[R-P] Economía política y liberación nacional [Tres textos de Fabio Carboni]

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mar Ago 3 07:42:40 MDT 2004


[Fabio Carboni es uno de esos miembros de la lista que hablan poco y 
leen mucho.  De vez en cuando se acuerda de los amigos que tiene en 
el Sur, y les manda cosas como las que vamos a leer ahora.  Dicho sea 
de paso:  Fabio es compañero de Patria y Pueblo, y al mismo tiempo ha 
colaborado activamente con el gobierno del Comandante Hugo Chávez.  

En estos tres textitos explica el proteccionismo y el libre cambio, 
insta a los venezolanos a aprovechar sus recursos agroalimentarios, y 
explica porqué conviene fortalecer la OPEP.  

Sólo tengo una objeción: ¿¿¿¿¿¿¿¿vino de cambur??????????  No jodas, 
chico.]

Ninguna contradicción, por cierto.]

1) Políticas económicas para el desarrollo...¿de quién?

Fabio Carboni *

La economía es una ciencia social y no una ciencia exacta. La 
ley de la gravedad se cumple en todos los países de nuestro 
planeta. Pero con las teorías económicas no pasa lo mismo. 
Una teoría económica puede funcionar y ser la mejor política 
para el país X pero la aplicación de la misma teoría en el 
país Y puede tener consecuencias desastrosas. Las teorías 
económicas representan los intereses económicos de los países 
que las producen. Cada país debería producir sus propias 
teorías económicas en función de sus intereses nacionales y 
con base en el conocimiento profundo de su propia realidad. 
Sería un grave error adoptar las teorías económicas 
desarrolladas por otros países.

El problema fundamental de nuestras universidades 
latinoamericanas es que no enseñan teorías económicas propias 
que surjan del análisis de nuestra realidad sino que enseñan 
teorías importadas desde países que generalmente tienen 
intereses contrapuestos a los de los países de 
latinoamericanos.

El “mejor alumno” de economía en nuestra América Latina es el 
que reproduce al pie de la letra la teoría del librecambio, 
pero que jamás se cuestiona si esa teoría es la más 
conveniente para el desarrollo de su país. Nuestras 
universidades latinoamericanas de economía producen ejércitos 
de economistas que piensan que las recetas surgidas del 
Consenso de Washington y promovidas por el FMI representan la 
solución de nuestros problemas. Todo esto no es casual. 
Nuestras universidades enseñan teorías que no representan los 
intereses nacionales. Recuerdo que cuando estudié 
Macroeconomía en la Universidad de Buenos Aires la 
bibliografía del curso era un libro de economía escrito por 
Dornbusch y Fischer, dos economistas ex-asesores del FMI, y 
el segundo Director del FMI entre 1994 y el 2001. ¿Llamativo, 
no? José Martí señalaba que si nuestras universidades 
nacionales no estudiaban ni trabajaban para encontrar las 
soluciones que permitieran lograr el bienestar del país, 
entonces dejarían de ser nacionales y pasarían a ser 
inservibles.

En la teoría económica existen dos grandes concepciones 
antagónicas que explican cómo lograr el desarrollo económico: 
librecambio o proteccionismo. El análisis de estas dos 
teorías económicas y de la historia mundial pasada y presente 
me lleva a tres preguntas y a tres conclusiones.

La primera pregunta es: ¿cuál de las dos concepciones es la 
más adecuada para el desarrollo económico de un país? Y la 
respuesta es: depende del país del que estemos hablando y del 
momento histórico. Una potencia económica e industrial como 
los EEUU está actualmente a favor del librecambio porque sabe 
que los demás países no pueden competir contra sus industrias 
si se libera plenamente el comercio de bienes, capitales y 
servicios. Pero entre 1812 y 1945 EEUU fue el bastión del 
proteccionismo por una sencilla razón: no estaba en 
condiciones de salir a competir con el resto del mundo. Una 
activa política proteccionista durante más de cien años le 
permitió convertirse en la primera potencia mundial y recién 
entonces EEUU comenzó a ser el más ferviente defensor de la 
teoría del librecambio. Pasó de ser el campeón del 
proteccionismo a ser el campeón del librecambio. 

Conclusión I: EEUU entendió su realidad en dos momentos 
históricos diferentes y adoptó en cada momento la política 
económica más conveniente para su país.

La segunda pregunta es: ¿ambas concepciones son aplicables en 
un mismo país al mismo tiempo? La respuesta es sí, y la 
actual política del gobierno de los EEUU nos lo demuestra. En 
agricultura subsidia a sus productores con miles de millones 
de dólares por año porque ese sector no es competitivo. Para 
los demás sectores económicos (excluida la agricultura) no ve 
la hora de firmar un tratado de libre comercio con el resto 
de los países americanos dada su supremacía indiscutida en 
esos sectores.

Conclusión II: Realidades distintas en diferentes sectores 
económicos de un mismo país implican políticas económicas 
distintas para cada sector. Pero el fin es el mismo: competir 
en lo que se lleva la delantera y proteger lo que todavía no 
puede competir.

Y la tercera y última pregunta es la siguiente: ¿Hasta dónde 
llega la farsa y la doble moral de los naciones promotoras de 
las políticas del FMI? La respuesta es: hasta el extremo de 
haber reescrito y falsificado la historia económica mundial. 
Existe una versión mundialmente aceptada tanto en los ámbitos 
académicos como los mediáticos acerca de cuáles fueron las 
políticas económicas que para su desarrollo utilizaron los 
países hoy industrializados. Esta versión señala la 
aplicación de las políticas de apertura y librecambio como la 
clave del éxito en el desarrollo de estos países. Nada más 
alejado de la realidad histórica. Las políticas económicas 
utilizadas por los países hoy desarrollados cuando estaban en 
el proceso de desarrollo fueron políticas proteccionistas 
activas. Para profundizar sobre este tema recomiendo la 
lectura de “Kicking away the ladder” de Ha-Joon Chang.

Conclusión III: Las naciones que hoy promueven el librecambio 
lograron su desarrollo industrial, tecnológico y económico 
justamente a través de políticas proteccionistas activas. Son 
estas mismas naciones las que hoy impiden a los países en 
desarrollo la aplicación de estas políticas. ¿Cuáles son 
estas naciones? Principalmente EEUU, Inglaterra, Alemania, 
Francia y Japón.

Como conclusión final, la verdadera dominación no es 
económica sino pedagógica. Nos enseñan a pensar de la forma 
en que nuestros dominadores quieren. El problema fundamental 
de la América Latina es que nos educan no para solucionar 
nuestros problemas sino para perpetuarlos. La solución de 
nuestros problemas como Nación sólo la encontraremos 
analizando nuestra realidad desde una perspectiva nacional, y 
la única forma de crear una conciencia nacional es conociendo 
primero nuestra historia y las causas internas y externas de 
nuestra situación.


* MBA Tuck School of Business at Dartmouth
fabio.carboni en alum.dartmouth.org

2) Venezuela y su hábito alimentario antinacional

Fabio Carboni *

Sería difícil imaginar a un país de clima templado (como los 
países europeos o como EEUU) con un patrón de alimentación 
tropical. ¿Sería difícil también imaginar entonces a un país 
tropical con un patrón de alimentación de regiones de clima 
templado? Pues no; Venezuela es el ejemplo. 

Venezuela (país tropical) cuenta con un esquema europeo y 
estadounidense (países de clima templado) de alimentación no 
sólo para sus habitantes sino también para los animales. 

A nivel mundial los países sólo comercializan en promedio el 
10% del total de los alimentos que producen (FAO 1995). Es 
decir, el 90% de los alimentos que se producen en un país se 
consumen en el mismo país. Claramente la mayoría de los 
países cuentan con una política de autoabastecimiento en 
materia agro-alimentaria. Caso muy diferente se presenta en 
Venezuela donde se importa la mayor  parte de los alimentos 
que se consumen. 

[...] Venezuela importó en promedio en alimentos y bebidas 
¡más de 1.500 millones de US$ anuales! durante el período 
comprendido entre los años 1993 y 2002 (INE – CIBACO).

