[R-P] "Museo-memoriudo": enfermedad infantil de la social-democracia

edgar smith condornacional en yahoo.com.ar
Mie Abr 14 10:11:36 MDT 2004


Como el Ultimo de los Mohicanos (ahora que no está
Cuello), rodeado por hostiles ‘progres’ como Erroll
Flynn frente a los sioux de Anthony Quinn (Caballo
Loco), me niego a rendirme.

La pregunta es si la Guerra iniciada por la oligarquía
en Septiembre de 1955, continúa hoy o terminó en
Diciembre de 1983.

La Guerra, ¿fue contra los militares o es contra la
Dependencia. 

Si la Guerra fue contra la Dependencia, la Guerra
continúa, no importan los años que han pasado. 

Las Guerras del Opio que empezaron en 1839, las doy
por terminadas en Oct.1949 cuando Mao proclama la
República Popular China; la Guerra de Argelia que
empezó en 1830, la doy por terminada en la Paz de
Evian de Julio.1962; la Guerra Hispano-americana de
1898 la doy por terminada en Ene.1959 cuando Fidel
Castro entra en La Habana. Aunque en esto último
quizás me equivoque y aún continúa 106 años después.
En ese caso pido mil disculpas. No pongo en duda el
patriotismo de Fidel Castro. Y no quiero discutir con
Cuello al respecto.

Si la Guerra fue contra los Militares, entonces creo
que nuevamente debemos recordar a Jorge Abelardo Ramos
y va a continuación.   

Las fuentes del antimilitarismo tradicional:

El repertorio de ideas del socialismo rioplatense se
nutrió, en sus orígenes, de la ideología importada por
los artesanos europeos que constituyeron a principio
de siglo la clase trabajadora. 

De origen socialistas unos y de ascendencia
anarquistas otros, todos coincidían en enjuiciar a
nuestros países sudamericanos como simples provincias
europeas. Había cierta lógica en esa óptica
incorrecta, debemos admitirlo, pues el imperialismo
había creado en los dos grandes puertos pequeñas
sociedades que de un modo u otro reflejaban las
características de la sociedad capitalista europea. 
Pero a espaldas de Montevideo estaban los hombres de a
caballo y las legiones gauchescas de Aparicio Saravia;
y a espaldas de Buenos Aires morían de una muerte
lenta los últimos recuerdos de las montoneras. La
izquierda nació en las ciudades, y nació sin historia.
Su historia verdadera estaba, si estaba en algún lado,
en Europa y sus ideas eran las ideas generales del
socialismo nacidas en los grandes centros del poder
mundial. 
Si el imperialismo acopló a nuestros Estados como
granjas y los vinculó orgánicamente a su poder, a su
vez la izquierda de comienzos de siglo no se proyectó
desde el interior de nuestros pueblos a la conciencia
política, sino que se inyecto desde afuera como una
prolongación europea de la penetración imperialista.
Juan B Justo no introdujo a Marx en la Argentina, sino
a Bernstein, a pesar de su traducción del primer tomo
de "El Capital". Y si Bernstein expresaba en Alemania
la influencia burguesa en el movimiento obrero, en un
país semi-colonial y semi-civilizado debía imprimir al
socialismo naciente el sello de la ideología
imperialista . De ahí el "antimilitarismo" de Justo,
su moral victoriana, su desprecio al mestizo y su
repugnancia por "la política criolla".
Todo entre nosotros hablaba el lenguaje de las armas,
pues si éramos, éramos por las armas; invasiones
inglesa, revolución en 1810, abogados hechos
generales, invasiones portuguesas, ejércitos
artiguistas contra Buenos Aires y contra Portugal,
disensiones civiles resueltas por la pólvora o la
lanza, guerra grande o guerras chicas todo había sido
hecho por la milicia. Y ¿de donde provenía, entonces,
ese " antimilitarismo" tenaz de que haría gala mas
luego la historia rioplatense ? Pues provenía de la
tradición europea, no de la nuestra.

