[R-P] LA IBM Y HITLER: UNA ALIANZA ESTRATEGICA( Roberto Bardini )
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Sab Oct 11 23:21:00 MDT 2003
TECNOLOGIA DE AVANZADA PARA ORGANIZAR LA MASACRE
LA IBM Y HITLER: UNA ALIANZA ESTRATEGICA
Por: Roberto Bardini (desde México, especial para
ARGENPRESS.info) (Fecha publicación:11/10/2003)
International Business Machine siempre se presentó a
sí misma como 'una empresa de soluciones'. Lo que
nunca menciona es que en sus comienzos también aportó
sus servicios a la llamada 'solución final'. Es decir,
al exterminio sistemático de judíos en campos de
concentración nazis.
Comencemos por un tema más reciente: el escándalo
IBM-Banco Nación, en Argentina. El asunto se destapó
en 1994, en tiempos del indescriptible Carlos Saúl
Menem. La filial de la corporación en Argentina pagó
un soborno de entre 20 y 30 millones de dólares a
directivos de la institución bancaria para adjudicarse
un contrato de 250 millones de billetes verdes por la
informatización de 525 sucursales. La operación se
habría realizado a través de una empresa vinculada al
inmutable Alberto Kohan, ex secretario general de la
Presidencia.
La firma transnacional negó cualquier tipo de
implicación, aunque reconoció que cuatro de sus altos
ejecutivos cometieron 'errores' que estarían en
'disonancia' con la política de IBM.
Veamos parte de esa 'disonancia': en noviembre de
1996, la justicia suiza informó que una cuenta secreta
numerada, donde se sospechaba que se había girado gran
parte de las coimas, pertenecía a un banco de
Luxemburgo. La ruta del soborno comenzó en Buenos
Aires, siguió en Montevideo y Nueva York, continuó en
Ginebra y finalmente concluyó en el pequeño país
europeo. La circulación del dinero sucio a través de
varias capitales se hizo con la intención de
dificultar la investigación y ocultar el nombre de los
que cobraron las coimas.
Como siempre, una 'pista suiza'
La investigación judicial llegó a Suiza por una pista
que dio el ex ministro de Economía Domingo Cavallo,
quien en septiembre de 1995 informó al entonces juez
Adolfo Bagnasco que en la cuenta 6523 HSR del banco
Bruxells Lambert, de Ginebra, se habían depositado
cerca de nueve millones de dólares del soborno.
Cavallo dijo que esta cuenta podría ser del ex
subsecretario general de la Presidencia -es decir, el
segundo de Kohan- Juan Carlos Cattáneo, uno de los 12
procesados en la causa.
Hubo más 'disonancias'. Una de ellas fue tenebrosa: el
domingo 4 de octubre de 1998, el empresario Marcelo
Cattáneo, hermano de Juan Carlos, fue encontrado
colgado del cuello en un descampado de Ciudad
Universitaria. Dentro de su boca había un recorte de
diario en el que se mencionaba su comprometida
situación en la causa judicial. Además, dejó un
disquete en su oficina con apuntes del caso y un
'mapa' de las coimas que se pagaron en 1994 para la
informatización del Banco Nación.
Ese mismo año, la multinacional emitió un comunicado
en el que decía que sus cuatro ejecutivos estaban
dispuestos a declarar ante las autoridades
norteamericanas, no a las de Argentina. De todas
formas, Bagnasco no era ni Sherlock Holmes ni Perry
Mason. En febrero de 2001, a siete años de iniciada la
investigación, decidió cambiar el curso de las
indagaciones y acusó a Aldo Dadone, ex presidente del
banco, de ser 'jefe de una asociación ilícita'. Según
los especialistas en Derecho, fue 'una aberración
jurídica marcada por la tendencia de la moda'. Una
semana después, el juez decidió que no había
asociación ilícita.
Bueno, todo esto es apenas un episodio más en la larga
historia de IBM. Desde su inicio, la gran firma estuvo
signada por inmoralidad, manejos turbios y negocios
sucios. Y una de sus más grandes 'disonancias', oculta
durante más de medio siglo, fue un servicio que prestó
al nacionalsocialismo alemán en la década de los 30.
Conducta de 'bandidos mexicanos'
En el número 500 de la Avenida Madison, esquina con la
calle 57, de Nueva York, se ubica el negro edificio de
la International Business Machine. La imponente
construcción parece desafiar al tiempo, la historia,
los rumores y, fundamentalmente, la ética. Los
aparatos, ya se sabe, carecen de alma y no saben de
límites morales. La firma oculta un pasado tan negro
como su sede neoyorkina.
El hombre que convirtió a IBM en marca global se
llamaba Thomas J. Watson y nació en Campbell (Nueva
York) el 17 de febrero de 1874. Comenzó como vendedor
ambulante de máquinas de coser y pianos: recorría
polvorientos caminos en un carro tirado por caballos
para convencer a granjeros y señoras pueblerinas con
productos de dudosa procedencia. En pocas décadas,
mister Watson pasó de la estrecha geografía del campo
norteamericano al mundo entero. Murió multimillonario
en 1956, a los 82 años.
El hombre fue un maestro de las 'disonancias'. En
1895, con apenas 21 años de edad, se vinculó a una de
las compañías más rapaces de la época: la National
Cash Register (NCR), fabricante y distribuidora de
cajas registradoras. En pocos meses se convirtió en
vendedor estrella. Durante 17 años, para eliminar a la
competencia, el ex viajante no dudó en utilizar los
mismos métodos de la Mafia: venta de máquinas con
desperfectos, sobornos, utilización de cuadrillas,
intimidación y destrucción de locales.
En febrero de 1912, mister Watson y una docena de
ejecutivos de la NCR fueron acusados por el gobierno
federal de 'conspiración criminal para restringir el
comercio y construir un monopolio'. Los fiscales
dijeron que el ex viajante y sus secuaces se
comportaban como 'bandidos mexicanos' (mencionado por
William Rodgers, 'Think: A biography of the Watsons
and IBM', Stein and Day, Nueva York, 1969).
'Una gran institución global que vivirá siempre'
Mister Watson renunció a la NCR y se vinculó a Charles
Flint, un acaudalado capitalista sin escrúpulos,
presidente de la Compañía Tabuladora Registradora
(CTR). Flint, uno de los primeros estadounidenses en
poseer un automóvil, había sido vendedor de armas y
barcos a países en guerra entre sí (Chile y Perú,
Japón y Rusia). También fue el perfeccionador de la
infame modalidad comercial denominada 'trust',
combinaciones empresariales que con maniobras secretas
destruyen a la competencia. La especialidad de CTR era
la tabuladora y clasificadora de tarjetas perforadas
Hollerith, utilizada para ordenar datos en censos.
Al poco tiempo, mister Watson se convirtió en
ejecutivo líder de la empresa y los periódicos
comenzaron a mencionar su nombre. Paternalista y
autoritario, obligó a todos los empleados a vestir
trajes negros y camisas blancas almidonadas. Fue él
quien en 1924 sustituyó el nombre de Compañía
Tabuladora Registradora por International Business
Machine. Y explicó el cambio con las siguientes
palabras: 'IBM es más que un negocio. Es una gran
institución global que vivirá para siempre'.
'Empresa de soluciones'
Se dice que 'ninguna compañía del siglo XX logró mayor
éxito ni engendró mayor admiración, respeto, envidia,
temor y odio que IBM'. Pero nadie había entrado en
demasiados detalles sobre sus actividades comerciales
en los años 30, cuando el fundador de la firma viajó a
Alemania y ofreció sus servicios de IBM al precoz
nazismo.
El escritor estadounidense Edwin Black, autor de 'IBM
y el holocausto' (editorial Atlántida, Buenos Aires,
2001), dedica 500 páginas a describir la complicidad
de mister Watson y su compañía con Adolf Hitler. IBM
organizó en Alemania el censo de 1933, el primero que
recolectó una completa serie de datos sobre los
judíos. La firma siempre se presentó a sí misma como
'una empresa de soluciones'. Lo que nunca dijo fue que
en sus inicios también brindó sus servicios a la
llamada 'solución final'. Es decir, al exterminio
sistemático de judíos en campos de concentración.
Con la colaboración de más de cien personas en siete
países, Black -hijo de supervivientes polacos del
llamado Holocausto- se dedicó tres años a investigar
el tema. Recolectó más de 20 mil páginas de documentos
provenientes de bibliotecas, museos y archivos de
Alemania, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña,
Holanda, Israel y Polonia. El libro, que se publicó
simultáneamente en 40 países y se tradujo a nueve
idiomas, lleva un extenso subtítulo: 'La alianza
estratégica entre la Alemania nazi y la más poderosa
corporación norteamericana'.
El escritor afirma que el primer presidente de IBM
dejó muy conformes a sus clientes alemanes. En 1937
fue condecorado en Berlín por Hitler con la Cruz al
Mérito del Águila germana, la segunda distinción en
importancia del Tercer Reich y el más alto
reconocimento que se podía dar a un extranjero.
Alemania se convirtió en el segundo mercado más
lucrativo de la compañía después de Estados Unidos.
Avido de ganancias, mister Watson recurrió a las más
sofisticadas maniobras de ocultamiento, intermediación
y juegos dobles. Visitó el Tercer Reich regularmente
entre 1933 y 1939. Cuando ese último año comenzó la
Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia, el
ávido hombre de negocios utilizó intermediarios en
Suiza para que las más modernas máquinas de tabulación
de tarjetas llegaran al Tercer Reich. En 1941, en
plena guerra, organizó el traslado de algunas de sus
aparatos a Rumania.
Tecnología al servicio de la masacre
'IBM y el holocausto' asegura que la filial alemana de
la empresa, llamada Deutsche Hollerith Maschinen
Gesellschaft (Dehomag), diseñó complejos
procedimientos para cruzar nombres, direcciones,
genealogías y cuentas bancarias de ciudadanos caídos
en desgracia. Con las tarjetas perforadas Hollerith
adaptadas a sus necesidades, los nazis automatizaron
datos sobre judíos, gitanos, izquierdistas, clérigos e
'inadaptados'. Después de identificarlos se podía
organizar metódicamente confiscaciones de bienes,
deportaciones, reclusión en ghettos o campos de
concentración, explotación laboral y, finalmente, la
aniquilación masiva.
Ese mismo sistema, explica Edwin Black, servía para
clasificar a las víctimas en los campos de
concentración. Cada persona que ingresaba a los
centros de reclusión recibía un número de
identificación Hollerith. Las tarjetas diseñadas por
Dehomag medían 13 centímetros de largo por ocho de
alto y estaban divididas en columnas numeradas y
perforadas en hileras. Cada prisionero de los campos
tenía una ficha. Se identificaban 16 categorías de
reclusos. La clave de los homosexuales era el número
tres, a los judíos les correspondía el número ocho, a
los 'antisociales' el nueve y a los gitanos el 12.
Black sostiene que las tarjetas -cuyo propósito
inicial fue sistematizar la recolección de información
para los censos de población- eran 'un código de
barras del siglo XIX para seres humanos'.
'No hubo nada que IBM no estuviera dispuesta a hacer
por un Reich dispuesto a pagar bien', afirma Black.
'Sin IBM el Holocausto hubiera sido un asunto de
simples fusilamientos, de marchas de la muerte y
masacres organizadas con lápiz y papel. La
automatización y la tecnología fueron cruciales en los
fantásticos números que Hitler logró asesinar'.
El segundo nombre es 'Negocios'
Mister Watson devolvió su condecoración nazi cuando
Estados Unidos estaba a punto de entrar en la Segunda
Guerra. Y como se veía mal hacer dinero con el
conflicto, el negociante anunció a los cuatro puntos
cardinales que destinaría uno por ciento de sus
ganancias a un fondo de ayuda para viudas y huérfanos.
Otras grandes empresas también se vincularon al
nazismo y durante la guerra se beneficiaron con mano
de obra esclava que vivía en condiciones infrahumanas.
Entre ellas se cuentan Daimler-Benz (antecedente de
Mercedes Benz), IG Farben, Bayer, BMW, Krupp,
Volkswagen y Siemens. Posteriormente, algunas de estas
compañías pidieron disculpas públicamente y pagaron
grandes sumas de dinero a tenaces organizaciones
judías. Pero de todas las firmas que colaboraron con
los nazis, la IBM fue la que salió mejor parada.
Al finalizar el conflicto en 1945, en medio de las
ruinas del Tercer Reich, IBM descubrió que su fábrica
no había sido destruida por los bombardeos, encontró
sus ganancias intactas en cuentas especiales de países
neutrales -sobre todo en Suiza- y recuperó sus
máquinas. Entonces, muy pragmáticamente, se pasó al
otro bando y suministró sus servicios a los vencedores
para administrar la ocupación aliada de Alemania.
Los biógrafos a sueldo de IBM se dedicaron a 'limpiar'
la imagen de mister Watson. Como dice Black, lo
transformaron en 'magnate legendario, estadista
internacional y majestuoso ícono estadounidense'. Y
para concluir, una última 'disonancia': las tarjetas
perforadas Hollerith -con ciertas innovaciones- fueron
usadas para el sospechoso conteo de votos que en
noviembre de 2000 llevó a George W. Bush a la
presidencia de Estados Unidos. El segundo nombre de la
empresa, no lo olvidemos, es 'Business'. Así que
cuando piensen comprar una computadora recuerden que
hay tecnología que chorrea dolor y sangre por sus
cuatro costados.
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