Tomando como ejemplo el año 2001, siete de los alimentos y 
bebidas más importados por Venezuela son productos que se 
producen en forma competitiva en países de clima templado y 
no en países de clima tropical: trigo, whisky, leche, maíz 
amarillo, malta, manzanas y vino. Sólo siete productos 
importados representaron 699 millones de US$ de las 
importaciones de alimentos y bebidas del año 2001.

Venezuela, país de clima tropical, podría sustituir los 
principales alimentos importados que se producen en países de 
clima templado por alimentos tropicales producidos en el 
país. Los alimentos tropicales representan sustitutos 
naturales e inteligentes de los alimentos importados desde 
regiones templadas dado que Venezuela es naturalmente 
competitivo en la producción de cultivos tropicales.

Estimado lector: ¿tenemos conciencia de los cientos de miles 
de empleos que Venezuela genera no en su sector agrícola sino 
en los sectores agrícolas de otros países, gracias a las 
importaciones de alimentos y bebidas que realizamos? La 
pregunta es: ¿Por qué no consumimos mayormente productos 
tropicales y generamos esos empleos en Venezuela?

¿Será que existe una limitación en las tierras disponibles 
para cultivo? Pues no; Venezuela cuenta con 55 millones de 
hectáreas al norte del río Orinoco, hectáreas sin 
limitaciones para el desarrollo de cultivos tropicales. 

¡Despertemos compatriotas! Es necesario reeducarnos en 
términos alimentarios recreando el orgullo de ser venezolanos 
tropicales. La renta petrolera no está para satisfacer 
nuestros gustos por productos agrícolas provenientes de 
países de clima templado o para satisfacer nuestra necesidad 
de status por productos importados. La renta petrolera está 
para promover el desarrollo endógeno del país.

Y parte importante del desarrollo endógeno de Venezuela 
también depende de nuestras actitudes. Por ejemplo, cuando 
vayamos a tomar un refresco o una malta mejor pidamos un 
papelón con limón o un jugo tropical; cuando vayamos a tomar 
un whisky mejor tomemos un ron venezolano (el mejor del 
mundo); cuando vayamos a tomar un vino tinto francés mejor 
tomemos un delicioso vino tinto de cambur. Cuando vayamos a 
comer una manzana importada mejor comamos una exquisita fruta 
tropical; cuando vayamos a acompañar nuestro almuerzo con 
pan, mejor acompañémoslo con buen casabe. Ser y actuar como 
orgullosos venezolanos tropicales; esa es la cuestión. 

Una frase del profesor Álvaro Montaldo resume el problema 
agro-alimentario venezolano: “Dejemos de lado nuestra 
pretensión de ser blancos occidentales, adoptando esquemas 
alimentarios de las regiones templadas, y seamos ORGULLOSOS 
VENEZOLANOS TROPICALES”.

Llama la atención que el Banco Central de Venezuela (BCV) se 
niegue a financiar la agricultura venezolana con una parte de 
las reservas internacionales cuando los artículos 48 (numeral 
6 y 8) y 56 (numeral 1 y 2) de su propia ley expresamente se 
lo permiten. 

1.000 millones de US$ en importaciones representan una 
pérdida permanente de las reservas del BCV en el mismo monto. 
Un préstamo a la agricultura venezolana de 1.000 millones de 
US$ representa una disminución temporal de las reservas y el 
aumento a su nivel previo luego de la cosecha y devolución 
del préstamo por parte de los agricultores al BCV. Si el 
objetivo del BCV es mantener el nivel de las reservas 
internacionales, la mejor estrategia es financiar la 
agricultura venezolana.

Venezuela puede sustituir los principales alimentos 
importados que se producen en países de clima templado por 
alimentos tropicales producidos en el país. Es hora de romper 
con la economía de puerto y avanzar en la diversificación y 
consolidación de una economía nacional y productiva. 

* MBA Tuck School of Business at Dartmouth
fabio.carboni en alum.dartmouth.org


3) Venezuela y la OPEP...¿pertenecer o no pertenecer?

Fabio Carboni *

A finales del año 1998 la OPEP estaba prácticamente sin vida 
y el precio del barril a 8 dólares, uno de los más bajos en 
la historia de Venezuela. El fortalecimiento de la OPEP a 
principios del año 1999 elevó los precios internacionales del 
petróleo de 8 a 18 dólares el barril. En los últimos años el 
precio del barril venezolano se ha mantenido casi siempre 
dentro de la banda establecida por la OPEP, es decir, entre 
los 22 y 28 dólares el barril. 

