[R-P] La Campana de las 8 Horas sonó el 16/10/1901 por vez primera en Sudamérica
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rmermet en yahoo.com.ar
Jue Abr 29 16:45:35 MDT 2004
Patria y Pueblo acompañará activamente el Acto y Olla
Popular que los Cros de las Organizaciones sociales de
Aukache, Jauretche y 30 de Enero han resuelto instalar
el Primero de Mayo , en la Vuelta de Rocha, junto a la
Campana de las 8 horas.
Como yo desconocía hasta hoy la historia y el profundo
simbolismo que encierra esta campana, comparto un
artículo de Bayern, que explica muy bien la historia.
Rolando
Pdta: El Primero de Mayo no te quedes en tu casa.
Veni a conmemorar el Día Internacional de los
Trabajadores, junto a los que luchan, y de paso,
compartimos un "guiso popular". Hay comprometidos
varios músicos populares que amenizaran la jornada con
su aporte artístico.
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De Chicago a la flexibilización
(Por Osvaldo Bayer).
Los viejos luchadores la volvieron a acariciar: la
campana que el 16 de octubre de 1901 anunció, en la
Vuelta de Rocha, por primera vez en toda Sudamérica,
la conquista de las ocho horas de trabajo para los
gremios marítimos. Hace pocos días, el legendario
dirigente de Talleres Navales, Domingo Trama, la
recibió en devolución por parte del Museo de Bellas
Artes de la Boca. Allí había permanecido depositada 45
años desde que la Sociedad de Resistencia de
Calafateros Unidos -el 5 de agosto de 1949- la entregó
para su custodia al pintor boquense don Benito
Quinquela Martín, en presencia de don Juan de Dios
Filiberto, el autor de "Caminito". En los próximos
días, Domingo Trama -el último anarquista que estuvo
al frente de una organización obrera en nuestro país-
entregará la campana al Museo Histórico de la Boca.
Esa campana es un nexo entre los mártires de Chicago
-ahorcados por pedir las ocho horas de trabajo en
manos del capitalismo salvaje norteamericano- y las
luchas de fin de siglo de los obreros argentinos por
esa jornada laboral. Fueron los obreros yeseros
-aquellos que hacían los cielorrasos y sus molduras-
los primeros en obtener la soñada jornada, en 1895;
una año más tarde la lograron los pintores y los
constructores de carruajes, mientras los marmoleros y
herradores se conformaba con las diez horas.
En la Argentina, la "lucha sagrada por las ocho
horas", como la llamaban los obreros anarquistas y
socialistas, había comenzado por iniciativa del club
alemán Vorwarts, que en 1890 convocó a todos los
gremios obreros a celebrar ese 1º de Mayo como fiesta
universal de todos los trabajadores. El mismo se
celebró en el Prado Español, en la actual Avenida
Quintana, entre Ayacucho y Junín (un lugar para
recordar), y concurrieron representantes, entre otros,
de la Sociedad Cosmopolita de Oficiales Sombrereros,
Tipógrafos Alemanes, Sociedad Figli del Vesubio,
Sociedad Scandinavian Norden, Círcolo Reppublicano
Campanella, Sociedad de los Países Bajos, Unione e
Fratellanza, Societé de Mutuo Socorso de Chivilcoy,
etc. En el documento que se firmó allí figuró en el
punto primero: jornada de ocho horas para todos.
Los representantes del capitalismo estadounidense
habían creído que ahorcando en Chicago a los cuatro
obreros alemanes y un inglés, iniciadores de la lucha,
se resolvía todo el problema. No sabían que con esa
medida iban a provocar una rebelión incontenible en
todo el mundo que haría triunfar en casi todas las
latitudes la iniciativa de esos precursores. Y las
frases finales que expresaron esos cinco luchadores
ante sus jueces iban a ser esculpidas en todas las
organizaciones obreras del mundo. El inglés Albert
Parsons dijo: "El principio fundamental de la anarquía
es la abolición del salario y la sustitución del
actual sistema industrial y autoritario por el sistema
de libre cooperación universal, único que puede
resolver el conflicto en que vivimos".
El alemán Adolf Spies dirá: "¿Es la anarquía a la que
se juzga? Si es así, por vuestro honor que me agrada:
yo me sentencio porque soy anarquista. Somos
sentenciados por creer en un bienestar futuro, por no
perder la fe en el último triunfo de la libertad y la
justicia". Y un minuto antes de ser ahorcado: "!Salud
tiempo en que nuestro silencio será más poderoso que
las voces de los que hoy nos sofocan con la muerte!".
Ludwig Lingg tendrá un resto de humor y apostrofará al
juez: "Me acusáis de despreciar la ley y el orden.
¿ y qué significan vuestros representantes?
Son los policías, y entre ellos hay muchos ladrones.
Aquí está presente el capitán Schak. El me dijo que
mis sombreros y mis libros habían desaparecido
sustraídos por los policías. !Esos son vuestros
defensores del derecho de la propiedad privada! Os
desprecio; desprecio vuestro orden, vuestra fuerza,
vuestra autoridad". (Lingg no les dará el gusto a los
verdugos, en su celda se hará volar la cabeza con un
cartucho de dinamita que le habían pasado sus
compañeros).
Michael Schwab señalará: "Decís que la anarquía está
procesada. Será porque la anarquía es una doctrina
hostil a la fuerza bruta, opuesta al sistema actual de
producción y distribución de la riqueza". Por último,
Adolf Fischer exclamará: "Protesto contra la pena de
muerte que me imponéis, porque no he cometido crimen
ninguno... pero si he de ser ahorcado por profesar
ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la
igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo
inconveniente... lo digo bien alto: disponed de mi
vida".
Volvamos a Buenos Aires, a Domigo Trama, secretario
general de la Federación Obreros en Construcciones
Navales. En 1957, esos obreros llevan a cabo una
heroica huelga de trece meses por las seis horas de
trabajo. Tiene frente a él los funcionarios de la
dictadura de Aramburu. Los patrones y la Marina de
Guerra se oponen a los obreros. El contraalmirante
Saadi Bonnet, ministro de Transportes, le gritó a
Trama para apóstrofarlo: "¡Usted es un anarquista!".
Trama lo tomó como una distinción. La huelga se
prosiguió pero los obreros fueron derrotados por los
mismos enemigos de siempre: la Marina de Guerra, la
Prefectura, la Gendarmería, la Policía Federal y
provincial, la SIDE y los krumiros. Hoy, las seis
horas ya no es tema para nadie y hasta se "flexibizan"
las ocho horas.
El peronismo cierra un círculo que había comenzado el
coronel Perón en el golpe de 1943 al denominar "Fiesta
del Trabajo" al "Día de los Trabajadores" e imponer la
marcha con letra del ultraderechista Ivanisevich:
"Hoy es el Día del Trabajo/ unidos en el amor de Dios/
al pie de la bandera sacrosanta/ juremos defenderla
con honor". De Chicago a la flexibilización.
Nota extraída de la Edición del Sábado 30 de Abril de
1994 del diario Página/12.
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