[R-P] Moreno, PETROLEO

José María Cavalleri ingcavalleri en hotmail.com
Vie Abr 30 19:48:27 MDT 2004




Manguera propia: Convertir el instinto en estrategia*


Por Martín Granovsky**


Si el Estado argentino se asociara con el venezolano para actuar en el 
mercado de la energía, una interpretación simplista sería la siguiente:
Néstor Kirchner es como Hugo Chávez, es decir, la encarnación del Mal en el 
sur del continente. Hay otra: populistas sin remedio, los presidentes 
latinoamericanos actuales están volviendo al estatismo de los años '50. No 
aprendieron nada y quieren recrear un modelo de Estado empresario que ya 
fracasó.
Si, a su vez, el Estado argentino se asociara con el venezolano y el 
brasileño, los dos simplismos se repetirían.
La diferencia de imagen entre uno y otro escenario es que ante el 
establishment, hoy, Chávez aparece como el Mal y Luiz Inácio Lula da Silva 
como una agradable sorpresa más próxima al Bien que al Mal.
Por eso, en términos de imagen internacional asociarse solo con Venezuela 
tiene un resultado que será magnificado como populismo por el establishment 
e incorporar a Brasil será más difícil de combatir.
ESTUDIAR LA REALIDAD DE LOS HECHOS
Sin embargo, conviene salir de la imagen y explorar la realidad con hechos:
- El mayor socio comercial del petróleo estatal venezolano es Estados 
Unidos. Venezuela hasta tiene inversiones en suelo norteamericano, y nadie 
imagina a George W. Bush como un chavista.
- Si eventualmente Brasil no fuera de la partida, la asociación argentina 
con Venezuela sería irreprochable en términos reales.
- Crear empresas testigo desde el Estado no es un delito de anticapitalismo. 
Las tienen países tan alejados del colectivismo extremo como Francia o 
Alemania.
- Contar con una fuente propia de generación de divisas tampoco es un pecado 
de nacionalismo antiguo sino una muestra de realismo capitalista. Cuando 
Augusto Pinochet dio el golpe contra Salvador Allende, los conservadores 
chilenos reprivatizaron todo. Con una excepción: el cobre. El socialista 
Allende lo había estatizado porque, decía, "el cobre es el sueldo de Chile". 
Y ni siquiera el franquista Pinochet volvió atrás en esa medida.
Al privatizar el petróleo, Carlos Menem transformó a la Argentina en un caso 
único en América latina. Un país productor de energía no podría contar 
directamente con las divisas generadas por ella. Así como la Convertibilidad 
amputó a la Argentina la chance de contar con una política monetaria, la 
privatización de YPF le amputó una herramienta para generar divisas sin 
depender de intermediarios.
- Volver atrás, así sea un pequeño paso en el mercado de energía, sería 
acercarse a un capitalismo con Estado, en lugar de repudiarlo. Un poco más 
de Adam Smith y un poco menos de Domingo Cavallo.
- Un mes atrás, en Río de Janeiro, el presidente Néstor Kirchner reveló 
hasta qué punto su asociación con Brasil es estratégica. Acordó estudiar una 
política conjunta de discusión sobre la deuda externa.
- Lula acaba de realizar un gesto que aquí pasó inadvertido. Ordenó al 
canciller Celso Amorim que condecorase al embajador argentino en Brasilia, 
Juan Pablo Lohlé. Y lo hizo justo al mismo tiempo que Brasil peleaba con los 
Estados Unidos en defensa de su propio plan nuclear. Lo que Brasil estaba 
diciendo es que no destruiría su alianza con la Argentina y que, al mismo 
tiempo, diferenciaba a Buenos Aires de Washington.
- Si el Estado argentino concreta su asociación con Petrobrás reforzará la 
tendencia anterior. Petrobrás ya está en la Argentina, pero se trata de un 
hecho comercial que responde solo a la compra de Pérez Companc. Una 
asociación, en cambio, significa la posibilidad de una estrategia económica 
regional con una empresa que despierta el interés personal de Lula y cuenta 
entre sus cuadros directivos con un fanático de la sociedad estratégica 
entre los dos países: Sebastiao do Rego Barros, el anterior embajador 
brasileño aquí.
Una asignatura pendiente del Gobierno es que aún no automatiza que cada 
decisión interna tiene una dimensión internacional. A veces lo hace, como la 
fuerte apuesta a la relación con Brasil, y a veces lo ignora, como en el 
caso del evitable conflicto con Chile.
Integrar una multinacional latinoamericana de energía sería un modo de 
convertir lo espasmódico en permanente y los instintos en una estrategia que 
se va cumpliendo todos los días.
•	Publicado en la sección Opinión de Página/12 , el domingo 25 de abril de 
2004.
** El autor es analista del diario Página/12.

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