[R-P] Uruguay: alentadoras novedades
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Dom Sep 8 21:47:42 MDT 2002
Hace poco, viajando de regreso desde Porto Alegre a Buenos Aires,
pasé cerca del sitio de la batalla de Paso del Rosario
(farandulescamente bautizada Ituzaingó por el cajetilla Alvear,
mientras disfrutaba de la victoria que le había conseguido Iriarte).
Más adelante, apenitas si cruzada la actual frontera, por esa
Livramento donde José Hernández -exiliado por haber tomado parte de
los entreveros jordanistas- comenzó a preparar la _Ida_ del Martín
Fierro, me encontré a menos de veinte kilómetros de ese Masoller
donde la montonera libró su última batalla, donde el gauchaje
oriental fue domesticado definitivamente por los doctores del Puerto
de Montevideo.
Y un poco más allá, mientras atravesaba las Cuchillas de Haedo, con
ese paisaje para los argentinos extrañamente pampeano por acerrillado
(extrañeza producto de la amputación territorial y de la colonización
mental, que nos enseña a no conocer a nuestros vecinos), pensé que
por esas mismas soledades habría reclutado sus tropas indias y
gauchas Don José Gervasio de Artigas, el General de los Hombres
Libres, el máximo caudillo federal de las tierras del Plata, el
hombre en quien confiaba Moreno para soliviantar la Banda Oriental
contra el poder español abroquelado en Montevideo.
Y también el que en sus tiempos supo hacer la reforma agraria en el
Uruguay para defender la frontera Norte contra el avance anglo-
portugués, en esos tiempos en los que, por desgracia tanto para los
futuros brasileros y los futuros argentinos, resolvíamos a los tiros
los problemas que nos traía la debilidad de nuestras respectivas
metrópolis, la maldita separación de Portugal en 1640, su
sometimiento a los designios de Gran Bretaña, y la propensión de la
Corona española a pensar menos en los intereses de su país que en los
de la dinastía parienta en Francia.
Niebla y tormenta había en el camino. En la parte más alta de la
cuchilla, las nubes formaban como ponchitos claros colándose entre
las serranías. Se me hizo que esos ponchos eran, en realidad, los
blancos ponchos de Aparicio y de Don José Gervasio, y que pese a todo
quizás no habían ondeado por esas tierras por última vez.
En todo eso pensaba mientras atravesaba las cuchillas, los campos de
Río Grande do Sul, ese pedazo de las pampas que los argentinos
desconocemos. Y también pensaba en todo eso cuando veía a los
uruguayos (esos que, como decía Jauretche, suelen llamarse Washington
o Wilson en vez de Gervasio o Aparicio) haciendo tristes colas ante
los bancos oficiales, atrapados en el puño extorsivo de la banca
usuraria que aprovecha la crisis regional para destruir a la banca
nacional de la antigua Suiza de América.
En todo eso pensaba. Y lo que sigue ahora, me parece, es un hálito de
aire fresco, como si Aparicio volviera a arremolinar su tropa, como
si Gervasio volviera a posar su adusta mirada, desde lo alto de los
cerrillos, sobre los campos bajo su protección y custodia. Como si la
Patria Grande, por fin, estuviera volviendo a renacer en el dulce
paisito del cielito y del candombe.
La primera parte es un relato, escueto, de algo que sucedió allí: que
la logia que -según parece- más influencia ha tenido en la política
militar uruguaya, incluso bajo la dictadura, se pronuncia ahora en
contra del Fondo Monetario Internacional. La segunda confirma,
probablemente, la veracidad de este dato, porque representa una
típica reacción de clase media montevideana ante el peligro de un
populismo militar oriental.
Veremos, dijo un ciego. Rolando, qué opinás?
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FANTASMA CHAVISTA EN URUGUAY
(I) BATLLE CENSURA A UN CORONEL NACIONALISTA
(Fecha publicación:08/09/2002)
Información Adicional
Región: América Latina
País/es: Uruguay
Un militar nacionalista fue censurado por el Presidente
Jorge Batlle por intentar pronunciar un discurso contrario
al neoliberalismo económico. El coronel contestatario
pertenecería a una logia militar denominada “Tenientes de
Artigas”, de la que sería su jefe, grupo muy afín con el
fenómeno chavista venezolano.
Con motivo del discurso anual que realiza el Ejército del
Uruguay despidiendo a los militares que pasan a retiro, este
año le correspondió al coronel Carlos Silva, por ser el
oficial de mayor rango y antigüedad. Este militar que
pertenecería a una logia castrense de concepciones
ideológicas nacionalistas denominada "Tenientes de Artigas",
no pudo leer el texto de su discurso porque como antes debía
conocerlo el presidente Jorge Batlle, este le prohibió su
arenga, fuertemente crítica a la política económica
neoliberal. El militar condenó claramente al FMI al repudiar
"la injerencia de poderes externos" en el país y concluyó
que los uruguayos deben unirse contra los que pretenden una
"soberanía limitada".
Para que no quedaran dudas sobre las ideas de la logia,
Silva cuestionó fuertemente a quienes ponen en duda la
existencia de las Fuerzas Armadas y sostuvo que la crisis
que enfrenta el Uruguay es "consecuencia de políticas
externas de dominio, como las que presidieron el proceso de
nuestra primera independencia".
El militar sostuvo que esos poderes hegemónicos, en
referencia los Estados Unidos "manipulan la democracia" como
cuando guardan el "silencio de los poderosos cuando se
produce un golpe de Estado que los favorece en sus
respectivas estrategias".
Silva agregó "nos esclavizan tecnócratas" y "Orientales
presos de una desmedida ambición económica y de poder", en
referencia a los políticos colorados y blancos y a los
grupos empresarios que protagonizan estos días la crisis
económica y financiera.
Es de imaginar la cara que puso Batlle cuando leyó el texto
de Silva. Por lo pronto prohibió su lectura y fue suplantado
por otro anodino y apolítico. El incidente habla a las
claras de la grave situación interna del Uruguay. Uno de los
pocos medios que publicó el texto prohibido fue el diario
"La República", el resto de la prensa se hizo la distraída.
FANTASMA CHAVISTA EN URUGUAY (II)
EL RETORNO DE LOS "MILITARES PROGRESISTAS"
Por: COMCOSUR (Fecha publicación:08/09/2002)
Información Adicional
Región: América Latina
País/es: Uruguay
Esta nota analiza el trasfondo de la logia “Tenientes de
Artigas” y los claroscuros que rodean al episodio político-
militar.
El preámbulo de la dictadura que asoló Uruguay entre 1973 y
1985 fueron una serie de comunicados militares, en los que
los ya entonces torturadores y desaparecedores hacían
profesión de fe de "nacionalistas y progresistas." En
efecto, los famosos "Comunicados 4 y 7" de las Fuerzas
Armadas, hablaban de soberanía y desarrollo, criticaban la
corrupción rampante, y -cuatro meses antes de dar el golpe
de estado- hacían gala de un nacionalismo anti imperialista
que -habiendo visto lo que sucedió luego- hubiera sido digno
de mejor causa. Ahora, parecen estar de vuelta...
Pasada la dictadura y tras 17 años de normalidad, algunos de
aquellos militares "nacionalistas" sobreviven nucleados en
la logia denominada "Tenientes de Artigas." Dicha asociación
ilegal tuvo siempre muy mal relacionamiento con el dos veces
presidente Julio Sanguinetti, quien se preocupó
especialmente de quitar el mando de tropas a sus adeptos, y
los salteó escrupulosamente al momento de decretar ascensos.
La misma política ha seguido el presidente Jorge Batlle. Es
así que actualmente no hay ningún general que pertenezca a
esta logia. Hay sí coroneles, y uno de ellos es su jefe, el
coronel Carlos Silva, quién ahora pasó a retiro.
Por ser el oficial de más alto rango y con más antigüedad en
la fuerza, Silva debía pronunciar el discurso en el acto con
el que todos los años se homenajea a los oficiales que se
retiran. Por tratarse de una institución vertical como el
ejército, el discurso debía contar con el visto bueno del
comandante en jefe. En esta oportunidad, la singular pieza
oratoria que había escrito Silva para la ocasión llamó la
atención del comandante Carlos Daners, quien se la hizo leer
al presidente Batlle. El presidente no dudó: prohibió el
discurso por encontrarlo "inconveniente para los intereses
nacionales."
