[R-P] El otro diario.
Leonardo Cofre
lcofre en Argentina.com
Lun Abr 5 03:23:32 MDT 2004
Ayer lei algunos diarios, de a ratos la Cloaca, como machaconamente le gusta
decir a Nestor, y para ser ciertos siempre que veo esa palabra, toda una
expresion, me pregunto si al afirmarlo asi Nestor creyo alguna vez que ese
monton de hojas se llamaba de otra manera. Pero yo prefiero no vaciar el
nombre que desde siempre conoci, diria mas: el que hasta no hace mucho me
dio de morfar, ya que colabore dos anios de manera light alli. Decia, para
mi es Clarin, nunca crei otra cosa, el diario de mayor tirada, el que mas se
lee, el que menos sirve para envolver media docena de huevos, para eso esta
mucho mejor La nacion, el que mas mancha y no de negro justamente, el
verdadero diario economico de esta ciudad y su repercutor en todo el pais.
Ese diario, Clarin, el que menos perdona el default de Saa, el que en la
tapa anuncia goles y errores de la lengua castellana, ayer domingo, en una
columnita, de opinion, devela, hace sentir ese olor que guia mas de un
apelativo: desde su tapa en adelante se vuelve bonaerense, y Julio Blanck
mediante su pluma milagrosa la hace jugar a la Chiche al hockey. Ahi se nota
lo vivoreante de los significados y los slalom de los significantes, seguro
en el horno todos se vayan a encontrar, por ahora la lectura solo remeda
olores a los mas imaginativos, solucionable con un cacho de Glade.
Leo|||||
AZUCAR O SACARINA
La Leona de Lomas, argentina y peronista
Julio Blanck. .
jblanck en clarin.com
Ella no es La Pantera de Mataderos, aquel arquetipo desopilante creado por
Moria Casán, ni es la Tigresa Acuña, una chica boxeadora que se las trae. No
parpadea, eterna, bajo las luces de la farándula; ni elige el sudor del
contacto físico para descargar sus golpes. Ella es Chiche Duhalde, la Leona
de Lomas de Zamora, diplomada de guapa y peleadora en el congreso peronista
de Parque Norte, donde se construyó a sí misma como defensora del apellido
de su marido y de lo que ese apellido representa: el sistema de poder más
intrincado y resistente; basado en un modo áspero de entretejer intereses y
ambiciones.
Esa súbita autoconstrucción de Chiche sorprendió a todos, y más que nadie a
la primera dama, señora de verbo rápido e incendiario, que le había
refregado portación de marido, como si a ella misma no le alcanzaran las
generales de la ley.
Los que la conocen saben que Chiche nunca fue fácil de llevar, y que su
temperamento volátil estuvo detrás de muchas batallas emprendidas por su
esposo. Pero recorrió un tramo político y personal enorme, desde aquella
influencia discreta a esas palabras cuidadas y a la vez tremebundas de
Parque Norte, cuando le recordó a Cristina que ella se había "roto el alma y
alguna otra parte también" para llegar adonde hoy está.
Desde la perrera, los congresales bonaerenses bramaron su orgullo de clan al
escucharla. Y alguno, exagerado, se animó a llamarla La Jefa. Podría decirse
que se ganó el apodo, por su frialdad para transformar la sangre que le
hervía en una respuesta política cuidadosa en los términos pero brutal en su
contenido, tanto como el ataque que había recibido.
Ella ya no es aquella señora dedicada a criar hijos y sus primeros nietos,
que un día empezó a organizar a sus manzaneras y que Duhalde hizo debutar en
las ligas mayores como candidata en 1997. Aquel comienzo le dolió hasta lo
insoportable, por más que Duhalde se declarara "padre de la derrota" que
sufrió ante Graciela Fernández Meijide.
La suerte los volvió a esquivar en las presidenciales de 1999, cuando tanta
gente corrió detrás de la vana ilusión de la Alianza. Pero ellos se hicieron
aún más duros en la desgracia, blindaron su estructura política y esperaron
su hora, que llegó cuando la mancha ominosa se extendió sobre el país.
Duhalde se trepó al timón, Chiche se encargó de la asistencia social.
Llevaron el barco hasta el fondo del mar y también lo enfilaron hacia su
incierto y aun inconcluso regreso a la superficie.
Duhalde era un hombre feliz el día que juntó sus cosas para mudarse de
Olivos: salvó su nombre, le entregó el gobierno a Kirchner y dejó a Menem
hundido en el pasado. A Chiche, en cambio, le aguardaba otro dolor: ella
quería ser gobernadora pero Duhalde eligió a Solá. Una tarde, mordiendo su
bronca, se lo confesó a Felipe.
Los que la conocen dicen que, desde ese día, llegar a gobernadora se le
volvió obsesión. Otros juran que Duhalde piensa en ella como senadora el año
próximo, y no como gobernadora en el 2007. Para la gente, es demasiado
temprano para esas cosas. Pero para los políticos no. Y menos para Chiche,
la Leona de Lomas, argentina y peronista, una mujer que siente que la
Historia tiene una cuenta pendiente con ella. Tal vez llegue el día en que
la Historia le haga saber la respuesta.
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular