[R-P] Acerca de seguridades, inseguridades y la ofensiva de la derecha

INFOR-MET rmermet en yahoo.com.ar
Mar Abr 6 05:58:16 MDT 2004


Reproduzco otro punto de vista sobre el tema Blumberg.
Si bien un tanto lineal y esquematico en lo de
ïzquierda" y "derecha", aporta.
Rolando.
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Acerca de seguridades, inseguridades 
y la ofensiva de la derecha

Por Raúl Isman. (
raulisman en yahoo.com.ar)


Para comprender en profundidad la conmoción ocasionada
por el asesinato de Axel Danian Blumberg y la
movilización posterior es menester referirse al
contexto general del acontecer económico, social y
político marcado por contradicciones que no siempre
son claramente percibidas y decodificadas. Analizar
dichas temáticas será el objetivo de la presente nota.

En efecto, el principal enfrentamiento que desgarra a
nuestro país es el que alínea, por un lado, al poder
económico y sus defensores en los medios de
comunicación y en ámbitos académicos. Para decirlo
fácilmente, la derecha. Estas fuerzas dominantes no
pueden disimular la oposición irreductible profesada
al conjunto de las iniciativas encaradas por el
gobierno de Nestor Kirchner. Por el otro, se halla un
conjunto de fuerzas en gran medida disgregadas y
desarticuladas entre si y con centro en el propio
gobierno nacional. El objetivo del presidente
patagónico- recrear una nación con fuerte énfasis en
la producción material, erigir un estado social y
derrotar a las fuerzas que postulan la marginalidad y
el hambre para gran parte de nuestros compatriotas- es
el nudo del conflicto. La derecha percibe que, en caso
de avanzar exitosamente el proyecto del pingüino,
perderá gran parte de los privilegios acumulados en la
década del ’90.  Por lo tanto, no dejó en ningún
momento de agitar diversos fantasmas (el aislamiento
internacional, de no arreglar con el F.M.I.); pretende
constantemente condicionar la marcha del gobierno (si
se hubieran verificado los tantas veces anunciados
aumentos de tarifas de los servicios públicos, las
mismas ya estarían por las nubes). Además, procura 
influir en la designación de los equipos (por ejemplo,
cuando pretendió renunciar al jefe de gabinete, en
caso de perder Ibarra frente a Macri). Tal es la
contradicción real que atravieza nuestra sociedad y no
los delirios de los partidos de izquierda, soñadores
de un socialismo imposible de construir en las
actuales condiciones: para decirlo con palabras de la
cotidianeidad: un país para todos o la comunidad de
los negocios del menemismo, añorada por gran parte del
empresariado como la más grande y bella de las utopías
perdidas.

El problema de la delincuencia- sin dudas real y
existente- históricamente sirvió a la derecha para
alejar la percepción en sectores sumergidos de la
terribles inequidades de este sistema, así como de
cuales son sus verdaderos causantes: el poder
económico y sus corifeos.  Por cierto que si se habla
hasta el hartazgo de inseguridad no se menciona un
conjunto de seguridades mil veces peor: en este
sistema los trabajadores nos quedamos sin empleo, sin
salud, sin educación, en suma, sin derechos
elementales con seguridad, como hubiera afirmado hace
algunas décadas Cacho Fontana.

En los primeros meses del gobierno de Kirchner la
oposición de la derecha se limitó a colocarle piedras
discursivas, algunas de las cuales ya han sido
mencionadas. Las reuniones de empresarios connotados
con referentes políticos afines se sucedieron desde
mayo de 2003. Pero el contenido y la intensidad de las
acciones de los sectores privilegiados comenzó a
cambiar, y a acelerarse, a partir del último 24 de
marzo. La foto en la ESMA del presidente rodeado de un
terceto de artistas populares (Victor Heredia, Joan
Manuel Serrat y León Gieco) y de organismos de
derechos humanos tuvo un impacto irrefutable y debía
ser contrarrestada. La utilización política de la
horrible muerte de Axel Blumberg vino a cumplir dichos
propósitos. Previamente hubo distintos intentos, por
ejemplo cuando Susana Gimenez, desde Miami, pretendió
encabezar una cruzada de las personas de bien, contra
la delincuencia y la inseguridad, tan sólo ella,
acusada de irregularidades diversas (haberse servido
de una empleada para importar un automóvil para
discapacitados omitiendo impuestos o sus oscuros
negocios con el sacerdote Grassi).

Los secuestros que se verifican en la provincia de
Buenos Aires, en especial, no son la acción de
emprendedores anónimos del delito; ni tan sólo de
mafias enquistadas en los pliegues de las estructuras
de la mejor policía del mundo, Duhalde dixit. Son
parte de un plan de la derecha para condicionar y
desestablizar al gobierno nacional. Veamos porqué. Un
secuestro, aín cuando cuente con la complicidad de
funcionarios policiales, es una empresa muy costosa. 
Por ello, sorprende relativamente que las víctimas
nunca son grandes empresarios, ni financistas en cuyo
rescate pudieren esperarse cifras de siete dígitos,
aún verdes. Los aprehendidos son, por lo general
personas, relativamente conocidas (padres de Pablo
Etcharri, Corcho Rodriguez y los Milito, hermano de
Riquelme; a veces, inclusive son personas humildes,
sin recursos), lo cual asegura impacto mediático e
instalar la desesperación en sectores populares, pero
impide esperar las cifras suculentas que compensen los
riesgos de la operación. Esto demuestra, a nuestro
entender, la motivación política de los secuestros.  

El padre del joven asesinado apareció convocando a una
marcha a la que adhirieron nada sorprendentemente
Canal 9, Radio 10, Canal 26 y otros medios de la
derecha. Para sorpresa de parte de los propios
convocantes, una verdadera multitud- más de 100.000
personas en los cálculos menos exagerados- se dio cita
y avaló la prédica de la derecha. Los manifestantes,
en gran medida eran debutantes en las prácticas de
concurrir a una marcha, pero sin dudas habituales
consumidores de los mensajes elaborados por Hadad y
compañía. La mayoritaria composición de clase media no
puede ocultar que, aún en sectores humildes los
discursos citados tienen enorme predicamento. No
sorprendió, por lo tanto, que entre los concurrentes,
no faltaran silbidos hacia la dirigencia política y
denuestos a los organismos de derechos humanos
habituales en los citados medios de comunicación. Los
objetivos de la derecha estaban logrados por las
siguientes razones:

1)	La Plaza Congreso del jueves 1 de abril opacó
indudablemente el emocionante acto de la ESMA y el
posterior a Plaza de Mayo del mismo 24 de marzo. 

2)	Luego de la concentración, desapareció literalmente
de la agenda pública la temática del desempleo, la
pobreza y la inclusión social. La lamentable muerte
del joven secuestrado sirvió también para ocultar la
cotidiana desaparición de varias decenas de personas
por hanbre y enfermedades curables. Es una función
indelegable de todos los sectores democráticos
reestablecer un debate que coloque la centralidad de
los temas fundamentales, y, en tal contexto, se debata
también acerca de la delincuencia.

3)	La crisis colocó en situación de parálisis política
al gobierno de Felipe Solá, un aliado de Kirchner. Por
lo tanto, retrasa desde el punto de vista político la
concreción del proyecto presidencial.
  
Las propuestas 
de la derecha

Con relación al problema de la delincuencia,
analizaremos aquí como la prédica de los sectores
dominantes no aporta ninguna solución efectiva a la
temática referida, no hablemos de los problemas
decisivos. En este último punto pretende que la
situación de pobreza se resuelve... con una vuelta a
las recetas de la década del 90, que fue cuando se
gestaron las condiciones de la miseria de nuestro
pueblo. Es como pretender dejar el upite a salvo,
entrando desnudos a un simposio de violadores. Pero
veamos lo que dicen acerca del problema de la llamada
inseguridad. 

En el petitorio presentado por el señor Juan Carlos
Blumberg al Congreso se dicen algunas vaguedades de
indudable ineficacia. Por ejemplo, Adoptar un D.N.I
que impida su adulteración y falsificación (Clarín del
4-04-04). ¿Alguien piensa en un documento público
concebido para facilitar su truchación?. O clásicos
del discurso autoritario como aumento y sumatoria de
penas y baja en la edad de imputabilidad de los
menores, como si un niño obligado a delinquir fuera un
victimario y no una víctima. ¿Desconocen los
propositores de estas medidas que en los países en que
se aplican no disminuye el delito? Sin dudas, no lo
ignoran. Pero el objetivo es alentar la creación de
enemigos menores en importancia, los delincuentes,
invisibilizando de este modo a los causantes de la
miseria popular. No falta el registro del uso de los
celulares y otras cuestiones cosméticas. Uno de los
centros del petitorio- y el señor Blumberg se encargó
de subrayarlo en multitud de apariciones mediáticas-
es la propuesta de obligar a los presos a realizar un
trabajo útil para la comunidad. Tal punto merece
diversas objeciones. Desde el punto de vista
filosófico, ¿Es pensable obligar a trabajar a los
reclusos en una sociedad basada en el trabajo libre?
Hablando legalmente. ¿Es constitucional la ocupación
forzosa de los reclusos? Además, si la labores de
marras son en espacios públicos. ¿No es mejor emplear
en ellas a desocupados? Si son en empresas privadas.
¿Devengarán salario? ¿Lo pagará el empresario privado
o el estado? ¿No es esta medida una desafortunada
manera más de bajar los sueldos por vía de la presión
que implican sobre el trabajador? ¿No es el sueño de
muchos empresarios, una mano de obra cuasi esclava? No
hay una sola palabra en el petitorio acerca de la
(re)educación de la población carcelaria, tanto en lo
que hace a la reinserción en la sociedad como en lo
referente a un auténtico arrepentimiento. Queda claro
que de este modo no se resuelve el problema de la
inseguridad. En rigor, tampoco lo pretende
verdaderamente. La intención real es escamotear los
temas centrales de la agenda pública instalando la
solución fácil, mágica y expeditiva. Y dejemos de lado
que nada se dice acerca de la complicidad de la
intendentocracia pejotista con la policia y sus
negocios ilegales. Sin resolver esta problemática,
nada puede hacerse para moderar el delito en la
provincia más grande del país.
   
Frenar a la derecha

La derecha venezolana comenzó sus tareas de
desestabilización del gobierno del presidente Hugo
Chavez Frias cuando este se hallaba en el pináculo de
su popularidad. Desde entonces, sus campañas- fallido
golpe de estado en 2002 incluido- lograron limitar la
capacidad del gobierno para solucionar los problemas
populares. Lo mismo intentan sus congeneres de esta
orilla del Río de la Plata. Buscan instalar sus
posiciones en el conjunto de la agenda pública
esterilizando la acción del gobierno, y, si es
posible, desestabilizarlo. Sabotean a Kirchner cuando
el presidente goza aún de la máxima popularidad. 
Algunos de estos temas son:

a)	Defender el pago de la usuraria e ilegal deuda
externa (la interna que la pague mongo).

b)	incremento de las tarifas (como si las enormes
ganancias obtenidas por las empresas prestadoras de
los servicios- aún luego de la devaluación, no
hablemos durante la convertibilidad- no hubieran
existido).

c)	La solución fácil y expeditiva del problema de la
delincuencia (la llamada mano dura).
d)	La reivindicación del terrorismo de estado, so
pretexto de que la memoria no puede ser hemipléjica. 
Es que los sectores poderosos fueron los verdaderos
mandantes y beneficiarios de la infame dictadura
(1976-1983). Por lo tanto, no se permiten ni la
hipocresía de dejar de reivindicar la matanza operada
en nuestro país. 

La marcha del jueves 1 de abril tuvo sin embargo algo
profundamente positivo. Nos dejó expuestos frente a la
inocultable influencia de la derecha en la sociedad,
por vía de su potencia para convocar a través de los
medios de comunicación afines. La verdad es siempre
revolucionaria, afirmaba Antonio Gramsci. Dice una
investigadora argentina actual que... las clases
dominantes son las que ejercen el control del código,
Y por lo tanto aquellos que regulan las condiciones de
producción, circulación y recepción de los mensajes.
Alejandra Ciriza. Feminismo política y modernidad. En
revista El cielo por asalto. Número 5. Página143.
Buenos Aires. 1992. Por ello, es fundamental terciar
en la discusión operada desde los massmedia.

Por ahora, las fuerzas dominantes no pueden construir
política alrededor de una figura (sus referentes son
patéticos, tanto Lopez Murphi, Macri, Sosbich o
Patricia Bullrich y no alcanzan dimensión nacional),
ni de un partido; pero esto no las hace menos
temibles. El control que ejerce sobre la conciencia
popular es el gran límite que encuentran los sectores
progresistas y de izquierda para avanzar. El modo en
que debemos comenzar a superar dichas limitaciones es
una tan urgente como necesaria tarea de crítica en el
seno de las masas. De no comprenderlo así, la
hegemonía ideológica de la derecha no se modificará. Y
pequeños destacamentos adherirán a los sectores
progresitas y contestatarios. Pero las grandes
mayorías populares seguirán a  las fuerzas dominantes,
como burro a la zanahoria (masmediática). Las fuerzas
de izquierda deben abandonar caracterizaciones
impresionistas (Kirchner es Bush) e iniciar estas
imprescindibles tareas. Los poderosos no se equivocan
al elegir sus enemigos.     

                                    Buenos Aires      
               5 de abril de 2004   


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