[R-P] Lavagna, Gómez Morales, la Libertadora y el Proceso (a modo de editorial)
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Abr 21 10:27:47 MDT 2004
La base de poder de Néstor Kirchner no puede ser más contradictoria.
Llegó al gobierno gracias a la movilización popular del (13 al) 19/20
de diciembre de 2001, pero también gracias al temor del estáblishment
de que esas movilizaciones arrastraran, como un río purificador,
cuanto habían conseguido las clases dominantes desde el 24 de marzo
de 1976.
Digámoslo con todas las letras: no sólo el núcleo duro de la rosca
oligárquico-imperialista se horrorizó ante esta segunda posibilidad.
También se hicieron cruces los sectores empresariales remanentes de
la Argentina industrial (al fin de cuentas, habían aprendido a
convivir cómodamente con la negrada pata al suelo: lo único que,
según ellos, había que modificar era el tipo de cambio y algunos
aspectos de la estructura crediticia). Asociados a ellos, los
profesionales de la política burguesa que habían aprendido a "no
preocuparse y amar la Deuda" supieron encontrar su cauce de expresión
a través del golpe parlamentario de Duhalde contra Rodríguez Saá.
Luego, también a través de Duhalde -quien demostró una audacia que
pocos le hubieran reconocido un año atrás- ungieron a "su" candidato
de izquierdas: Néstor Kirchner. La incomprensión del puntano con
respecto al "problema menemista" y la población de las grandes urbes
terminó de ayudar al santacruceño. Y llegó a la Presidencia como
"candidato de transacción" del estáblishment con el movimiento
popular, no sin una brutal campaña de prensa y las dosis masivas de
Halopidol social que descargó Duhalde desde la Casa Rosada.
Ahora bien, Kirchner se niega a ser meramente el "menos malo de los
candidatos de la reacción". Por el contrario, intenta gobernar
"según sus ideales", que en el fondo son los que movieron al
derrocamiento de De La Rúa y Cavallo en las jornadas de fines de
2001. Pero al mismo tiempo cree que se puede compatibilizar esos
ideales con la política económica preconizada por el duhaldismo, y
que encarna en Lavagna y su equipo.
Múltiples signos muestran los problemas que trae esta ecuación
irresoluble. Y son signos realmente inquietantes. Porque el
problema no es de futuro sino de presente. No se trata ya de alentar
el sueño de la "burguesía nacional", que al fin de cuentas es, en las
condiciones del país semicolonial, una muy noble esperanza de
nacionalistas revolucionarios no socialistas. A través del gobierno
indeciso de Néstor Kirchner, los argentinos estamos claudicando ante
los peores enemigos de la Patria.
Se empezó por los bancos y el FMI, ahora se sigue con los saqueadores
directos: las "privatizadas", mal nombre para las extranjerizadas.
A fuerza de timidez, el lavagnismo está cediendo posiciones en todos
lados. Nada más simbólico de las consecuencias de semejante política
que verlo [en una foto publicada por la _Cloaca_ de hoy] a De Vido
(que es kirchnerista duro y además arquitecto, y por lo tanto tendría
que tener una visión global de la ciudad) brindando con los
directivos de Aguas Francesas mientras éstos se hacían cargo de una
obra construida _para ellos_ por los vecinos de La Matanza.
Hegeliano a su manera, ya decía Goya que los ensueños de la razón
producen monstruos. La razón lavagniana viene soñando desde hace
rato, y sus monstruos están comenzando, tímidamente, a alzar la
cabeza.
Si el gobierno no percibe que de este modo está fallándole a quienes
en él confían desde las profundidades del pueblo (es decir, a su pata
"decembrista del 2001"), nos volverá a colocar en la habitual
situación pre-contrarrevolucionaria inaugurada en 1955: un bloque
antinacional que une desde el nacionalismo "ortodoxo" hasta la
ultraizquierda enfrentando a un bloque nacional que cada vez más se
concentra en la izquierda nacional y aquello que se mantiene de
popular y revolucionario dentro del peronismo (la precisión se hace
imprescindible porque, admitámoslo, de lo otro hay, y cada vez más,
dentro del mismo peronismo... no sólo dentro del PJ).
La duda hamletiana-lavagniana es si hay que enfrentar al
estáblishment o no. Se trata de una duda ingenua.
Es un hecho que el estáblishment _nos va a enfrentar_. No puede
darse el lujo de quedarse quieto. El 19 de diciembre y el 24 de
marzo se rechazan polarmente. No puede convivir pacíficamente con el
pueblo argentino.
Por supuesto, la codicia rentística de esa clase social con "fuerte
propensión al asesinato" (Aníbal Ford) alcanzaría para que nos
presente batalla. Pero aún si no existiera, aunque más no sea porque
a nivel planetario el imperialismo no puede dejar puntos flojos en un
tejido geopolítico cada vez más frágil, las necesidades del sistema
mundial nos obligarán a reconocer cuál es la realidad: esta gente
pretende que el 76, como el 55 del cual es coronación, se haya hecho
"de una vez y para siempre" (Isaac Rojas).
La pregunta, entonces, no es (como desearía el lavagnismo) _si vamos
a poder evitar la confrontación_. La verdadera pregunta es si
confrontaremos desde una posición de debilidad creciente por
desarticulación de las esperanzas populares, o con la fuerza que
confiere la movilización de masas. La política económica en curso,
por cierto, favorece la primera opción.
¿No nos alcanza con el recuerdo de Gómez Morales, dos veces precursor
-involuntario, pero precursor- de contrarrevoluciones triunfantes? El
cambio de rumbo se impone con creciente urgencia.
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de
Buenos Aires, 1822
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular