ENTUSIASMOS Y DECEPCIONES (ERA [R-P] ARS, EL BENEFICIO DE LA DUDA)
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Dom Sep 22 22:59:41 MDT 2002
El Domingo 22 de Septiembre de 2002 a las 20:21,
Daniel N. Moser dijo sobre [R-P] ARS, EL BENEFICIO DE LA DUDA que:
>
>
> El discurso de ARS entusiasma, como entusiasmaba el de Menem en
> 1988.
Empezamos mal. En realidad, no es el _discurso_ de nadie lo que
debería entusiasmarnos (o no). En este caso, incluso, me parece que
el discurso de ARS es más prudente y cuidadoso que el de "Menem en
1988", y que por lo tanto movería menos al entusiasmo que las
promesas de Chuky. Así que dejemos los discursos de lado. Y nuestros
emocionales entusiasmos, también.
> Sus pocos días como presidente dejaron ver algunas medidas
> trascendentes, como la de la moratoria que –la verdad sea dicha,
> era ya un hecho consumado–.
Empezando de atrás para adelante.
1) La moratoria era un "hecho consumado" en la teoría, pero en la
práctica costó más de treinta vidas implantarla (y solamente estoy
tomando en consideración los muertos del 19 y 20). La moratoria fue,
en realidad, una de las _principales victorias_ obtenidas por el
pueblo en la Plaza. No llegó graciosamente. Disminuir la declaración
de ARS no es disminuir a ARS, es disminuirnos a los que salimos para
voltear a Cavallo, a la política económica del cipayaje, y de ser
posible (que lo fue) al gobierno de de la Rúa.
Toda la política económica de los últimos años de Chuky y del período
de de la Rúa consistió en negarse a proclamar la moratoria. Por eso
se dio el 19 de diciembre.
ARS tuvo el coraje de proclamarla, y no sólo eso. Hay algo mucho más
importante, que se le escapa a Daniel, pese a que "estaba en
Argentina en esos días": al presentar al Congreso la decisión de
estudiar la deuda externa planteó que, "según muchos afirmaban", era
la mayor estafa cometida contra el pueblo argentino. ARS sabía
perfectamente que el expediente Alejandro Olmos estaba cajoneado en
el Congreso. Lanzar la investigación no era solamente cumplir con el
mandato constitucional, sino también, y esencialmente, darle a ese
expediente toda su magnitud e iniciar en gran estilo la recuperación
financiera y económica de la soberanía nacional.
No es casual que esa investigación se haya detenido apenas accedió
Duhalde al gobierno. Sin ser de la Rúa, Duhalde intenta retroceder
cuanto se puede al _statu quo ante_; lo principal en este caso es
detener la cuestión de la deuda. Por lo tanto, nada de hurgar
papeles.
Daniel, que justo en ese momento estaba en la Argentina, tuvo una
típica reacción de clase media: se entusiasmó mucho y luego se
decepcionó mucho. ¿Porqué se decepcionó? Acaso porque Rodríguez Saá
había decidido levantar la moratoria y cerrar la discusión
parlamentaria? Eso sí hubiera dado motivos para la decepción.
No. Daniel se decepcionó, nos cuenta, porque "las expectativas que
creo, él mismo se encargo de defraudarlas. Fue cierto que las
condiciones que antecedieron a su salida fueron críticas pero, en mi
opinión, fue RSAA el principal responsable de esa salida. Siguiendo
con las frases populares "En la cancha se ven los pingos" y, en esa
ocasión, RSAA se vió muy mal. Salió corriendo y renunció por
mensajería."
Es curioso descubrir el duhaldismo oculto de Daniel Moser. Para
Duhalde, también, "salió corriendo y renunció por mensajería". No me
parece casual esta coincidencia. De lo que se trata es de evadir el
análisis de lo concreto, lanzándose en este caso hacia el moralismo.
Sin embargo, cuando ARS decidió renunciar y hacerlo desde San Luis,
el único lugar del país donde podía sentirse seguro, al Presidente de
la Nación (no a ARS, eso es secundario) se lo había privado de
custodia y su sueño había sido velado por su hermano, se le había
armado un derrocamiento "popular" por medio de la hinchada de
Chacarita y un cacerolazo histéricamente concheto, le habían quitado
el escaso sostén de legitimidad de que disponía en la reunión de
Chapadmalal, etc. Esto es lo que se vio. No sé si hay más datos,
sobre los cuales quizás ARS sí tenía información. Pero alcanza con lo
que se vio.
Hacía menos de una semana que ARS estaba en la Casa Rosada. No tenía
estructura propia fuera de San Luis. Carecía de cuadros y obviamente
no tenía el menor control sobre las barras bravas, que estaban
prestas a salir a la mínima indicación del sistema burocrático-
patoteril del Pacto de Olivos. No podía asegurar su propia persona,
¿cómo iba a asegurar la vida de miles o millones?
Daniel se pregunta porqué ARS, un presidente que -estamos de acuerdo
en esto, al menos, supongo- no era un hombre formado en la tradición
de Lenin y Trotsky, "¿en lugar de leer su discurso en condiciones
casi patéticas, no convocó al pueblo a la Plaza de Mayo y a cada
plaza del país? ¿Porqué, en lugar de acusar sin precisar, dando a
entender que tenía claro a los traidores y vendepatria, no dió sus
nombres y apellidos? ...por ejemplo."
Quizás no convocó a la gente para evitar una posible masacre. Quizás
no dio nombres porque aún no contaba con pruebas. Quizás porque
consideró que, desde el punto de vista político, lo realmente
importante era denunciar a la _conspiración_ y no a los individuos
que conspiraban. Quizás porque pensó con más visión que muchos en ese
momento y percibió que los gestos que había ejecutado alcanzaban para
perforar la espesa malla de los medios, y habían cumplido su
objetivo. Que el Partido de la Dependencia no tenía más remedio que
dar elecciones, tarde o temprano. Y que esas elecciones lo verían
compitiendo a partir de ese mensaje de pocos días.
Daniel, en lugar de hacerse estas consideraciones, termina diciendo
que a ARS le faltó coraje:
"Es muy cierto que las condiciones eran críticas pero
¿No es en esas ocasiones donde se muestra el liderazgo?"
Si todo se reduce a esto, entonces estamos en el viejo, muy viejo
terreno del moralismo pequeño burgués. En el mejor de los casos, esto
lleva directamente al suicidio heroico, al martirio colectivo, y a la
derrota.
Sin percatarse de la diferencia que media entre un presidente
provisional, sostenido únicamente por una coyuntura pasajera, y un
presidente electo que entre tanto ha ido constituyendo un sistema de
cuadros y estableciendo un contacto mano a mano con los sectores más
profundos de la Argentina real, Moser se pregunta y nos pregunta,
entonces:
"¿CÓMO VA ENFRENTAR HOY LO QUE NO PUDO O QUIZO HACER HACE TAN POCO
TIEMPO? ¿NO ESTÁN LOS MISMOS ENEMIGOS DE LA PATRIA AHORA?
¿NO ESTÁN ACASO AHORA MÁS ORGANIZADOS Y AL ACECHO? ¿NO ESTÁ ESTÁ,
ACASO, EL PUEBLO ARGENTINO MÁS DESGASTADO Y SIN LA
MOTIVACIÓN, EL ÍMPETU Y LA PARTICIPACIÓN Y MOVILIZACIÓN QUE TUVO EN
AQUELLAS JORNADAS? ¿NO ERA ESA LA OPORTUNIDAD A LA QUE HOY ASPIRA
ARS?"
Habría que ver, ante todo, quiénes son los "enemigos de la Patria".
ARS habla del Pacto de Olivos. Yo hablo del Partido Único de la
Dependencia. De quién habla Daniel? De la "partidocracia", que
obviamente lo incluye a ARS en esa consigna anarquista barata del
"que se vayan todos"?
Supongamos que estemos hablando del Partido Único de la Dependencia.
En ese caso, no están "más organizados y al acecho". Entender así las
cosas es no entender lo que pasó el 19 de diciembre. Y aquí está la
clave del asunto, no en ARS, quien es un ser humano con sus virtudes
y sus defectos, y en cuyo carácter divinal no creo en ningún
instante.
De lo que se trata, en efecto, es de saber si uno cree que el enemigo
de la Patria estaba menos organizado (la "organización" de una clase
no es algo mecánico, sino algo relativo, es la expresión de su
situación objetiva en el campo minado de la acción política) en
diciembre-enero de 2002 cuando lo único que tenía que enfrentar eran
movimientos espontáneos y sin objetivos claros, o ahora que tiene que
enfrentar una tentativa de reconstruir el Movimiento Nacional en
torno a un programa de 15 puntos y con un candidato que se les escapa
por los poros del sistema y concita voluntades.
Moser se equivoca además en un punto clave: la "motivación, el ímpetu
y la participación y organización de aquellas jornadas" carecieron,
esencialmente, de organización. Y cuando digo "organización" lo digo
políticamente, en el sentido que mencioné en el párrafo anterior.
Solamente quienes establecen un falso corte entre la vida política de
calles y la vida política en lo que tiene ésta de específico y
partidario pueden hacer este planteo. El 19 de diciembre no forjó
sino una situación de imposibilidad para el antiguo régimen (y, si
quieren saber mi opinión, de imposibilidad a mediano y largo plazo
para toda salida capitalista). Nada más ni nada menos.
Y abrió una brecha por la cual puede llegar a filtrarse en la
"nomenclatura de las clases" que son los partidos políticos (Gramsci)
la voluntad de independencia y dignidad nacional que, pese a todo,
sigue viva en nuestro pueblo.
Sobre si era preferible arriesgar una masacre para sostenerse en el
gobierno y lanzar un programa revolucionario, o si era mejor
retirarse hasta mejor momento, prefiero no discutir. Pero los
términos eran ésos. Creo que en un momento dado se corrió el riesgo
de un Ezeiza amplificado y profundizado. Creo que la decisión de ARS
tuvo esta posibilidad en cuenta.
No sé si Daniel Moser estuvo en Ezeiza el 20 de Junio. Yo sí.
Desobedeciendo una instrucción directa de mi partido, estuve allí. Y
pude sentir -como millones de argentinos- cuánto se disgregaba,
cuánto se disolvía, la voluntad combativa del pueblo ante la masacre
de pequeños grupos. Recomiendo leer al respecto el cuento titulado,
precisamente, "Ezeiza", de Bernardo Kordon.
Si ARS hubiera salido de la Casa de Gobierno en el medio de semejante
cuadro, se habría perdido todo lo ganado el 19 y 20 de diciembre, y
mucho más. O sea que la cosa no se puede reducir a una cuestión de
"coraje". Y que conste que yo, personalmente, pienso que quizás una
gran movilización hubiera tenido otro resultado que esta masacre
dantesca. Pero no voy a "decepcionarme" de quien lanza la
investigación parlamentaria de la deuda externa -y se sostiene firme
en esa tesitura- porque, en una coyuntura complicadísima, donde hay
miles de vidas en juego y también está en juego la voluntad de
combate del 19 de diciembre, prefiere esperar para combatir en mejor
sitio y momento.
>
> ¿Podemos llevarnos únicamente por lo que dice, sin tener en cuenta > sus antecedentes? Qué no califico pues desconozco lo que hizo en
> los últimos años. Agradeceré el aporte de algún compañero.
Esto es otro hablar. No tenemos que "llevarnos" únicamente por lo que
_nadie_ dice, sino por lo que hace. Y no sólo los "antecedentes",
sino también los "proyectos". Insisto en que no podemos ver nada bajo
la misma luz _antes_ y _después_ del 19 y 20 de diciembre.
>
> ¿Dónde estaba él, haciendo qué, durante los últimos 25 años y, en
> especial durante los gobiernos de Menem?
ARS ha respondido a esta pregunta: estuvo cumpliendo con su función
de defender a la Provincia de San Luis. No lo hizo nada mal,
reconozcámoslo. Seguramente Daniel o alguno de sus amigos estaría en
condiciones de haberlo hecho mucho mejor. Pero los puntanos no se
quejan demasiado de lo que hizo ARS. Es en ese sentido que vale la
pena el ejemplo de San Luis.
No porque aquello que se hizo allí pueda trasladarse mecánicamente a
la Argentina, sino porque mientras fue Gobernador su única
preocupación fue cuidar los intereses de la Provincia. La verdad que
si hace eso mismo en la Presidencia de la Nación no va a ser mal
presidente.
Hasta aquí, cuanto podemos decir sobre ARS. Pero Daniel pasa a otro
asunto, y pone la discusión en otro plano cuando dice:
>
> Si se concreta el amañado proceso electoral destinado a salvar a la
> partidocracia (o como se le quiera llamar a la manga de astutos,
> ignorantes y vendepatrias que hoy integran la "clase política"
> parída por la dictadura civico-militar de 1976, continuadora de sus > políticas por medios "democráticos"), quien obtenga el triunfo –QUE > NO EL PODER– no tendrá la fuerza suficiente para gobernar, por las > condiciones del país, por el papel que juega EU y por el caracter
> del proceso.
No voy a reiterar mi rechazo a la idea de "clase política",
completamente ajena al marxismo que Daniel Moser, sospecho, cree
conocer más o menos bien. Es una posición moralista sin salida, que
puede ser esgrimida tanto por "derecha" como por "izquierda". En
ambos casos es un planteo trágico, no dialéctico. El carácter trágico
(es decir, en el mejor de los casos, de impotencia ante el abismo) de
este planteo de Daniel Moser se percibe en la omnipotencia que -por
el contrario- adscribe a los enemigos del pueblo argentino. Como
éstos son omnipotentes, como en realidad al "ahogar" la combatividad
de asambleas, piquetes, etc., etc., etc., han logrado imponer su ley,
sea quien sea el ganador, si no llama a una Asamblea Constituyente
(reclamo fundamental en un país que se muere -literalmente se muere-
de hambre) no merece el apoyo de Daniel:
>
> Sea quien sea el ganador, lo que marcará la diferencia con el
> ¿presidente? Duhalde, la acción que determinará el fin del Proceso > de Reorganización Nacional iniciado en 1976, será la convocatoria a > una Asamblea Contituyente de caracter refundacional, un primer paso
> indispensable para dejar atrás estos casi treinta años de
> decadencia y horror y la única manera de poner en marcha una .
> revolución pacífica que, necesariamente deberá contar con la
> paticipación activa de los argentinos patriotas sin
> discriminaciones, donde los trabajadores y los
> militares ocupan, por distintas razones,un lugar estratégico.
Uffff!!!! Poné algún punto de vez en cuando, Daniel. Vamos a ver. De
qué Asamblea Constituyente me hablás? De una Asamblea donde ni el PJ
ni la UCR ni nadie del Partido Único de la Dependencia pueda tener
peso efectivo? En ese caso, lamento decirte que en modo alguno puede
ser éste el "primer paso indispensable". Lo primero que hay que hacer
es lo que vos ponés al final, la reconstrucción del Frente Nacional
que en tu planteo surge como pegoteado a medias, sin unidad orgánica
con todo el desarrollo anterior. Lo primero que hay que hacer es
modificar la relación de fuerzas entre las clases para luego llamar a
una Constituyente. Esto es tan elemental que me cuesta creer que
tenga que exponerlo ante alguien que, seguramente, ha leído el "Qué
es una Constitución?" de Ferdinand Lasalle.
Y para modificar esa relación de fuerzas, hay que tomar medidas. Por
supuesto que es necesario cambiar la constitución. ARS lo sabe y lo
dice. Por supuesto que hay que fomentar la participación popular en
las decisiones. Por supuesto que hay que reunificar al campo
nacional. Por supuesto que hay que hacer una revolución. Pero no lo
vamos a hacer declamando verdades generales, como el largo párrafo de
arriba...
Lo que hay que hacer, me parece, es ver la situación objetiva, la
posibilidad de "un nuevo Menem" (a quien, dicho sea de paso, los
réprobos del PIN supimos decirle, en la cara y ante el público, que
era un traidor, mientras algunos de tus amigos se cobijaban tras los
mantos del ramismo, Daniel) a la luz de los acontecimientos concretos
y de la situación concreta.
Aquí no se trata de preguntarse si "¿Saldrá de estas elecciones una
argentina o argentino dispuesto a asumir ese papel histórico?",
puesto que
esa actitud es la actitud de quien no se juega. Y sin jugarse, no es
posible
"ver", ni "creer". Pasar del "apoyo crítico" al "beneficio de la
duda" es
haber abandonado la lucha política. No me asombra tu planteo, Daniel,
ya
que según tengo entendido vos no estás militando políticamente. Pero
aquellos que sí seguimos peleando tenemos que ubicarnos en otra
posición.
Que es, en definitiva, la del pueblo argentino, ya que el pueblo no
puede ser
observador de su propia vida sino que está "condenado" a vivirla. Y
por lo
tanto a ser al mismo tiempo _actor_ y _dramaturgo_. No puede caer en
el
filisteísmo (perdoname, Daniel, no conozco otra palabra para esta
actitud) de afirmar: "ARS parece tener buenas intenciones, pero con
eso no basta aunque se le debe conceder el beneficio de la duda, NO
MÁS."
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca
nada porque empieza por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos
los latinoamericanos.
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