El fortalecimiento de la OPEP implicó un aumento espectacular 
en el flujo de fondos petroleros para Venezuela. Se 
maximizaron las ganancias anuales de PDVSA al mismo tiempo 
que se preservaron las reservas venezolanas de un recurso no 
renovable.
 
¿Por qué aumentó el precio del petróleo de 8 a 18 dólares el 
barril? La teoría económica nos habla del concepto de cartel: 
convenio entre varias empresas de un mismo sector económico 
para concentrar la oferta con el fin de evitar la mutua 
competencia, regular la producción y maximizar las ganancias. 

Lo que realmente mueve a cada una de las empresas estatales 
petroleras de los países miembros de la OPEP a ser parte del 
cartel es la maximización de las ganancias.

Sería aventurado creer que la salida de Venezuela de la OPEP 
permitiría aumentar nuestra producción diaria y cobrarla al 
precio actual vigente. Lo más probable ante su salida (o la 
salida de otro cualquier país miembro de gran peso) sería: el 
debilitamiento o la desaparición de la OPEP, el aumento de la 
producción mundial de petróleo a los niveles de 1998, el 
regreso a un precio de 8 dólares por barril, y el retorno a 
unas ganancias en dólares a los bajos niveles de 1998.

Lo importante para PDVSA y Venezuela no es maximizar las 
ventas sino maximizar las ganancias (ventas menos costos) por 
la venta de petróleo venezolano en el exterior. La política 
de la OPEP de recortes en la producción cumple con este fin. 
A modo de ejemplo numérico comparemos los dos escenarios 
posibles para Venezuela: uno con la OPEP (el actual) y otro 
sin la OPEP (o con la OPEP debilitada como en el año 1998).

Con la OPEP el precio actual de venta del barril venezolano 
es de 24 dólares y a Venezuela se le permite producir y 
vender hasta 2,7 millones de barriles diarios. 

Sin la OPEP (o con la OPEP debilitada como en 1998) los 
países productores probablemente retornarían a los altos 
niveles de producción mundial de 1998 y el precio del barril, 
en consecuencia, rondaría los 8 dólares. Venezuela podría 
producir y vender todo el petróleo que quisiera; digamos unos 
6 millones de barriles diarios. 

En ambos escenarios asumimos que el costo variable de 
producción de un barril es de 5 dólares y que los costos 
fijos son los mismos.

¿Qué escenario es más beneficioso para Venezuela? 

Con la OPEP Venezuela tiene ganancias diarias de 51 millones 
de dólares (24 dólares por barril * 2,7 millones de barriles 
– 5 dólares por barril * 2,7 millones de barriles) antes de 
costos fijos. 

Sin la OPEP Venezuela tendría ganancias diarias de tan solo 
18 millones de dólares (8 dólares por barril * 6 millones de 
barriles – 5 dólares por barril * 6 millones de barriles) 
antes de costos fijos.

Conclusión del ejemplo numérico: Con la OPEP Venezuela tiene 
unas ganancias diarias claramente superiores (51 millones vs. 
18 millones) que sin la OPEP. El que desee salirse de la OPEP 
por favor reflexione acerca de la conveniencia.

Después de todas estas consideraciones llama la atención que 
el señor Andrés Sosa Pietri, ex-presidente de PDVSA, señale 
en la página 176 del libro 10 autores y 7 propuestas para 
rehacer a Venezuela, editado en el año 2003, que: “la OPEP ha 
sido una de las grandes tragedias de Venezuela” y proponga la 
“salida inmediata de la OPEP”.

El fin de la OPEP es estabilizar los precios internacionales 
en un nivel tal que se maximicen las ganancias de los países 
miembros de la OPEP. La política de la OPEP de recortes en la 
producción cumple con este fin e implica la defensa de los 
intereses económicos de los venezolanos.

*MBA Tuck School of Business at Dartmouth
fabio.carboni en alum.dartmouth.org




Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 
"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 






Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular