[R-P] Para pensar y discutir: un artículo de A. Buela

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Sab Abr 3 19:23:21 MST 2004


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Date sent:      	Sat, 03 Apr 2004 09:51:27 -0300
From:           	Alberto Buela <buela en 2vias.com.ar>
Subject:        	Fw: artículo






Los progresistas y la policía del pensamiento 

Alberto Buela



Los progresistas, aquellos hombres que han adoptado la vanguardia como método, se sitúan siempre, por principio, un poco más allá de lo que nuestras premisivas sociedades de consumo van, paulatinamente, avalando en la aprobación de los más "avanzados" hechos, como por ejemplo, matrimonios de homosexuales, conmutación automática de penas a los criminales probados y confesos, aborto, travestismo, oblaciones de miembros, clonación humana, eutanasia, sexo infantil, etc.

Nosotros no elegimos sino que caímos a la existencia en sociedades pluralistas, heterogéneas y diversas en sí mismas. Estamos obligados a vivir en ellas. El propio pluralismo y su heterogeneidad hace que nuestras sociedades del siglo XXI sean cada vez más anómicas, permisivas, y tolerantes. Pero al mismo tiempo las sociedades son más vigiladas. Controlan nuestros gastos por las tarjetas y nuestras conversaciones por el echelon. Nuestros gustos por la comida descartable - hamburguesas y hot-dog - y la televisión 
basura. Y nuestros pasos a través de, cada vez más, cámaras ocultas.

Esta vigilancia se ve cuando queremos viajar al exterior. Antes era mucho más fácil para los hispanoamericanos viajar a los Estados Unidos o a España, y a los turcos entrar a Alemania o a los magrebíes a Francia, o a los de Europa oriental viajar a la occidental.

Las cámaras ocultas son moneda corriente en las sociedades opulentas y la intimidad se reduce día a día. La intimidad es algo que se va perdiendo en forma paulatina. 

A este avance en el control colaboran, sin saberlo, los intelectuales progresistas que al limitarse sólo a los debates culturales - tomemos los ejemplos del primer párrafo- vienen a justificar por omisión el statu quo de la política vigente. Es decir, hacen de policías intelectuales o del pensamiento, eligiendo los temas accidentales y obviando los fundamentales.

Así, la discusión política profunda como lo es la crítica a la democracia procedimental y formal que hoy rige a la mayoría de las sociedades, no nos está permitido, so pena de ser tildado de fascista o terrorista. Pero lo cierto es que "este" sistema de representación política y es nefasto para el gobierno de los pueblos. 

Un ejemplo vale más que mil palabras. España eligió a sus representantes, estos tomaron la decisión de intervenir en Iraq, el pueblo español se volcó por millones a las calles para rechazar la medida, pero como no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes, las tropas fueron enviadas lo mismo. Como consecuencia de ello, el pueblo español pagó el 11-M con 200 muertos y 1500 heridos, la errónea medida de sus representantes. 

Si luego de esto, un intelectual sostiene si cortapisas: Hay que cambiar el régimen de representatividad política de la democracia liberal parlamentaria, se hace inmediatamente para los progresistas, sospechoso de totalitario.

La discusión hoy para el intelectual genuino, disidente, no-conformista, ya no puede ser más lineal sino que se hace más y más bifronte y ambivalente. Bifronte porque cuando se encara un tema político sustantivo, hay que responder inmediatamente al sistema de sospechas que ha creado "la policía del pensamiento", para refutar lo que no se es, y lo que esta policía le atribuye a uno. Ambivalente porque tiene que valer para más de un lectura, porque estamos de facto en una sociedad pluralista. 

Si uno afirma sin más: Hay que cambiar el régimen de representatividad política de la democracia liberal parlamentaria expresión política del capitalismo. La proposición va a ser juzgada inmediatamente por la intelectualidad progresista en ejercicio de policía del pensamiento como totalitaria o reaccionaria. Hay entonces que aclarar que la afirmación vale tanto como crítica al capitalismo y como crítica a las democracias formales y de poco espesor en Africa, en Iberoamérica y en Europa Oriental.

El pensamiento progresista se sitúa siempre en el éxtasis temporal del futuro, jamás en el pasado, pues su propio método, la vanguardia, hace que sea ciego hacia el pasado. Y cuando, rara vez, se vuelta hacia éste lo hace a través de la idea de víctima o fracaso, nunca a partir del triunfador o el logro.

Este mecanismo perverso del progresismo, que por un lado son los satisfechos del sistema como dijera Augusto del Noce, logrando los puestos, los cargos y las cátedras, y por otro, piensan a partir de las víctimas de ese mismo orden, los desvalidos, los marginados, los carecientes, en una especie de complacencia morbosa, radica entre otros muchos factores, en una concepción errada de qué es la víctima.

La víctima para el progresismo son fulano y mengano o tal o cual grupo. En Argentina hoy son las madres de plaza de Mayo, que tienen el monopolio del dolor y de la víctima. Ellas dicen quienes sufrieron y quienes no, porque se apoderaron de la idea de sufrimiento.

Por el contrario, desde el campo nacional, popular y revolucionario, nosotros sostenemos que la víctima del sistema liberal capitalista y su expresión política la democracia parlamentaria con su dios monoteísta: el libre mercado, son los pueblos todos que sufren y padecen este sistema.

La única manera en que se puede construir una política no reaccionaria apoyándose en el pasado es sobre la memoria de la víctima cuando ésta no se encuentra limitada en un grupo o sector sino cuando se extiende al pueblo todo de una nación.

Porque solo se comienza a hacer política en la construcción de un proyecto de nación y no hacer política de looby para lograr las reivindicaciones de tal o cual grupo cuando partimos sin cortapisas del interés del pueblo todo como sujeto político. 

Vemos entonces como el pensamiento progresista se transforma por sus consecuencias en sectario, y es porque está asentado, entre otras muchas variantes, en una falsa y restringida idea de víctima.

Nuestra resistencia al pensamiento progresista parte del recelo que al construir éste un discurso omnicomprensivo encierra la intención totalitaria de homogeneizar lo heterogéneo. Y la realidad es heterogénea, el hombre es distinto, las culturas son diversas. Por eso el pensamiento progresista acumula rasgos tales como: ilustrado, igualitarista, iluminista, elitista o antipopular, racionalista.

Y así como ilustrado viene como un nuevo nominalismo a arreglar el mundo "con palabras", como igualitarista no distingue que los hombres somos iguales en dignidad pero que tomados en sí mismos, somos diferentes. Como iluminista percibe que la realidad es mala porque no le hace caso, como elitista o antipopular se limitan a las discusiones culturales, y así en el momento justo en que la dependencia es mayor- como sucede hoy día- abandona la crítica a la dependencia. Y como racionalista no se da cuenta que la 
racionalidad formal no es el hilo conductor que da sentido a la totalidad del mundo y de lo que somos. El hombre es una isla racional rodeada de un mar de irracionalidades. 






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Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar

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"Sí, una sola debe ser la patria de los sudamericanos".
Simón Bolívar al gobierno secesionista y disgregador de 
Buenos Aires, 1822
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