiones presidenciales,
el generar rupturas en las alianzas que lo habían
llevado al poder, el perder en gran medida el apoyo y
la confianza de su propio partido, el terminar su
mandato antes de tiempo por el empuje final de grandes
movilizaciones populares reprimidas salvajemente y,
después de todo esto, quedar como un verdadero
"cadáver" político sin posibilidad alguna de
resurrección.
Cuando decimos Perón nos referimos a que significa
claramente la ruptura de una continuidad, la ruptura
con las lógicas anteriores: el abandono de la
preponderancia del modelo agroexportador , la
protección desde el Estado del desarrollo industrial
con justicia social, la dignidad nacional ante las
imposiciones de los imperios, la derrota de las
políticas fraudulentas, corruptas y de conturbernios
de pequeños círculos sin pueblo de la década del 30,
el protagonismo de los trabajadoras y marginados que
por primera vez en el siglo unían las banderas de la
lucha nacional y la lucha social , la generación de un
nuevo movimiento nacional y popular de masas donde
generosamente confluían argentinos de las más diversas
identidades políticas anteriores. Todo ello enmarcado,
como siempre, en una etapa historica singular en lo
político, económico y social, tanto en lo interno como
en lo externo, donde competían viejas propuestas y
nuevas alternativas.
Dentro de ese marco que condicionó a todos, como
integrante del gobierno militar surgido en junio de
1943 y con diferencias casi permanentes con otros
sectores militares –liberales, nacionalistas de
derecha, radicales sabatinistas- Perón es el principal
protagonista e impulsor de esas nuevas respuestas que
se van gestando principalmente durante los años
1944-45 y que gradualmente son asumidas y enriquecidas
por la masa de los humildes y trabajadores
–sindicalizados o no- que finalmente salen a
defenderlas en la histórica movilización popular del
17 de octubre de 1945 para rescatarlo de la cárcel en
la cual lo había confinado la confluencia de grupos
militares con una "unidad democrática" ,liderada por
el embajador norteamericano, que contenía a todas las
grandes organizaciones empresarias y a la totalidad de
los partidos políticos, aún los de ideología
antagónica.
Apuesta fuerte la de Perón y la de todos que la
apoyaron, apuesta fuerte y con sumo riesgo porque
enfrentaba a grandes intereses económicos-financieros
que dominaban desde hacía casi un siglo la nación;
apuesta que posibilitó que alcanzáramos el mayor grado
de autonomía nacional y de justicia social del siglo
durante 1946-1955, la resistencia peronista en
distintas etapas, el liderazgo de Perón durante casi
tres décadas y que ,pese a errores, asesinatos,
enfrentamientos internos, quiebres ,defecciones y la
claudicación y entrega extrema del período menemista,
esa apuesta hace que merced al peso de la tradición y
la memoria colectiva todavía gran parte de los
trabajadores y marginados y patriotas de distintos
sectores sociales continúen levantando la identidad
peronista. Base ésta de argentinos, no suficiente ni
excluyente, pero si de imprescindible incorporación
para la construcción de un nuevo movimiento de
liberación continuador y superador de las grandes
luchas nacionales y sociales del pasado.
******************
Correo Yahoo! - 6 MB, tecnología antispam ¡gratis!
Suscribite ya http://correo.yahoo.com.ar/
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular