[R-P] ¡QUÉ BONITA FAMILIA! (Segunda parte)
Camilo Estrada Luviano
caesluvi en prodigy.net.mx
Mar Abr 20 18:01:13 MDT 2004
¡QUÉ BONITA FAMILIA!
(Segunda parte)
Camilo Estrada Luviano
Al igual que las manos, en la que todos los dedos son desiguales, así en
toda familia no todos los integrantes de ella son iguales, sin embargo,
tanto la mano como los políticos del sistema, capitalista, de nuestro país,
actúan en un mismo sentido; ningún dedo hace algo que vaya contra lo que
hacen los demás, los políticos de nuestra partidocracia, todos, se mueven en
el sentido de que prevalezca y viva lo más posible el capitalismo que genera
cada vez más y más ganancias para los patrones. También genera
constantemente, y cada vez más y más, pobreza y miseria, pero eso es algo
desagradable de lo que ni sentido tiene hablar de ello.
Sin embargo los dedos no son humanos, son sólo una parte de ellos, en cambio
los políticos sí son gente y, por lo mismo, tienen cerebro trabajando y
trabajando bien. Si los dedos actúan en un mismo sentido lo hacen porque son
únicamente una parte de un todo, obedecen órdenes, en cambio los políticos
burgueses tienen diferencias de matiz. Así a los derechistas, -en nuestra
realidad los panistas, y más los foxistas-, el hecho de que el capitalismo
genere miseria en forma progresiva les importa un soberano pito siempre y
cuando eso no les dificulte el aumento de sus riquezas, en cambio a los
"revolucionarios democráticos" les interesa, porque esos muertos-de-hambre
no aguantarán eternamente. Es por eso que el seráfico, defensor de la
verdad, Jefe de Gobierno del Distrito Federal se preocupa mucho por los
ancianitos de D.F. y ha instituido una pensión de unos pocos cientos de
pesos mensuales para ellos.
Esta es la gran diferencia que Andrés Manuel López Obrador, (AMLO), tiene
con el presidente de la república, Vicente Fox y Quesada.
Ante el gandallisno, (no gandayismo), gubernamental y de quienes no quieren
que López Obrador y su partido, el PRD, gobiernen el país se echaron en
contra de él poniendo al descubierto escándalos de corrupción en los que
estaban inmiscuidos tanto prominentes dirigentes perredistas como
funcionarios del mismo gobierno capitalino, éste respondió como se responde
dentro de una familia sin diferencias de fondo. Pero él no está solo, sino
ahora otro prominente perredista, exjefe de la bancada perredista en la
Cámara de Diputados en la anterior legislatura, también entra al ruedo: "La
Presidencia de la República no estaba enterada del complot que se
instrumentó en contra de la administración capitalina, informó ayer el
subsecretario de Gobierno del Distrito Federal, Martí Batres Guadarrama. [.]
Indicó que precisamente por eso el jefe de Gobierno, Andrés Manuel López
Obrador, solicitó una audiencia al titular del Ejecutivo federal, ya que la
Presidencia ha dado importancia a este tema y había que proporcionarle
'información importante', que probablemente por otras vías no le llegue,
debido a que muchos funcionarios salinistas se encuentran en diversas áreas
de la Procuraduría General de la República (PGR) y el Centro de
Investigación y Seguridad Nacional, y mantienen vínculos de coordinación con
el ex mandatario" ("La Jornada", 20/IV/04, nota de Bertha Teresa Ramírez).
Nuevamente el expresidente de la república, Carlos Salinas de Gortari, es el
"maloso". Vicente Fox es un buen hombre o, bien podría yo decir, es un
perfecto idiota, que no se da cuenta de lo que pasa en el país y de la
grillas que se arman entre los políticos.
Un chavo "que esté en onda" con toda justeza diría "¡No mamen!". Ni Fox es
un idiota y su reacción furibunda deja ver que, de hecho, fue descubierto
cuando AMLO hizo del conocimiento público documentos que los del gobierno
consideran casi ultrasecretos. La contradicción entre el actual presidente,
Fox, y el expresidente Salinas, es puro cuento. Tanto uno como el otro son
neoliberales de corazón y tanto uno como otro son y han sido lacayos del
gobierno usano. Es verdad que Ernesto Zedillo con gusto le entregó la banda
presidencial a Fox, pero también es verdad que "el pleito" entre Salinas y
Zedillo, es un pleito dentro de la familia. Los dos, y sus respectivos
equipos, son y han sido neoliberales consecuentes, muy consecuentes, y Fox,
también con su equipo, lo es y su política, tanto interna como externa, no
deja ni dejará lugar a dudas.
Es importante subrayar, eso sí, que con este rejuego, que bien parece chisme
de vecindad, lo que de verdad se logra no es tanto el desprestigio de López
Obrador, ni el desconcierto de la gente, como dicen algunos timoratos junto
con prelados católicos, sino lo que se está haciendo realmente es sembrar la
duda entre el pueblo pobre, despolitizado desde hace décadas y décadas. El
desconcierto sólo se da entre los pequeñoburgueses que de por sí tienen
corazón de pollo que hasta se creyeron el cuento del "voto útil" causado por
el miedo cerval al caos que provocaría la dizque izquierda si ésta llegaba
al gobierno, -"poder", decían-, y por eso optaron por la "transición
democrática" y "el cambio" tan cacareado por Vicente Fox y Quesada y su muy
bien llevada a cabo campaña marketinera concebida y planificada por los
"Amigos de Fox". Pero entre la izquierda revolucionaria, no la democrática,
desconcierto no puede haber, porque los realmente revolucionarios fueron
arrinconados desde que los "revolucionarios democráticos" optaron ser
dirigidos por la corriente progresista, y si se quiere, incluso
revolucionaria, sí, revolucionaria pero burguesa, que encabeza Cuauhtémoc
Cárdenas.
La gran diferencia entre el Ingeniero Cárdenas y los demás perredistas es
que él nunca ha negado que lo que persigue es que se cumplan a cabalidad lo
que él llama principios de la Revolución Mexicana y los demás, provengan de
donde provengan, no dicen eso, sino que nada más hablan, -y de vez en cuando
se acuerdan de ellos-, de los pobres. La lucha de clases, para ellos, no
existe.
Así no sólo no hace falta tener amigos teniendo esos enemigos, porque estos,
parece ser, que hacen mejor la tarea que aquellos que son reaccionarios
desde su nacimiento, ahora totalmente desembozados, y como, aunque nos
duela, es el gobierno yanqui el que decide quién será el próximo presidente,
válido es pensar que a eso le apuestan muchos perredistas y eso, también es
válido. Lo que no es válido es armar pleitos "vecinderos" y simular que hay
una verdadera lucha entre los representantes de los pobres, -explotados si
bien les va-, y los representantes de los ricos. Porque no es verdad.
Simplemente preguntémonos por qué afloraron tantos hechos flagrantes de
perredistas corruptos y este partido para defenderse destapa, sólo un
poquito, la cloaca que es todo gobierno burgués. Si se piensa que así están
haciendo la revolución, no nos queda más que decir: ¡Qué bonita familia!
¿Y los muertos-de-hambre? ¡Muriéndose, por supuesto, faltaba más!
20 de abril de 2004
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