Viendo el tenor del discurso (que ayer fue publicado
íntegramente por el diario "La República") no se puede menos
que coincidir con el presidente. Claro que ello no quita que
el rebelde Silva tenga razón en muchas de las cosas que
pretendía decir. El problema es que está estrictamente
prohibido por la Constitución que los militares hagan
declaraciones políticas. Demás está recordar lo que le pasó
al país y su gente cuando hace una treintena de años esta
norma fue violada (junto con muchas otras).
Según consigna el citado matutino: "Silva, ex integrante del
Estado Mayor y jefe de la Logia Tenientes de Artigas, vio su
carrera truncada en febrero de 2002 al no franqueársele el
ascenso al generalato. De este modo, por primera vez desde
su fundación el 25 de agosto de 1964, la otrora influyente
logia militar dejó de revistar generales en sus filas." En
el discurso censurado, Silva hace un breve análisis de
situación, y maneja seráficamente los conceptos de "patria,
independencia, integridad territorial, ética profesional,
moral y dignidad," como si todos y cada uno de ellos no
hubiera sido violado una y otra vez durante al menos 12 años
por la institución que integra.
La pieza oratoria comienza dejando en claro que su pase a
retiro "es sólo un hecho administrativo porque a este
Ejército al que nos une la mayor parte de nuestra vida, no
dejaremos nunca de pertenecer ni de trabajar por él." En ese
sentido, también advierte que los militares retirados se
mantendrán "igual de atentos, igual de comprometidos," y por
supuesto "prestos a servir desde el lugar del que seamos más
útiles o necesarios y cuando las circunstancias así lo
ameriten." A continuación, Silva comienza la parte que
seguramente produjo más escozor al presidente Batlle, dice:
"Nuestro retiro se produce en momentos muy difíciles para la
Patria. Estamos atravesando, posiblemente, la peor crisis de
nuestra historia. Crisis que nos afecta en lo económico,
pero que está afectando el tejido social de nuestra Nación
como nunca antes sucedió."
Olvidado ya de los ministros de economía de la dictadura
(notoriamente el Ingeniero Vegh Villegas), que hicieron
punta en la entrega del país al Fondo Monetario
Internacional, el coronel se atreve a opinar que "Algunos
tecnócratas, presos de su dogmatismo economicista, hasta
llegan a cuestionar la propia existencia de las FFAA.
Afirman que los recursos son pocos, que habrían de
utilizarse con otros fines y que no hay razón de mantenerlas
ya que no podrían cumplir ninguna misión defensiva frente al
poder militar de nuestros oponentes."
Silva (es decir: los Tenientes de Artigas) considera que
"Estas expresiones, de fundamentalismo y autismo
tecnocrático, sirven a los intereses de quienes buscan
reducir la resistencia de las Naciones libres a la hegemonía
de los poderes centrales. A ellos les decimos, que la fuerza
moral, la valentía y la voluntad de vivir ha demostrado la
superioridad del espíritu frente al materialismo que hoy
parece reinar tiránicamente sobre todas las actividades
humanas," y en su autismo militarista no se dá cuenta de que
él también es un fundamentalista.
Como es de uso entre nuestros militares, en su frustado
discurso Silva se equivoca de Pe a Pa cuando identifica con
José Gervasio Artigas y su ejército popular a su cohorte de
violadores irredentos de los derechos humanos y vulgares
rapiñeros que asolaron el país durante más de una década. Se
pregunta: "¿Que pensaría el Primer Jefe de los Orientales,
el general Artigas, nuestro héroe Nacional, ante
afirmaciones de esta naturaleza después de tanta sangre y
sacrificio. Nuestro propio Ejército nace en la Batalla de
Las Piedras en claro ejemplo de prevalencia del espíritu
sobre la fuerza material?" El coronel parece desconocer la
circunstancia de que todos los oficiales que fueron arte y
parte de la dictadura, salieron de ella enriquecidos. Parece
olvidar que Artigas se negó rotundamente a volver a su
patria al verla gobernada por militares al servicio de los
terratenientes y no del pueblo, como sería luego la norma
hasta nuestros días.
Sin embargo, Silva tiene razón cuando dice que "En la
actualidad, la soberanía es afectada de muchas formas, se
nos pretende recortar nuestra libertad y autodeterminación
por poderes externos. Tenemos muy cerca nuestro, claros
ejemplos de modificaciones legales impuestas y acordadas en
el exterior, en forma secreta y en clara violación al
sistema democrático del pueblo afectado. Por un lado, se
impulsa la democracia en los niveles internacionales y por
el otro se presiona a los gobiernos democráticos para que
tomen paradójicamente decisiones contrarias al interés de su
mismo pueblo, sin la discusión efectiva dentro de sus
instituciones y órganos correspondientes, como debe suceder
en todo sistema democrático que se precie de tal."
En ese tramo de su discurso frustrado, los Tenientes de
Artigas se refieren claramente a los pactos secretos que el
gobierno del presidente Batlle realizó este año con el Banco
Mundial, el Fondo Monetario Internacional, y hasta con los
dueños extranjeros del Banco Comercial, y a la postura de
los Estados Unidos frente al intento de golpe de estado que
sufrió el presidente venezolano Hugo Chávez. Al respecto su
jefe afirma que "Esta manipulación de la democracia, también
incluye el silencio de los poderosos cuando se produce un
golpe de estado, que los favorece en sus perspectivas
estratégicas." Y se pregunta: "¿Habrá golpes buenos y golpes
malos dentro de la concepción democrática que impulsan?"
Silva debería saberlo, ya que la dictadura militar uruguaya
contó con el apoyo explícito de los Estados Unidos, al igual
que la de Pinochet, la de Videla, y tantas otras nacidas de
"golpes buenos" (para el amigo americano).
Finalmente, olvidando que como militar uruguayo no tiene
autoridad moral para hablar de estas cosas y mucho menos
para exigir nada a nadie, Silva pontifica: "Para mantener
nuestra libertad e independencia vamos a tener que luchar
contra el concepto de soberanía limitada, contra el
sometimiento económico a cualquier precio, contra el apetito
de apátridas, contra los intentos de despojarnos de nuestros
recursos naturales, contra los intentos de debilitar al
Estado como forma organizada de la Nación Oriental, contra
aquellas empresas internacionales que sólo buscan maximizar
su rentabilidad a expensas del trabajo de nuestros
compatriotas esclavizados, con las modernas técnicas de la
inseguridad laboral y la concusión de sus derechos, contra
los que nos venden sin comprarnos nada, contra los que
comercian inescrupulosamente con el producido de mano de
obra regalada haciéndonos llegar productos casi regalados
para aumentar nuestro endeudamiento inmoral y nuestro
sometimiento colonial."
Ya en el extásis de la paranoia, totalmente desatado, el
militar miente descaradamente cuando afirma que "Las FFAA
han sido y serán el sostén del sistema mientras existamos
como Nación." Como si hubiéramos olvidado todo el
sufrimiento que él y los suyos derramaron sobre nuestro
pueblo durante 12 años; hambreándolo, coartando sus
libertades, endeudándolo, robándolo, torturándolo,
violándolo, asesinándolo, por si fuera poco escondiendo los
cadáveres hasta el día de hoy; Silva se atreve a afirmar muy
suelto de cuerpo que "Más allá de las diferentes
interpretaciones que se pueden realizar de nuestra historia
reciente, es un hecho que las FFAA fueron siempre las
estabilizadoras de las Instituciones en todos los procesos
convulsivos de nuestra historia." Tiene razón, empero,
cuando dice que "las FFAA (...) siempre han estado presentes
en toda y cada crisis que le ha tocado enfrentar a los
Orientales, ocupando el lugar que cada situación exigía." El
lugar del verdugo.
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Néstor Miguel Gorojovsky
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"Aquel que no está orgulloso de su origen no valdrá nunca
nada porque empieza por depreciarse a sí mismo".
Pedro Albizu Campos, compatriota puertorriqueño de todos
los latinoamericanos.
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