[R-P] RV: *****SPAM***** La Marcha de los Sueños / 2º Informe/Unacobertura de Julio Fernandez Baraibar

Mirta Videla mirtav en house.com.ar
Lun Sep 23 12:43:14 MDT 2002


-----Mensaje original-----
De: Mirta Videla <mirtav en house.com.ar>
Para: MNyP <mnyp en ciudad.com.ar>
Fecha: Lunes, 23 de Septiembre de 2002 03:42 p.m.
Asunto: RE: *****SPAM***** La Marcha de los Sueños / 2º Informe/Unacobertura
de Julio Fernandez Baraibar


>Julio:
>           Me hubiese gustado que supieras lo que hacíamos los sanjuaninos
>desde que pasamos el límite entre Mendoza y nuestra tierra.Todos estábamos
>cansados, emocionados y por momentos desconsertados de la falta de
>planificación de los compañeros mendocinos, con la policía desviándonos
>hacia zonas de mansiones y grandes bodegas, con el golpe al corazón que
>fueron lo piqueteros a los que la prensa no accedió por pedido de ellos
>mismos. Aún siento en mi cuerpo los tirones que me daban de la ropa
pidiendo
>trabajo, comida, politicos que nos les mientan más.Allí me quebré y sin ver
>por el llanto convoqué a mis comprovincianos para preparar algo que desde
mi
>cuidado de la salud mental, nos protegiera un poco de tantas emociones
>fuertes. Con Ricardo Basualdo Videla (Comando Nacional) y Fernando Palacios
>(Juventud del Movimiento) realizamos una guia de la marcha para nuestra
>provincia. Sentados al lado del Adolfo les fuimos contando a los compañeros
>la geografía, la historia, las anécdotas políticas, la economía, las
huellas
>aborígenes, los cultos populares y el significado de cada ciudad que
>transitábamos.
>Lo hicimos porque era una oportunidad de aprendizaje para todos, porque es
>necesario reforzar el saber de dónde se proviene para saber hacia dónde
>vamos y además porque nuestra tierra (solo fértil en un 2%) nunca tuvo
>grandes fortunas ni afortunados, pero si la suficiente humildad y calidez
>para recibir al forastero. Al llegar a la Difunta Correa pedimos respeto
por
>la creencias populares y con una bolsa de manzanas de Calingasta que nos
>acercara una viejita, comcluimos esta tarea que hizo de este tramo una
>experiencia diferente. Como que quedé en san Juan hasta el domingo,leí los
>diarios que mintieron e inventaron malintencionadamente.Creo que el diueño
>del periodico local(militante acérrimo del Opus)no el perdonaron al Adolfo
>el haberle rendido culto a Deolinda Correa, en lugar de haber recibido al
>obispo, los políticos y haber conocido la catedral de la ciudad.
>La localidad más pobre que vimos CHIMBAS, que significa en lengua huarpe
>"los que orillan", como éso fue lo que hiucimos, al evitar grandes ciudades
>y recorrer sitios humildes y carenciados, nos dijimos "somos casi
>chimberos".
>Estas y muchas anécdotas más te puedo aportar a tu relato de la mrcha de lo
>sueños.
>MIRTA VIDELA
>
>-----Mensaje original-----
>De: MNyP <mnyp en ciudad.com.ar>
>Fecha: Lunes, 23 de Septiembre de 2002 01:04 p.m.
>Asunto: *****SPAM***** La Marcha de los Sueños / 2º Informe/Unacobertura de
>Julio Fernandez Baraibar
>
>
>
>
>
>La Marcha de los Sueños / 2º Informe
>
>
>
>
>
>Por Julio Fernández Baraibar (*)
>
>
>
>
>
>Después de enviar mi informe sobre la primera etapa de la Marcha de los
>Sueños, desde la ciudad de Mendoza, llegué hasta el último encuentro de ese
>día, jueves 19 de septiembre, en Plumerillo.
>
>Mientras me encontraba en el locutorio la caravana había pasado por el
Cerro
>de la Gloria, donde otra vez, ahora bajo la memoria egregia de don José de
>San Martín, Rodríguez Saá ratificó el juramento formulado en Las Chacras,
al
>iniciar la gira.
>
>El taxista me pregunta si sé lo peligroso que es el barrio de Plumerillo y
>si estoy seguro de querer ir. Ante mi ratificación me cuenta que ese
>vecindario se ha tornado en uno de los más pobres y peligrosos de Mendoza.
>Llegamos.
>
>Una gran multitud se ha reunido en la plaza que recuerda al campamento del
>Ejército de los Andes. Gauchos de a caballo, pertenecientes a
organizaciones
>tradicionalistas ­las mismas que participaron generosamente en el rodaje de
>la película El General y la Fiebre que hicimos Jorge Coscia, yo, Rubén
>Stella y otros amigos en 1989-, hombres y, como en todas partes, muchas
>mujeres, jóvenes y viejos habían convertido el lugar en una feria. Puestos
>de choripanes, redoblantes y bombos y un gran escenario con un poderoso
>equipo de sonido esperaban a la caravana.
>
>Nuevamente Rodriguez Saa se negó terminantemente a subir al escenario.
Sobre
>la plaza, alrededor de una fogata con gigantescos trozos de caldén, se
había
>formado una rueda de más de 900 a 1.000 personas, en el medio de la cual
>estaba el Adolfo al mismo nivel que los demas, cara a cara con los paisanos
>que pudieron presentar sus proyectos y manifestarse. Cuando llegué al lugar
>la gente había comenzado a hablar hacía unos quince minutos. Nuevamente las
>propuestas, los sobres y carpetas y el relato de los mendocinos del
>Plumerillo y otras zonas sobre sus penurias. Trabajo, escuela y salud
>pública volvían a ser los reclamos más sentidos.
>
>La mayoría expresaba su simpatía por el candidato, pero siempre terminaban
>su breve exposición con el infaltable: ³Adolfo, no te olvides de esto, no
>nos traiciones como hicieron todos, porque sino perdemos toda esperanza² .
>
>Hablaron durante tres horas más de cuarenta compañeros y compañeras. Muchos
>de ellos le decían al Adolfo que algún hijo, algún hermano o pariente se
>había ido a trabajar a San Luis, porque allá había trabajo. Esto me
>sorprendió.
>
>Mendoza ha sido, desde los tiempos del conservadorismo modernizador de los
>Civit, una de las provincias del interior más ricas y prósperas. Su paisaje
>de fincas y chacras, de campos de vides protegidos de los vientos por el
>reparo de los álamos, de rumorosas acequias, de bodegas y trapiches, se
>destacaba del semidesierto de sus vecinas San Juan y San Luis. Una
población
>formada por criollos y gringos de los más distintos orígenes había luchado
>duramente contra las condiciones naturales para generar el posiblemente
>único capitalismo agrario del país. Mendoza no conocía la desocupación.
>Mendoza no mandaba hijos a los rancheríos del conurbano porteño en busca de
>trabajo. Era la perla de Cuyo.
>
>Eso ha terminado.
>
>Después de veinte años de paulatino empobrecimiento muchos mendocinos han
>comenzado a emigrar por primera vez, y lo hacen a la provincia de San Luis
>que puede incorporarlos con trabajo y salarios dignos. Toda esa gente allí
>reunida lo sabía y le pedían al Adolfo que hiciera en Mendoza, en el país,
>lo que había hecho en su tierra.
>
>A las once de la noche, una agradable noche, muy distinta a la anterior en
>Tunuyán, terminó la asamblea popular con un breve discurso de Rodríguez
Saá,
>donde reiteró que venía a escuchar más que a hablar. que iba a estudiar
cada
>uno de los proyectos recibidos de mano de los cuyanos e iba a volver para
>comprometerse con aquellos que resultaran viables.
>
>La caravana se volvió al hotel Ejército de los Andes de la UOM ­un hermoso
>hotel de estilo colonial, simple y confortable-, nos alojamos, nos dimos
una
>ducha y salimos a comer.
>El espíritu que reinaba en todos los participante de la Marcha era de
enorme
>entusiasmo. El contacto con tanta gente, su calidez y su alegría de
>encontrarse con el Adolfo, se habían contagiado a los tres omnibuses.
>
>Después de cenar, tomando un café y unas copas con Luis Lusquiño, Luis
Luco,
>Martín García y Julio Piumato pude enterarme de algunos pormenores del
>encuentro en Palmira con el piquete.
>
>Los compañeros de piquete le entregaron al Adolfo un petitorio escrito a
>mano, donde exponían sus pedidos y necesidades y que designase a alguna
>persona de su confianza para poder tener una fluida comunicación y le
>contaron sobre la situación desesperante de hambre que estaban viviendo.
>Rodríguez Saá se comprometió a dar una respuesta a todo ello en el término
>de tres o cuatro horas, y después de estudiarlo les aseguró que de
inmediato
>habría una cantidad de alimentos suficientes como para salir del apremio
más
>inmediato. Los piqueteros tambien pedian jabon para combatir la sarna de
sus
>hijos. Cuando resuelven dejar pasar al contingente, la policía mendocina le
>dice a Piumato que les pida el levantamiento del piquete. Julio dijo que se
>los transmitiría.
>
>Piumato fue el encargado de concretar la compra y el envío de comida por
>pedido del Adolfo y así lo hizo volviendo al piquete a cumplimentar lo
>prometido donde fue, por supuesto, recibido con alborozo. Al terminar el
>minucioso inventario de lo recibido ­una rutina que es habitual entre los
>piqueteros, que le dan a todos sus actos una transparencia que no se ve
>normalmente en otras instancias- le preguntan a Piumato quien era el que
>finalmente le enviaba la mercaderia entregada, si el gobierno o el Adolfo.
>para saber si tenían que levantar el piquete o no. Obviamente Julio les
>respondió que esa era una decisión que debían tomar ellos mismos según les
>conviniera y que lo que se había hecho carecía de todo condicionamiento.
>Según Piumato, el piquete continuó en su lugar de lucha.
>
>A las tres de la mañana nos fuimos a dormir. Martín García ya se dormía en
>la mesa sin beber su coñac.
>
>Volveré siempre a San Juan
>
>A las ocho de la mañana estábamos nuevamente en el ómnibus. En el que
>correspondía a la gente de prensa nos encontramos con el Banana,
camarógrafo
>de un canal mendocino, con Miguel, de una radio cuyana, con Yamila, una
>morocha de ojos inmensos, que trabaja en un canal de San Luis, con Gloria,
>siempre pegada a su teléfono celular, transmitiendo para su radio y con
>Celina, una rubita sanjuanina, callada y sin mucho que hacer, y que después
>nos daría una de las sorpresas de la etapa.
>
>Partimos de Guaymallén, donde se encuentra el hotel, rumbo a San Juan.
>
>Después de una hora de viaje entramos en tierra sanjuanina. En la localidad
>de San Carlos, frente a una escuela rural, a poco de trasponer la frontera
>provincial, nos esperaba el senador nacional José Luis Gioja y Roberto
>Basualdo, quien sería el candidato a gobernador provincial por el MNyP.
>Basualdo es un joven comerciante que se ha forjado una buena reputación,
>merced a una fundación que ha organizado y que se encarga de proveer de
>ayuda social a los sectores más postergados de la región. Un grupo de
>escolares y sus maestras salieron también a recibir la caravana. Una decena
>de autos de simpatizantes y adherentes sanjuaninos se sumó allí al convoy.
>
>Media hora después la caravana se detiene en un paraje llamado Villa Obrer
>





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