El ejercito y la formación de las nacionalidades:

En Europa, en efecto, el régimen capitalista, que para
triunfar llevo la guerra desde Valmy hasta Austerlitz
y llamo a los ciudadanos "a las armas", se había
consolidado y se había transfigurado en imperialismo.
En el interior de sus fronteras, el poder civil de la
burguesía había logrado subordinar al poder militar y
lo usaba para sus aventuras coloniales; en casos de
guerra civil empleaba al ejercito para ametrallar al
pueblo (1870, La Comuna).
La nación se había realizado y sobre todo a partir de
1870 las principales naciones europeas presentaban al
mundo el espectáculo de clases sociales perfectamente
diferenciadas: Marx estudio el papel de la burguesía,
la clase media y el proletariado en Inglaterra, no en
Colombia. 
El papel desempeñado por el Ejercito en el viejo mundo
no dejaba lugar a duda alguna: era un ejercito de
clase, era el brazo armado de la burguesía. Sobre esa
realidad peculiar la socialdemocracia elaboró sus
puntos de vista contra el militarismo. Pero de esa
realidad no podía inferirse de ninguna manera que el
movimiento socialista renunciase a adoptar una
política destinada a "ablandar" las fuerzas armadas en
la lucha revolucionaria. Y como es simple suponer, el
sector mas revolucionario de la socialdemocracia, que
estaba constituido por los socialistas rusos,
encabezados por Lenin, demostraron teórica y
prácticamente que el socialismo no es una abstracción
intelectual sino un método viviente. Pues fue
precisamente Lenin, durante la revolución de 1905,
quien advirtió la inquietud y la perplejidad que los
acontecimientos ejercían en el animo de los oficiales
y los soldados del ejercito zarista.
En su libro "La revolución democrática y el
proletariado", el genial dirigente señalaba que
después de la insurrección del acorazado Potemkin,
grandes sectores de la oficialidad zarista (formada en
parte por la nobleza) vacilaban en su fidelidad al
zar, se amotinaban y se pasaban al campo
revolucionario. Lenin consideraba ese hecho como un
episodio fundamental para el destino de la revolución,
pues no era un hombre que gastaba frases hechas
(aborrecía la "fraseología revolucionaria") y enseñó
durante toda su vida que la clase obrera y el pueblo
no pueden por si solos tomar el poder sin una profunda
crisis en los órganos de coacción y sin que parte de
estos se pronuncien por la causa revolucionaria.
Y esto ocurriría en la Rusia imperial, en el seno de
la autocracia, donde la oficialidad provenía de
familias y generaciones de terratenientes, donde
todavía reinaba la servidumbre y donde los privilegios
de casta y de clase revestían un carácter monstruoso. 
Esto ocurría en el Ejercito de un imperio que oprimía
a mas de 60 nacionalidades, no en países como los de
América Latina, donde los generales son nietos de
inmigrantes o hijos de almaceneros.

El antimilitarismo socialdemócrata:

Pero la tradición "socialista" que llego a nuestros
países no procedía de la Rusia prerrevolucionaria de
Lenin, que era mirada por sus colegas de la II
Internacional como un energúmeno sin domicilio
constituido, sino de los santones de la
socialdemocracia alemana, inglesa o francesa, que
hacían de oposición de Su Majestad a la burguesía
imperialista. Para esos "maestros", el
anti-militarismo servia en los días feriados. En caso
de guerra, se volvían social-patriotas. Era así que
Juan B. Justo en la Argentina practicaba un pacifismo
en tiempos de paz y un belicismo en tiempos de guerra,
pero al servicio del imperialismo ingles, entonces
predominante. 
El "antimilitarismo" del socialismo rioplatense y de
todas sus variantes "izquierdistas" posteriores se
fundaba en la ignorancia del pasado nacional y, en el
fondo, en la renuncia a luchar seriamente por el
poder. Pues, en definitiva, en países semi-coloniales
que deben realizar su unidad nacional, el partido
revolucionario debe elaborar una política frente al
Ejercito. Muchas veces nos hemos referido a la
diferencia funcional que existe entre el Ejercito
argelino y el Ejercito Francés, para tomar el ejemplo
mas simple. En el ejercito Argelino sus jefes
socialistas no eran marxistas; por el contrario, lo
dirigían jefes de la burguesía nacional y lo apoyaban
hasta jeques feudales. Pero a excepción del Partido
Comunista Francés, que se opuso a la independencia de
Argelia, todos los revolucionarios del mundo
sostuvimos la causa argelina. Era imposible situar en
un mismo plano al Ejercito del Mayor Gualberto
Villaroel en la Bolivia de 1943 que al ejercito
"democrático" del Gral. MacArthur, en la misma época.
Sin embargo, todos los izquierdistas de ese tiempo
apoyaban al ejercito imperialista de los EE UU en la
segunda guerra mundial y condenaban a Villaroel como
"nazi" por su propensión a organizar a los campesinos
semi-esclavos y de sindicalizar al proletariado
minero.
¡Cómo para tomar en serio a la "izquierda" de América
latina y a sus vástagos ultra-izquierdistas de hoy!!
Al menos para un marxista, resultaba evidente que en
el ejercito boliviano se expresaba la desesperación, y
la esperanza, todo a un tiempo, de la pequeña
burguesía del altiplano frente a la opresión
imperialista. Los mismos fraseadores que se pavonean
hoy con el triunfo de la revolución cubana, como si
hubiese sido cosa de ellos, eran los que calificaban
de "nazi" a Busch o Villaroel. Para no recordar las
cosas que dijeron de Perón y del "fascismo militar
argentino".
A esa clase de "antimilitaristas" que pululan en los
partidos de izquierda se les aplicaría el verso de
Fierro, que "olvidarse de algo también es tener
memoria". 
No ha faltado quien adujese, en relación con la
revolución cubana, que "allí si se había hecho lo que
convenía, enfrentar el ejercito y destruirlo". 
No es este el lugar ni el momento para examinar la
revolución cubana; solo diremos ahora que precisamente
en Cuba la revolución no enfrentó a un ejercito, pues
Cuba carecía de él. Lo que había en Cuba era una
policía militar creada durante las ocupación
norteamericana , una guardia pretoriana al servicio
del imperialismo. Cuba no tenía Ejercito, porque había
sido durante cuatro siglos una colonia española; la
tragedia se corono cuando Martí se hizo matar por la
independencia justo a tiempo para no ver a EEUU
reemplazando a España y la enmienda Platt en lugar de
las ordenanzas españolas. ¿Qué clase de ejercito podía
tener Cuba? ¿El del sargento Batista? Su fuga hizo
desmoronar el aparato policial, que no estaba
insertado como factor activo en la historia cubana,
sino que por el contrario se había construido contra
Cuba.
Pero lo que a nosotros los marxistas nos interesa en
este problema es la especiosa utilización que de la
revolución cubana se hace en nuestros pagos para
confundir el sentido y la estrategia de nuestra propia
revolución. ¡Es el destino habitual que sufren todas
las revoluciones a manos de sus vividores!

Jorge Abelardo Ramos

Nuevamente retomo y vuelvo a la Carga como el Ultimo
de los Mohicanos Fascistas (O 'fascista-leninista dice
Victor desde Venezuela y lo acepto como elogio.
Seductor, ¿a cuantos les dirás lo mismo?).

Si la Guerra fue contra los militares, es lógico que
por ahora se consideren vencedores, van ganando pero
la Guerra aún no termina.

Si la guerra fue contra los militares, entonces fue
contra, y entre otros:  el gral. Mosconi, el grl.
Savio, los almtes. Storni y Domecq García, el Brig.
San Martín, los almtes. Quihillalt y Castro Madero de
CNEA, etc.

Si la guerra fue contra los militares, entonces es
contra un nacionalismo militar que propugnaba la
industrialización, el control y propiedad nacional de
los recursos naturales, el control de los servicios
públicos y medios de comunicación y transporte. Todo
lo que hoy se ha perdido con el Tratado de Madrid de
15.Feb.90, rendición incondicional frente a Gran
Bretaña, firmado por Cavallo, refrendado por el
Congreso (radical, menemista y otros excepto Luis
Zamora de IU), y nunca denunciado por la izquierda
“derecho-humanuda”.

Si la guerra fue contra los militares,todo el
nacionalismo militar de entonces fue plasmado en el
artículo 40 de la Constitución de 1949, y su
derogación de facto en 1956 fue convalidada por la
izquierda y demás grupos “derecho-humanudos” que
aplaudieron la Constitución del Pacto de Olivos de
1994 y entregaron la industrialización, el control y
propiedad nacional de los recursos naturales, el
control de los servicios públicos y medios de
comunicación y transporte. Y como los Tratados
Internacionales tienen rango constitucional, también
convalidaron el Tratado de Madrid de rendición ante
Gran Bretaña.

Si la guerra fue contra los militares, también debemos
incluir la convalidación por los “derecho-humanudos”,
del Control británico del Banco Central. Esto ya
estaba en el Tratado Runciman Roca: “el Banco de
Inglaterra es el asesor financiero natural’ de la
República Argentina”, es decir, que no comprende ni a
la US Federal Reserve, ni al Bundesbank (vade retro
nazis!!), ni al Banque de France, ni a ningún otro.
Argentina es colonia financiera únicamente del Bank of
England. Y de ahí el juego de las esquinitas entre
presidentes del Banco Central: mandamos a uno (Mario
Blejer al directorio de investigaciones del Bank of
England) y nos mandan otro (Alonso Prat Gay de JP
Morgan de Londres).

Perón, militar que nacionalizó el Banco Central y
violó de facto el tratado Roca-Runciman, también fue
derrotado, por ahora, mientras la “izquierda
derecho-humanuda” impulsa “Museos de la Memoria” y se
abstiene de hablar del Banco Central para ‘no violar
la Ley de Autonomía (Inglesa) que rige al Banco
Central’.

‘PERON, EVITA, LA PATRIA SOCIALISTA... ’.

Debo rendir homenaje a todos argentinos los que
murieron por sus ideales sin que nadie les haya
reprochado traición, de un bando y del otro, entre
ellos el cro. José Ignacio Rucci a quien, después de
30 años, nadie pudo alguna vez reprocharle traición a
Perón.

También mi homenaje a Rodolfo Walsh, militante de
Alianza Libertadora Nacionalista; a José Luis Nell a
quien tuve el honor de conocer en Tacuara; a ‘Joe’
Baxter mi primer referente político, hoy enterrado en
el Cementerio Británico (El Cano y Avda. del Campo),
primera hilera pasando la capilla y donde cuando
puedo, dejo una flor).

Ellos, estoy seguro, no lucharon por los DDHH sino
contra la Dependencia, aunque hayan equivocado el
Método.

La social democracia, hoy y más en concreto la
‘Tercera Vía’ inglesa a la cual adscribe nuestro Pdte.
K, aparece luchando contra el movimiento nacional,
Alem-Yrigoyen, y luego contra el nacionalismo militar.
Al movimiento nacional lo infiltran y destrozan.
Primero al radicalismo, luego al peronismo.

Los muchachos que hace 30 años luchaban por ‘la Patria
Socialista’ al menos tenían un concepto de Patria, lo
compartamos o no.

Pero del viejo peronismo, de seguro que no habían
heredado ‘la defensa de los DDHH’.

Pera los viejos peronistas, los de la Resistencia de
1955 hoy octogenarios; caer en cana, ser picaneado,
incluso fusilado; era parte de las reglas del juego.

Eligieron el nombre de Resistencia inspirados en la
Resistencia de Francia, donde nadie se ponía a llorar
como maricón si el que caía era francés o alemán, si
se violaban o no los DDHH. Para De Gaulle (bien ‘a
droit’) o Jean Moulin (bien ‘a gauche’), primero la
Patria, después los DDHH.

Pera los viejos peronistas, los de la Resistencia de
1955 hoy octogenarios; los Derechos Humanos estaban
condensados en la Constitución de 1949. Los derechos
sociales, obreros, de la niñez, de la mujer, a la
educación, a la salud, etc., junto con los derechos
del Art. 40 a la industrialización, el control y
propiedad nacional de los recursos naturales, el
control de los servicios públicos y medios de
comunicación y transporte.

Los viejos peronistas, los de la Resistencia de 1955
hoy octogenarios; no caían en la esquizofrenia de
separar DDHH, derechos sociales y soberanía de la
política económica. Todo era la misma cosa y
parafraseando a Irigoyen, ‘su programa  era la
Constitución (de 1949)’.

Pero para muchos ‘museo-memoriudos’ que reivindican y
vacían de contenido a los caídos de la ‘Patria
Socialista’, no vendría nada mal un ‘Museo de la
Memoria de la Resistencia’, de las viejas raíces que
había cuando el ‘museo-memoriudo’ de la Lista aún no
había nacido.  

Pero la social-democracia hace mucho que viene
vaciando contenidos nacionales allí donde los
encuentra. Ya había contribuido a derogar la
Constitución de 1949 en 1957, se jacta de haber
logrado el artículo 14 bis, monumento a la Letra
Muerta, única concesión de la Derecha Liberal a la
Izquierda Liberal. ¿qué tiene de raro que haya
convalidado al Pacto de Olivos y la Dependencia en
1994?   

Los ‘Museo-memoriudos’ contribuyen a vaciar de
contenido a los caídos por ‘la Patria socialista’, no
cayeron luchando contra la Dependencia sino por ‘los
DDHH’.

Descansa en Paz camarada Baxter, descansa en Paz
camarada Nell. Yo sigo con la Bandera. 

Edgar 


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